El correo electrónico

Desde hace casi 30 años tengo correo electrónico.
Y desde entonces tengo obsesión por guardar copias del mismo, aunque claramente cada día es más absurdo guardarlo, teniendo en cuenta que la mayoría de las comunicaciones las realizo mediante otros medios de los que no almaceno los mensajes.

Pero así sigo.

Hoy he realizado una copia de seguridad debido a que tuve algunos problemas al renombrar una carpeta lo que me generó un pequeño, intrascendente, problema de incompatibilidad (era un nombre que la aplicación que actualmente utilizo para consultar mi correo electrónico utilizaba para una de las cuentas POP3 que gestiono).

Casi creí haber perdido los mensajes, pero al menos sabía que estaban en texto plano, así que no era tan grave como podía ser.

Volviendo a renombrar lo necesario y cambiando algunas cosillas internas de archivos «ocultos», conseguí que volviese a funcionarme como deseaba. Ya de paso, aproveché para depurar las reglas de filtrado de mensajes, algunas de las cuales estaban desfasadas y se ejecutaban sin necesidad, reduciendo la eficacia de la recepción de mi correo.

Utilizo, actualmente, Mozzilla Thunderbird 45.7.0 sobre Linux Mint, después de que este programa absorbiera a mi querido Eudora.

Pero los tiempos cambian y el día de mañana, más que probable, el correo electrónico será un recuerdo, cosas de los viejos tiempos (valga la redundancia). Mientras tanto, seguiré haciendo copias de seguridad.

😉

sinsentido

Estoy pensando en escribir un libro cuando la noche no aparece en lontananza y aquellas personas que se pierden por Ciudad Real viajan a lugares insospechados, sin embargo, he de reconocer que la no, la noche más larga, ha sido aquella en la que cualquier humano, cuando un humano… no sé cómo acabar las frases en las que aparece la palabra humano, ser humano o no ser humano that is the question; es mejor pensar en otra cosa antes que seguir insistiendo en la misma porque todo esto no es más que una locura sin principio ni fin cuándo se empieza a hablar sin saber qué c****** se va a decir o qué c*** se va decir, tuvo, acaba por ser un despropósito sin sentido y es muy gracioso como hasta un maldito programita de interpretación de texto oral acaba por entender que c****** no se puede decir y qué c*** tampoco se puede decir y me toca las… narices.

Recibido al dictado improvisado de la web https://talktyper.com/es/

aproximadamente 3001

Como de «Casi 300«

Leyendo sobre los powhatan, me encuentro esta frase tan divertida como absurda:

Aproximadamente quedan 3001 powhatan en Virginia.

¡Aproximadamente 3001!

No 3000, ni más de 3000, no. 3001, aproximadamente, eso sí.

Y me pregunto cómo han aproximado, es decir, si han aproximado a la unidad, puede que, en realidad, tan sólo queden 3000,65 powhatan o, por exceso, 3001,00037 powhatan.

Pero no, no son exactamente 3001, sino que ese número mágico es tan sólo una aproximación a la cantidad de powhatan vivos, supongo. Puede que alguno esté entre la vida y la muerte… puede que alguno sea considerado medio o cuarto y mitad de powhatan, dado el mestizaje… puede… pero que la cifra sea tan simpática como 3001…

¡Divertidísimo!

Para no dejar de usar en mis clases particulares.

Poemas por un Cubo

[youtube_sc URL=https://youtu.be/xEAw67elQC0]

PROYECTO: 0018 – POEMAS POR UN CUBO

Idea original Alejandro Gallego

Poemas
Marso GC
Ernesto Pentón
Alejandro Gallego

Diseño técnico del poema
Alejandro Gallego

Montaje de video
Alejandro Gallego

Música
Chants ?odiseaux (pour le Temps Pascal)
Olivier Messiaen

Sugerido por Giusseppe Domínguez

Cabecera y Títulos de Crédito
Alejandro Gallego

Imágenes de Portada y Cierre
Tanja Ulbrich

Laboratorio de Poesía Experimental
Asociación Cultural Clave 53

La comida podrida y el descubrimiento de América

Hablar de «descubrimiento» de América es polémico, como casi todo ya, pero no encuentro mejor modo de denominar a ese encuentro de civilizaciones que no dejó de ser un descubrimiento para los que aún no conocían ese lugar y esas culturas allí habitando.

