Internet ha muerto

El otro día vi este vídeo de esta mujer a quien sigo desde hace tiempo en Internet (esa que ha muerto) y me ha dejado conmocionado. No por lo pertinente o trágico, sino porque es como sentirme ingenuo de toda la vida, de haber creído en esta utilidad desde sus inicios que me vanaglorio de representar.

A la menor ocasión comento que fui la primera persona en introducir una dirección IP (Internet Protocol) en los servicios informáticos de las Cajas Rurales, de instalar uno de los primeros cortafuegos (israelí, dicho sea de paso) de España y uno de los primeros servidores de comercio electrónico (Netscape Commerce).

Fui de las primeras personas en este país, después de haber visto su auge en Australia en programar (aunque sea incorrecta la palabra) en HTML una página estática.

Yo creé mi propia página web con un curriculum básico allá por los 90 del milenio pasado.

En la época previa había creído que HTML no acabaría por imponerse y llegué a proponer un «lenguaje» de hipertexto paralelo, llamado HDL (Hypertext Definition Language para la generación de hipertextos dentro de la herramienta Multius de desarrollo de aplicaciones Multimedia perteneciente al Grupo de Multimedia del Instituto de Ingeniería del Conocimiento).

Fui de los primeros en tener conexión telefónica privada a Internet con Goya Servicios Telemáticos, después de salir de la universidad donde tuve correo electrónico previo a que se estandarizase la arroba sustituyendo al AT previo, así que mi primera dirección de email fue «JMDOMIN AT EMDCCI11».

Era el comienzo de una época de optimismo en la que creíamos que ARPANET dejaba de ser un arma para convertirse en una herramienta democratizadora, una herramienta de conexión global que exprimí al máximo en mi «tardía adolescencia» cuando mi sempiterna soledad, mi búsqueda por «encontrar un alma que se pareciera a mí y no podía encontrarla», participando en grupos de debate internacionales, que no necesitaban moderación y funcionaban con respecto, como el obsoleto news/UseNet: (NNTP) soc.culture.spain.

Ya no funciona ningún viejo enlace. Todo lo anterior a hace 5 años parece muerto, como zombie aburrido.

Ahora vivimos una época muy diferente, en la que hasta las personas a quienes llaman nativas digitales empiezan a comprender que aquellos tiempos optimistas (ingenuos) ya no existen. Se fueron para no volver.

Internet desde hace años es el patio trasero de unas cuantas empresas gigantes que nos dejan jugar a la pelota sin hacer ruido y sin molestar.

Y casi nada molesta.

Lo más detestable, lo más abyecto, se encubre dentro de lo que se denomina erróneamente como libertad de expresión, sin embargo no se permite la libertad cuando se trata de pedir moderación a las políticas que favorecen la acumulación de poder, la descentralización de una red que nació con voluntad de ser descentralizada… Es la ley de la selva, pero solo hay una docena de leones. Los demás somos ñus, antílopes o animales lentos y torpes que no ven más allá de sus orejas.

Internet ha muerto, sí.

La IA es solo la puntilla con la que apuñalar la nuca al bóvido agonizante.

Sobre menos publicaciones en redes sociales

De un tiempo a esta parte tenía esta sensación que comentan en este vídeo, hasta el punto de que ya casi ni espero encontrarme publicaciones de amistades, para pasar a ver memes ridículos que me entretienen media hora, o publicidad que tengo que andar esquivando porque nunca va conmigo.

Le pregunté a mi sobrina Jimena de la Rosa, a quien suelo preguntarle sobre estas cuestiones porque sé que está informada por partida doble: por su juventud y por su formación en Periodismo y Comunicación Audiovisual.

