Referendum por la Sanidad Pública

referendum sanidad

A pesar de estar a favor de la sanidad pública, tanto como para opinar que no debería haber sanidad privada (lo mismo lo aplico (y más) para la educación), este tipo de encuestas no me convencen. No creo en su objetividad para empezar, están planteando una pregunta sin contexto: ¿Está a favor de una sanidad pública y en contra de su privatización? Pues claro que sí, pero ¿a costa de qué? ¿De dónde se extraen los fondos para su mantenimiento?

Para mí esta pregunta está inscrita en la de la elección de un modelo de estado, no puede ser respondida de manera aislada porque carece de sentido.

Aun así, contesté un sí, aportando mi firma, mi DNI, etc… pero he de reconocer que fue más un gesto de apoyo a quienes están tan motivados como para seguir movilizando conciencias. No creo en el carácter vinculante de estas consultas populares, pues, entre otras razones, «votan» quienes ya tienen la predisposición a decir que sí. Si se considera un éxito que haya más de un millón de firmas a favor, habría que tener en cuenta que habrá más de 30 millones que no han dicho nada, muchos de los cuales (por ser positivo no más de 10 millones) no desean cambiar el modelo de estado que está llevando asociado el desmantelamiento de todo servicio público que pueda ser privatizado haciendo mayor la ruptura social y acabando con la clase media… pero es la misma clase media la que ha elegido este modelo.

Sigo sin ver, de ningún lado, una propuesta coherente, de estado, verosímil, que me convenza. Algunos puntos de Equo me convencían, hasta haberles votado, pero no su capacidad movilizadora, nula.

Ups… hoy estoy pesimista y no veo muchas formas de salir de esta desbandada con algo en las manos que no haya caído en el camino.

6M

hace meses, exactos
desde que Carmen y yo
comenzamos a salir
un 6
de un 9
en el 99
y es cada día un motivo de alegría
despertarme a su lado
con su piel de canela
brotando ternuras
y su risa catarata
y su mirada miel

celebramos cada día
aunque sea el internacional sin dieta
o el día de la poesía
o del tango
o de la madre que me parió
o el padre que inseminó
a la susodicha

celebramos cada día
porque cada día brilla
único
hasta los nublados
de los que ha habido tantos
y hasta los tristes
de los que ha habido menos
y hasta los estresados
de los que ha habido más
quizá porque nos gustan
días
como semanas
semanas
como meses
meses
como años
años
como décadas
décadas
como siglos
siglos
como milenios

celebramos cada día
porque puede ser el último
pero seguro
seguro
que es el primero
de nuestra nueva vida

hoy
también me elige
y yo la elijo
como mi amante
compañera
amiga
amor
confidente

hoy
es un día
para no dejar de celebrar
voy a besarla
.

1 de mayo

El Cuarto Estado, de Giuseppe Pellizza da Volpedo

Es una de mis fiestas del año que considero más sacras, pero mañana voy a trabajar.

Voy a darle una clase a Marta, pero es que sé que será de las últimas. Sé que va a terminarse la posibilidad de enseñarle matemáticas o química. Me digo que habrá más personas estupendas a quienes dar clase, alumnos, alumnas, que serán tan interesantes como ella, pero no acabo de creérmelo.

Es responsabilidad de los trabajadores hacer de un festivo como este algo especial, un momento de reflexión, de recuerdo, de reivindicación de derechos arrebatándose, pero yo voy a ir a trabajar.

No puedo decir que no pudiera haber escogido otro día. Me dieron a elegir trabajar el viernes, que ni siquiera es festivo, o el miércoles 1 de mayo. Y yo mismo elegí el 1 de mayo. Otros alumnos me pidieron clase y les dije que no trabajaba en este puente. Pero tengo preferidos…

Y cuando se hace con tal placer, ¿se puede considerar trabajo?

Parece que el trabajo ha de estar asociado al sufrimiento. (Impersonal que no tengo tiempo ni ganas de desgranar en este día) Y no puede ser voluntad propia… parece.

Sin embargo…

mañana, 1 de mayo, día de los trabajadores, yo voy a trabajar.

Todesfuge

Fuga de muerte

Leche negra del alba te bebemos al atardecer
te bebemos al mediodía y de mañana te bebemos de noche
bebemos y bebemos
cavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez
En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
lo escribe y sale de casa y brillan las estrellas y silba llamando a sus perros
silba y salen sus judíos manda cavad una fosa en la tierra
nos ordena tocad ahora música de baile

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana y al mediodía te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
tu cabello de ceniza Sulamith cavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez

Grita cavad más hondo en el reino de la tierra los unos y los otros cantad y tocad
agarra el hierro en el cinto lo blande tiene ojos azules
hincad más hondo las palas los unos y los otros volved a tocar música de baile.