Me resulta interesantísimo y divertido al mismo tiempo pensar que gracias a que la comida se pudría con suma facilidad, a los europeos del siglo XIV (y anteriores) les era imprescindible tener algo con lo que hacerla comestible, disimulando su sabor con las especias, como en ocasiones yo hago cuando un filetito se me ha pasado un día de fecha… por decirlo así y comienza a adquirir ese olor característico de comida a punto de pudrirse.

Esa necesidad impulsaba un comercio global que nunca acabé de comprender hasta descubrir ese dato en el libro IDEAS, que sostiene que la pimienta era un bien preciado en la edad media para poder aprovechar la comida hasta cuando estaba en peor estado.

Es curioso que en la mayor parte del planeta se hayan usado recetas que básicamente producían putrefacción de los alimentos como método de conservación del mismo (de ahí quesos, cervezas, salmueras, escabeches, pescados podridos del norte de Europa…).

En muchos casos, he tendido a pensar que las fuentes de Energía eran uno de los motores de desplazamiento humano y así recuerdo haber sostenido la inevitabilidad de la Operación Barbarroja o la derrota de la Alemania Nazi a consecuencia de sus dos principales derrotas relacionadas con el acceso a la energía del momento: El Alamain y Stalingrado. Su otra gran derrota fue expulsar a quienes podían haber acelerado la investigación en otra fuente energética alternativa a la petroquímica, los científicos contemporáneos que habían asimilado las teorías de la relatividad y la mecánica cuántica, que acabaron recalando en otros lugares al oeste del Atlántico. Su apuesta por la generación de energía a partir del Carbón de sus cuencas mineras no fue una buena idea y no llevaron a buen término su investigación en hidrogenación.

Pero no había sido consciente de que anteriormente a la industrialización las fuentes de energía eran más, digamos, agrarias, provenientes de la fuerza animal y vegetal directa.

En un sentido muy básico, la energía (humana) se obtenía del alimento y eso era por tanto lo más importante, pero su alimentación no tenía buenas formas de almacenaje y se corría el riesgo de pérdida de eficacia energética en la misma, lo que hacía importante la disposición de especias como la pimienta (y otras) que pudiesen alargar la vida útil de la fuente energética básica: la cárnica. Cereales aparte, que son de otro tipo y cuya fermentación era altamente importante.

En resumen:

1.- Para que la comida pudiese usarse más de lo que hoy consideraríamos razonable, se necesitaba pimienta que se traía de lugares tan alejados como Vietnam o China vía la ruta de la seda.

2.- Cuando fue difícil (sería otra historia) acceder a la pimienta de la manera habitual debido principalmente al dominio de la región intermedia por tribus o naciones túrquicas, se dieron las condiciones para buscar nuevas rutas al origen de la misma saltándose las restricciones que imponían estos pueblos.

3.- En la búsqueda de «las indias» se acabó por dar con un continente que, entre otras cosas, proporcionaba nuevos alimentos, pero no se detuvo la necesidad de encontrar una fuente de pimienta y otras especias, por lo que se siguieron buscando rutas alternativas.

4.- Magallanes (amén de los periplos portugueses periafricanos) llegaron a encontrar esas vías que daban acceso a un producto para comer carne podrida disimulando su sabor.

5.- Entretanto, de 2 a 4 se habían producido tantos cambios que la pimienta dejó de ser tan importante… pero eso ya podríamos decir que es demasiado «moderno».

DADOS DADAS

[youtube_sc URL=https://youtu.be/ndQLAIwjpd8]

PROYECTO: 0017 – DADOS DADAS

Título: Dados Dadas

Idea de Giusseppe Domínguez y Tanja Ulbrich

Audio
Artista Ove-Naxx
Del álbum Ovekeyashiki (juego de palabras con la palabra japonesa «Obakeyashiki» que significa «casa embrujada»)

Montaje
Giusseppe Domínguez

Cabecera y Títulos de Crédito
Alejandro Gallego

Imágenes de Portada y Cierre
Tanja Ulbrich

Laboratorio de Poesía Experimental
Asociación Cultural Clave 53

Femenino y conservador

No sé si la pregunta que se hace esta ciudadana virtual es cierta, pero en caso de serlo, que pudiera ser, una respuesta podría ser de perfil antropológico.

¿»los partidos más progresistas y profeministas tienen mayor porcentaje de voto masculino que femenino, y la derecha conservadora mayor porcentaje de voto femenino que el resto»?

