el hueso
el hueco hueso
el huero hueso hueco
el huevo huero hueso hueco
el huego huevo huero hueso hueco
el huero hueso hueco huevo
el hueco huero hueso
el hueso hueco
el hueso
OuLIPO
Tono
Con ocho tonos
son cómodos los otros
como con todo.
La mascarilla de la multa

No es una mascarilla que use.
Es la mascarilla de la multa:
La llevo en el bolsillo desde
hace más de 3 meses cuando la
consideré inadecuada para sus
funciones profilácticas y sin
entrar en debates sosos sobre
su posible utilidad sanitaria
reconozco como la única razón
para seguir portándola cierto
miedo a ser multado. Por ello
a pesar de ir cambiándome las
apropiadas mascarillas casi a
diario, no la descarto con la
diligencia que debería poseer
para no ir acarreando un saco
de virus muertos ni una bolsa
de bacterias fermentadas como
morboso ramillete de violetas
ácido ribonucleico azul lacio
con el desvaimiento de la luz
caduca en plástico envoltorio
durante los próximos 6 meses.
Descubrí con sorpresa absurda
que no soy el único portador,
ni soy la persona atemorizada
por policías omnipresentes en
cada balcón o en cada terraza
donde campa gran intolerancia
donde escasea amable empatía.
La tiraré, sí, la tiraré. Hoy
sólo quería escribir un texto
sobre una pequeña confidencia
de la que no me siento ni más
ni menos tonto que cualquiera
pero de la que me avergüenzo.
Flecos
Quedan flecos
que son flechas
como flemones
flatulentos.
Quedan flecos
flebíticos
que inflaman fequillos
fletaneros.
Quedan flecos
que son flexiones
irreflexivas con alma de fletán
flexible.
Quedan flecos
en el flexómetro de mi inquietud
flemática con arcos de metal
flexuoso.
Quedan flecos
en ángulos flechados
sobre la fleja del rinoceronte
fletador.
Quedan flecos
por mi alergia al fleo
y su pijama fexibilizador
sobre el flete.
Quedan flecos
que se mueren en un fletante
y cadencioso flexo
sordo y flemudo.
Quedan flecos
sin flejar
en aquel horizonte fletamento
que vimos flexionar.
Quedan flecos
pero pocos y flectados
en la flechería
de nuestro flegmático fleto sin flegma ni flor inapropiada.
hierva hierba
hierva
hierba
o yerba
pero no
hierba
hierva
Vivir es la última palabra
adenovirus, antiviral, antivirus, bienvivir, centunviral, centunvirato, centunviro, chivirico, cochevira, convivir, cuatorvirato, cuatorviro, decenvir, decenviral, decenvirato, decenviro, deservir, desvirar, desvirgar, desvirtuación, desvirtuador, desvirtuar, desvivirse, duunvir, duunviral, duunvirato, duunviro, elzevir, elzeviriana, envirar, envirotado, hervir, invirtud, invirtuosa, levirato, malvivir, pervivir, rehervir, retrovirus, revirar, revivir, sanavirón, sempervirente, servir, séviro, sinvivir, sivir, sobrevivir, supervivir, tornavirón, tragavirotes, triunviral, triunvirato, triunviro, vira, viracocha, virada, virado, virador, virago, viral, virar, viraró, viratón, viravira, virazón, vireca, virgaza, virgen, virgiliano, virginal, virginalera, virgíneo, virginia, virginiana, virginidad, virgo, virguería, virguero, virgulilla, virigaza, viril, virilidad, virilismo, virilización, virilizarse, virilmente, virina, virio, viripotencia, viripotente, virol, virola, virolento, viroleña, virología, viróloga, virolo, virón, virósica, virosis, virotazo, virote, virotillo, virotismo, virreina, virreinal, virreinato, virreino, virrey, virtual, virtualidad, virtualmente, virtud, virtuosamente, virtuosismo, virtuosista, virtuosístico, virtuosa, viruela, virulana, virulé, virulencia, virulento, virus, viruta, virutilla, vivalavirgen, vivir
la palabra labra
la
palabra
labra
no ladra
si
la
palabra
ladra
es paladra
Pegamento
Adherido a mis manos
el teclado
se levanta con cada pulsación.
Adherido a mis ojos
el monitor
se oscurece con cada pulsación.
Adherido a mis pies
el suelo
se hunde con cada pulsación.
Adherido a mis orejas
el tamborileo
se rebela con cada pulsación.
Adherido a mis pulmones
el oxígeno
se inhala con cada pulsación.
Adherido a mis dientes
el silencio
se mastica con cada pulsación.
Adherido a mis neuronas
el pensamiento
se agrieta con cada pulsación.
Adherido.
La tumba 404 estaba desierta
Estaba en la galería 3
del crematorio
donde estaban depositando
las cenizas del marido de mi prima.
Como casi todo en esta vida
estaban numeradas las tumbas
que en realidad eran nichos
que en realidad eran nada.
En la inmensa mayoría
flores
adornaban nombres grabados sobre el mármol
o nombres destacaban en relieves dorados
e incluso
plateados.
Mientras tanto
un cuadrado en la retícula vertical
de cadáveres incrustados
con urnas abandonadas
permanecía desierto
con tan sólo el número
en el centro del mismo
gritando un 404
que a cualquier internauta
le resulta más familiar que aquellos nombres
de aquellas tumbas plenas de polvo de color gris claro
que queda después de una combustión completa
formado por sales alcalinas y térreas
sílice
óxidos metálicos
y algún resistente hueso con rastros de ADN.
404
Error: La página que ha seleccionado
no existe.
Y yo (en sepulcral silencio)
no paraba de preguntarme
si era la más real de todas las lápidas
si no era un acertado epitafio
de algún programador web
si no era una broma macabra
si era la verdadera esencia de la muerte
si no era la verdadera esencia de la vida.
Ego
ego te absolvo
ego te absorto
ego te absuelvo
ego te absento
ego te absceso
ego te absenta
ego te abstengo
ego te abstraigo
ego te abstergo
ego te absintio
ego te absidio
ego te abscondo
ego te absciso
ego te absurdo
absurdo totum…