España va saliendo del armario

52 escaños un partido heredero directo y sin vergüenza (y sinvergüenza) de Fuerza Nueva o Falange ha logrado en las elecciones de ayer domingo.

Más de tres millones y medio de personas han votado xenofobia, machismo, totalitarismo, nacional catolicismo… amén de los votantes de las otras formaciones de derechas que defienden casi lo mismo pero con algo más de pudor en las formas.

Pero yo siempre he visto que estaban ahí, agazapados o no tanto, dependiendo del contexto, los millones de españoles que son muy mucho españoles por encima de ser personas empáticas, que estaban ahí reclamando que se dejase en paz (descansando en paz) los restos de la dictadura franquista, los que anhelan una grande y libre (para según quién), los abanderados, los amantes de los militarismos…

Y han salido al ruedo (ese que defienden, lleno de toreros) a demostrar su músculo. Sí, tienen músculo retrógrado y abusón, músculo de venas hinchadas, músculo de guerra, violencia, odio…

Han salido de ese armario en el que se metían discretamente en las conversaciones y al que hemos llamado «cuñadismo»… para reivindicarlo como opción política: la tercera opción política por número de escaños de este país de «cuñados».

Han salido de ese armario popular en el que estaban camuflados, aunque a veces no tanto y se veían bajo los bigotes de algún que otro político o política, agazapados para saltar a cazar… a gritar, a vociferar, a hacer ruido… y consiguen, aunque nos pese (¿a quiénes?) ser escuchados y obtener ni más ni menos que 52 escaños de un congreso que un día estuvo tiroteado por un tal Tejero a quienes seguro que consideran un salvador de la patria.

Sí. Tengo miedo.

Normalizar que la ultraderecha esté representada en ese congreso es peligroso, como lo fue la entrada por las urnas de Hitler en el poder…

Diversos intereses

No sé por qué son tan dispares mis intereses, pero sé que rara vez incluyen el deporte (especialmente la actualidad sobre actividad deportiva) ni lo que se suele denominar crónica social o «cotilleos» de gente presuntamente famosa.

¿Qué le voy a hacer?

Esto es una captura de pantalla de las pestañas de wikipedia que tengo abiertas en mi teléfono móvil son algunas de las cosas sobre las que siento que no sé lo suficiente…

En lugar de un prólogo (a Requiem, de Anna Ajmátova)

En los terribles años del terror de Yezhov hice cola durante siete meses
delante de las cárceles de Leningrado. Una vez alguien me «reconoció».
Entonces una mujer que estaba detrás de mí, con los labios azulados, que
naturalmente nunca había oído mi nombre, despertó del entumecimiento
que era habitual en todas nosotras y me susurró al oído (allí hablábamos
todas en voz baja):

-¿Y usted puede describir esto?
Y yo dije:
-Puedo.

Entonces algo como una sonrisa resbaló en aquello que una vez había sido
su rostro.

Marmitako de Bacalao

El sábado pasado hice un rico guiso de Marmitako de Bacalao que hacía tiempo que no intentaba. En esta ocasión fue con un taco de unos 300 gramos de bacalao al punto de sal congelado que teníamos en la nevera. Lo habíamos descongelado el día anterior en el frigorífico después de un par de semanas como mínimo de congelación.

Ingredientes para dos personas:

  • Un taco de bacalao de unos 300 gramos al punto de sal.
  • Un diente grande de ajo.
  • Una cebolla mediana o algo más grande si es que mediana no es suficientemente ambiguo.
  • Medio pimiento rojo.
  • Medio pimiento verde o uno italiano.
  • Una patata grandecita, como de 333 gramos (aproximadamente).
  • Una pastilla de caldo de pescado (si no se ha tenido la precaución de preparar un rico caldo de pescado casero a base de cabezas y espinas dorsales con un puerro, sal y, eventualmente, zanahoria).
  • Aceite de oliva virgen extra, sal, pimentón dulce y perejil (idealmente fresco).

Preparación:

En una cazuela en la que quepan al menos dos litros poner unos 10 mililitros o centímetros cúbicos, como se desee, de aceite de oliva virgen extra al fuego bajo y agregar el diente de ajo laminado en cortes no muy finos para que no se queme.

A continuación añadir la cebolla cortada en juliana y cuando vaya cambiando de color, agregar los dos medios pimientos de colores varios que no son igual que agregar un único pimiento de un único color por motivos de sobra conocidos relacionados con la cromatografía gastronómica.

Espolvorear con una cucharadita de sal (no mucha si se va a hacer con pastilla de caldo preparado, que añadirá aún más sal) y un buen montoncito de pimentón dulce de la Vera.

Pelada la patata, ir chascándola sobre el sofrito con un cuchillo poco afilado en trozos de unos 3 o cuatro centímetros cúbicos máximo, para que no tarde demasiado en reblandecerse.

