La ventana
La contraventana
La recontraventana
Conforta
Reconforta
tenerla cerrada
a cal y a canto
para olvidar
que en el mundo
llueve
miseria.
Intentando recuperar un miniportatil olvidado

Tenemos por casa un viejo (muy viejo, de más de 12 años) miniportátil Toshiba NB100 que tenemos puesto a la venta en Wallapop, pero por el que nadie da nada de nada…
No obstante, con un linux ligero instalado (Lubuntu 18.04, con soporte (LTS) hasta 2023) funciona para un montón de cosas básicas, como navegar por internet o ver alguna película usando VLC Player, etc, etc… Carmen, de hecho, lo ha estado usando hasta justo antes de una pandemia para musicalizar en algunas de sus prácticas de Tango menores, que no requerían mucho ajetreo de programas sofisticados para una TangoDJ como ella.
Hoy he visto un vídeo de un chico que recuperaba (mejoraba, en realidad) con una memoria de 2Gb un equipo parecido, añadiendo además un disco SSD y me ha dado por recordar que teníamos ese tipo de memorias extirpadas de un portátil HP Pavilion que me salió bastante mal y acabé descuartizando y despiezando. Así que lo he abierto precipitadamente (quería irme o venirme al estudio a trabajar en otro tipo de cosas editoriales) y le he sustituido la memoria de 1Gb que trae por una d 2Gb (ambas DDR2) pero tras hacerlo el portátil no arrancaba. Lo dejé inconcluso, aunque cerrado, para ver si exploro otras posibilidades este fin de semana, pero siempre pensando que es una tarea absurda esta vocación anticonsumista en un mundo que ignora que la obsolescencia programada no está injerta en los dispositivos sino en nuestros hábitos.
Cambio de paradigma
paradigma
Del lat. tardío paradigma, y este del gr. παράδειγμα parádeigma.1. m. Ejemplo o ejemplar.
2. m. Teoría o conjunto de teorías cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento. El paradigma newtoniano.
3. m. Ling. Relación de elementos que comparten un mismo contexto fonológico, morfológico o sintáctico en función de sus propiedades lingüísticas.
4. m. Ling. Esquema formal en el que se organizan las palabras que admiten modificaciones flexivas o derivativas.
Cuando uno deja un trabajo de, pongamos, consultor tecnológico o administrador de sistemas para dedicarse a escribir poesía o impartir talleres de escritura creativa no está cambiando de trabajo, sino de paradigma.
A veces se me olvida e intento pensar u organizarme como si estuviese en un nuevo empleo del antiguo paradigma y, claro, «la cosa» no funciona. No me salen las cuentas, no me cuadran los tiempos consumidos.
El otro día, un amigo, muy bienintencionado, me habló de las oportunidades que brinda la nueva economía de escala a la que se puede acceder, pongamos, a base de menudeo, paquetizando contenidos en charlas TED o similares a las que podría dar salida en un mercado ávido de pequeñeces fácilmente accesibles.
Es cierto que, quizá, con una determinada cantidad de esfuerzo podría lograr monetizar conocimiento que, actualmente, ofrezco en los talleres con unas posibilidades de crecimiento muy limitadas por el aforo presencial, amén del tiempo simultáneo de asistencia.
Estaba de acuerdo con él en esas posibilidades, pero no en que me interesase. ¿Por qué no me interesa? ¿Es que no quiero ganar dinero?
No es el caso. Sí que quiero ganar dinero, pero no es una prioridad. Si lo fuese, habría hecho muy mal abandonando un trabajo estable con una nómina creciente y más o menos garantizada.
Abro o exploro nuevas formas de ganar dinero, como las clases particulares de matemáticas, física y química a adolescentes más o menos interesados y a quienes me gusta hacer pensar de otras maneras sus odiadas disciplinas, amén de resultar una manera bastante estable de garantizar un suplemento económico que sustente mi vida capitalista, muy a pesar de reducir el consumo a veces más allá de límites razonables.
Especial mención merece la voluntad de crecer como editor o como artista (incluso como artista editor), que está llevándome una enorme cantidad de recursos de tiempo, dinero y dedicación, pero que me entusiasma o me llena de maneras que no sé explicar.
Todas son actividades que me encanta hacer y que requieran o no esfuerzo, me apetece llevarlas a cabo. Sigo planteándome la vida como si me quedasen 3 meses de vida. ¿Me estaría arrepintiendo de algo que estuviese haciendo?
Pero ¿no sería la propuesta de este amigo una nueva forma de ganar dinero haciendo algo que me gusta?
Pues no creo que tampoco sea el caso.
Gran parte de lo que me gusta de los talleres de poesía y escritura creativa que defiendo es la presencialidad (incluso online), la no trivialidad, el compromiso de quien se apunta a ellos, que se demuestra con años de asistencia. No, no quiero ponerlo fácil y consumible. No es en absoluto mi objetivo ni forma parte del paradigma que decidí aceptar, incluso aunque sea estar viviendo a la contra el resto de mi vida.
