San Juan

Hoy es San Juan.

Hace años yo solía salir por la noche madrileña
a saltar hogueras improvisadas y algo canallas
que se alimentaban de cualquier mueble antiguo
en las plazas del centro.

Recuerdo una especialmente con amor
en Plaza del Dos de Mayo
con mis amigas Sylvia
y Elena
a la que había venido una amiga
de Mithreyii
cuyo nombre no recuerdo
cuyo nombre no sabría escribir.

Salté por encima del fuego
quemándome parcialmente las deportivas
deseando seguir deseando.

Amaba y amo.

Hoy es San Juan.

Ayer no salí a ninguna hoguera
y no salté por encima de ninguna improvisada
llamarada
y podría culpar a la instituicionalización
o al hecho de que se fue prohibiendo
por descontrol
ese tipo de eventos que hacían de la noche madrileña
un lugar mágico donde cualquier cosa podía pasar.

Pero amaba y amo.

Ayer no salté
el fuego incombustible de la voluntad ciudadana
porque no me apeteció
y no le doy más vueltas.

Hoy es San Juan.

Alicante está ya en el olvido del origen de mi nombre
cuando Queralt me renombró
bajo las mangueras bomberiles
y el amor en la playa de San Juan
era matemáticamente incomparable
hasta que matemáticamente lo fue.

Soy es San Juan.

Amaba y amo.

Amo.

Y, seguramente, amaré.

Pereza

Me dejo llevar por la pereza
en las estribaciones del verano
y del veraneo
olvidándome de un firme pensamiento
que acabe por materializarse en tres palabras
o unas cuantas más.

Tengo pendiente escribir sobre la libertad
y sobre las microdictaduras
sobre la enfermedad crónica que achaca la sociedad
que hace que esté más preocupada por la salud
que por la felicidad.

Somos demasiado viejos
y estamos cansados.

El poema no es ni más ni menos
que una muestra
patética
de ello.

La caja de cartón

Llegó esta mañana
misteriosa
ella sola sobre el suelo del ascensor
y encerraba una caja metálica
de color rosa
donde encerrar mi corazón.

Tan sólo he metido
intrascendente
un segundo disco duro
de dos pulgadas y media de anchura
que se puede conectar
por uesebe.

Y murió
masacrado
el misterio.

Voto por correo

Ayer voté por correo.

Nací mientras aún estaba vivo
Francisco Franco.

A la tierna edad de 13 años
viví con intensidad una jornada
pavorosa
durante la cual
un grupo de personas
que no creía en los partidos políticos
como modo de gestión de nuestras necesidades nacionales
quiso imponer una regenerada dictadura.

En ambos casos
la figura de la monarquía fue relevante.

Ayer voté por correo
porque creo en la democracia
incluso en la democracia parlamentaria representativa.

Se me dirá que soy un ingenuo.
Se me dirá que todos son iguales.
Se me dirá que no hay arreglo.

Pero quienes me dicen eso
son los que me empujan a votar.

Quizá porque Francisco Franco
habría pensado que yo era un ingenuo
habría pensado que los políticos eran algo de lo que desconfiar
habría pensado que él podía arreglarlo.

Ayer voté por correo
arriesgándome a que en último momento
pase algo (de última hora)
que pueda hacerme dudar de mi voto
no tan importante, después de todo.

Me dio por pensar
que no votaba por los últimos momentos
sino por la confianza (ingenua) en una propuesta
articulada con mayor o menor acierto
en un programa electoral
que ha de ser un programa de gobierno
por la confianza en la diferencia
aunque sea sutil
de quienes se postulan para dirigir las riendas del país
por la confianza (ingenua, lo sé)
en la intención de arreglar
lo que puede que no tenga arreglo.

No quedo expectante
a ver si ganan «los míos»
porque creo en la democracia
y ganarán los que elijamos
los que somos tan ingenuos
como para votar
(sistemas electorales aparte).

