Pasar el día ahí, frente a la muerte,
debe ser un castigo de un mito que no
fue reflejado en un lienzo sin espejo
protector. Es la expresión dura
de la soledad bajo el augurio
funesto del fin. Y, entonces,
llegará el silencio.
Un jabalí de seis ojos
bajo el mar de la agonía
y trece alcantarillas
de añil enfado.
La matanza de las meninas
dejó el autor con vida
y el sudor
ha inundado las gafas que se mueven.
Desafío de plomo
como cráteres de árboles
en una limusina roja.
Una perla de angustia
envuelta en fuego.
Magia negra
y de colores
una vena de oro
y un amor muerto
bajo el zumbar, óseo,
de los músculos del sueño.
llama de ojos incestuosos
abalanzándose vergüenza al mundo
y un B52, una bomba sin nombre.
El sol está triste.
Flores negras
sombras
quejidos
y una hoguera de hierba
con pétalos de ámbar y soledad.
Mascarada desleída de libertad
bajo la forma de la fornicación
y sombras vanas
que el tiempo ríe
destruye
y ya.
Un pañuelo bandera
con lanzas y
una granada
liquidando el templo.