Por otro lado, tengo la impresión de que no se comprende (desde la óptica del «otro» paradigma) lo que suponen determinados trabajos, lo que implican o requieren, ya sea logísticamente, como sería el caso de convertirme en un talentoso youtuber, o ya sea en tiempo de dedicación a aprender herramientas cuyo interés cae muy fuera de lo que quiero aprender, como puede ser el posicionamiento SEO, el marketing digital, la captación de audiencia/seguidores…
Ni tampoco se comprende (desde esa ajena óptica) lo que supone en términos de tiempo requeridos por mi actual trabajo (he dedicado mi vida), y no solo por horas dedicadas sino, sobre todo, por atención o foco exigido.
Cuando trabajaba de consultor a media jornada, un compañero me dijo una vez que yo no quería dedicarme a eso, pues ser consultor tecnológico, para él, era una actividad que requería una total dedicación, una vocación… y yo no la tenía. Y era verdad. Así que acabé por darle la razón y buscar una salida lo antes posible.
Negocio permanentemente con el paradigma, digamos, mayoritario, con un sistema en el que habito y al que disto de culpar de mis males. Me exige ciertas renuncias a una ortodoxia que tampoco veo como algo tan terrible, pues dulcifica mi carácter de tendencias radicales. Así, por ejemplo, acepto que vengan personas a los talleres de escritura sin acabar de comprometerse como me gustaría que lo hiciesen, pero mi objetivo es persuadirles, disuadirles hasta lograr sus ansias de compromiso, hasta, ¿por qué no?, sacarles de sus propios paradigmas para que vislumbren otros posibles esquemas. Cuando lo consigo, me siento tan inenarrablemente afortunado que todo lo demás parece haber merecido la pena.
Y sigo en la brecha.
Pero… ¿hasta cuándo?
Menudencias
Hablo con Carmen sobre lo que vamos a comer hoy
y tenemos un problema porque no nos quedan plátanos.
Hablo con mi madre y me cuenta
que sigue poniéndole gotas a mi padre
tras su operación de cataratas.
Hablo con una amiga
que está a punto de perder su empleo
o peor aún
a punto de perder la cabeza
por no perder el empleo.
Hablo con una de mis alumnas
que llega tarde a clase porque hay un problema
en el metro.
Hablo con mi compañero del estudio
que tiene un problema con los hornos de barro
disponibles en Madrid.
Hablo y hablo y hablo…
problemas y problemas y problemas…
Hablo con una de las personas que asisten
a mi taller de poesía
y me cuenta
que a su familia le han estado cayendo bombas
esta noche en Kiev.
No sé qué decirle.
Todos mis problemas
y muchos otros
me parecen nimios
y
sin embargo
son nuestras vidas
mientras no nos caigan bombas
sobre nuestras cabezas.
Los precios del gas
aumentarán.
El tiempo de trabajo será más extenso
para ganar el mismo dinero.
Habrá más tensión en cada conversación.
Pero todos mis problemas
y muchos otros
me parecen nimios.
Hoy estaba editando un libro
de 27 haikus
que
tras mucho pensarlo
voy a enviar a imprenta
y elegiré un papel grueso
para que abulte un poco más de lo que serían
36 páginas.
El programa que utilizo
no es el más cómodo del mundo
para enviar documentos en PDF con CMYK.
Esto es mi gran problema de hoy
mientras no caiga una bomba
sobre mi vivienda.
Nimio.
Menudencia.
Nadería.
Mi vida.
En una guerra
no se tolera
equidistancia
no se tolera
paciencia
no se tolera
reflexión
no se tolera
silencio
no se tolera
ausencia
no se tolera
pensamiento
no se tolera
crítica
no se tolera
filosofía
no se tolera
inacción
no se tolera
esperanza
no se tolera
tolerancia
no se tolera
paz
Maravillas del error

¿Por qué no se me ocurrirán cosas así sin que sea el error el que las descubra?
Me temo que tengo un problema con el intento de controlar todo lo que hago hasta la más mínima ausencia de error… y eso es un error.
El viernes pasado, abriendo un documento para verlo con un programa inadecuado, se produjo esta visualización de una cubierta de un libro sobre la que había estado trabajando y me sorprendió el bello juego que hacen esos caracteres «no encontrados» en la herramienta inapropiada. Así que ese bello juego fue completamente apropiado… con la herramienta inapropiada. Paradojas de la creatividad…
tecnología humanizada
Humanizar: 1. tr. Hacer humano, familiar y afable a alguien o algo. 2. prnl. Ablandarse, desenojarse, hacerse benigno.
¿La humanidad es un hecho o un acto?
Tiene algo de absurdo humanizar una inteligencia artificial.
Quizá, incluso, absurdo del bueno.
¿Puedo yo humanizarme (convertirme en humano)? ¿Puedo dejar de ser humano, incluso demasiado humano?
