Hay semanas que empiezo cansado

y no sé cómo continuarlas
porque ya nacen agotadas
con pocas fuerzas

lo noto en los ejercicios que hago
para rehabilitar el hombro
cada día
y que no aguanto hacer
porque no sé si conducen a nada
más que a una pérdida de tiempo

esto de perder el tiempo
es algo absurdo que
de cuando en cuando
me obsesiona con la creencia
que el tiempo puede extraviarse
y no me ayuda a ver que cada momento que vivo
es un momento de vida
y la vida es algo…
o no?

sé que escribí un artículo sobre esto
hace ya tiempo
(y de tiempo va todo)
pero no quiero poner el enlace
en este poema de blog
que tiene sus propias reglas
y al mismo tiempo
(pues de tiempo va todo)
no tiene reglas
yo me lo invento
y juego al juego
que quiero jugar
sin pensar en si poner o no poner enlaces
dentro de un poema
que lo convertirían en un hiperpoema
como fue llamado hipertexto el HTML
(HyperText Markup Languaje)
podríamos fabricar un
HyperPoem What The Fuck (HPWTF)
y escribir poemas como nos salga de las narices
por no ponerme obsceno
o soez
y decir de los cojones o de los ovarios
por más que cojones no los recoja el diccionario electrónico que maneja el ordenador como palabra válida

hoy ha sido un texto disperso
que apenas tiene sentido
más allá de una pequeña reflexión
sobre el tiempo que pasa volando
el cansancio que viene de la nada
el vacío que esa nada trae asociada
y un dolor de estómago más allá del estómago
que resume el miedo a que me siga doliendo
la vida.

Desorden

Tengo la mesa de trabajo en desorden como mi cerebro
un cable VGA azul que conecta con la TV
un cable VGA negro que conecta con el proyector
un cable enrollado RCA que suele ser blanco y rojo
pero que es negro y rojo
terminando en un conector que lo transforma en una entrada macho minijack
para conectarse con el amplificador del salón
una botella de acuarios reciclada (o reutilizada) como de agua
porque tengo que beber sin parar
supuestamente 2 litros diarios
un par de DVDs
uno con la actuación de mi amiga Mariel en su espectáculo
unipersonal de Madre Primeriza
y otro con una serie de películas imprescindibles
como un perro andaluz o entre’act
y algunos fluxfilms
mi móvil que se está cargando con el cable
del cargador enrollado para ocupar un poco menos
y estar un poco más ordenado
al menos en mi mente
que se enchufa en la regleta blanca
en la que también está enchufado mi portátil
cuyo cargador (pues aquí todo parece estar cargándose)
alimenta este ordenador negro
subido a lomos de un ventilador gris
más pequeño de lo necesario
que inclina la pantalla y el teclado en un ángulo de
unos 30 grados hexadecimales

junto al móvil está también
Memorias del otro
lado del mar
el último libro de Ernesto Pentón
que es tan bueno que el prólogo que me ha pedido
me intimida
porque no creo que yo esté a la altura
de esa calidad
y lo tengo bosquejado
con un montón de anotaciones distribuidas
por el ejemplar
que está flanqueado por unas bolsitas
que guardan un par de tarjetas Sony MD
que utilizo a modo de pendrive
con un adaptador que voy cambiando de una a otra
conectándolo al hub
USB conceptronic
que creí que nunca usaría
pero que resulta ser muy útil
para tener más trastos alrededor de mis dedos
que están escribiendo este poema
que no sé si es un poema
o una vulgar enumeración
de objetos encontrados
en el desorden
de mi mesa
que no parece
incluir la de Carmen
que está sentada al lado izquierdo
con otro ordenador
rodeado de trastos que rodean sus manos.

Desorden.

Constelación

de círculos lumínicos
de astros imposibles
de colapsos nerviosos
de adyacentes ignotos
de lágrimas vivas
de ruidos sordos
de ángulos obtusos
de ritmos sincopados
de alelos paralelos
de ánimas pardas
de gatos ciegos
de piel caprina
de nieve negra
de sangre verde
de corazones rojos
de pálpitos pudientes
de púlpitos incómodos
de acerados besos
de romos romanos
de romanos senos
de pechos ocultos
de azur invisible
de mar marinada
de alma desahuciada
de raíz superficial
de asperezas muertas
de fin
sin fin
y
ya.