Aquí está su respuesta que me parece de lo más sencilla, clara, y a la vez veraz:

mmmmm me parece que habla de muchas cosas muy distintas pero en el tema de la publicidad creo que sí que se nota que hay un incremento en redes y esto lleva a que el contenido sea más profesional porque las marcas hace ya tiempo que se dieron cuenta de que es más barato y más eficaz hacer una campaña con un influencer, actor, cantante, etc en redes que un anuncio en tele, pero no creo que sea eso lo que haya desmotivado a la gente a publicar y creo que es algo muy generacional: los Z mas pequeños (15/18) no suben publicaciones, casi siempre solo historias, los Z mas mayores creo que están un poco cansados y los que mas suben es porque les gustan las redes o porque les da un poco igual el tema, los de 30 yo creo que siguen subiendo igual y a algunos les da igual esto 🤣, pero sí creo que, en ese sector, hay también una concienciación de que no hay por qué enseñar todo ni dónde estamos continuamente, y sobre todo el debate que hay sobre enseñar o no a menores creo que ha calado mucho el mensaje de que es peligroso. Por otra parte, los mas mayores creo que siguen subiendo igual y que, de hecho, muchos autónomos hacen contenido orgánico no profesional para sus negocios que realmente funciona por la cercanía y no por la calidad.

Pero da para un debate, jajajaja. Creo que también depende mucho de quién te rodees y desde qué perspectiva lo veas. Yo sí he notado menos movimiento con mis amigas más cercanas, pero por ejemplo con la gente que estoy conociendo en Zara (perfiles que les gusta la moda, las tenencias, «modernos«) les veo mucho mas activos cuidando sus feeds.

Y en cuanto a la publicidad, es lo que más se está intentando regular, no tanto para reducirla sino para aclarar bien qué es publicidad y qué no (entró una nueva normativa a principios de octubre respecto a esto).

Caída de AWS

Ayer se registró una caída generalizada de AWS (Amazon Web Services) que impidió que pudiera terminar de desayunar viendo la serie intrascendente que estoy viendo de cuando en cuando para relajar mi cerebro.

Comprobé con algo más de estupor que mi cuenta de Amazon no podía acceder a mi historial de pedidos, ni descargar facturas y parecía como si me hubiese dado de baja en el servicio… lo que tampoco era muy trascendente.

Sin embargo me hizo recordar la enorme dependencia que tenemos de tres o cuatro enormes del sector que han convertido Internet (intencionadamente en sus orígenes descentralizada) en una enorme base de datos cuasi-privada. Ni siquiera estatal: empresarial.

Cada vez es mayor la dependencia y, sin embargo, cada vez es mayor la vulnerabilidad.

Quizá por ello de un tiempo a esta parte me cuesta escribir en este blog o diario en el que vierto mis opiniones o poemas sabiendo que, por debajo de la superficie, alguna de estas empresas controla el equipamiento que almacena estos datos a los que a veces trato con cariño.

Sí, hago backup externo y no dependiente (en principio) de estas corporaciones, pero en última instancia soy consciente de la inutilidad de hacerlo. Al fin y al cabo, si no es para que esté en Internet, ¿por qué no hacer todo este trabajo directamente en un documento local, pongamos, en LibreOffice?

Curiosamente, comencé el diario de ese modo, pero al cabo de un par de semanas vi la inutilidad de hacerlo en local y la utilidad de usar un gestor de contenidos como wordpress, aunque sea en mi propio hosting (que no es propio, sino alquilado, no lo olvido).

Cada día más analógico, cada día más silencioso, cada día menos… y menos, hasta el abismo.

Separador decimal

Esta estadística más o menos irrelevante me resulta perturbadora. Sé que es algo estúpido, pero no entiendo cómo no nos podemos poner de acuerdo en algo que las matemáticas necesitan a nivel mundial.

¿Es el 0 un número natural?

¿Es 0 elevado a 0 igual a uno (según el hecho de que todo número elevado a cero es uno) o por el contrario es igual a cero (según el hecho de que cero elevado a cualquier número es cero)?

Y la coma o el punto… ¿cuál es el separador universal de los decimales?

