¿Por qué morir no es un verbo?

En toda acción hay transcurrir (tránsito) del tiempo: hay antes y después, hay flecha del tiempo, hay realización de algo que se inicia y se concluye.

¿Por qué no muere una máquina?

No decimos (salvo informáticos) que una máquina muere quizá porque no es preciso hacer que su «alma» trascienda ese instante en el que el ingenio deja de ser funcional para ser no más que amalgama de partes reutilizables.

¿No le estaremos dando una importancia metafísica a las partes?

Un órgano deja de funcionar (maquinalmente) y decaen paulatinamente las funciones de los demás, pero esas moléculas (no ya las células) no obedecen ese final en una hipercongelación kelvínica, sino que perpetúan sus transformaciones como si no hubiese pasado nada, con una indiferencia que resulta pagana e insultante, minimizando la divinidad presunta de la existencia material a la que denominamos vida por encima (¿por enzima?) de otras formas de combatir la segunda ley de la termodinámica, manteniendo bajo raya a la entropía.

¿Puedo (yo) morir(me)?

Tras terminar de comer sigo siendo yo (más o menos aumentado), pero yo ya no soy yo al terminar de morir. ¿Quién realizó ese último salto, ese empujuncito final, esa llegada a meta?

Es una acción interrumpida: me muero a medias.

Subo a lo alto de una montaña y, tras la cima, desciendo, pero ¿existe un verbo que incluya ambas acciones que, paradójicamente (o no) son contradictorias u opuestas?

Escrito en Taramundi, Asturias, en agosto de 2025.

Humano vs InHumano

Muévete como un humano
o
Indigno de ser humano

Textos sobre lo que es humano
e inhumano, me llevaron a escribir este texto
en Asturias, a primeros de agosto de 2025:

Lo de Gaza es inhumano
Lo de Trump es inhumano
Hitler era inhumano
Stalin era inhumano

Yo soy humano
Tú eres humano
Él es humano
Tú eres humana
Ella es humana
Nosotros, vosotros, ellos
Nosotras, vosotras, ellas
et al somos/sois/son
humanas/humanos… et al

Pero lo de Gaza
es inhumano.

¡No!

Es humano.
Es horrorosamente humano,
es cruel,
es genocida,
pero humano.

No es ni puede ser
inhumano
ni tachado de
inhumano
como forma de animalizar
lo que no queremos soportar
o aceptar
como parte de nuestra
naturaleza
paradójicamente
cultural.

Es humano,
quizá demasiado humano,
tristemente humano
como yo.

Ayer fue el cumpleaños del kernel de Linux

Feliz Cumpleaños a Linux.

¡Qué tiempos aquellos!

🤩

Uso Linux como único sistema operativo en todos mis ordenadores, incluso un fork del mismo, denominado android, en los que no puedo usar Linux Mint o Ubuntu, amén de otras distribuciones basadas en Debian.

Las basadas en RedHat (rpm) me gustan menos. Aunque fue mi puerta de entrada a Linux hace ya más de 20 años. Al fin y al cabo, venía de programar en UNIX/IBM AIX y administrar Solaris/SunOS donde monté los primeros cortafuegos (de una empresa israelí) de mi vida.

A nadie se le ocurría pensar que Linux acabaría siendo algo que conocería su momento de gloria más adelante. Por no hablar de Internet. Recuerdo que me comentaron en un lugar donde trabajaba que jamás se sustituiría el protocolo SNA por el IP… hasta que llegué yo y necesité tener un equipo con una IP address donde instalar un servidor web y un servidor de comercio electrónico. Los hacía NetScape. Los comercializaba en España Telefónica Sistemas (Avanzados de Información), quienes quisieron cercenar la red a su demencial Infovía.

Sigo jugueteando a instalar servidores en máquinas virtuales, en una raspberry pi, en otros dispositivos… pero el trabajo de administrador de sistemas acabó por desesperarme cuando comprendí que los sistemas eran una excusa para intercambiar dinero entre grandes empresas… y poco más.

Así que descubrí la poesía y su poder de creatividad y de verdad, pero sigo reconociendo (con nostalgia) un pasado en el que la ingenuidad nos hizo creer que la tecnología podía acarrear un mayor grado de interconexión, de formación, de información, de libertad.

Ayer vi Pepi, Luci, Bon y otras chicas del montón

Punk
muy punk

con ecos de una libertad
que no se basaba en cañitas
de terraceo

Punk
muy punk

con amor por el deseo
por deseo de amor
voluntad y voluntad, todo es voluntad
sin vanidad
sin artificio
sin dinero
sin parar

Punk
muy punk

con menos es más
ni más ni menos

y así
me reconcilio
con el cine español
con españa
con esa españa
valiente
variopinta
osada
y libre

Punk
muy punk

De excursión en el PRIMOR

Me gustó la decoración, no puedo negarlo, de este establecimiento (de una cadena de ellos) que dice ser una tienda de perfumerías nacida en Málaga en 1953.

