Recuerdo a tu madre en la distancia,
al otro lado del mar
saliendo de sus clases de tango
mientras yo espero su llamada.
Mi móvil marca la hora española
y ella ha salido ya.
En un restaurante vietnamita
el tiempo se detiene,
papeles vuelan en la noche
y sé que nacerás.
Recuerdo con avidez futuro venidero,
amor en descendencia floreciendo en tus dientes,
tus apenas dos dientes
que ya perfilo y siento.
Pues aún no te conozco
y sé que serás encantadora
y me enamoraré de ti
tú de mí,
pero ella se reirá
de y con
nosotros
mientras los vientos de la noche
volarán en tu cama
conmigo
con ella
por tu tranquilo sueño
de adjetivos traspuestos,
a la luz de la luna
que por el cono del mundo
atraerá las palabras
para depositarlas
todas
en tu vestido rosa,
tu almohada de brillos
de luz y de luna
de esencia de mujer
con nombre de cereza
y tango arrabalero
para medir las fuerzas
con todo tu destino
hasta que me jubile
y deje de escribir
y deje de vomitar respirar existir abrazar
aclamar reclamar deglutir sollozar orinar
fornicar desollar adorar
o cualquier otro verbo
que no sea
morir.