Dicen que me vendo muy mal
pero es que yo
NO ME VENDO
como mucho
me alquilo por horas.
Diario
Dicen que me vendo muy mal
pero es que yo
NO ME VENDO
como mucho
me alquilo por horas.
Iba en el autobús.
Dos filas más atrás
un hombre veía algún vídeo en su smartphone
sin tener en cuenta el ruido que hacía
obligando a escuchar su entretenimiento
a quienes íbamos en silencio
en el autobús.
Pensé
¡Qué falta de respeto!
¡Qué atropello a la razón!
¡Qué escasez de cultura cívica!
¡Qué mala educación!
Me detuve a mirar alrededor
después de que ese tipejo
hubiese encendido su dispositivo
y vi al resto de los que íbamos en silencio
en el autobús.
Pensé
¡Qué cantidad de buena gente!
¡Qué pocos problemas de convivencia!
¡Qué respeto a la compartición del espacio!
¡Qué buena educación!
No eran incompatibles
ambos pensamientos
simultáneos.
Estoy haciendo un arreglo de un PC de una alumna que me ha pedido que «limpie» su portátil con windows 8 instalado e instale un windows (ella no sabe muy bien cuál, así que me inclinaré por bajarle a windows 7, que es el sistema que venía de serie con el PC, para el cual ella tiene, por tanto, número de licencia válido).
Afortunadamente, me proporcionó un disco externo USB-3.0 en el que cabe perfectamente todo lo que tiene en el antiguo PC. No me he preocupado por ver qué es útil rescatar y qué no. Es una pérdida de tiempo. Lo incluyo todo. Pero lo hago en Linux.
Para evitarme el molesto windows y sus lentas aplicaciones, arranco desde un pen-drive con un linux live (en concreto LXLE) que me permite montar las 2 particiones que tiene en el disco interno del PC y el disco externo USB 3.0, para hacer la copia de los archivos sin tocar windows… que parece que mancha.
Después, instalaré el W7 home y espero que todo le vaya bonito.
Avisada está de que sólo le instalaré software con licencia o open-source, que entre otras cosas tiene la ventaja de ser más seguro. Lo que es muy de agradecer en el mundo windows.
Así que terminaré, supongo, en un par de horas (dedicadas).
Y espero que le guste.
What about ForGentleman?
Cada día que uso estos muebles (que son los de nuestra cocina, o sea, todos los días), veo este texto y me revuelve las tripas el recordar cómo la insinuación sexista está tan incrustada en nuestra cotidianeidad que ya forma parte del fondo de la imagen… pero está ahí, subliminalmente, recordándonos que estoy en un espacio reservado para Lady. No soy una Lady ni quiero serlo. Sé que es «sencillamente» el nombre de una gama de armarios o muebles de cocina… pero me irrita… mucho, mucho pero mucho.
Será que soy un «concinillas«.
No paro de hablar de mí
No paro de hablar de mi enfermedad
de mis males
de mis penas
de mis achaques.
No paro de hablar de mi egoísta forma de sentir el día a día
en la que soy el único importante
soy lo único importante
soy yo mi mí me
y conmigo.
No obstante estoy enfermo de hablar de mí
cansado de comenzar toda oración con un yo
harto de ser mi centro de atención y descentrarme
hablando con cualquier persona ajena a mí
pues, por supuesto si he de hablar, mejor lo hago conmigo
mismo
mismo
mismo.
¡Qué hastío!
spleen, casi diría.
Y así sigo.
Dentro de la galaxia me arrastro a pies juntillas
empujado por fuerzas inasibles
interacciones débiles en el éter inmóvil.
Alcanzo a vacilar en la siguiente palabra
mientras miento al teclado de un bólido sideral
rayando el misticismo de un espíritu álgido.
¿Dónde está el planeta?
¿De qué planeta hablas?
De aquel que desalojo a cada bronquiolito
de este que emerge en mitad de mi duda con un ramo de olivo
en el pico himalayo.
¿Dónde está mi hemisferio?
Craneal, sobre tus hombros.
Craneal y altosináptico bajo rayos de axones
lágrimas – gotas de agua en la lluvia –
viajando en la penumbra de tu boca a la mía
rozando una mejilla
bajo la ducha
bajo la lucha.
El otro día en la charcutería
al pedir unas cuantas lonchas de lacón
me las envasaron en un contenedor de plástico
que pesaba casi tanto como las lonchas de lacón.
Al pedir unas cuantas lonchas de chorizo
me las fueron a envasar en un contenedor de plástico
que pesaba casi tanto como las lonchas de chorizo.
Comenté al charcutero que se gasta mucho
en contenedores de plástico
que pesan casi lo mismo que su contenido
y me miró desaprobando mi triste comentario.
Me dijo que así se conservaban mejor y que lo hacía
por los clientes.
No quise contrariarle
ni hablarle de lo que significa pensamiento a largo plazo
así que le pregunté
si el chorizo no aguantaba un poco más que el lacón
sin necesidad de utilizar otro contenedor de plástico
que pesaba casi tanto como las lonchas de chorizo
y me dijo que por él me lo daba en papel de estraza
y le dije que por mí me lo diera en papel de estraza
así que el chorizo me lo dio en papel de estraza
que pesaba mucho menos que las lonchas de chorizo.
Cuando al cabo de tres días en el frigorífico
terminé las lonchas de lacón
que había envasado en un contenedor de plástico
que pesaba casi tanto como las lonchas de lacón
reutilicé ese contenedor para contener
las lonchas de chorizo
que había envuelto en papel de estraza
que pesaba mucho menos que las lonchas de chorizo.
Hoy encuentro que las nueces
estaban envasadas en un contenedor de plástico
que pesaba casi tanto como las nueces
y las magdalenas
estaban envueltas de dos en dos en bolsas de plástico
que pesan casi tanto como las magdalenas
y no doy abasto
a reutilizar
tanto plástico bienintencionado
por más que envuelva restos de fruta
por más que envuelva restos de té
por más que envuelva restos de huesos
por más que envuelva restos de servilletas
y acabo tirándolo
sin pensar en su posible reciclaje
pues las dos otras erres
son desatendidas tan salvajemente
que me parece hasta ridículo (otra erre).
Una pequeña errata y sería todo mucho, pero mucho, más divertido:
Yo antes de orinar, me informo y si no lo tengo claro paso del tema.

Me resulta extraño que cada vez que veo un cartel como este (sin necesidad de la doble oferta), es decir, que me ofrecen pagar la mitad del precio, siempre dudo si no deberían añadir una «cláusula» anti-iteración, porque lo inmediato para mí es: ¿mitad del precio antes o después de aplicar el «mitad de precio«?
Pero sé que no lo debo preguntar, así que asumo que se trata de no iterar. Como si aquello estuviese mal visto. Y no itero. No iteres tú tampoco. Iterar es iterar es iterar… ah, no, que eso era una pipa.
😉