Escucho hablar de Hitler o Hítleres varios bajo el epíteto de inhumano, pero siempre guardo silencio y pienso que no quiere asumirse la elasticidad de la acción humana, la elasticidad salvaje, brutal, si se desea, pero humana.
Era un bebé más o menos tierno, como bien acierta a apuntar el poema de Wislawa Szymborska titulado Primera fotografía de Hitler. Bebé humano.
humanizar
|
Formas no personales |
||
|---|---|---|
|
Infinitivo |
Gerundio |
|
|
humanizar |
humanizando |
|
|
Participio |
||
|
humanizado |
||
|
Indicativo |
||
|
Pronombres personales |
Presente |
Pretérito imperfecto / Copretérito |
|
yo |
humanizo |
humanizaba |
|
tú / vos |
humanizas / humanizás |
humanizabas |
|
usted |
humaniza |
humanizaba |
|
él, ella |
humaniza |
humanizaba |
|
nosotros, nosotras |
humanizamos |
humanizábamos |
|
vosotros, vosotras |
humanizáis |
humanizabais |
|
ustedes |
humanizan |
humanizaban |
|
ellos, ellas |
humanizan |
humanizaban |
|
Pretérito perfecto simple / Pretérito |
Futuro simple / Futuro |
|
|
yo |
humanicé |
humanizaré |
|
tú / vos |
humanizaste |
humanizarás |
|
usted |
humanizó |
humanizará |
|
él, ella |
humanizó |
humanizará |
|
nosotros, nosotras |
humanizamos |
humanizaremos |
|
vosotros, vosotras |
humanizasteis |
humanizaréis |
|
ustedes |
humanizaron |
humanizarán |
|
ellos, ellas |
humanizaron |
humanizarán |
|
Condicional simple / Pospretérito |
||
|
yo |
humanizaría |
|
|
tú / vos |
humanizarías |
|
|
usted |
humanizaría |
|
|
él, ella |
humanizaría |
|
|
nosotros, nosotras |
humanizaríamos |
|
|
vosotros, vosotras |
humanizaríais |
|
|
ustedes |
humanizarían |
|
|
ellos, ellas |
humanizarían |
|
|
Subjuntivo |
||
|
Pronombres personales |
Presente |
Futuro simple / Futuro |
|
yo |
humanice |
humanizare |
|
tú / vos |
humanices |
humanizares |
|
usted |
humanice |
humanizare |
|
él, ella |
humanice |
humanizare |
|
nosotros, nosotras |
humanicemos |
humanizáremos |
|
vosotros, vosotras |
humanicéis |
humanizareis |
|
ustedes |
humanicen |
humanizaren |
|
ellos, ellas |
humanicen |
humanizaren |
|
Pretérito imperfecto / Pretérito |
||
|
yo |
humanizara o humanizase |
|
|
tú / vos |
humanizaras o humanizases |
|
|
usted |
humanizara o humanizase |
|
|
él, ella |
humanizara o humanizase |
|
|
nosotros, nosotras |
humanizáramos o humanizásemos |
|
|
vosotros, vosotras |
humanizarais o humanizaseis |
|
|
ustedes |
humanizaran o humanizasen |
|
|
ellos, ellas |
humanizaran o humanizasen |
|
|
Imperativo |
||
|
Pronombres personales |
||
|
tú / vos |
humaniza / humanizá |
|
|
usted |
humanice |
|
|
vosotros, vosotras |
humanizad |
|
|
ustedes |
humanicen |
|
El tiempo me devora
o yo devoro al tiempo
como saturno a sus hijos
cundir
cundir
cundir
este verbo que siempre se conjuga en tercera persona del presente de indicativo de manera reflexiva
irreflexivamente
no me cunde
no me cunde
no me cunde
un impersonal
llueve
sobre los cristales
y los chopos medio deshojados
llueve
llueve
llueve
se podría transformar en
me llueve
me llueve
me llueve
o
no me llueve
y subsiguientes
el tiempo me devora
y me convierte en un sujeto pasivo
un objeto consumido
un inerte ser inercial
y otro día
pasa
a mi lado
mientras lo único que hago
es
lamentarme
lamerme mis heridas
lamentablemente
Amor se escribe sin hache
Amor es una palabra aguda
cuya principal característica
es que se escribe sin hache
y escrita al revés es una ciudad eterna.
¿Es el amor eterno?
Ni mucho menos.
Es construcción diaria,
es palabra alquitranada
es efímero enajeno
es idílico momento
de una fuerza.
Por ello
quizá
nos saca de la inercia.
Amarlo todo
amar con agudeza y con total desenvoltura
amar con valentía
amar a chorros (que diría Oliverio)
amar el mar
amar armar de amor el mar
amar amor de armar el mar
amar amar
amor amor
y más amor
por mor de amor
amar.
Del revés

Hay días que te levantas así, del revés. No hay mucho más que decir, salvo esperar que el día siguiente, mucho más impar, sea mejor.