Guerra civil en Siria

Como sigo con la costumbre autoimpuesta de no leer la prensa, no me acabo de enterar perfectamente sobre lo que está pasando en Siria, ni sobre esa guerra en la que vamos a estar involucrados. Lo sé por las redes sociales, que parece que hablan de esto ahora. No hablaban en los últimos 2 años, apenas, de que esta guerra civil está en marcha ni sobre los actos salvajes que se están cometiendo allí. Posiblemente, por ambos bandos.

Como cuando se trataba del tema de la intervención en Libia, no nos preocupamos demasiado si no tenemos que intervenir. Supongo que esta vez tampoco el rey tendrá nada que decir, salvo que se vaya de vacaciones a matar elefantes a Siria…

He de reconocer que veo a mis amigos más o menos progresistas protestar por la inferencia, por la entrada de tropas en Siria, y no sé si concuerdo con ellos. ¿Esto me hace menos progresista? Quizá (efectivamente) me hace mucho menos pacifista. Tampoco digo que esté a favor de la intervención.

¿Y entonces?

Pues no lo tengo claro. No sé qué responder. Sigo pensando que se trata de uno de esos casos del Problema del Abusón que no he logrado desentrañar.

Lo que sí tengo claro es que si Siria no fuese un lugar estratégicamente situado no habría el más mínimo planteamiento de resolución del conflicto. Nadie (a duras penas) hizo ni la más mínima intervención, ni crítica de las pocas, durante el conflicto en El Chad o en Darfur, por no hablar de Mali y Azawad. No conozco a nadie que me sepa decir el nombre de las capitales de ninguno de estos países.

Hoy todo es Siria: No a la entrada en la guerra de Siria. Sí a la destitución del pseudolaico presidente. Con un conflicto que puede ser el detonante de uno mucho mayor. Siria es quizá uno de los países más conflictivamente situados del mundo. Con apoyos diversos de Rusia, vieja aliada, China, complicadas relaciones diplomáticas con Irán, Irak, Israel, Turquía, Francia, Gran Bretaña, EEUU…

Está claro, no obstante, que prefiero seguir sin leer prensa, en la que pueda tener la ilusión, ya sea «amiga o enemiga» de que sé lo que pasa allí y la mejor manera de resolverlo.

Me estoy volviendo un ser muy muy pasivo…

Orwell VS Huxley – La explicación de por qué nadie hace nada

(Aunque nadie debería ser considerado un sujeto de la primera persona del plural y no de la tercera del singular)

Publicado en agosto 30, 2013 en pedacicosarquitectonicos

Aquí va una breve explicación de por qué a pesar de que cada vez el mundo va peor, la mayor parte de la sociedad no hace absolutamente nada por evitarlo. Puede que después de todo, haga mucho tiempo que vivimos en una distopía…

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Demostrarle algo a alguien

no compitasSiempre que oigo la expresión «No tengo que demostrar nada a nadie» o su versión sin dos negaciones que dice lo mismo: «No tengo que demostrar algo a alguien» (he de reconocer que, sobretodo, la primera versión) me viene a la cabeza la idea de que quien lo afirma (yo suelo hacerlo con frecuencia) cree estar convencido de que esa demostración dejaría convencido a ese alguien.

Por ejemplo: No tengo que demostrarle a nadie que soy el más rápido, parece llevar implícita la afirmación de que, verdaderamente, lo soy.

Si no tengo que demostrar nada a nadie, o, lo que es lo mismo, no tengo que demostrar algo a alguien, es porque realmente me importe un carajo si cumpliría con las expectativas de ese alguien, que, en última instancia, es quien estoy usando para que me sirva de baremo con el que medirme a mí mismo, valga la redundancia.

Es decir: No tengo que demostrarle a nadie que soy el más rápido, podría llevar asociado el íntimo pensamiento y convencimiento de que, verdaderamente, no lo soy (o no lo sea) y, lo más importante, me importa un pimiento… o menos que un pimiento, que, según el día, puede resultarme terriblemente importante.

En el fondo, retóricamente hablando, no deseo medir lo que no es medible: mi cualidad humana, mi valor, etc. Y los atributos físicos más o menos medibles, lo que físicamente llamaríamos magnitudes mensurables, no dejan de parecerme superficiales y de escasa, o incluso nula, valía informativa en cuanto a la medición imposible: cómo de humano soy.