Dejar unos minutos a fuego lento pochando y dejando que tanto el pimiento como la patata y la cebolla suelten agua.

Mientras tanto, hervir (con una tetera, por ejemplo) un litro de agua y disolver en él una pastilla de caldo de pescado.

Cuando la patata empiece a cambiar de textura, echar medio litro de la disolución conteniendo la esencia de pescado de alguna manera preparada sobre el sofrito y esperar a que las patatas estén blanditas, removiendo de vez en cuando para asegurarse de que no se pega al fondo del recipiente en el que esté siendo guisado el alimento. Si es preciso, puede corregirse agregando más caldo o sal…

Cuando las patatas estén blandas, casi a punto de deshacerse, colocar los trozos previamente preparados de bacalao (que por supuesto podría ser otro pescado, como bonito, mero, merluza…) de tal manera que queden cubiertos por el caldo del guiso. Estará listo en muy poco tiempo, no mucho más de 5 minutos. Si nos pasamos, el pescado se deshará y resecará.

Servir caliente en plato hondo, espolvoreado con perejil picado, acompañar de una sidra natural lista para escanciar o, si se pudiera, de un delicioso Getariako Txakoli y vasos bajos.

Sean A, B y C tres adultos responsables

Sean A, B, C tres adultos
en pleno uso de sus facultades mentales
y responsables de sus actos.
Llamemos a A, B y C conjunto triángulo.

Sean A y B dos adultos
del conjunto triángulo
que decidieron en un momento dado
de un pasado más o menos alejado en el tiempo
conformar un segmento recto
con tan solo dos extremos ocupados
por ambos elementos del subconjunto A-B.

Sea C un ser independiente que conoce a B
(podría haber sido A, sin mucha diferencia)
y deciden por ambas partes
entablar un nuevo segmento cuyos extremos
sean B y C respectivamente.

La longitud del segmento A-B
no necesariamente coincide con
La longitud del segmento B-C

Supongamos que A conoce de la existencia
del segmento B-C
que no afecta al segmento A-B
salvo en el hecho de que A-B-C pasa a conformar
un triángulo
escaleno
con un segmento aún por definir A-C.

La relación de este último segmento
depende de la calidad de ambos extremos
y de cómo decidan
voluntariamente
(como toda decisión que se precie)
aceptar la existencia de ese vínculo B-C
del que C es clara y obviamente consciente.

Supongamos que A decide enfadarse con B
por entender que el segmento A-B
queda afectado por el surgimiento
del nuevo segmento B-C.

Supongamos que ante tal enfado
A decide atacar violentamente a C
que no es el vértice del ángulo
que articula ambos segmentos en conflicto.

A no deja de ser un ser humano violento
a pesar de que haya sido B
quien haya roto el acuerdo
de exclusividad del segmento A-B.

C en ningún caso tiene relación alguna con A
salvo que conozca a A con anterioridad
aunque no hayan acordado en puridad
conformar un segmento bipolar A-C.

Supongamos que ante tal enfado con B
A decide atacar violentamente a B
que es el ser humano responsable
de abrir ese segmento a la dimensión dos
salvo en el caso de que el segmento B-C
comparta la misma dirección vectorial que el segmento A-B.

A no deja de ser un ser humano violento
a pesar de que haya sido B
quien haya roto el acuerdo
de exclusividad del segmento A-B.

Sea B un ser humano cuidadoso
con cualquiera de los extremos de los segmentos que conforma.

Es previsible que B hubiese eliminado
la exigencia de exclusividad del segmento A-B
o la misma existencia del segmento
pasando a ser un par de puntos
solitarios
en la recta real
antes de entablar con C un nuevo segmento.

Sea A un ser humano no violento:
A tiene en su poder eliminar su membresía
del segmento A-B
o aceptar formar parte de un conjunto triángulo
sin romper el segmento A-B
estableciendo
o no estableciendo
un segmento inexistente (previamente)
e innecesario A-C.

La longitud del segmento A-C
no necesariamente coincide con
La longitud del segmento A-B
ni necesariamente coincide con
La longitud del segmento B-C

Sean A, B, C tres adultos
en pleno uso de sus facultades mentales
y responsables de sus actos.
Llamemos a A, B y C conjunto triángulo.

La pregunta es:
¿Serías capaz de trazar las mediatrices del mismo?
¿Dónde está el circuncentro del mismo?
¿Por qué A habitualmente se comporta violentamente?

Ecologismo de ricos

A veces pienso que el ecologismo es un invento de las clases dominantes (aunque resulte algo demodé hablar de clases sociales, como si ya no las hubiera o hubiese) pues acaba resultando un esfuerzo que recae en las personas menos favorecidas llamadas a, básicamente, consumir menos, a sentir cierta culpabilidad permanente por no ser capaces de reparar los daños que realizan o realizamos… y en última instancia a sufrir las consecuencias de los mismos, algo que no atañe nunca o no parece hacerlo a quienes tienen recursos suficientes como para poder donar, de cuando en cuando, una cantidad de dinero a alguna ONG que blanquee su conciencia, adquirir productos de comercio justo o de proximidad, comprarse un coche eléctrico sin reparar en gastos, instalar paneles solares o incluso, tener varios cubos de basura de diversos colores en sus ingentes viviendas donde poder arrojar sus múltiples desperdicios.