Pero seguro que, desde aquellos tiempos hasta hoy, ha llevado a cabo una transformación que lo sitúa en otro de esos templos del neo-consumismo masivo absurdo que, combinado con las redes sociales basadas en la imagen, en la superficie, en lo banal, juega a regalarle a la juventud un sueño de autorrealización.

El colmo del absurdo es llegar a la zona «vegana» u orgánica y natural. Es de un «greenwashing» tan de manual que si no existiese el término, habría que haberlo inventado en este punto.

Eso sí, todo es bello, bonito, apetitoso. Apenas sí hay hombres ateniendo, pero la media de edad de las dependientas debe de rondar los 20 años. Bellas, bonitas, pretendidamente simpáticas.

Todo pensado para querer pasar la jornada allí, incluso sus laberínticos pasillos que dejan aquella recurrente queja sobre IKEA a la altura del betún.

El aire acondicionado, por supuesto, hacía agradable la estancia en este espacio tan artificial que daba la sensación de estar en el decorado de una película futurista.

Fue graciosa la visita, si no fuese peligroso lo que encierra.

Como comentario a Carmen, le dije que allí mismo estaba toda esa «gente joven» que supuestamente añoran en las milongas de Tango y que yo no encuentro en los Talleres de Poesía y que a duras penas ves en una sala de cine. Cada día veo más obvia mi obsolescencia.

Algunos libros rescatados del olvido

En casa de mis padres, quedan libros de la época de maricastaña (expresión divertida, por cierto) que el otro día estuve fotografiando antes de afrontar que su mejor lugar era la basura, pues no son, ni siquiera, aptos o del gusto de coleccionistas.

Son rarezas que el paso del tiempo ha convertido en graciosas, incluso aunque alguna de ellas, de la que no sabemos su procedencia (¿mi hermana?), ni siquiera hoy sea interesante, como esta:

Sobre «tecnología», me sorprendió encontrar este «La cibernética y lo humano», que parece escrito hoy en día, sobre el auge de la informática y su incidencia en lo laboral, especialmente en ámbito sanitario/médico, lo que me hizo pensar que sería adquisición de mi padre, allá por 1970. Sí, hace más de medio siglo. No es un libro sobre IA, que tan de moda está hoy en día.

Más actual era esta colección de fichas (en papel, claro está) sobre lo que suponía estar conectado a Internet, allá por el año 2000 y que ya era obsoleto entonces, que fueron publicando en capítulos en algún periódico de aquellos que alguna vez tuvieron relevancia impresa (o relevancia, así, en general).

Dos libros a los que yo tuve bastante cariño aunque no recuerdo muy bien por qué. La trilogía galáctica sigue siendo una producción audivisual que me impresiona, de aquellos lejanos años 80. El de Extraterrestres y religión, que sostenía la divertida hipótesis de que Jesucristo era extraterrestre, lo que no dejaría de ser cierto, incluso si era un ser «divino». también me hizo dejar de lado definitivamente los libros de ufología que tanto había leído hasta mi adolescencia.

Y no puedo dejar de incluir este libro que, literalmente, me cambió la vida, pues permitió que aprendiese a programar en C en una época en la que se hacía así, todo en papel, incluso la programación orientada a objetos (estructuras sofisticadas, por decirlo en términos de aquella época):

Lo pasé tan bien que hasta me hizo gracia encontrar este librito de Estadística (asignatura que podríamos decir que sigo teniendo pendiente) que creo recordar que compré en la carrera, cuando me tocó estudiar Termodinámica Estadísticas de la mano de Vicente López, quien luego sería el director del departamento de Redes Neuronales Artificiales en el Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC) donde estuve becado y luego contratado desarrollando la tesis de Aplicaciones de la Lógica Difusa al Control de Procesos en Tiempo Real (bajo el liderazgo de Erik de Pablo y tutelada por Xavier Alamán)

Un libro, como le dije a mi amiga Aída, «muy normal». Espero que esta tontunita se entienda sin ayuda de Gauss.

Regalitos

El fin de curso de Tango de las clases de Carmen de la Rosa para la Asociación Cultural Clave 53 terminó con la habitual fiesta que es una muestra que no, que no es una muestra, que solo es una fiesta, pero bueno, luego hay muestra, pero es una fiesta, pero claro, en una muestra… pero es una fiesta y este año va a ser distinto, como todos los años que van a ser distintos, pero es una fiesta que acaba siendo una muestra que nunca es más que una muestra con intención de pasar un buen rato, como en una fiesta, aunque sea una muestra sin más público que los invitados a la fiesta que es una muestra…