Vaya, en román paladín: me la pela…

¿Qué se vende, la ropa o el hombre?

VentaHace unas semanas guardé esta foto en mi memoria (digital y neuronal) porque me ocasionó una especie de convulsión mental: ¿Qué se vende, la ropa o la humanidad?

Mi sensación es que con la oferta de comprar, quien se está vendiendo es, curiosamente, el comprador. Vendiéndose a un sistema que necesita engullir su demanda fabricada por la oferta, una demanda artificial, una demanda virtual, falsa, innecesariamente satisfecha, insatisfactoria por esencia para perpetuar el hábito de compra y mantener la cadena temporal de la adicción (que no adición (querida Aída)).

La imagen me parece tremenda, no sé por qué, pero me lo parece. Me indigna y me subleva, pero lo único que hago es (aunque quizá no es tan poco) huir: salgo corriendo de centros comerciales o tiendas como Zara, Lefties, etc… Me empieza a entrar una angustia similar a la que siento en una iglesia cristiana, ganas de volverme sociópata… no sé, pero algo en mí no acaba de encajar… ¿o soy de los pocos que sí encajan en algo que aún no existe? ¿soy un elegido? ¿un ser superior, a la manera Nietzschiana? ¿O solamente un marginal que ansía encontrar su lugar?

Lógica, brazo armado de la razón

logicala que produce monstruos
y la que los aniquila
de un razonamiento
con una duda
con una falsación
con un violento
bofetón de raciocinio
de sentido
semánticamente
lleno

lógica. (Del lat. log?ca, y este del gr. ??????). 1. f. Ciencia que establece las leyes, modos y formas del conocimiento racional. 2. f. Tratado de esta ciencia. Escribió una lógica que fue muy comentada. ~ borrosa, o ~ difusa. 1. f. La que admite una cierta incertidumbre entre la verdad o falsedad de sus proposiciones, a semejanza del raciocinio humano. ~ formal, o ~ matemática. 1. f. La que opera utilizando un lenguaje simbólico artificial y haciendo abstracción de los contenidos. ~ natural. 1. f. Disposición natural para discurrir con acierto sin el
auxilio de la ciencia. ~ parda. 1. f. coloq. gramática parda.

