Albendera ha dejado de existir

Estoy repasando los más de 1000 errores tipográficos que cometí durante la transcripción del diccionario de la RAE para el proyecto del diccionario personal de Isidoro Valcárcel Medina, pero me encuentro con que, además de los errores mencionados, ha habido desde entonces a hoy algunos cambios en la versión del DLE, como por ejemplo el de esta palabra que en la anterior edición (la vigésimo tercera), no existía con género masculino en ninguna de las acepciones, siendo así que «albandera» ha dejado de existir independientemente, para ser «albandero, ra», lo que no deja de ser un raro signo de error de ordenación alfabética, pues debiera ser «albandera, ro» y no tanto por una cuestión de visibilización, sino por el hecho de que en igualdad de condiciones, el diccionario se organiza tan sólo por orden frío y calculado de orden de letras… pero no parece ser el caso.

albendero, ra
1. m. y f. Persona que tejía o hacía albendas. 2. f. p. us. Mujer callejera y ociosa.

Por cierto, si un hombre es callejero y ocioso no tiene acepción que lo contemple.

Esto forma parte del proyecto para capturar todas aquellas palabras que contengan la expresión «mujer que» u «hombre que», como cocinillas, que anteriormente (en pasadas ediciones) era «hombre que se mete a cosas que no le corresponden», básicamente.

Champiñones con jamón

El otro día tenía unos champiñones que estaban empezando a perder esa tersura tan característica de su frescura, así que hice una receta que los usase como elemento principal, para gastarlos todos.

Eran unos 9 champis, que en total no pesarían ni cuarto de kilo, así que sabía que reducirían mucho una vez sofritos, pero no tenía muchas ganas de prepararlos en un riquísimo risotto o un revuelto con puerros, que suele ser de mis elecciones personales, además de no poder aumentar el volumen de la ingesta mezclándolos con otros productos, como pimiento, calabacín, zanahoria, tomate y lanzarlos sobre una base de sémola de trigo que es una de mis recetas preferidas.

Sobre una sartén profunda, de esas para sofritos, con tapa, añadí una base de aceite de oliva virgen extra y puse un ajo cortado en láminas a calentarse y darle algo de sabor.

Corté una cebolla entera (pequeña) en juliana, para que la salsa salga mejor, aunque no comprendo bien por qué ocurre esto.

Mientras la cebolla iba pochándose, limpié bien los champiñones (que siempre compro enteros) y los corté en cuatro partes más o menos iguales en dos cortes paralelos aproximadamente a la dirección del tallo.

Fui agregándolos sobre la cebolla a la sartén y tapé la sartén para que la cocción de los mismos los reblandeciese un poco antes de sofreírlos junto a las tiras de esa pequeña cepa.

Añadida una pequeña cantidad de sal (poca, para no sumarse a la del jamón y ser excesiva), dejé que fuese reduciendo hasta que se veían casi a punto, habían perdido ese aspecto crudo que tienen y añadí 75 gramos de jamón cortado en taquitos (una bolsita de esas que venden en cualquier supermercado) y le di varias vueltas con una cuchara de madera para que se mezclase bien.

Por último, le eché un chorreón de vino blanco, una cucharadita de harina y dejé que fuese reduciéndose hasta formar una deliciosa salsita. Antes de que se secase el plato, lo serví en un plato hondo y este fue el resultado:

Rico rico… y con fundamento (citando a mi admirado, con sus más y sus menos, Arguiñano).