Y tras el día en cuestión, terminamos sorprendiéndonos con esta tecnología tan ultramoderna como un ventilador, pero que parece un par de auriculares. Es más, seguramente el siguiente «modelo» incorporará más tecnología, así ese ventilador podría incluir un teléfono, a la par que auriculares, así como, por qué no, una interfaz de inteligencia artificial desde la que controlar, pongamos por caso, la publicación en redes sociales de una imagen banal, como la mayoría. Bromeé con el hecho de que me gustaría modificar mi ADN para incluirlo en mi propio cuerpo: tener, intrínsecamente, la capacidad de autoventilarse no me parece baladí. Lo que hoy es una broma, cualquier día lo veo en la calle en estos tiempos en los que hay personas adscribiéndose a un «movimiento» de transhumanismo, donde la ingeniería genética y la cirugía tecnológica parecen ir ganando terreno dentro de lo que llamamos normalidad.

De momento, un alumno de Tango de Carmen nos regaló, tras mi sorpresa y la de Carmen, este par de equipos, lo que siempre se agradece, pero si además el paquete llega a casa el día en el que comienza una de las olas de calor de este veranito que pinta calentito…

¿Lo usaré?

Es complicado responder a esto. Es posible que alguna vez, incluso es más probable que acabe por usarlo algunos días en el verano en el estudio, donde no tenemos aire acondicionado y se sufre la inclemencia veraniega. En casa es menos probable porque soy tan (pero tan) sensible al ruido que dudo mucho que no me acabe por molestar o interferir con cualquiera de las actividades que haga… pero no lo descarto.

Eso sí, es de agradecer y mucho que este alumno haya tenido esa generosidad, que va en consonancia con la que suele mostrar Carmen en sus clases y en su vida en general.

Pajita absurda

El otro día leí un debate (sí, sobre esto también hay debates y casi confrontaciones armadas) sobre si tenía sentido que cada pajita de un paquete de leche de 200ml venga acompañada de una bolsita de plástico individual, obviamente, de un único uso, así como la pajita.

Había quien defendía que la pajita fuese de papel.
Había quien protestaba por el envoltorio plástico.

No había nadie protestando porque hubiese este dispendio absurdo de una pajita individual de un solo uso (papel o plástico) envuelta en un contenedor de un solo uso (papel o plástico), ni por el hecho de que estuviese acompañando un paquete de leche de 200ml, no de 1L, aumentando así la superficie por unidad de volumen de tetrabrik tirado a la basura… eso sí, al contenedor apropiado.

Yo ya no entiendo nada de nada sobre la nueva generación y su posicionamiento «ecologista».

No había nadie que tuviese ganas de apostar por una forma de consumo alternativa, como podría ser el uso de envases reutilizables, como el vidrio, exigiendo a las corporaciones de alimentación que fuesen capaces de proveer este servicio.

Yo ya no discuto.
Yo ya no entro en este tipo de debates.
Yo ya no.

Cada día más silencio.

Algunas observaciones viendo una muestra de danza contemporánea

Durante una muestra de danza contemporánea en la residencia de estudiantes, allá por 2021, creo recordar, anoté los siguientes pensamientos sobre una libreta que llevaba conmigo desde hacía mucho más tiempo:

La contemporaneidad sin impredectibilidad es una nueva forma de clasicismo.

Han aparecido nuevas místicas, nuevas narraciones, que sustituyen (no eliminan) el pensamiento mágico religioso tradicional con otra nueva forma de, llamémosle, superstición: La luz, el espíritu, el alma…

Escenografía es una palabra que está compuesta de escritura sobre la escena, ¿verdad? La etimología es bella.

El uso inusual de las palabras. ¿Por qué en estos entornos el uso de las palabras me resulta tediosamente convencional?

¿Por qué no se produce más caos? Parece haber necesidad de mantener todo bajo control, armónico, bello… casi como el Partenón. Recuerdo una pieza que realicé destrozando esos enormes tomos de páginas amarillas que tenían a bien repartir para que todas las personas, incluso aquellas que careciesen de internet, supiesen o pudiesen encontrar el teléfono de algún servicio que nunca se encontraba. A Carmen y a mí nos daban 2 por el precio de una (eran extravagantemente gratuitas).

La delgada línea roja entre el respeto y el imperio (algo opresivo) de la ley y el orden. Por ejemplo, El Silencio en un concierto de música contemporánea o durante el desarrollo de una performance, ¿no tiene algo de absurdo o de apartado de una vida ruidosa, borborística?

Hay una marcada moda del look «Malikian«, con pelos largos, rizados, despeinados, pero muy planificadamente, Tuve el dudoso honor de conocerle en persona y me pareció un engreído de mucho cuidado. Pero he de reconocer que ha generado tendencia… al menos en su estética y su gestualidad.

El arte o la cultura es una creación humana. Cuidado con atender más a la creación que a lo humano. Preocuparse en primer lugar por el bienestar de las personas (seres humanos) antes que por las creaciones. Parece lógico, ¿verdad?

Esto no es una broma