brazo. (Del lat. brach?um, y este del gr. ???????). 1. m. Miembro del cuerpo, que comprende desde el hombro a la extremidad de la mano. 2. m. Parte de este miembro desde el hombro hasta el codo. 3. m. Cada una de las patas delanteras de los cuadrúpedos. 4. m. Cada uno de los dos apoyos que salen desde la mitad del respaldo del sillón hacia adelante y sirven para que descanse o afirme los brazos quien está sentado en él. 5. m. En una araña u otro aparato de iluminación, candelero que sale del cuerpo central y sirve para sostener las luces. 6. m. En la balanza, cada una de las dos mitades de la barra horizontal, de cuyos extremos cuelgan o en los cuales se apoyan los platillos. 7. m. Pértiga articulada de una grúa. 8. m. Rama de árbol. 9. m. En una cruz, mitad de cada palo, especialmente del horizontal. 10. m. Valor, esfuerzo, poder. Nada resiste a su brazo. 11. m. Parte de una colectividad encargada de una función determinada. Brazo político. 12. m. Mar. Cada una de las partes del ancla que terminan en uña. 13. m. Mec. Cada una de las distancias del punto de apoyo de la palanca a los puntos de acción de la potencia y la resistencia. 14. m. Cuba. auricular (? del aparato telefónico). 15. m. Méx. Pan suave, alargado y relleno de mermelada. 16. m. pl. Protectores, valedores. Valerse de buenos brazos. 17. m. pl. peones (? jornaleros). ~ armado. 1. m. Grupo organizado para el uso de las armas. ~ de Dios. 1. m. Poder y grandeza de Dios. ~ de gitano. 1. m. Pastel formado por una capa delgada de bizcocho, con crema o dulce de fruta por encima que se arrolla en forma de cilindro. ~ de la nobleza. 1. m. Estado o cuerpo de la nobleza, que representaban sus diputados en las Cortes. ~ del reino. 1. m. Cada una de las distintas clases que representaban al reino junto en Cortes. ~ de mar. 1. m. Canal ancho y largo del mar, que entra tierra adentro. ~ derecho. 1. m. Persona subordinada y de la máxima confianza de otra, con la que colabora eficazmente. U. m. en la fr. ser el brazo derecho. ~ de río. 1. m. Parte del río que, separándose de él, corre independientemente hasta reunirse de nuevo con el cauce principal o desembocar en el mar. ~ eclesiástico. 1. m. Estado o cuerpo de los diputados que representaban la voz del clero en las Cortes o juntas del reino. ~ real, ~ secular, o ~ seglar. 1. m. En el antiguo derecho, tribunales ordinarios de justicia. abiertos los ~s. 1. loc. adv. con los brazos abiertos. a ~. 1. loc. adv. De forma manual, sin máquinas. a ~ partido. 1. loc. adv. Con los brazos solos, sin usar de armas. 2. loc. adv. A viva fuerza, de poder a poder. andar a los ~s con alguien. 1. loc. verb. venir a las manos. arrancar alguien el ~ a algo. 1. loc. verb. Cuba. Aceptar una proposición ventajosa. 2. loc. verb. Cuba. Aprovechar la oportunidad de adquirir, lograr u obtener algo. ~ a ~. 1. loc. adv. Cuerpo a cuerpo y con iguales armas. ~ por ~. 1. loc. adv. ant. brazo a brazo. caérsele a alguien los ~s. 1. loc. verb. Méx. desalentarse. con los ~s abiertos. 1. loc. adv. Dicho especialmente de recibir, admitir o acoger: Con agrado y complacencia. con los ~s cruzados. 1. loc. adj. Ocioso, inactivo. No sabe estar con los brazos cruzados. 2. loc. adj. Impasible, sin hacer nada para evitar algo. Contemplan con los brazos cruzados el atropello de sus derechos. cruzarse alguien de ~s. 1. loc. verb. Cruzar los brazos. 2. loc. verb. Quedarse ocioso. 3. loc. verb. No hacer nada para evitar algo. dar alguien su ~ a torcer. 1. loc. verb. Rendirse, desistir de su dictamen o propósito. U. m. con neg. dar el ~ a alguien. 1. loc. verb. dar la mano (? amparar). 2. loc. verb. coloq. Ofrecérselo para que se apoye en él. dar los ~s a alguien. 1. loc. verb. coloq. Abrazarlo. dar un ~ por algo. 1. loc. verb. coloq. dar una mano por algo. de ~s cruzados. 1. loc. adj. con los brazos cruzados. del ~. 1. loc. adv. Con el brazo asido al de otra persona. echarse en ~s de alguien. 1. loc. verb. ponerse en manos de alguien. en ~s. 1. loc. adv. Sostenido sobre un brazo o sobre ambos. Lleva a su hijo en brazos. en ~s de. 1. loc. prepos. Rodeado por los brazos de alguien. Dormía en brazos de su amado. 2. loc. prepos. En relación amorosa con alguien. Encontró la felicidad en brazos de Arturo. U. t. en sent. fig. entregar al ~ secular algo. 1. loc. verb. Dicho de la autoridad eclesiástica: Confiar a la autoridad civil la ejecución de las penas impuestas por sus tribunales. 2. loc. verb. coloq. Entregarlo a alguien que lo va a liquidar. entregarse en ~s de alguien. 1. loc. verb. ponerse en manos de alguien. hecho un ~ de mar. 1. loc. adj. coloq. Dicho de una persona: Ataviada con mucho lujo y lucimiento. Viene, está hecha un brazo de mar. ponerse en ~s de alguien. 1. loc. verb. ponerse en manos de alguien. quedar a alguien el ~ sabroso. 1. loc. verb. desus. Estar contento y ufano de alguna acción propia y con deseo de reiterarla. quedar el ~ sano a alguien. 1. loc. verb. Tener caudal de reserva después de haber hecho grandes gastos. soltar los ~s. 1. loc. verb. Dejarlos caer como miembros muertos. tener ~. 1. loc. verb. coloq. Tener mucha robustez y fuerza. venir a ~s con alguien. 1. loc. verb. venir a las manos. vivir por su ~, o sus ~s. 1. locs. verbs. coloqs. vivir de sus manos. V. ama de brazos huelga de brazos caídos madrina de brazos.