Soy Somos o SOMOSOY

Poemas relacionados con la identidad y la idiosincrasia, con el ser individual que, conjuntos, conforman una identidad colectiva, un somos poliédrico y generoso, a partir de textos escritos por Andrea Vidal Escabí, Armando Silles Mclaney, Eva Obregón Blasco, Francisco Domínguez Agudelo Isabel Jiménez, Javier Jiménez, JMariano Velázquez, Kay Woo, Maria Jesús Orella, María José Gómez Sánchez-Romate, Tanja Ulbrich y Yolanda Jiménez en los Talleres de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural clave 53 (www.clave53.org) Editado por Giusseppe Domínguez (www.giusseppe.net)

Realicé una bonita portada con texto simple generando una composición que hable de YO, de SOY y de SOMOS (con la curiosa casualidad de que forma una imagen completamente simétrica… a excepción de la letra S)

Caballo de Troya

Es tan conocida la historia (leyenda) del Caballo de Troya que casi da pereza tener que explicar qué es un troyano, pero cuando te llega un mensaje como este por correo corres el riesgo de creer que verdaderamente es un mensaje destinado a ti.

Cada día más, los antivirus heurísticos son capaces de discernir con una inteligencia más o menos artificial, implementada en forma de algún algoritmo (¿son algoritmos las redes neuronales artificiales, los sistemas expertos, la lógica difusa?), si se trata de SPAM, virus, o si por el contrario es un mensaje «verificado» como sin peligro.

Por supuesto, queda la llamada a la ciudadanía, a los y las internautas, para que sean conscientes del riesgo que asumen al tener un dispositivo conectado a estos ataques que muchas veces es muy complejo distinguir de cartas bienintencionadas.

Me llegó este mensaje al correo electrónico de mi flamante linux (algo más seguro frente a ataques «convencionales» de software que se ejecuta en el equipo, básicamente porque la seguridad es implícita al propio sistema operativo y además (y sobretodo) porque no se desarrollan muchos virus para atacar a menos del 1% de dispositivos, pudiendo atacar al 99%):

Cuando el cuerpo del mensaje es como este:

señor.
Siga según lo solicitado, ¡tómese su tiempo!
(Archivo_10009256727)

yo sospecho, ya de primera, por la mala redacción del mismo, el iniciar la presentación de manera tan formal, pero en minúsculas, y ese «según lo solicitado» tan inespecífico, amén de incluir un «asunto» con problemas en la codificación UTF-8.

Además, me encuentro con que lleva a un presunto PDF (que tampoco abriría, pues no sé las capacidades de ejecutar macros o similar por el lector de PDF que tengo instalado y que no es el habitual de Adobe, por supuesto, en LinuxMint), que para colmo tiene la extensión .html tras de sí y un tamaño ridículo de menos de 1kb.

Ya con esta información puedo saber de qué tipo de virus se trata, pero no pierdo la ocasión de recordar viejos tiempos, cuando me tocaba analizarlos como parte de mi trabajo en seguridad informática y lo descargo en una zona segura (no voy a «pincharlo», así, sin más) y lo abro con un editor al que confiaría mi vida (tecnológica). El código es tan simple que espanta:

<!DOCTYPE HTML PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.01 Transitional//EN">
<html>
<head>
  <meta http-equiv="XXXrefresh" XXXcontent="0;URL=https://XXXbit.ly/XXX3jeIkxk">
</head>
<body>
<br>
</body>
</html>

En realidad, lo único que hace este código (al que le he añadido las XXX por seguridad) es redireccionar (con http-equiv=»refresh»)  el navegador a un lugar seguramente malicioso. Ahí sí que no voy a arriesgarme, salvo que lo hiciese en una máquina virtual… y no tengo tiempo ni ganas.

 

 

 

 

Amapolas en el cráter. Episodio 029

Otro nuevo episodio de la emisión programada en Internet de audios denominada Podcast: Amapolas en el Cráter.

En este episodio han participado:

  • Javier Jiménez
  • Eva Obregón Blasco
  • Mónica Rubio
  • Fabiana Estévez Sotil
  • Giusseppe Domínguez
  • Ernesto Pentón Cuza
  • Isabel Jiménez
  • Paula García Izu
  • Maria Jesús Orella
  • Susana Olalla
  • Lucia Herrero
  • Andrea Vidal Escabí
  • Armando Silles
  • Sal Ander
  • Dunia Ben-Aissi Gómez

Cuando algo ya ni te extraña ni te parece perverso

Es lamentable que este tipo de prácticas a quienes estamos en sectores de servicios culturales, ya sea poesía, arte, tango… nos resulte completamente habitual:

Si cambiamos influencers por ayuntamientos, varios museos, certámenes culturales varios, incluso restaurantes; y cambiamos los lugares a los que pedirlo por poetas, artistas, bailarines… nos resulte de lo más normal, incluso en ocasiones se nos pide participar con cuotas (para formar parte de un libro, para llevar a cabo una acción que toca autofinanciarse…).

