No te tengo miedo
y voy a visitarte
gritándote
¡Hola! ¡Estoy vivo!
y en parte te lo debo.
¿Por qué iba a tenerte miedo?
¿Acaso voy a visitarte
gritando que estoy vivo?
¡Cómo si creyese que tú puedes matarme!
Libros
Colección de libros publicados mediante blog. Más información en la sección Libros de la web www.giusseppe.net
Buenos Aires
El gran buenos aires
me inunda de flores de miel
que eran de córdoba
me inunda de mar y hiel
que dramatiza el plata
me inunda de judíos y polacos
guardias rusos de la tierra
sobre el hielo antártico del miedo
a un encuentro, bien sé, que inevitable.
Buenos Aires
Mi Buenos Aires querido
cuando yo te vuelva a ver.
Me robaste hijodeputa
me robaste
una vida por nacer
conocer
tu centro plaza de las madres
de la muerte
dura
de la represión
dura
que nos robó a todos
todo.
Me garchaste al pedo, boludo
por el orto un clavo ardiendo
de palabros nuevos.
Me viajaste volando
sobre el estadio del boca
a los redondos de chicota
entre rayuela y mosquera.
Mas ahora sos vos quien me aguarda
allá en la plata
roncando
tanta guagua entre las cuadras,
tanto chancho
pisoteando mis poemas
y yo,
yo que me vuelvo más yo
de pensarlo.
Pensar que tangaste pureza gallega
y me enlodaste
de timbre y alma
para no ser yo sin vos ya nunca más
- no
yo
sin
vos.
Buenos Aires
¿Pero cómo voy a escribir un poema a Buenos Aires?
No ves que ya lo andas haciendo.
Creíste que esto era no más que un psicoanálisis
y es el nacimiento de tu descubrimiento
Ahora no tienes posibilidad de ir para atrás
sólo allá donde los versos fluyen
y escribir
¿o es que aún no lo ves?
Pudiste andar llenando mil rincones con palabras
y buscas vaciarlos,
llenarlos de silencio.
¿Aún no ves que son buenos los aires que te acogen?
Ya no tienes la posibilidad de ir hacia atrás
ni borrar una línea, ni una letra, ni una coma
porque este poema a Buenos Aires te construye
me construye
pues soy quien habla y la palabra escrita
soy el verso, el título y el fondo
este fondo azul que es mar, cielo y es plano;
plano como una hoja
zarco y alba
que poco a poco,
construye de mí un poema a Buenos Aires
Manuscrito
Con un boli que se rompe
bajo la fuerza de mis dedos
sin una mueca de miedo
sudo silencios.
Manuscrito
En tu piel con la mía
en tu cara con mis besos
en tu risa con bromas
de la felicidad
que compartimos.
La sombra de tus labios
pensé en ella como en un lugar de ensueño
donde acostarme al abrazo de tus besos
abrigado por el canto de tu conversación.
anhelé ser cincel que horadase
con ancla mortal de dientes azulados
la crisis hecha carne en la distancia.
La sombra de tus labios
Morada dicha palmera empanzurrada
en sí
bajo la cúpula dorada del destierro
y una paloma ausente
en el petril acallado de la hambruna
un pedestal cristo que ronda en el almendro
la llegada de la eternidad.
escape de vendedor ciclado
encontrando
allá, en la noche,
con la luz de tus ojos
la sombra, insomne, de tus labios.
Manuscrito
Enciendo el monitor y tecleo
una frase larga
sin pensar
pero, al leerla,
me doy cuenta de que no me gusta
y me enfado conmigo mismo
gratuitamente
para venir a escribir estas líneas
cortas
sin pensar
enfurecido-cansado
deseando
abrazar su ausencia silenciosa
alma compañera solitaria
en nuestra cama
donde un poema manuscrito
cada noche
borda su sonrisa.
Manuscrito
Sangre que dibuja un laberinto
almenas del recuerdo
y entre tus labios
aún
temblando
la caricia de un beso azul que no nos dimos.