armado, da. (Del part. de armar). 1. adj. Provisto de armas. 2. adj. Provisto de un instrumento o utensilio. El jardinero apareció armado con la podadera. 3. adj. Que se desarrolla con la utilización de las armas. Insurrección armada. 4. adj. Dicho del cemento o del hormigón: Reforzado con barras metálicas. 5. m. Arg., Bol. y Par. Pez de agua dulce, de hasta 70 cm de longitud, con aletas dorsal y pectorales muy robustas, cuerpo oscuro desprovisto de escamas y carne comestible. 6. m. desus. Hombre vestido como los antiguos soldados romanos, que suele acompañar los pasos de las procesiones y dar guardia a los monumentos de Semana Santa.

razón. (Del lat. rat?o, -?nis). 1. f. Facultad de discurrir. 2. f. Acto de discurrir el entendimiento. 3. f. Palabras o frases con que se expresa el discurso. 4. f. Argumento o demostración que se aduce en apoyo de algo. 5. f. motivo (? causa). 6. f. Orden y método en algo. 7. f. Justicia, rectitud en las operaciones, o derecho para ejecutarlas. 8. f. Equidad en las compras y ventas. Ponerse en la razón. 9. f. Cuenta, relación, cómputo. Cuenta y razón. A razón de tanto. 10. f. coloq. Recado, mensaje, aviso. 11. f. Mat. Cociente de dos números o, en general, de dos cantidades comparables entre sí. ~ aritmética. 1. f. Mat. Diferencia constante entre dos términos consecutivos de una progresión aritmética. ~ armónica. 1. f. Mat. La razón doble que vale -1; p. ej., (8, 12, 9, 6) = -1. ~ de cartapacio. 1. f. coloq. razón que se da estudiada y de memoria sin venir al caso. ~ de Estado. 1. f. Política y regla con que se dirige y gobierna lo perteneciente al interés y utilidad de la república. 2. f. Consideración de interés superior que se invoca en un Estado para hacer algo contrario a la ley o al derecho. 3. f. Miramiento, consideración que nos mueve a portarnos de cierto modo en la sociedad civil, por lo que podrán juzgar o pensar quienes lo sepan. ~ doble de cuatro números. 1. f. Mat. Cociente de las razones simples formadas por cada uno de los dos primeros y los otros dos; p. ej., (8, 6, 4, 3) = (8, 4, 3) / (6, 4, 3) = 6/5. ~ geométrica. 1. f. Mat. Cociente constante entre dos términos consecutivos de una progresión geométrica. ~ natural. 1. f. Potencia discursiva del hombre, desnuda de todo matiz científico que la ilustre. ~ por cociente. 1. f. Mat. razón geométrica. ~ por diferencia. 1. f. Mat. razón aritmética. ~ simple de tres números. 1. f. Mat. Cociente de las diferencias entre el primero y cada uno de los otros dos; p. ej., (6, 4, 3) = (6-4) / (6-3) = 2/3. ~ social. 1. f. Com. Nombre y firma por los cuales es conocida una compañía mercantil de forma colectiva, comanditaria o anónima. ~ trigonométrica. 1. f. Mat. Relación entre los lados de un triángulo rectángulo; como el seno, el coseno, la secante y la tangente. alcanzar de razones a alguien. 