Aleteando sin remedio el infierno primaveral.

ale/ alea/ aleación/ alea iacta est/ alear/ aleas/ aleatoriamente/ aleatoriedad/ aleatorio, ria/ aleatorización/ aleatorizar/ alebrarse/ alebrastarse/ alebrestado, da/ alebretarse/ alebrije/ alebronarse/ aleccionador, ra/ aleccionamiento/ aleccionar/ alece/ aleche/ alechigar/ alechugado/ alecrín/ alectomancia/ alectoria/ aleda/ aledaño, ña/ alefangina/ alefato/ alefriz/ alegable/ alegación / alegador, ra/ alegal/ alegalidad/ alegamar/ aleganarse/ alegante/ alegar/ alegato/ alegatorio, ria/ alegón, na/ alegoría/ alegóricamente/ alegórico, ca/ alegorismo/ alegorización/ alegorizar/ alegra/ alegrador, ra/ alegradura/ alegranza/ alegrar/ alegre/ alegremente/ alegrón/ alegroso, sa/ aleja/ alejado, da/ alejamiento/ alejandrinismo/ alejandrino, na/ alejandrita/ alejar/ alejija/ alejur/ alelado, da/ alelamiento/ alelar/ alelar/ alelí/ alelo/ alelomórfico, ca/ alelomorfo, fa/ aleluya/ alema/ alemanda/ alemanesco, ca/ alemanés, sa/ alemánico, ca/ alemanisco, ca/ alemán, na/ alenguamiento/ alenguar/ alentada/ alentadamente/ alentado, da/ alentador, ra/ alentar/ alentoso, sa/ aleonado, da/ aleonar/ alepato/ alepín/ alerce/ alergénico, ca/ alergia/ alergista/ alergizante/ alergología/ alergológico, ca/ alergólogo, ga/ alero/ alerón/ alerta/ alertado, da/ alertador, ra/ alertamente/ alertar/ alertear/ alerto, ta/ alerzal/ alesna/ alesnado, da/ aleta/ aletargador, ra/ aletargamiento/ aletargar/ aletazo/ aletear/ aleteo/ aleto/ aletría/ aleudar/ aleutiano, na/ alevantadizo, za/ alevantar/ aleve/ aleviar/ alevilla/ alevín/ alevino/ alevosa/ alevosamente/ alevosía/ alevoso, sa/ alexia/ alexifármaco, ca/ aleya/ alezna/ aleznado, da/ aleznar/ alezo/

El Capital de Marx a Subasta

Zentralbibliothek_Zürich_Das_Kapital_Marx_1867Acabo de encontrar un artículo curioso y, al mismo tiempo, inquietante: El capitalismo es resistente. La última prueba, la próxima subasta de una primera edición del libro que más ha logrado poner en jaque y, al mismo tiempo, hacerlo comprensible:

Una peculiar primera edición de la obra El capital, de Karl Marx (1818-1883), que lleva la firma del autor y fue regalada en su día a su amigo Johann Eccarius, será subastada por la casa Bonham de Londres el próximo 15 de junio.

Y es que claro, lo primero que uno se pregunta es si regirán las leyes del mercado, las leyes de la oferta y la demanda, las leyes que dan forma al capitalismo hasta en sus maneras más salvajes y desregularizadas. Y así es: una subasta donde el dinero no tiene valor objetivo, sino que se convierte en capital.

Según Bonham, la pieza tiene un precio estimado de salida de entre 80 mil y 120 millibras (115 mil y 173 mil dólares) y será vendida en una jornada dedicada a libros y manuscritos.

Realmente, después de esta derrota asíncrona de Karl, ¿es posible creer que el capitalismo va a caer algún día?

Regalo de mi cumpleaños (y del de Carmen)

Góndola Venecia

Ha llegado el momento de retornar a Venecia. Con Carmen, será un viaje nuevo, con mi nuevo yo será un viaje nuevo. Siempre se vuelve y nunca se vuelve… la frente marchita no se ha marchitado porque he vivido bien, sabiendo elegir, pudiendo elegir… y he elegido la vida, la alegría, la búsqueda incansable de felicidad, a toda costa.

Beat Attitude

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El domingo compré vía Amazon un libro de poesía Beat titulado Beat Attitude que dice ser una Antología de mujeres poetas de la generación beat.

Es verdad que hay un sesgo habitual en la edición de poesía (entre otras cosas) por el que las mujeres suelen acabar siendo ninguneadas y las antologías de mujeres están haciendo un intento de poner en su lugar a una enorme cantidad de voces acalladas, o ignoradas.