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía y de mañana te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margerete tu cabello de ceniza Sulamith
él juega con serpientes

Grita tocad más dulce a la muerte la muerte es un amo de Alemania
grita tocad más lúgubre los violines luego huiréis como humo en el aire
luego tendréis una fosa en las nubes allí no hay estrechez.

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía la muerte es un amo de Alemania
te bebemos al atardecer y de mañana te bebemos
y bebemos la muerte es un amo de Alemania su ojo es azul
te alcanza con bala de plomo te alcanza certero
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margerete
azuza sus perros contra nosotros nos regala una fosa en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un amo de Alemania
tu cabello de oro Margerete
tu cabello de ceniza Sulamith.

Nota: Está traducción está basada en una que hicimos a partir de pedacitos de traducciones (de la editorial Hiperión y de Tusquets) María Ginzo y yo para leerla simultáneamente a su original en Alemán a dos voces en La Casa de Los Jacintos, Madrid, 2008.


La versión original es:

[audio:https://giusseppe.net/blog/wp-content/uploads/2013/04/Paul-Celan-Todesfuge.mp3|titles=Paul Celan – Todesfuge]

Paul Celan – Todesfuge

Schwarze Milch der Frühe wir trinken sie abends
wir trinken sie mittags und morgens wir trinken sie nachts
wir trinken und trinken
wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng
Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der schreibt
der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete
er schreibt es und tritt vor das Haus und es blitzen die Sterne er pfeift seine Rüden herbei
er pfeift seine Juden hervor läßt schaufeln ein Grab in der Erde
er befiehlt uns spielt auf nun zum Tanz

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts
wir trinken dich morgens und mittags wir trinken dich abends
wir trinken und trinken
Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der schreibt
der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete
Dein aschenes Haar Sulamith wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng

Er ruft stecht tiefer ins Erdreich ihr einen ihr andern singet und spielt
er greift nach dem Eisen im Gurt er schwingts seine Augen sind blau
stecht tiefer die Spaten ihr einen ihr andern spielt weiter zum Tanz auf

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts
wir trinken dich mittags und morgens wir trinken dich abends
wir trinken und trinken
ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete
dein aschenes Haar Sulamith er spielt mit den Schlangen
Er ruft spielt süßer den Tod der Tod ist ein Meister aus Deutschland
er ruft streicht dunkler die Geigen dann steigt ihr als Rauch in die Luft
dann habt ihr ein Grab in den Wolken da liegt man nicht eng

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts
wir trinken dich mittags der Tod ist ein Meister aus Deutschland
wir trinken dich abends und morgens wir trinken und trinken
der Tod ist ein Meister aus Deutschland sein Auge ist blau
er trifft dich mit bleierner Kugel er trifft dich genau
ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete
er hetzt seine Rüden auf uns er schenkt uns ein Grab in der Luft
er spielt mit den Schlangen und träumet der Tod ist ein Meister aus Deutschland

dein goldenes Haar Margarete
dein aschenes Haar Sulamith

El doble espacio

¿Cómo puede ser que me moleste tanto una cosa tan invisible, tan insignificante, como el doble espacio?

En algo están claros: en las prisiones, cuando las rejas se cierran, es otro  mundo. Aunque no tienen necesariamente que cerrase las rejas para cometer violaciones de derechos humanos.

Hoy, en un artículo que he estado tentado de leer, en una publicación cubana en la que hablaban de las condiciones de los presos en las cárceles, me he encontrado este texto. Además de ligeras faltas de ortografía, ya de por sí molestas, no he podido seguir leyendo porque me he fijado en que entre otro y mundo hay un espacio sobrante.

No hablo de juegos tipográficos más o menos intencionados, no, hablo de ese espacio que se ha colado por una pulsación rápida de pulgar sobre la barra, hablo del descuido, de la falta de cuidado, de la desidia y la pereza a la hora de repasar la calidad de la escritura de un texto. La importancia del significante. Y cuando pasa en un periódico o en una publicación que presume de profesionalidad en cuanto a esto mismo, me parece especialmente grave, molesto, inaceptable.

¿Qué es un espacio sobrante?

