Un puñetazo en el estómago, cargado de contención, racionalidad, sin resultar frío ni equidistante. Truman Capote y «A sangre fría» del siglo XXI, todo es más complejo…

No acabo de entender el diseño de la portada de esta novela estremecedora de Carrère de quien he leído tres libros este verano: V13, El estrecho de Bering y la obra Koljos, que resultó ser mejor de lo que esperaba, por muy bien recomendada que viniese.
La contraportada ya avisa de que va a ser un texto duro, difícil de leer, pero no aclara de qué manera se va a encarar la postura del narrador, que, periodístico, no es neutral, pero tampoco panfletario. Resulta muy complejo el mundo en el que vivimos como para, después de un atentado como el V13 atreverse a cierta equidistancia, cierta ecuanimidad, capaz de mirar con empatía a quienes cometieron los atentados, sin, por ello, caer en el victimismo de clase, ni justificar sus acciones.

Así, Carrère no olvida que hay muertos en muchas partes del mundo que no reciben la atención mediática que él mismo está prestando a los juicios de estos terroristas. Es perfectamente consciente de, como afirma, a todo el mundo (su/nuestro mundo) le importa un bledo los 131 sirios o iraquíes aplastados por bombas norteamericanas.
Pero, sin dejar de lado esa crítica nada velada de nuestro modo de ver el mundo, tan parcialmente, se lanza también a la descripción sin ambages del horror vivido ese viernes 13 en París, con lo que deja claro que no está defendiendo la lucha armada, ninguna violencia, en realidad, sino haciendo un alegato a favor de la convivencia, la empatía, la comprensión…

Fue duro de leer, pero una lectura más que necesaria para encarar la, cada día más, compleja realidad del mundo que habitamos. Si somos capaces de hacer una lectura desposeída de prejuicios, claro está.