Yo uso la coma, por esas cosas de las imposiciones culturales, pero en realidad creo que sería mejor utilizar el punto siempre, pues cuando comenzamos a manejar vectores, por ejemplo, cuya notación incluye la coma como otro signo, acaba generándose confusión. He visto adolescentes mezclando comas, apóstrofes y puntos para poder aclararse con esto de la notación de números decimales. Y no me sorprende que no se aclaren. No hay consenso en algo que debiera ser universal.

Cada vez que hago un pago en una app, no sé si usar el maldito punto o la maldita coma para separar las cifras decimales. Excel usa una cosa u otra según la configuración correspondiente, pero el sistema operativo puede que esté usando otra configuración distinta. Por no hablar del teclado…

Pequeña locura que no me deja dormir por las noches (es broma).

¿Y de verdad que es necesario separar los millares o los millones con un signo adicional?

3.125.345,27

3 125 345.27

o incluso

3·125·345.27

3’27
3,27
3.27

Por favor… ¿Tan difícil es?

donde tirar una impresora en el centro de madrid

Buscas esta frase (sin tildes, que para qué) en google y te dirige a la web del Ayuntamiento de Madrid que tiene un mapa con los puntos limpios para poder deshacerse de este tipo de materiales, de los que, por cierto, me cuesta deshacerme, pero ya llevaba años sin usar esta impresora Canon que tiene casi una década a sus espaldas (muy lejos de la pretendida obsolescencia programada).

Resulta desalentador que lo único que tenga en los alrededores de mi casa o de mi estudio sean un par de puntos limpios «móviles» que tan sólo están disponibles una hora a la semana. No se tiene en cuenta la necesidad de hacer limpiezas, de deshacerse de trastos, sin tener un coche que me lleve al extrarradio a depositar un residuo generando residuos…

La verdad es que no sé si puedo esperar, porque el martes es el día que tengo para ir a la piscina y mi salud es tan importante como la de la ciudad… o más.

¿Alternativa? Contenedor de algunas obras, de las que abundan en demasía por estos lares. Y una pequeña mancha más en mi conciencia, nunca inmaculada.

Ayer fue el cumpleaños del kernel de Linux

Feliz Cumpleaños a Linux.

¡Qué tiempos aquellos!

🤩

Uso Linux como único sistema operativo en todos mis ordenadores, incluso un fork del mismo, denominado android, en los que no puedo usar Linux Mint o Ubuntu, amén de otras distribuciones basadas en Debian.

Las basadas en RedHat (rpm) me gustan menos. Aunque fue mi puerta de entrada a Linux hace ya más de 20 años. Al fin y al cabo, venía de programar en UNIX/IBM AIX y administrar Solaris/SunOS donde monté los primeros cortafuegos (de una empresa israelí) de mi vida.

A nadie se le ocurría pensar que Linux acabaría siendo algo que conocería su momento de gloria más adelante. Por no hablar de Internet. Recuerdo que me comentaron en un lugar donde trabajaba que jamás se sustituiría el protocolo SNA por el IP… hasta que llegué yo y necesité tener un equipo con una IP address donde instalar un servidor web y un servidor de comercio electrónico. Los hacía NetScape. Los comercializaba en España Telefónica Sistemas (Avanzados de Información), quienes quisieron cercenar la red a su demencial Infovía.

Sigo jugueteando a instalar servidores en máquinas virtuales, en una raspberry pi, en otros dispositivos… pero el trabajo de administrador de sistemas acabó por desesperarme cuando comprendí que los sistemas eran una excusa para intercambiar dinero entre grandes empresas… y poco más.

Así que descubrí la poesía y su poder de creatividad y de verdad, pero sigo reconociendo (con nostalgia) un pasado en el que la ingenuidad nos hizo creer que la tecnología podía acarrear un mayor grado de interconexión, de formación, de información, de libertad.

Algunos libros rescatados del olvido

En casa de mis padres, quedan libros de la época de maricastaña (expresión divertida, por cierto) que el otro día estuve fotografiando antes de afrontar que su mejor lugar era la basura, pues no son, ni siquiera, aptos o del gusto de coleccionistas.

