Un último homenaje a una camiseta adorable

En esta época de banderas y abanderados, resulta curioso que dos de las camisetas a las que más aprecio tengo sean banderas:

La primera ha resultado ya muerta en combate tras exhaustivo uso día tras día, hasta que pasó algunos veranos siendo utilizada ya sin las mangas ni el cuello que habían sufrido un desgaste excesivo para aguantar un poco más junto a mí, es una bandera de Cerdeña que homenajea, ni más ni menos, su origen pirata, su famosa «patente de corso»/Patente de sardo, en este caso.

Al final devino en trapos para un postrero y, diríamos, póstumo uso. Pero ya no es una camiseta. No quise por menos que fotografiarla para mantener este último recuerdo de un recuerdo adorable que me trajo Carmen de Cagliari.

La segunda camiseta la compré en el Gure Txoko de Sydney y, por supuesto, incluye una ikuriña junto a una bandera australiana. Tan sólo me la he puesto (a la vista) un par de veces en Madrid y en ambas ocasiones he recibido improperios, asumo que por la ikurriña y no por la australiana.

Quizá por ello ha durado y sigue durando tanto tiempo. Le tengo un cariño especial porque fue una época importante de mi vida y el apoyo que recibí de la gente del Txoko no lo olvidaré nunca. Sigo usándola pero, como dice algún político, tan sólo en la intimidad de mi domicilio.

Los Las

Las feministas contra Los machistas
Los feministas contra Los machistas
Las feministas contra Las machistas
Los feministas contra Las machistas
nunca
Los feministas contra Las feministas
Las feministas contra Los feministas
Los feministas contra Los feministas
Las feministas contra Las feministas
y dan lo mismo
Las machistas junto a Las machistas
Los machistas junto a Las machistas
Los machistas junto a Los machistas
Las machistas junto a Los machistas

Todos los izquierdos reservados

La cucharilla
sobre la taza rompe
visiones torpes.

Giusseppe Domínguez, 2017.
Todos los izquierdos reservados.

Hay algo que me parece ridículo en la reivindicación de «derechos» de autor, pero no es ni más ni menos que consecuencia de la ridiculez de intentar ponerle «precio» a un poema. Supongo que son cosas del capitalismo, ese pequeño monstruo sin cabeza o de 10.000 cabezas que domina nuestra forma de pensar.

La economía del lenguaje y el género

Hoy me ha llegado esta carta que comienza con un Vecinas y Vecinos, muy bonita, pero que acaba haciéndome buscar en qué momento del texto tarde o temprano va a haber un error de concordancia de género gramatical o, sencillamente, una victoria de la economía del lenguaje que acaba por desterrar la intención del comienzo, en ese «aquellos» que ignora o invisibiliza las «aquellas» y a otras personas que no se puedan o quieran sentir identificadas por el género gramatical masculino plural.

Pero no me voy a explayar más sobre un tema sobre el que hay tanto tanto escrito… y tan poco acuerdo como para llegar a encontrarse discusiones sobre si ha de usarse «amigXs», en lugar de «amigos/as» o «amigues»… pues el primero carece de posibilidades de representación fonética del idioma (no hay quién lo lea, vaya), el segundo se muestra, según algunos colectivos (perdón por las oes), insensible para quienes no se identifican dentro del binomio masculino/femenino y el tercero, quizá el más razonable, acaba por dejarse de lado a la mínima que hay que usar le y despreciar para siempre la/lo, etc, así como los adjetives…

En resumidas cuentas, una batalla sin sentido en una guerra absolutamente necesaria para conseguir la igualdad de género, la aceptación de la diferencia o la abolición del heteropatriarcado normativo (normalizador).

Estoy lleno de mierda

No soy de barro.

Esto marrón que sale de mí es la esencia de Dios,
es un marrón oscuro y pegajoso
un marrón desagradable al tacto y al olfato
un marrón que me llena y me rellena
como si fuese barro marrón sin ser barro.

Soy todo mierda dentro
mierda que sale de mí como esencia divina
mierda sin gracia y sin el más mínimo simbolismo
mierda sin metáfora ni alegoría
mierda marrón de descomposición sin barro.

Soy descomposición marrón de mierda en bote
mierda marrón de caca de la vaca
soy un excremento de dios en las aceras
y saco de mí toda la mierda
marrón con desparpajo.

No para de salir mierda de humano
que no quiero poner a precio de oro
que no quiero tener en mis entrañas
que no quiero soñar bajo el colchón
que no quiero ver de otros colores.

Limpio ano.
La mierda, como el rayo, nunca cesa
y vuelve otra vez más a mi intestino
delgado y obstruido de marronidad.

Limpio ano.
El marrón destaca en la blancura de una celulosa
divina
que no ha nacido para soportar tanto desmán
marrón mierdoso.

Limpio ano.
Bajo paletadas de heces depuestas
un tenue color rojo se adivina
e inquieta más que alegra ese contraste
que me recuerda que soy algo distinto al barro
algo que sangra y suda
algo que llora y pena.

Soy todo ano.
Soy marrón pero no soy de barro.
Soy de dios pero no soy divino.
Soy de mierda pero no soy rico.
Soy un moñigo con patas que camina
y va apestando la tierra
.

El ego me desborda en forma de deshechos
y sale de mí, mi yo, mi mí.
Sale y no para
sale y no cesa
sale y no mata
sale y no cede
sale y no
no sale nunca
no sale y cansa
no sale y harta
no sale y rompe
no sale y
sale
sale
sin parar
un marrón de mierda enamorada.

Palimpsesto: No seré nunca un gran poeta

No seré nunca un gran poeta

apuesto por un encuentro con una amiga
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un distendimiento banal
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un dinero inmediato
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un menú preparado con mis manos
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un ordenador trasnochado
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un sistema operativo inoperante
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un cuaderno de papel y bolígrafo azul
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un baile al que no dedico tiempo
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un té caliente mientras leo poesía
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un desperdicio de lecturas dispersas
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un deshojar comentarios de red sociales
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un indagar en el fondo de la red profunda
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un tiempo de naderías
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un telefoneo cotidiano
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un millar de sinsentidos improductivos
en lugar de seguir trabajando
apuesto por un lugar en lugar de seguir apostando.

Una presentación esotérica

Eduardo Scala me invitó a asistir a esta presentación que tuvo lugar hace un par de viernes en la librería Enclave de Libros, Calle Relatores, 16, 28012 Madrid, España. Sentí un orgullo inmenso porque un autor de su talla tuviese tal detalle conmigo. E invité a mis alumnos al evento, haciéndoles saber que no verían una presentación típica de poesía típica.

Se presentaba un libro escrito por Ignacio Gómez de Liaño a raíz de 8 prólogos o reseñas sobre la obra de Eduardo Scala, que me encanta y ha marcado gran parte de mi trayectoria. Sin embargo, la presentación me resultó aburrida y pedante. No por ello no interesante, pero algo carente de cierto «sex-appeal» que quizá es innecesario, pero estamos tan acostumbrados en esta sociedad de entretenimiento permanente que lo sentí árido y algo inhóspito. Curiosamente, no creo que si hubiese sido obra directa de Scala me hubiese parecido lo mismo, pues él tiene una cierta humildad apabullante que resulta fresca de alguna manera y se agradece charlar con él, incluso aunque una conversación con Eduardo siempre derive algo extraña o, precisamente, por ello.

Eduardo tuvo el amabilísimo detalle de enviarme una fotografía en la que aparezco justo a su lado y me hace seguir sintiendo ese orgullo del que hablaba antes.

¡Qué preciosas experiencias depara Madrid, así, un día cualquiera!

Esto no es una broma