Y nadie se escandaliza.

Por supuesto, incluso el mismo sector se hace esto a sí mismo, y unas personas que se dedican a gestionar eventos culturales te ofrecen participar (ya sabes que va a ser sin dinero de por medio) y lo hacen con toda la buena intención del mundo.

Es lo más habitual porque lo que haces lo haces porque te gusta. Esta es la excusa para justificar un menosprecio absoluto por el trabajo en ese sector. Así que no es de extrañar que ahora (época de coronavirus/COVID o lo que sea) este sector esté al borde del colapso. En realidad ya estaba al borde de un precipicio que no parecía querer ver, pero ahí estaba. Ahora estamos cayendo en picado y según y quiénes, tendremos o no la suerte de caer en el agua o sobre una roca.

Si compraste un paracaídas porque sabías que iba a pasar… te llaman previsor.

Hace tiempo que escribí varios textos al respecto de ¿De qué vive un artista? o ¿de qué vive un poeta?, así como realicé una encuesta a diversas personas del ámbito cultural (véase que la misma es de hace ya tiempo, 2012) al respecto de cómo debía financiarse una performance.

No sólo no ha cambiado nada, sino que ha empeorado en el mejor de los casos. Y sin embargo seguimos. Ganas dan de tirar la toalla y yo he de reconocer que me he cansado de hacer cosas gratis y sólo las hago si me apetece mucho por amor… no tanto al arte, que lo tengo siempre, como a quienes organizan el evento en cuestión o a las personas vinculadas al proyecto.

Sí: Es preciso el amor al arte, pero no es preciso el amor a su divulgación, a su compartición con una sociedad que no valora el trabajo que requiere. Así que se puede amar uno o una a sí mismo o misma y autorregalarse (o regalar a otras personas amadas) el fruto de ese amor al arte.

No todo el monte es orégano, ni té verde

Esté pequeño botecillo de 50 gramos de té negro Earl Grey me lo trajeron mis padres (padre y madre, sin menoscabo) de la misma patria de Excalibur, cuando estuvieron visitando a su nieto, alias mi sobrino, en Exeter. Dijeron que era un regalo del infante y yo les dije que muchas gracias (en cualquier caso).

Estoy alargando su vida desde hace más de un año (confinamiento mediante) para disfrutar cada tacita, porque es verdaderamente delicioso. He comprado otros tés Earl Gray, los he tomado en sitios, cuando lo tienen, y este es único.

El otro día realizamos una compra para casa de varios tés e infusiones de una tetería a la que solía ir en persona, pero que dada la situación actual (alguna vez leeré esto y puede que no sepa a qué me refería) ha cerrado y sólo atienden online (en realidad tampoco, porque su servicio digital es penoso). Acabé escribiéndome en whatsapp con la propietaria de la tienda de tés que me trajo en persona el pedido de más de 50€ en tés. Para aguantar otro confinamiento.

Compré, entre otros, un par de Earl Grey (un Lady Gray también, que es una especie de sucedáneo light del Earl), pero no tiene ni punto de comparación con esta marca Whittard que acabé buscando en internet para ver si podía volver a comprar exactamente el mismo… pero no lo encuentro en España y la compra y envío desde Inglaterra alcanza la friolera de más de 18€/100 gramos… o sea, 180€/kg… que vamos, que luego dicen que el solomillo es muy caro, pero el té…

Pero, a pesar del precio, no descarto acabar volviendo a adquirirlo porque hay pocos tés que me hayan impresionado tanto como este.

Esto no es una broma