Es verdad que muchas de ellas deberían estar recogidas como las grandes autoras que son o fueron y no se conocieron, ni aún se conocen.

Es verdad que hay otros sesgos, y no sólo el de género, como el social o el geopolítico: se conoce poco de poesía africana, por ejemplo, o poetas prostitutas, por no hablar de poetas inmigrantes… cuya visibilidad también, en algunos lugares, está ganando algo de la que no tenía.

Este curso he dedicado un par de meses a poetas femeninas sobre el cuerpo con una antología titulada EL PODER DEL CUERPO: ANTOLOGIA DE POESIA FEMENINA CONTEMPORANEA, pero me pareció una pérdida de tiempo, más allá de visibilizar algunos temas que habitualmente no son tan comunes, sin embargo, la calidad de la edición desmerecía el resultado y el carácter excluyente hacía que no apareciesen otros temas (quizá por ser considerados viriles en demasía). Por cierto y como anécdota, sólo acudieron hombres durante este tiempo. Las mujeres del taller dejaron de venir justo en este momento. Pero fue casualidad, supongo.

Pero también es verdad que me he sentido presionado por el ambiente a incluir poetas que no conozco, por criterios puramente sociales y no literarios. Está claro que la literatura (y su divulgación) no viven «fuera» de la sociedad, así que igual ha llegado el momento de ir dejándome socializar para acercarme a una realidad poética invisibilizada y demandada socialmente, pues sí que hay tendencia a reducir esa brecha (más allá de las estúpidas declaraciones de «Chus» Visor) y no debo quedar al margen, ignorar esa voluntad popular ni desoír sabios consejos cuando los recibo.

Pero.

Pero también es verdad que se puede caer en un extremo peligroso que es el de agrupar a los poetas por sexos, o las exposiciones de arte o los cursos de danza, hasta el punto de excluir la presencia de varones por no tener lo que hay que tener. Sé que la discriminación positiva puede ser una forma de contrarrestar una situación de injusticia en la que se está llevando a cabo una discriminación, pero abusar de la misma conduce a lo mismo, a discriminación (no de unos frente a otros, sino a discriminación en sí).

Me preocupa elegir poetas tan sólo porque sean mujeres. Yo no las conozco. Debo reconocer que no he hecho esfuerzos por conocerlas y quizá haya llegado el momento en el que deba hacer ese esfuerzo: tengo pendiente a Gertrude Stein, una figura clave en la literatura y el arte y de quien no he leído nada relevante, tengo pendiente incluir en el próximo curso de iniciación a la poesía contemporánea algunas poetas relevantes (desde el punto de vista formal, no por ser mujeres) de finales del siglo XIX, aunque cuesta encontrarlas, pues las relevancias también las daba el hecho de que eran mujeres y eso las opacaba, las ninguneaba, las hacía menos influyentes que sus contrapartes.

Hoy leyendo sobre G. Stein me encontraba con la curiosa anécdota de que, durante las sesiones parisinas de los sábados que ellas organizaban, su pareja, Alice B. Toklas reunía a las esposas de los participantes en otra habitación, mientras los hombres, y Gertrude, hablaban de literatura, de arte… etc. Hoy en día se la reivindica como una de las más acertadas luchadoras por la igualdad, pero esa separación, esa discriminación, se producía, ellas la producían o participaban de la producción de la misma. Esa irrelevancia femenina en la cultura no es sólo culpa/responsabilidad de los hombres, de mí, sino de un hetero-patriarcado que ha dominado y domina casi todos los ámbitos sociales donde se produce el hecho artístico o cultural, entre otros.

El otro día, después de haber comprado este libro visibilizador, me fui presionado a sentarme en un evento social con los hombres, como suele venir siendo habitual cada vez que en casa de mi familia se reúnen con primos y primas, tíos y tías. Obviamente, no es plato de mi devoción, hasta el punto de que reusé preguntando, casi ferozmente, ¿se va a hablar desde la punta de la polla o desde la vagina?

