Un hombre atravesó el desierto

la plaza infinita se extendía hacia los lados
donde unos ríos vertían su flujo de miseria.
intentó atravesar la inmensidad.
reventó el caballo en sus rodillas
y tropezó
en el epitafio de su propia tumba
atado al carro del sol
sin más ayuda
que sus piernas
demasiado finitas, concretas.

la plaza infinita se extiende hacia los lados
y sigue definiendo el universo.

un hemisferio azul de luces rojas
vuela sin perdón

A Malena

Un día me desperté
y allí estaba
como si yo no hubiese hecho nada,
ella no hubiese roto nunca un himen,
ambos no hubiésemos
amado
aquel destino por venir,
aquella mano pequeñita
que allí estaba
como si me mirase
aún, que no miraba
y me sentí nacer
con ella
que nacía
como si nada
como si todo
al mundo que ya, sin conocerla,
la quiere, se enamora
como yo como ella
y nuestras palabras se vierten
se divierten
se convierten
en un nombre eterno
de tristeza
de alegría
de vida y de futuro
junto a nuestra cama de estrellas
ha nacido un milagro
y ya puedo creer en Dios.

A Malena

Aún no has llegado y ya
me cuelgo de tu risa
que será su risa,
de tus ojos
que serán mis ojos
de tus labios
de cada uno de tus poros
en tus codos
en el eje de tu ser
que aún no es
y ya lo añoro.
Aún no has llegado y ya
vivo entre tus suspiros
entre tus dedos
al lado de tu llanto
bajo las angustias de tu cama,
en las alcantarillas del ático
que te alumbra
que te alumbrará
que te ha alumbrado.

A Malena

Recuerdo a tu madre en la distancia,
al otro lado del mar
saliendo de sus clases de tango
mientras yo espero su llamada.
Mi móvil marca la hora española
y ella ha salido ya.
En un restaurante vietnamita
el tiempo se detiene,
papeles vuelan en la noche
y sé que nacerás.
Recuerdo con avidez futuro venidero,
amor en descendencia floreciendo en tus dientes,
tus apenas dos dientes
que ya perfilo y siento.
Pues aún no te conozco
y sé que serás encantadora
y me enamoraré de ti
tú de mí,
pero ella se reirá
de y con
nosotros
mientras los vientos de la noche
volarán en tu cama
conmigo
con ella
por tu tranquilo sueño
de adjetivos traspuestos,
a la luz de la luna
que por el cono del mundo
atraerá las palabras
para depositarlas
todas
en tu vestido rosa,
tu almohada de brillos
de luz y de luna
de esencia de mujer
con nombre de cereza
y tango arrabalero
para medir las fuerzas
con todo tu destino
hasta que me jubile
y deje de escribir
y deje de vomitar respirar existir abrazar
aclamar reclamar deglutir sollozar orinar
fornicar desollar adorar
o cualquier otro verbo
que no sea
morir.

Esto no es una broma