1. loc. verb. Concluirle en la disputa, dejarle sin que tenga qué responder o replicar. a ~ de. 1. loc. prepos. Indica la correspondencia de la cantidad que se expresa a cada una de las partes de que se trata. A razón de tres por cabeza. U. en las imposiciones de censos y dinero a intereses. A razón de diez por ciento. asistir la ~ a alguien. 1. loc. verb. Tenerla de su parte. atender alguien a razones. 1. loc. verb. Quedar convencido por los argumentos que se le presentan. atravesar razones. 1. loc. verb. tener palabras. cargarse alguien de ~. 1. loc. verb. Tener mucha paciencia para proceder después con más fundamento. dar alguien ~ de sí, o de su persona. 1. locs. verbs. Corresponder a lo que se le ha encargado o confiado, ejecutándolo exactamente. dar la ~ a alguien. 1. loc. verb. Concederle lo que dice, confesarle que obra racionalmente. dar ~. 1. loc. verb. noticiar. en ~ a, o en ~ de. 1. locs. prepos. Con arreglo a, en función de. Se riegan las plantas en razón de la humedad del ambiente. 2. locs. prepos. Por causa de. Había grandes medidas de seguridad en razón de la amenaza terrorista. 3. locs. prepos. En lo relativo a, por lo que toca a. Tanto en razón del fondo como de la forma. entrar alguien en ~. 1. loc. verb. Darse cuenta de lo que es razonable. envolver a alguien en razones. 1. loc. verb. Confundirle de modo que no sepa responder sobre alguna materia. estar a ~, o a razones. 1. locs. verbs. Raciocinar, discurrir o platicar sobre un punto. fuera de ~. 1. loc. adv. Sin justificación. hacer alguien la ~. 1. loc. verb. Corresponder a un brindis con otro brindis. llenarse alguien de ~. 1. loc. verb. cargarse de razón. meter a alguien en ~. 1. loc. verb. Obligarle a obrar razonablemente. no atender alguien a razones. 1. loc. verb. No quedar convencido por los argumentos que se le presentan. perder alguien la ~. 1. loc. verb. Volverse loco. 2. loc. verb. Hacer o decir algo por lo que perjudica su causa o su derecho. poner en ~. 1. loc. verb. Apaciguar a quienes contienden o altercan. 2. loc. verb. Corregir a alguien con el castigo o la aspereza. ponerse alguien a razones con otra persona. 1. loc. verb. Altercar con ella u oponérsele en lo que dice. ponerse en ~, o en la ~. 1. locs. verbs. En los ajustes y conciertos, venir a términos equitativos. privarse alguien de ~. 1. loc. verb. Tener embargado el uso y ejercicio de ella por una pasión violenta o por otro motivo, especialmente la embriaguez. reducirse alguien a la ~. 1. loc. verb. darse a buenas. ser ~ algo. 1. loc. verb. Ser justo, razonable. ¿No es razón que llore su desamparo? tener ~. 1. loc. verb. Estar en lo cierto. tomar ~, o la ~. 1. locs. verbs. Asentar una partida en cuenta o hacer constar en un registro lo que en él debe copiarse, inscribirse o anotarse.