Son rarezas que el paso del tiempo ha convertido en graciosas, incluso aunque alguna de ellas, de la que no sabemos su procedencia (¿mi hermana?), ni siquiera hoy sea interesante, como esta:

Sobre «tecnología», me sorprendió encontrar este «La cibernética y lo humano», que parece escrito hoy en día, sobre el auge de la informática y su incidencia en lo laboral, especialmente en ámbito sanitario/médico, lo que me hizo pensar que sería adquisición de mi padre, allá por 1970. Sí, hace más de medio siglo. No es un libro sobre IA, que tan de moda está hoy en día.

Más actual era esta colección de fichas (en papel, claro está) sobre lo que suponía estar conectado a Internet, allá por el año 2000 y que ya era obsoleto entonces, que fueron publicando en capítulos en algún periódico de aquellos que alguna vez tuvieron relevancia impresa (o relevancia, así, en general).

Dos libros a los que yo tuve bastante cariño aunque no recuerdo muy bien por qué. La trilogía galáctica sigue siendo una producción audivisual que me impresiona, de aquellos lejanos años 80. El de Extraterrestres y religión, que sostenía la divertida hipótesis de que Jesucristo era extraterrestre, lo que no dejaría de ser cierto, incluso si era un ser «divino». también me hizo dejar de lado definitivamente los libros de ufología que tanto había leído hasta mi adolescencia.

Y no puedo dejar de incluir este libro que, literalmente, me cambió la vida, pues permitió que aprendiese a programar en C en una época en la que se hacía así, todo en papel, incluso la programación orientada a objetos (estructuras sofisticadas, por decirlo en términos de aquella época):

Lo pasé tan bien que hasta me hizo gracia encontrar este librito de Estadística (asignatura que podríamos decir que sigo teniendo pendiente) que creo recordar que compré en la carrera, cuando me tocó estudiar Termodinámica Estadísticas de la mano de Vicente López, quien luego sería el director del departamento de Redes Neuronales Artificiales en el Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC) donde estuve becado y luego contratado desarrollando la tesis de Aplicaciones de la Lógica Difusa al Control de Procesos en Tiempo Real (bajo el liderazgo de Erik de Pablo y tutelada por Xavier Alamán)

Un libro, como le dije a mi amiga Aída, «muy normal». Espero que esta tontunita se entienda sin ayuda de Gauss.

Regalitos

El fin de curso de Tango de las clases de Carmen de la Rosa para la Asociación Cultural Clave 53 terminó con la habitual fiesta que es una muestra que no, que no es una muestra, que solo es una fiesta, pero bueno, luego hay muestra, pero es una fiesta, pero claro, en una muestra… pero es una fiesta y este año va a ser distinto, como todos los años que van a ser distintos, pero es una fiesta que acaba siendo una muestra que nunca es más que una muestra con intención de pasar un buen rato, como en una fiesta, aunque sea una muestra sin más público que los invitados a la fiesta que es una muestra…

Y tras el día en cuestión, terminamos sorprendiéndonos con esta tecnología tan ultramoderna como un ventilador, pero que parece un par de auriculares. Es más, seguramente el siguiente «modelo» incorporará más tecnología, así ese ventilador podría incluir un teléfono, a la par que auriculares, así como, por qué no, una interfaz de inteligencia artificial desde la que controlar, pongamos por caso, la publicación en redes sociales de una imagen banal, como la mayoría. Bromeé con el hecho de que me gustaría modificar mi ADN para incluirlo en mi propio cuerpo: tener, intrínsecamente, la capacidad de autoventilarse no me parece baladí. Lo que hoy es una broma, cualquier día lo veo en la calle en estos tiempos en los que hay personas adscribiéndose a un «movimiento» de transhumanismo, donde la ingeniería genética y la cirugía tecnológica parecen ir ganando terreno dentro de lo que llamamos normalidad.

