Algunas de las lecturas de este verano 2026

En cuanto llego a Taramundi, lo primero que hago es extender y clasificar mis lecturas programadas en, al menos, tres montones correspondientes a Ensayo, Novela y Poesía, aunque a veces hay libros inclasificables o de algún género que se desdobla, como la narrativa, en novelas y cuentos, o novelas densas y novelas ligeras.

Este verano, en los 28 días que estuvimos de vacaciones (y algún día anexo por detrás o por delante de ese periodo), me leí más de 18 libros. No leí todo lo que había llevado, así que algo me quedó para la vuelta a casa, pero he de reconocer que me gusta darme esa panzada a leer sin parar, como si no hubiese, casi, otra cosa que hacer en la vida, aparte de compartir con Carmen caminadas, charlitas, comidas…

Este año decidí casi no hacer ninguna fotografía de paisajes, monumentos, ni excursiones, ni comidas y, sin embargo, sí fotografiar cada uno de los libros que me leía según los iba terminando y compartir las mismas con mi estado de whatsapp, a modo de reivindicación o proclamación de que otro tipo de vacaciones es posible.

Me hizo estar algo más «conectado» con el exterior de lo que suelo estarlo en esas fechas pero, no obstante, le dedicaba cantidad ínfima de tiempo a hacer una pequeña labor casi podríamos decir que divulgadora.

Esto no es una broma