Sorprendido por un par de planos de Penny Dreadful

Que la calidad fílmica de las producciones seriales es cada día mejor es algo que ya nadie pone en duda, independientemente de si se consideran o no un producto destinado al consumo y, quizá con ello, al aletargamiento de las conciencias, salvo contadas críticas excepciones, como The Wire (alguna otra de David Simon) o las suaves intrasistema del inteligente Aaron Sorkin.

Para muestra, bastaría casi cualquier pequeño retal de la serie Penny Dreadful (cuyo contenido y ritmo narrativo me aburre someramente) que tiene una estética tan cuidada como detallista. En un alarde de espectacularidad sencilla, paradójicamente, elijo este plano tan tópico como bien realizado, de un tren desplazándose por una vía claramente sexual, recorriendo el surco en una alusión fálica evidente, que culmina en una vaporada que nubla la vista.

O eso, o estoy un tanto salido.

Las transiciones entre planos son tan buenas como pocas veces he visto. Tan sólo por esto merecería la pena ver esta serie.

[youtube_sc url=https://youtu.be/ShW9KBSrZME]

Violación del Sábado

violacion-del-sabado

Me encuentro esta imagen-texto acompañada de un texto que dice:

El dios de amor de la Biblia mandaba matar a los que trabajaran en sábado.
¿Cuántos están trabajando y estudiando hoy?
¿Te informaron de este amoroso versículo bíblico en la catequesis o tu clase de religión?

Y me da por leer de otra manera esa «Violación», no tanto de la jornada laboral, como del hecho de que posiblemente había violaciones (agresiones sexuales) todos los días de la semana, incluido el sábado. Esta última, al menos, era condenada con la crudeza de la muerte.

Pero sé que no es la lectura que hay que hacer.

Tampoco se trata de defender una actuación violenta contra la violencia de la violación. ¿O sí?

De rodillas

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Sobre la izquierda
mi rodilla derecha
pasa la noche.

Haiku terrible y cruel
que se reitera
sobre una articulación
algo cansada.

Sobre la diestra
mi rodilla, la izquierda
pasa la noche.

Los cóndilos del fémur
que se erosionan
con el paso del tiempo.

Y las cavidades glenoideas
de mis tibias tibias
bajo edredones de asfalto
rugen sobre unos cartílagos
sordos y ciegos.

Sobre la izquierda
mi rodilla derecha
pasa otra noche.

El tendón rotuliano
contra viento y marea
sigue viviendo
anclado en el pasado
de mis recuerdos.

Sobre la diestra
mi otra rodilla, izquierda
pasa una noche.

El menisco y su hermano
el otro menisco
unidos entre sí por ligamento yugal
van desgastándose.

No hay signos de su lucha
ocultos en la cápsula fibrosa
bañándose en sinovial fluido
impúdicos fibrocartílagos.

Sobre la izquierda
mi rodilla derecha
pasa otra noche.

Unas bolsas serosas
en plena sequía
alejan la miseria
de la que la bolsa anserina
es destacada.

Anso sin ganso
muevo mis ligamentos
cruzados y meniscofemorales
cada mañana.

Sobre derecha
una rodilla izquierda
pasa las noches.

Y las noches
también pasan
sobre otros muchos huesos
que forman mi esqueleto
que anidan en mi cuerpo
que habitan mis derrotas
contra el tiempo.

Máquina virtual

Máquina virtual para una vida virtual
que no virtuosa
en la que amar virtualmente todo
y escribir virtualmente
y comer virtualmente
y añorar a mis amigas virtualmente
y escapar de una rutina poco virtual virtualmente
y olvidar que nada es virtual salvo lo virtual
mientras una manada de búfalos virtuales
me pasa virtualmente por encima
dejándome aplanado virtualmente
con la virtualidad de una virtualidad
que a pesar de la doble negación sigue siendo virtual
incluso re-virtual
contravirtual
o viral
que está incluido en virtual
instalada en la desmemoria virtual
de una vida virtualmente vacua
que virtualmente me pertenece.

Hasta las orejas de la nariz

Hasta las orejas de la nariz
de una nariz sangrante
pasando por pómulos decaídos
gotean mis niñas una catarata de silencio.

Hasta las orejas de las ojeras
mis labios de porcelana
con escritura de Harappa
en la punta de la lengua.

Hasta las orejas oceánicas
con pulpos por las paredes
derrochando un bienestar infinito
bajo los besos de sus milonga.

Hasta las orejas caústicas
un manojo de ladridos aúricos pueblan Puebla
y llegan desesperados
al fondo de mis oídos.

Somos diferentes

No soy tú
ni por supuesto
tú eres yo
ni tampoco soy él
ni ella
ni mucho menos somos vosotros
ni vosotras
así que quizá ellos
o ellas
sean ellos
o ellas
pero seguro
que no son nosotros
ni nosotras
ni tan siquiera vosotros
ni vosotras
porque somos diferentes

somos diferentes
y distintos
y distintas
y distinto
y distinta
y diferente
indiferente
pero soy
eres
es
somos
sois
son
al son de las conjugaciones
que son son son
las mismas
indistintas
ignorando
nuestra obsesiva individualidad
como si fuésemos iguales.

Esto no es una broma