Fanático

Texto extraído de la web dechile.net dedicada a la etimología. Tal como sospechaba, fanático es inherente a templo, es decir, que la religión cristiana lo lleva en la raíz de su funcionamiento. Y otras religiones también, claro. Si se erradicaran, se acabaría con muchos fanum-áticos. Pero no con todos.

La palabra fanático viene del latín fanaticus, un derivado de fanum. El vocablo fanum, significa santuario o templo, y desde tiempos antiguos los romanos lo relacionaban con el verbo for, fari (hablar solemne y públicamente), y con la palabra fatum, pues parece que un fanum era un lugar sagrado por consagración o designación oracular, aunque esta etimología presenta ciertas dudas. Algunos indoeuropeístas sostienen que la palabra latina fanum contiene la misma raíz indoeuropea*dhēs– vinculada a conceptos religiosos que dio lugar en griego a la palabra θεός ("theos", dios).

El vocablo fanaticus designaba primero a un servidor de un templo o fanum, especialmente a los porteros o vigilantes nocturnos que velaban con gran celo por el santuario. Poco a poco el vocablo fue designando al adepto exclusivo de un templo, santuario o divinidad, situación poco corriente en principio para los romanos.

En efecto, en el mundo clásico, especialmente el romano, lo normal era el sincretismo y libre adopción de diversos cultos. Aparte de una religión tradicional cívica que constaba de diversos dioses, y en que cualquiera podía participar del culto de uno u otro, en el mundo de la antigüedad era gesto propio de la ley universal de la hospitalidad, participar de los cultos de todo aquel extranjero cuya tierra se visitaba, o de todo aquel pueblo que se incorporaba a otro. En ese sentido, los romanos construían templos en Roma o donde fuera, a todos los dioses de los pueblos incorporados (Isis, dioses orientales, dioses celtibéricos, etc.), juntamente con los suyos. Había sin embargo algún pueblo que consideraba un insulto que otros participaran en sus cultos, o les construyeran templos en otro lugar, o que en su tierra se edificaran templos a otros cultos (caso exclusivo del judaísmo). También se desarrollaron cultos mistéricos, para cuya práctica era necesario iniciarse y los cultores no admitían libremente a quienes no estuvieran iniciados y admitidos por un rito de ingreso. Algunas personas se iniciaban en varios y participaban en ellos, o cambiaban de uno a otro. Pero en ellos se desarrolló una cierta tendencia a ser cultor exclusivo de ese culto o ese dios solamente: es eso lo que designó la palabra fanaticus.

De hecho en el Imperio Romano la religión era absolutamente libre, y el único acto obligatorio de culto para todo ciudadano romano era un rito anual de culto al Estado y al emperador, realizado en los templos llamados capitolios, consistente en hacer una genuflexión ante la estatua imperial y paralelamente pagar el impuesto anual a la hacienda pública, según el porcentaje que correspondiera a cada cual con arreglo a su riqueza (la capitación), obligación cívica que los romanos refrendaban con una sanción religiosa (en eso consistía el llamado "culto imperial"). Si uno cumplía con ese rito podía después practicar el culto que deseara, todos, varios o ninguno. Y era frecuente practicar diversos cultos, tanto privados como públicos. Lo más raro era el cultor exclusivista o fanaticus.

Después, a partir de fanum, en el S. I a.C. se desarrolla un verbo fanor, fanari, con el significado de estar poseso por un fervor divino, delirante y frenético, que genera un nuevo sentido para fanaticus (delirante, lleno de furor religioso, frenético), que seguramente pudo sufrir también un influjo del φἀνος y φαινω griego, es decir, una especie de iluminado y exaltado religioso, que es el que acaba de dar su sentido completo a nuestra palabra "fanático".

Una interesante diatriba de la serie que he visto este verano

Durante este verano he estado viendo la serie titulada Galáctica (Reimaginada). Ha sido una grata sorpresa, pues no esperaba ni que fuese una gran serie ni que fuese nefasta, tan solo un entretenimiento para huecos libres, trayectos de autobús, etc.

Pero algunas secuencias han resultado ser verdaderamente sorprendentes, con textos como este, que me recordaba tanto al celebérrimo monólogo (Lágrimas en la lluvia) de una de mis películas preferidas, Blade Runner.

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo; como lágrimas en la lluvia.., Es hora de morir.

En este guiño más o menos obvio a esa escena, el cylon (equivalente a un replicante), se marca un monólogo fantástico que quería compartir en este diario, quizá porque yo mismo lo he pensado tantas veces como para pensar si no seré uno de ellos.

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La Central

Entrar en La Central, la librería de Callao en Madrid, no la de Barcelona, es una especie de sueño. Pero es tanta la información que me abotarga, que me hace sentir incapaz de asimilarla toda, me acompleja… pero no tanto como para no enfrentarla, poco a poco… cuando mis bolsillos puedan.

Me encantan sus laberínticas salas y la especialización de muchas de ellas, dedicadas a la teoría de la literatura, o la obra de OuLIPO en francés… jo, ¡pero es que no puedo leerlo todo! ¿Querría? Bueno, hay secciones que no me interesan lo más mínimo, no sé porqué, pero de repente paseando por ella, con mis padres, esta tarde, me he encontrado con una sección de libros de cocina de lo más insulsos, así como otra, junto a un futbolín, de libros de deportes. Ninguna de ellas me ha atraído ni mínimamente, salvo para comprar algún regalo a alguien o valorar el hecho de que estén luchando con uñas y dientes por mantener un negocio difícil como una librería.

Tengo en mi móvil, en mi flamante smartphone, una lista de libros pendientes de adquirir, y más de la mitad están en La Central… pero no puedo. ¡Ay, qué dolor!