No veo ninguna justificación para esta separación por sexo/género y espero que, en el futuro, esa separación sea absolutamente abolida y, si me apuran, hasta perseguida. (Ni hablar de religiones de las que habitualmente campan por estos lares, monoteístas, sexistas, etc…)

Encontrarme comprando libros de poetas femeninas por ser mujeres no me acaba de convencer, pero si esto ha de ser un trámite de un proceso que las visibilice y normalice hasta el punto de que luego sean incluidas en antologías de poesía sin tener en cuenta su sexo/género, me parecerá un mal menor y, espero, transitorio.

Lo que deseo es que este tema esté ya superado (como yo creo tenerlo, sin olvidar ni menospreciar sesgos precondicionados) y poder valorar las creaciones poético-culturales por la coherencia, por su compromiso, por la responsabilidad ética del artista, por lo que sea, excepto por circunstancias sociales extraculturales (si era mujer, si era hombre, si era inmigrante, blanco, negro, pobre, rico…), si es que eso puede existir.

El disco externo

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Hace unos meses que el disco
externo
que Carmen había comprado hace un lustro
con 320 gigabytes disponibles
y un cable de conexión
que necesitaba dos puertos usb
usados simultáneamente
había dejado de funcionar.

Ella lo usaba
inicialmente
para almacenar su enorme colección de tangos
y sus carpetas personales
hasta que adquirió hace un año
otro disco externo
con 500 gigabytes disponibles
y un cable de conexión
que sólo necesita un puerto usb 3.0
funcionando estupendamente.

Mantenía el anterior
que había dado muestras de agotamiento
por decirlo de alguna manera
como copia de respaldo
a lo que generalmente se denomina backup
conectado a un dispositivo que multiplicaba
la disponibilidad de puertos usb del ordenador
que habitualmente utiliza.

Hace unos meses
de cuando en cuando
el disco no era reconocido al poner en marcha su computador
y el programa creado para respaldar sus archivos
no podía realizar la copia que se conoce como sincronización
mostrando errores de funcionamiento
que hacían evidente que el respaldo
era probable que no estuviese en condiciones
de respaldar nada
(aunque
por supuesto
no era el único respaldo de semejante colección musical
pues estaba replicada en unos seis dispositivos adicionales).

Ayer
mediante un proveedor de productos de alcance global y a través de internet
adquirí una carcasa
metálica y de color violeta
cuyo objetivo es reemplazar a la que tenía el disco
primero
que había dejado de funcionar.

La fecha prevista de entrega de la misma es el 27 de junio
y tendré la paciencia de esperar a su llegada
aunque bien podría haber comprado la misma
sabiendo que se iba a demorar tanto su adquisición
en la tienda de informática que tiene su hermano
(de Carmen)
en Daimiel
lo que sería mucho menos global aparentemente
y, por supuesto, más rápido.

No hay ningún drama en este poema.
No hay por dónde buscarlo.
El disco fallecido no es una metáfora
de un renacimiento
ni de una segunda oportunidad
ni
siquiera
de una reclamación de consumo responsable y sostenible.

Por eso este poema
casi no es un poema.
Pero casi.

Tengo pendiente hacer un backup de mi diario

El pasado martes tuve un pequeño infarto cuando me encontré con que no podía publicar nada en este diario, ni siquiera podía acceder a él para leerlo.

Cada cierto tiempo hago exportaciones de las entradas del mismo en un formato XML que se supone que almacena lo necesario, pero cuando intento subir ese archivo a un blog de wordpress me encuentro con que no funciona como era de esperar (como yo esperaba, en cualquier caso).

Por supuesto, también descargué, porque eso sí se podía, todo el directorio (que está en /blog de mi servidor) pero sé que sin la base de datos, tampoco es propiamente un blog, sino un montón de archivos más o menos estáticamente enlazados, que, por supuesto, no permiten su gestión habitual.

Así que estoy temblando ante el hecho de no haber realizado el backup que debe ser hecho, mediante exportación de la base de datos, ya sea con algún plugin o ya sea mediante comandos directos de SQL, junto a la exportación de las entradas. Después, para comprobar que está bien salvaguardado, tendré que hacer una instalación en un servidor dedicado a ello (por ejemplo el de mi teléfono móvil) y así quedarme razonablemente tranquilo.

Esto no es una broma