Amar es necesario

Hace unos años me regalaron los compañeros del estudio unos sellos de los que me ido surtiendo para escribir algún poema por sustracción, eliminando lo superfluo y dejando el esculpido texto rescatado de entre la prosa.

Aquí estaba oculto ese «Amar es necesario» que resulta cada día más obvio mensaje de supervivencia e incluso de resistencia.

Pajita absurda

El otro día leí un debate (sí, sobre esto también hay debates y casi confrontaciones armadas) sobre si tenía sentido que cada pajita de un paquete de leche de 200ml venga acompañada de una bolsita de plástico individual, obviamente, de un único uso, así como la pajita.

Había quien defendía que la pajita fuese de papel.
Había quien protestaba por el envoltorio plástico.

No había nadie protestando porque hubiese este dispendio absurdo de una pajita individual de un solo uso (papel o plástico) envuelta en un contenedor de un solo uso (papel o plástico), ni por el hecho de que estuviese acompañando un paquete de leche de 200ml, no de 1L, aumentando así la superficie por unidad de volumen de tetrabrik tirado a la basura… eso sí, al contenedor apropiado.

Yo ya no entiendo nada de nada sobre la nueva generación y su posicionamiento «ecologista».

No había nadie que tuviese ganas de apostar por una forma de consumo alternativa, como podría ser el uso de envases reutilizables, como el vidrio, exigiendo a las corporaciones de alimentación que fuesen capaces de proveer este servicio.

Yo ya no discuto.
Yo ya no entro en este tipo de debates.
Yo ya no.

Cada día más silencio.

Ese cuadro

Estar pendiente de ese cuadro
ese cuadro
ese cuadro
descuadrado
ese cuadro
ese cuadro
ese cuadro descuadrado
que no es paralelo
no es perpendicular
no forma ángulos rectos
en esa retícula
ese cuadro
ese cuadro
ese cuadro díscolo
ese maldito desordenado
ese atentado entrópico
ese despilfarro de desorden
ese cuadro
ese
ese cuadro
que no puedo dejar de mirar
mientras
el resto del mundo
ignorante
sigue comiendo como si tal cosa
sigue charlando como si no pasase nada
sigue viviendo con normalidad
geométrica
mente
hablando.

Páginas de sangre 01

Este proyecto es un librito rescatado de la basura, como aquel que dice, que quiero rellenar de textos asémicos, si es que ese oxímoron puede ser afirmado.

Letras inventadas sobre la marcha, tan solo dejándome llevar por el movimiento de la mano, sin mayor trascendencia, sin intención de afirmar, guardando mis opiniones para otra ocasión, alejándome de la afirmación lo máximo posible. Sin dejar de escribir.

El acto de escribir. No la palabra.

El jazz me producía aversión

Este texto, extraído de un libro de Hermann Hesse (El lobo estepario) que descuarticé para realizar un bonito regalo, me estaba esperando ahora que estoy a punto de comenzar un temático de Taller de Poesía Contemporánea basada/inspirada en la historia del Jazz.

Me encanta rescatar papeles casi de la basura para hacer fotografías de proximidad, llamadas «macro», que muestran con detalle la materialidad de la tinta, del papel, a veces con capacidad de apreciarse es mismo tejido que soporta el tejido (texto).

Pequeños placeres visuales.

Pruebas de escritura asémica

Escribir poemas asémicos es algo que me tiene bastante fascinado, pues es sólo escribir sin pensar en qué decir, buscar una manera de seguir escribiendo en este tiempo en el que toda información es desinformación o dogma o imposición.

Llega el momento en el que el silencio es angustioso, pero queda la salida de la asemia, el sinsentido, la carencia de voluntad, la supresión, la huida, el exilio más interior posible… pero que no es silencio. Es grito, quizá, silencioso. (Oe mediante).

Esencia de generosidad

Esencia de generosidad de Pepe Buitrago, siempre tan poético.

Una delicia encontrarse este regalo en un lunes soleado. Siempre hay esperanza, y está en la poesía. Esas lágrimas que ha guardado Pepe Buitrago desde el 2014 para enviarlas por correo postal 11 años después. Las lágrimas no se las llevará el viento, pero el tiempo deja tan solo la huella de las mismas.

¡Qué honor! ¡Qué placer!

Diminutas sorpresas

en el borde último de mis bolígrafos
de grosor cariñosamente especial
de 1,6mm
descubrí con ilusión
una inscripción que decía
MEXICO
haciéndome creer
quizá ingenuamente
que su procedencia era norteamericana
de un país al que
recientemente
he cogido más cariño del explicable
por la mera geopolítica
internacional

ese detalle
sugirió ganas de fotografiar
un aparato
tan cotidiano
como para contener
la palabra día
sin tilde
en su interior
y escribirla
con tinta de calamar

Esto no es una broma