Hoy he disfrutado y alguno de estos días me acercaré a leerme alguno de sus pequeños libritos que cuestan más de 15 euros y que puedo leer en un ratín. ¿Será tramposo? No creo. No me siento mal por hacerlo… supongo que es una moral muy relajada, pero es que aún está de vacaciones mi censor.

Limpieza general en red social online

He vuelto de unas largas y merecidas vacaciones (parafraseando a un periodista en un telediario emitido «dentro» de la película de Fernando León de Aranoa, titulada Barrio).

Y una de las cosas que más me ha calado es la necesidad que tengo de estar apartado de algunas «malas vibraciones» o algo así, que, en ocasiones, acarrean las redes sociales online. También las offline, es decir, aquellas de toda la vida. Pero es mucho más sencillo hacer limpia en las primeras, así que he comenzado a erradicar de mi muro aquellas publicaciones que me recuerdan lo mal que estamos.

Sé que hay crisis, pero deseo rodearme de pensamientos más constructivos, más positivos, más optimistas… que el pesimismo ya lo pongo yo solo, sin ninguna ayuda extra. Hace un año decidí dejar de leer la prensa por estos mismos motivos, y con muchas dudas, lo reconozco, pero estaba volviendo a caer en esos mismos «vicios» con la lectura de las noticias que otros publican en FaceBook.

Hoy, he pasado un buen rato limpiando el muro de estas cosas… no quiero ver determinadas cosas… aunque me suma en la ignorancia.

O quizá tenga tiempo para conseguir escapar de la misma.

Plebiscito vinculante

plebiscito

Una buena amiga ha publicado este mensaje en una red social, requiriéndonos a la participación:

Estas son las 4 preguntas que se votaran durante el plebiscito:

1. ¿Quiere usted una Democracia Participativa incorporando el Plebiscito en la Constitución y en la Legislación, como herramienta vinculante de decisión ciudadana, para que la soberanía del pueblo sea real?

2. ¿Quiere usted pagar y avalar la deuda contraída por el Gobierno, como la destinada al rescate de los bancos, sin haber contado con el respaldo de la ciudadanía?

3.¿Quiere usted que para evitar la corrupción se cambien las leyes para que la ciudadanía tenga el control de los poderes del Estado y de las administraciones públicas, garantizando una total transparencia?

4. ¿Quiere usted que se garantice por ley la gestión íntegramente pública de los bienes y servicios públicos (sanidad, dependencia, educación, agua, servicios sociales, etc.) y el ejercicio efectivo de los derechos fundamentales (vivienda, empleo, justicia, pensiones, medio ambiente, igualdad, etc.)?

No he podido por menos que responderle:

sí, no, sí, sí. Pero ¿no te parece un cuestionario un tanto retórico e, incluso, tendencioso?

voto-plebiscito-ciudadano-2013
aunque suele estar mal visto el responder en contra de un plebiscito, como si fueses alguien que opina que, entonces, estás con «ellos», o que no crees en la voluntad popular, o que no eres idealista o poco democrático, etc, etc, etc.

Pero es que estas preguntas son estúpidas. Por decirlo muy crudamente. En realidad, matizando, lo que son es un conjunto de pueriles preguntas tendenciosas que incluyen la respuesta correcta. Si votas lo contrario a lo previsible, pasas inmediatamente a estar equivocado. Lo plantearé de este modo:

¿Puedes no querer una Democracia Participativa? ¿Puedes no querer que los ciudadanos decidan?

Claro que no. Puesto que en tal caso, ni siquiera te estarías deteniendo a ofrecer tu opinión/decisión.

El populismo de la segunda es insultante para la inteligencia:

¿Quién desea pagar los dispendios que el gobierno ha tenido sin contar con la ciudadanía? No hablamos, por supuesto, de esa ciudadanía que, mediante su voto (que no se reconoce como vinculante, parece ser) ha decidido poner ahí a este gobierno que tenemos. Ah, que ese gobierno no prometió hacer lo que está haciendo… ya, estamos de acuerdo, pero la deuda existe. ¿Nos negamos a pagarla? ¿Nos hacemos cargo de las consecuencias del impago? ¿Hablamos de ello? No. Lo único que sabemos es que nos parece mal hacernos cargo.