De momento, un alumno de Tango de Carmen nos regaló, tras mi sorpresa y la de Carmen, este par de equipos, lo que siempre se agradece, pero si además el paquete llega a casa el día en el que comienza una de las olas de calor de este veranito que pinta calentito…

¿Lo usaré?

Es complicado responder a esto. Es posible que alguna vez, incluso es más probable que acabe por usarlo algunos días en el verano en el estudio, donde no tenemos aire acondicionado y se sufre la inclemencia veraniega. En casa es menos probable porque soy tan (pero tan) sensible al ruido que dudo mucho que no me acabe por molestar o interferir con cualquiera de las actividades que haga… pero no lo descarto.

Eso sí, es de agradecer y mucho que este alumno haya tenido esa generosidad, que va en consonancia con la que suele mostrar Carmen en sus clases y en su vida en general.

Concurso de poemas: «Poema de hasta 60 versos»

#!/bin/bash
# Escribe un poema de menos de 60 versos respondiendo al
# llamamiento del Concurso de Poesía Jesús Serra.
# Se trata de un certamen internacional de poesía
# organizado por Fundación Occident, y que este año
# celebra su XVIII edición.
#
# Pueden presentarse poemas de hasta 60 versos, de estilo y temática libre. 
#
# Esta es mi participación deseada, aunque no la enviaré
# por respeto a la seriedad del Concurso
# que se escribe con mayúsculas y cuya temática libre
# seguramente resultará acotada a las líricas sentimentales
# habituales que campan por doquier en esta escritura
# que parece no haber vivido la transformación
# de las vanguardias o haberlas olvidado como si fueran
# una pesadilla de la que escapar.
#
# Giusseppe Domínguez, M-20250311

echo -e "Poema titulado \"Poema de hasta 60 versos\"\n\n"

numero_maximo_de_versos=60;

for ((i=1; i<=$numero_maximo_de_versos; i++)); do
  echo -e "Verso que ocupa el número" $i
done

fecha=`date`
echo -e "\n\n\tFirmado por Giusseppe Domínguez"
echo -e "\t$fecha"

Esta es una de las salidas posibles de este poema-programa que me ha divertido realizar más que participar en ese concurso en el que no creo que participe.

Poema titulado "Poema de hasta 60 versos"


Verso que ocupa el número 1
Verso que ocupa el número 2
Verso que ocupa el número 3
Verso que ocupa el número 4
Verso que ocupa el número 5
Verso que ocupa el número 6
Verso que ocupa el número 7
Verso que ocupa el número 8
Verso que ocupa el número 9
Verso que ocupa el número 10
Verso que ocupa el número 11
Verso que ocupa el número 12
Verso que ocupa el número 13
Verso que ocupa el número 14
Verso que ocupa el número 15
Verso que ocupa el número 16
Verso que ocupa el número 17
Verso que ocupa el número 18
Verso que ocupa el número 19
Verso que ocupa el número 20
Verso que ocupa el número 21
Verso que ocupa el número 22
Verso que ocupa el número 23
Verso que ocupa el número 24
Verso que ocupa el número 25
Verso que ocupa el número 26
Verso que ocupa el número 27
Verso que ocupa el número 28
Verso que ocupa el número 29
Verso que ocupa el número 30
Verso que ocupa el número 31
Verso que ocupa el número 32
Verso que ocupa el número 33
Verso que ocupa el número 34
Verso que ocupa el número 35
Verso que ocupa el número 36
Verso que ocupa el número 37
Verso que ocupa el número 38
Verso que ocupa el número 39
Verso que ocupa el número 40
Verso que ocupa el número 41
Verso que ocupa el número 42
Verso que ocupa el número 43
Verso que ocupa el número 44
Verso que ocupa el número 45
Verso que ocupa el número 46
Verso que ocupa el número 47
Verso que ocupa el número 48
Verso que ocupa el número 49
Verso que ocupa el número 50
Verso que ocupa el número 51
Verso que ocupa el número 52
Verso que ocupa el número 53
Verso que ocupa el número 54
Verso que ocupa el número 55
Verso que ocupa el número 56
Verso que ocupa el número 57
Verso que ocupa el número 58
Verso que ocupa el número 59
Verso que ocupa el número 60


