Estrenando gafitas

Por fin me decanté por unas gafas nuevas para graduación intermedia, lo que quiere decir ordenador y vida dentro de mi estudio. Durante mucho tiempo he estado usando (sin graduarme específicamente para ello), unas gafas que habían quedado cortas de dioptrías hace años.

Va a ser sencillo seguramente adaptarme, aunque parte de la adaptación ha consistido sencilla y llanamente en alejar la pantalla un poquito para ver mejor la letra. No es mala cosa, pues tener demasiado cerca la pantalla no es una práctica muy saludable y se pierde mirada colectiva de la misma (llegué incluso a barajar, para evitar esto último, adquirir una pantalla curvada que acercase las esquinas a mis ojos).

Al final, esta ha sido la mejor solución, creo, pues veo con una nitidez mayor y, espero, me acostumbraré en poco tiempo.

Sin embargo, también adquirí unas gafas graduadas en unas 4 dioptrías para la mirada de lejos, pero eso me va a costar mucho más, pues apenas ha cambiado nada desde las últimas que tenía y que a fecha de hoy sigo usando.

Tan solo echaba de menos una graduación más ajustada a mi situación actual cuando conduzco, pero es algo que hago tan solo un par de veces al año… y es posible que la escasa visión al conducir se deba más al hecho de la falta de costumbre que a la potencia óptica.

Lo que he descartado por unos años, de este modo, es proceder a una operación que elimine la necesidad de usar aparatos en los ojos extraocularmente, pero es que no acababa de verlo claro (y no es un chiste fácil).

Esto no es una broma