Cuando se separan las palabras con un procesador de textos o algo similar, se añaden espacios para delimitarlas, pero ¿por qué con tanta frecuencia se añaden más de uno? Con un espacio es suficiente, es lo justo para que las palabras tengan aire alrededor, pero si tienen más aire no debería ser un problema para nadie, ¿no?

Pues para mí es un problema cuando se añaden espacios en blanco de más sin ninguna razón. No puedo aguantar algo que considero signo de dejadez máxima y, además de un desaliño, me resulta sintomático de cómo se trata al lector: alguien que no se va a dar cuenta de algo tan nimio como un espacio de más, un huequito insignificante, una pequeña oquedad innecesaria, aparente inocua. Pero ahí está, ahí radica el verdadero problema: no se le da importancia a la escritura si no se ve, como si la escritura fuese todo visible, cuando está, verdaderamente, basada en el contrapunto entre llenados y oquedades, entre tinta y blanco… entre sonido y silencio, por decirlo en términos musicales al más puro estilo John Cage.

Creo que este odio por el doble espacio me viene de ahorrador, de cuando un espacio era un byte (ahora también lo es, en términos de almacenamiento de información electrónica, dentro de una sencilla codificación ASCII extendida (aún puede ser más si se trata de unicode)) y había que eliminar todos los no imprescindibles para su envío telemático, por ejemplo. O para su almacenamiento magnético.

De aquella época, derivó cierto respeto por el texto como algo matemáticamente convertible, algo mensurable, y esa medida era discreta, cuántica, de bloques enteros de 8 ceros o unos exactamente, ni más ni menos. Y, sin embargo, hay a quien le da igual 8 que 16, porque no se trata de euros, sino de despreciables ceros o unos, sís o noes.

Y así, van dejando huecos de más donde no son necesarios, como al final de una oración o de un párrafo, pero este es más difícil de ver, ¡aunque se puede ver!, y también al principio de una oración, usándolos para cuadrar o maquetar texto, con fuentes no monoespaciadas, lo que resulta un descalabro desde el punto de vista del diseño del texto sobre el papel o sobre soportes de pantalla.

Pero el que peor llevo, el que no soporto y me irrita cuando lo encuentro, es el doble espacio en mitad de un texto (sin que se trata de ninguna licencia poética) por dejadez, por descuido, por desprecio del lector, por suponer que nadie se va a dar cuenta, que no hay que perseguirlo, que se puede dejar así, que se va a leer igual… ¡No! y 100 veces ¡No!

¡Lectores, rebelaos! ¡Que no os cuelen un espacio donde no haga falta! Os están llamando lerdos, incapaces de ver lo invisible, os dejan de respetar, os relegan a una posición pasiva, de complacencia y confort.

Voy a dejar varios  espacios en esta frase  que puedes contar y pensar si  sobra alguno.

Pensar o forma de pensar

Ayer vi una publicación en un muro de esos de las redes sociales en la que una muchacha se lamentaba de que había tenido que eliminar a un «amigo» por quejarse de su forma de pensar repetidamente. Parece ser que le achacaba el hecho de ser «roja«, de izquierdas, más o menos insistente al respecto. Ella defendía su ideología, pero decía que no soportaba que se metieran con su forma de pensar.

Pero yo me quedo con una cosa, al tal amigo no le molestaba la forma de pensar de la muchacha, sino lo que pensaba.

No es lo mismo.

No es lo mismo en absoluto.

Pensar no es lo pensado.

Pensar es una acción. Lo pensado, un objeto.

Verbo frente a sustantivo.

A mí lo que suele molestarme es la forma de pensar, la mala forma de pensar, aquella que ignora la lógica, el método de pensamiento que puede conducir a lugares más o menos comunes, pero fundamentados, eso sí, lo que no me importa es el lugar, sino la forma de llegar.

Pensar es una acción apasionante que ocurre en el universo más delicioso concebible. Quizá por esto sigo leyendo a Wittgenstein. Él sí sabía la diferencia entre pensar e idea.

O, como diría una canción, el pensamiento no puede tomar asiento, el pensamiento es estar siempre de paso… del gran Luis Eduardo Aute, artista, cantante y pensador.

Cuando se asienta, se muere, se objetiza, se concreta, se detiene… y huele mal. Es lo que tienen las ideas fijas, que son como lagos de agua estancada, viscosos y putrefactos, aparentan tener más fondo del que en realidad tienen y no merece la pena, ni siquiera, saber cómo han llegado a estar tan verdes.

Esto no es una broma