    Firmado por Giusseppe Domínguez
    mar 11 mar 2025 12:53:37 CET

 

Actualización forzada

En los ordenadores que uso para trabajar soy muy, pero que muy, conservador. Mantengo versiones de Linux Mint (basado en Ubuntu (basado en Debian)) de «Long Term Support», es decir, que no haya que actualizar a versiones posteriores más que una vez cada 4 años aproximadamente.

El sábado pasado me tocó comenzar la actualización en el PC de casa (que tenía la misma versión de sistema operativo que la del estudio, Linux Mint 20.3 – una) y esta semana tendré que actualizar a Linux Mint 22.1 – Xia la versión en el PC del estudio.

Linux Mint 20.3 ha sido de las más estables versiones de linux que he usado nunca. No quería cambiar, además de que tenía customizado todo lo posible de su aspecto, sin incluir extensiones molestas que ralenticen el equipo, pero resultando un aspecto bello a la vista y cómodo de uso.

Tuve un pequeño susto porque en casa no uso UEFI, sino una BIOS (antigua pero que lo soportaría) de las «de antes», lo que me complicó un poquito la vida al intentar instalar, sin darme cuenta, la versión de Linux Mint UEFI… y, claro, no arrancaba.

No quería perder el tiempo buscando cómo instalarlo con UEFI en mi BIOS (UEFI, en realidad) del 2012, porque tarde o temprano lo que tendré que actualizar es el hardware, a pesar de mi lucha contra el tiempo, así que proseguí con la versión «Legacy».

Afortunadamente, las particiones están separadas convenientemente, de modo que todo mi trabajo y archivos que puedan importarme están libres de ser «tocadas» por esta actualización, así que ese no iba a ser el problema.

Pero reconfigurar y reinstalar los programas que habitualmente uso (que son muchos) y sus peculiares ajustes hechos a lo largo de años sí que sería bastante molesto, para lo que dediqué una mañana entera revisando las aplicaciones que utilizo y escribéndolas en un pequeño archivo del que después extraer la información para reinstalar todo lo necesario.

Lo dejo aquí por si alguien (posiblemente mi yo del futuro) tiene la más mínima curiosidad:

 

sudo apt install synaptic gparted vim-gui-common openssh-server pulseaudio pavucontrol virtualbox vde2 virtualbox-guest-additions-iso

sudo apt install scribus inkscape krita shotwell gnome-color-manager imagemagick fontforge font-manager digikam gimp ttf-mscorefonts-installer gthumb fonts-ubuntu-classic

sudo apt install filezilla chromium calibre freeplane minder geany pdfarranger libreoffice-base libreoffice-math

sudo apt install audacious audacity clementine mixxx openshot pitivi kdenlive vlc shotcut spotify* ffmpeg

 

Además de estas, hube de instalar «manualmente» las siguientes aplicaciones:

  1. 0ad (sólo en casa, para jugar alguna que otra vez)
  2. fuse (GTK+): simulador de spectrum
  3. dropbox: cambiar la carpeta de Dropbox por defecto para usar la que yo quiera.
  4. megasync: redefinir las sincronizaciones
  5. chrome: configurar con mi cuenta de Gmail para tener acceso a varias páginas y contraseñas guardadas.
  6. opera
  7. vivaldi

Y luego las molestas herramientas para la administración como autónomo que no han desarrollado en condiciones, que siempre dan algún que otro problemita con Linux:

  1. configuradorfnmt
  2. autofirma
  3. DniRemoteWizard y cargar en los lugares apropiados el certificado electrónico en un PKCS12
  4. Verificar el correcto funcionamiento de los certificados y las herramientas de firma.
Esto no es una broma