extraigo hojas de té
de una en una
las extiendo
sobre un cartón
observo su secado:
transformación
entre la vida
y la muerte
agonizando
Diario
Las erratas creen en dios
Las erratas creen en el karma
Las erratas creen en buda
Las erratas creen en el contrato social
Las erratas creen en el libre mercado
Las erratas creen en las noticias
Las erratas creen en la televisión
Las erratas creen en la homeopatía
Las erratas creen en el chamanismo
Las erratas creen en la santísima trinidad
Las erratas creen en zeus
Las erratas creen en las brujas
Las erratas creen en los brujos
Las erratas creen en la astrología
Las erratas creen en el futuro
Las erratas creen en las cartas del tarot
Las erratas creen en los posos del café
Las erratas creen en la cartomancia
Las erratas creen en la medicina tradicional china
Las erratas creen en los santos y las santas
Las erratas creen en las erratas.
Abrazan palabras
para alzar las alas,
alzan las masas pardas aladas.
Las palabras ajadas
aman las almas,
para las castas amamantadas
cantan baladas,
abrazan las palabras
alas alzadas.
¡Hazaña alcanzada!

Cada mañana
la bandera italiana
ondea tranquila.

Comía en el Legado Crespo, en Embajadores.
Recuerdo mesas redondas de seis comensales
capitaneadas por la mayor del grupo
que siempre era una chica
porque el colegio había sido estrictamente femenino.
Los huevos fritos siempre llegaban fríos
y a mí no me preocupaba lo más mínimo.
Tras cada día de lentejas
había un día de lentejas con arroz
y un día de crema de legumbres.
Me encantaba comer en el colegio
porque sentía que era algo que hacía estupendamente
no desaprovechando ni las raciones que me daban
todas las niñas y todos los niños
que por su delicadeza
(y eso que hablamos de los 70)
no estaban dispuestos a comer restos
o no les gustaban las comidas frías
o no les gustaban las verduras
o no les gustaban… qué sé yo.
Yo era una trituradora
capaz de devorar a dios por una pata
y en ese colegio
era una persona apreciada para compartir mesa
pues servía de repositorio
para todo sobrante que había que terminar
colectivamente.
Recuerdo el frío de la sala grande
y la iluminación blanquecina
y cierto aroma a relicario
queriendo salir de la cocina.
Recuerdo las sillas de placas lacadas en verde claro
sobre tubos de hierro marrón.
Posiblemente todos estos recuerdos
sean falsos
pero son míos.
Y las lentejas de ayer
con arroz
estaban exquisitas.
Este poemario (7 Tumbas Amarillas) surge como ejercicio inspirado en un verso de Hans Bender, realizado por las personas asistentes al Taller de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53. Taller de Poesía Contemporánea II. Martes 16 de octubre de 2018.
Todo el proceso de maquetación ha sido realizado utilizando exclusivamente software libre (scribus para el contenido del libro, inkscape para la portada, sobre sistema operativo Linux Mint 18.1 Serena)
rosa
sosa
tosa
uosa
vosa
wosa
xosa
yosa
zosa
aosa
bosa
cosa
dosa
eosa
fosa
gosa
hosa
iosa
josa
kosa
losa
mosa
nosa
ñosa
oosa
posa
qosa
Inspirado en un verso de Eva Obregón Blasco en el Taller de Poesía de la Asociación Cultural Clave 53
Me encanta cuando mis alumnos y alumnas de Talleres de Poesía y Escritura Creativa evolucionan hasta el punto en el que sus libros me entusiasman.
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