Otras veces, pienso que el ecologismo (ecofeminismo) es la única opción política aceptable…

Y, entre ambas cosas, me debato estérilmente.

A veces hay pequeños regalos

A veces la vida te da pequeños (casi insignificantes) regalitos, como esta actualización que ha tenido lugar «sola«, es decir, posiblemente llevada a cabo por los responsables del lugar en el que tengo alojada la web y este mismo diario (justhost.com), así que puedo disponer de un tiempo de aprendizaje que tenía que invertir en aprender a hacerlo, así como el dedicado a realizar la actualización del PHP 5.6 a esta reluciente versión de PHP 7.3 que espero que me deje tranquilo unos cuantos años.

¡Qué pequeña alegría un día cualquiera!

Hallowin

No me gusta disfrazarme.
Siempre me ha resultado cansado
y en la mayoría de los casos ofensivo
para alguien.

Entrar en el debate de si es una fiesta
pagana o religiosa
importada o exportada
nacional o internacional
me parece de una banalidad
desorbitada
propia de quienes tenemos
tiempo para perder.

No me gusta ver caerse a nadie
aunque haya gente que se ríe
con ello
sin que yo lo comprenda mucho.

Soy una persona demasiado seria

supongo.

Alto talle

Un par de textos recuperados de la basura de los papeles de hace décadas, cuando escribía tan cursi como nunca jamás reconoceré públicamente (salvo en este público diario íntimo que comparto en internet cada mañana):

De fino y alto talle bien ceñido, largas piernas de vaqueros terminadas en agresivas botas que, junto su marrón chaqueta abierta usada, daban ese aspecto duro de quien sabe que no puede no ser mirada.

De colofón un liso negro largo pelo que exigía una caricia mientras le acariciaba la espalda erecta desde el tacón a su erguida cabellera; su pelo que, como vela, da esplendor al buque con el soplo del amigo de marineros y aventureros, besaba sus mejillas y sus labios haciéndome latir, rabiar de envidia admiradora ensimismada hasta rayar la indiscreción que mi mirada clavaba en los espacios que a sus costados dejaban sus dos brazos embutidos con autoridad y firmeza en, de su chaqueta, sus bolsillos.

Y, luego, se fue.

Boulevard de Donostia 12 de marzo de 1995.

Hoy cambiaría palabra por palabra cada uno de los textos de entonces. Aún no había tomado clases de escritura. Me faltaba una lectura sofisticada, compleja, que me hiciese consciente de que la labor de escribir no es sólo juntar palabras pretendidamente bellas y lugares tan comunes como miradas clavadas o arrugas en el alma.

Me cuesta atreverme a no tirar estos papeles sin la exhibición (tienen algo de exhibicionismo estos escritos) pública de los textos en mi diario. Pero me resulta duro escribirlos sin modificación, sin la tachadura que haría hoy en día, tanto ética como estéticamente.

¿Por qué lo hago?

¿Cuándo, cuándo se pierde ese encantador descaro en la mirada, esa transparente expresión de la alegre sonrisa protegida por dientes tan pequeños y aún tan blancos?

Tamara, chica linda de nariz pequeña, sin edad, como toda ella, que pedía ser mirada y mimada y tonteaba como quinceañera coqueta que se sabe bonita y cuán lejos aún están esos años en que tendrá que desprenderse de jóvenes prendados por esa mirada que irá entristeciéndose, con esos ojos que no querrán seguir hurgando en el mundo, avariciosos, con esas manos que se moverán más controladas, la mente más lenta… arrugas en la piel y en el alma, pero hoy sé feliz, que todos cuantos te miremos nos contagiemos un poco de esa envidiable alegría de la inocencia perdida, arrancada por Tamaras de mi vida, de mi recuerdo, casi tan bonitas como tú, casi tan… tan… tan melocotón en flor, piel de canela y ojos cual faros que al caminante arrastraron por senderos de luz en el triste camino de tinieblas.

Sé ese camino, sé esa luz y brilla como hoy aquí en Donosti para iluminarnos y recordarnos que mereció la pena seguir el rastro.

Nota: me atreví a darles una transcripción de estos soliloquios de sobremesa a los tutores que ahora ella necesita estando en él, sin atreverme (su edad pone las cosas mucho más difíciles) a pedirle a la encantadora camarera que me sirviese de correo en lugar de otro café.

Y es que hay cosas que no cambian.

Restaurante Zaguan, Donosti, 31 de Agosto, 28. 12 de abril de 1995

Esto no es una broma