La tercera, tan retórica y huera como las anteriores…

¿Quiere usted, para evitar la corrupción…

Pues claro que quiero, ¿cómo no iba a querer? ¿Soy idiota? ¿Soy corrupto? Es decir, en términos de lo que verdaderamente me importa, el hecho de que se supone que es una consulta, en la que, se supone (insisto), hay opciones… ¿alguien puede contestar a esta pregunta con un no?

4. ¿Quiere usted que se garantice por ley la gestión íntegramente pública…

Esta cuarta tiene una alternativa que no suele gustar a quienes están planteando este plebiscito. Menos mal, al menos hay una pregunta que se puede contestar de dos maneras sin errar. Eso sí, quien ha llegado a esta pregunta va a responder lo que yo respondería, obviamente, que sí, que quiero una gestión íntegramente pública pero ÍNTEGRAMENTE. Hasta el punto de que prohibiría (con la más feroz represión posible) la privatización de la enseñanza y la sanidad, al menos. Ni hablar de la subvención de empresas privadas que llevan a cabo labores que realizarían perfectamente aparato público.

Pero una pregunta que me hago es la de si se puede considerar vinculante en ambas direcciones o siempre se ninguneará la no participación (cosa que, por cierto, se suele criticar cuando el voto en blanco o nulo no recibe representación parlamentaria). Es decir, ¿si el grado de participación no supera ni el 5% de la población, no se puede entender como indicativo de que el plebiscito no ha logrado su objetivo?

Ahora hablemos de objetivo:

Dicen en algún lugar de la web que «Esta acción Plebiscitaria puede ser de dos tipos: o bien un Plebiscito Consultivo (es decir, una consulta ciudadana para refrendar o no ciertas iniciativas de carácter general) o bien un Plebiscito Vinculante (una consulta ciudadana pero de obligado cumplimiento por el Gobierno)«.

Están anunciando este como Vinculante, aunque reconocen que, en realidad, en España un Plebiscito no puede ser vinculante. ¿Me están, por tanto, engañando? Bueno, para quien le importan las palabras, simplemente se están confundiendo. Suponiendo, siempre, buena fe.

En otro punto de la web afirman «Estas preguntas son abiertas, así como la acción del Plebiscito en sí ya que la intención es ir definiendo todo el proceso entre todas las personas que quieran participar en las diferentes reuniones específicas para ello.»

Y aquí subyace otro error. Preguntas abiertas son aquellas que pueden ser respondidas con algo distinto a un sí o un no. En absoluto son abiertas, es más, como indiqué antes, inducen a o incluyen en su formulación misma la respuesta correcta. No es un plebiscito ni consultivo ni vinculante ni leches. Es, en el mejor de los casos, una desesperada forma de expresar el descontento, cosa que puedo comprender, con un gobierno que está defraudando a la ciudadanía, a un sistema de tres poderes judicial, legislativo y ejecutivo (¡ay, si Montesquieu levantase la cabeza!) que apesta por todos los lados, un sistema en el que el cuarto poder no tiene el más mínimo poder porque es una herramienta al servicio de otros poderes, ocultos, financieros, por decirlo así.

Comprendo la necesidad de generar corrientes de opinión afines a la búsqueda de alternativas, pero esta manera me resulta preocupante, por su falta de transparencia, por su falta de criterio, por su sucesión de errores y por el alarde de falta de respeto a quien opine de manera diferente, no dejando hueco en las preguntas/respuestas más que para el «estás con nosotros o contra nosotros».

Este «plebiscito» me recordó otro, de hace más de 30 años, que empañó nuestra reciente adquirida democracia, el famoso Referendum de la OTAN. Pero este nace desde la promesa de que nuevos aires, más participativos, son posibles, nuevos aires de verdadera democracia, de democracia 2.0, y cosas así, pero si siguen por esta línea de enfrentamiento infantil no contarán con mi apoyo y, puede que con el tiempo, ni siquiera con mi simpatía.

Y si eso dice de mí que estoy contra alguien… pues que así sea. Siempre lo he estado. Y esto también me recuerda otra cosa, en este caso, al maravilloso Charles Bukowski y su libro «Peleando a la Contra». Y a Isidoro Valcárcel Medina… y a otros admirables librepensadores.

Esto no es una broma