Hay teorías que dicen que las mujeres tienden al conservadurismo por cierto «instinto» maternal de protección que ven en estas tendencias mayor estabilidad lo que les es preciso para garantizar la estabilidad del entorno asociada a la seguridad para la supervivencia de la especie.

Es una teoría, no digo que deba ser así, pero lo que más me inquieta no es tanto si esta otra teoría es o no acertada, sino el hecho de que me dé verdadero pánico expresar esta posible explicación ante la segura acusación de machista y heteropatriarcal dominante. Así que me limito al silencio de mi propio blog (que no acepta opiniones).

En resumidas cuentas, no argumento, no opino, me callo, me silencio… y sigo mi vida sin mayor problema que el de tener la impresión de que en un ámbito u otro, la libertad va desfalleciendo por las aceras.

Unos minutos atrás había visto otra imagen de esas «con mensaje» presumiblemente defensora de los heterosexuales en alusión al aluvión de comentarios relacionados con el autobús de la discordia, que era claramente discriminatoria, pero tampoco quise comentar nada. Estas redes sociales muestran la sociedad tal cual es… y esta sociedad es definitivamente censora.

Falta de respeto

Iba en el autobús.

Dos filas más atrás
un hombre veía algún vídeo en su smartphone
sin tener en cuenta el ruido que hacía
obligando a escuchar su entretenimiento
a quienes íbamos en silencio
en el autobús.

Pensé
¡Qué falta de respeto!
¡Qué atropello a la razón!
¡Qué escasez de cultura cívica!
¡Qué mala educación!

Me detuve a mirar alrededor
después de que ese tipejo
hubiese encendido su dispositivo
y vi al resto de los que íbamos en silencio
en el autobús.

Pensé
¡Qué cantidad de buena gente!
¡Qué pocos problemas de convivencia!
¡Qué respeto a la compartición del espacio!
¡Qué buena educación!

No eran incompatibles
ambos pensamientos
simultáneos.

Expanse

El fin de semana aproveché para ver una serie de ciencia ficción algo malilla, pero que tenía entre sus curiosas propuestas una novedosa forma de hablar (un extraño idioma-fusión, al estilo de aquel que hablaba el inspector en Blade Runner), así como la idea de un sistema solar cuasi completamente habitado después de doscientos años de expansión terráquea.

Políticamente y sin entrar en detalles, el planeta Tierra estaba gobernado por las Naciones Unidas, mientras Marte lo estaba por una república militarista de la que se conoce poco. Supongo que se conocería más en la novela en la que se basaba la serie. En frente a ambas potencias, estaban los «cinturonianos» que habitaban los asteroides mayores, así como bases artificiales en esa órbita, quienes tenían sentimientos nacionalistas incluso cimentados en su diferente complexión muscular y ósea que les habría generado el vivir en un ambiente de mucha menor gravedad.

Interesante, aunque poco probable e inverosímil esa adaptación en tan solo unas cuantas generaciones… sin embargo qué poco había cambiado el futuro en otras muchas cosas:

El vestuario parece sacado de alguna revista de moda de este último lustro, los dispositivos de comunicación son poco más o menos como teléfonos táctiles del año próximo, se habla de una red de ordenadores… y así en lo demás.

Y me pregunté por qué era tan difícil concebir algo mucho más futurista, que puede adecuarse a lo que esté por venir, y claro, entre otras cosas, hay una dificultad intrínseca que es la de que no son sólo cosas más modernas, sino ideas más modernas. Tenerlas ahora implicaría que dejarían de ser futuras, provocando una especie de paradoja insalvable.

Supongamos que se me ocurre que los teléfonos móviles (dispositivos de comunicación) estén integrados en la red neuronal del cerebro, entonces hay muchas otras cosas que habrían tenido que cambiar para llegar a tener esa tecnología, incluso desde el punto de vista fisiológico.

Una línea de futuro que verdaderamente revolucionará nuestra forma de vida será la manipulación genética, que dará lugar a transformaciones en la longevidad como nunca antes hayan sido posibles, pero la sociedad derivada de ese cambio también será completamente distinta. No sólo viviremos más tiempo, sino que tendremos que ser capaces de saber cómo vivir ese tiempo «extra», individual y socialmente.

Me gustaría, por momentos, dedicar un tiempo a pensar ¿cómo sería XXXXXXX en el futuro?, por ejemplo, la ropa, la comunicación tecnológica, las formas de gobierno, el consumo energético, la medicina, la arquitectura, la poesía, las matemáticas…

Esto no es una broma