pensé en ella como en un lugar de ensueño
donde acostarme al abrazo de tus besos
abrigado por el canto de tu conversación.
anhelé ser cincel que horadase
con ancla mortal de dientes azulados
la crisis hecha carne en la distancia.
Libros
Colección de libros publicados mediante blog. Más información en la sección Libros de la web www.giusseppe.net
La sombra de tus labios
Morada dicha palmera empanzurrada
en sí
bajo la cúpula dorada del destierro
y una paloma ausente
en el petril acallado de la hambruna
un pedestal cristo que ronda en el almendro
la llegada de la eternidad.
escape de vendedor ciclado
encontrando
allá, en la noche,
con la luz de tus ojos
la sombra, insomne, de tus labios.
Manuscrito
Enciendo el monitor y tecleo
una frase larga
sin pensar
pero, al leerla,
me doy cuenta de que no me gusta
y me enfado conmigo mismo
gratuitamente
para venir a escribir estas líneas
cortas
sin pensar
enfurecido-cansado
deseando
abrazar su ausencia silenciosa
alma compañera solitaria
en nuestra cama
donde un poema manuscrito
cada noche
borda su sonrisa.
Manuscrito
Sangre que dibuja un laberinto
almenas del recuerdo
y entre tus labios
aún
temblando
la caricia de un beso azul que no nos dimos.
Agua de amor
Las lágrimas en sus mejillas.
Agua de amor
Nuestra segunda hija se llamará mar
para encarnar las letras de quienes la encarnaron
llenarnos de luz el horizonte
curarnos con sal viejas heridas
mar remontará los ríos de sus antepasados
saltando por encima de sus olas
y nos engullirá.
Agua de amor
Buceando en tu sangre
remonto el caudal que me adormece
amapola blanca enamorada
para llegar
a uno
de esos
centros
de tu mar.
respiro en tus alvéolos
el aire que respiras
en un beso
de saliva que viertes en mi boca
crisálida encarnada
para llegar
a uno
de esos
centros
de tu mar.
La sombra de tus labios
Veía todo de ti
tus ojos dientes nariz de porcelana
esa sutil palidez de tus dedos
acrílico trigal
pero la sombra de tus labios
ocultaba tu cruel indiferencia.
La puerta abierta
Bajo la mesa azul
lloraba un niño,
lloraba triste siempre
solo, un quejido.
En la cama pequeña
murió su infancia
creció su adolescencia
bajo una cama.
Triste de tanatorio
se abrió a la vida
un niño que lloraba
mientras reía.
Al alba abrió los ojos
de verde claro
llenando de silencios
papel mojado.
Y un grito en la distancia
le hirió en el alma,
arrancó sus orejas,
mientras lloraba.
El paso de los siglos
sobre la cama
tiñó de sangre negra
tinta del alma
una herida profunda
de tanatorio
que quemó su esperanza,
cerró sus ojos.
Pero un golpe de luz
le abrió la puerta
lo encontró allí, dormido
bajo la mesa
aullando rimas tristes
por sus heridas.
Quedaba algo que hacer:
La Poesía.
Agua de amor
Tengo un vaso de agua delante de mí
al lado del café con leche
un cuaderno que pasa
un bolígrafo ciego
y el recuerdo incandescente de tu sexo.