Mi vida es parcialmente sedentaria

Recuerdo que mi padre
venía de trabajar
en una oficina
bastante tarde
por la noche
y yo ya estaba acostado
cuando vivíamos en Mesón de Paredes.
Alguna vez
llegaba antes
y salíamos a pasear
y creo recordar la calle Argumosa,
un paseo por la Ronda de Atocha
y tomar un aperitivo que solía consistir
en un trinaranjus de naranja o de limón
con una aceituna dentro pinchada en un palillo
en un bar que se llamaba Aquilino o
El Aquilino.
Mi padre se tomaba una caña y mi madre un bitter kas.

Esos días eran especiales.
Caminábamos de la mano
con mi madre y mi padre en el centro,
yo de la mano de mi padre
y mi hermana de la de mi madre
ocupando la acera
por la que no recuerdo que hubiese
mucha gente.

Cuando empezamos a vivir en Colmenar Viejo
a donde fuimos para respirar el aire puro
salíamos a pasear hasta el cuartel de la guardia civil
pero no había ningún sitio en el que meterse
a tomar un trinaranjus
(salvo alguna vez en el bar juanito que era un primo lejano de mi padre).
Cuando arreciaba el frío
la noche cerrada y las calles
desérticas
no invitaban
a pasear
y nos quedábamos en nuestra casita.
Fui creciendo
hasta que no quise,
como buen adolescente,
hacer lo que ellos querían hacer
y no quería salir
sino quedarme en mi habitación
encerrado,
con la persiana permanentemente cerrada,
leyendo y escribiendo
escribiendo, jugando y leyendo
leyendo
y leyendo
hasta que mis padres se preocuparon
porque no era proclive a relacionarme
con nadie de mi edad
ni de ninguna otra edad
si no jugaban ajedrez o podían hablar
de mecánica cuántica
o del origen del ser
y fui,
entonces,
álgidamente sedentario.

El tiempo que pasé en Colmenar
lo viví huyendo de Colmenar
(sin que me disgustase)
primero de manera interior
y,
después,
ya abiertamente
cuando conocí la universidad
que me abrió al universo
y al verso
y había gente que sabía jugar ajedrez
mucho mejor que yo
y hablaban de mecánica cuántica
mucho más que yo
y del origen del ser
y del no ser
y aprendí a jugar al mus
y a besar
y a abrazar
e,
incluso,
a emborracharme
como si fuese un adolescente trasnochado.

Pero me eché una novia
llamada Marta
que vivía en Alcobendas
con una familia asentada y sedentaria
que pasaba mucho tiempo en su casa
y no salíamos de su casa
muchos sábados
ni para tomar un trinaranjus
y acabábamos
metidos en un coche
en un polígono industrial
en el asiento de atrás
conociéndonos
y dándonos cuenta
de que no éramos el uno
para el otro.

Salvo las excursiones
o acampadas
que hacíamos a lugares maravillosos
como las montañas cántabras y astures,
pirenaicas, penibéticas y algunos
lagos naturales
apenas sí caminábamos
pues íbamos a todas partes
en coche
cuando íbamos a alguna parte.

Y comencé a vivir en Madrid
en pleno centro de Madrid
cerca de un millar de cines
que han ido cerrando
para reconvertirse
en franquicias de tiendas de ropa
de moda.

Hice cursos de Teatro y descubrí una gente
maravillosa
como montañas
lagos
lunas
soles
y otros fenómenos de la naturaleza
que me enseñaron
a abrazarles
desde el fondo de mi alma
a quererles
como si fuesen mi familia
porque me enseñaron
a quererme
desde el fondo de mi alma
a aceptarme
como parte de mi familia
y salíamos
a beber
y comer
(en Lavapiés, cerca de donde había nacido)
buscando El Aquilino
y recordaba que cerca de este bar
había uno de esos postes tricolor
en espiral de azul, blanco y rojo
que indicaba que había una peluquería
masculina a la que me habían llevado alguna vez
y también recuerdo que sostenía la hipótesis de que
eso de cortarse el pelo debía de doler.

Salía y salía y lo intentaba compatibilizar
con una vida estable
sedentaria
de oficina
en entornos serios y profesionales
donde todo el mundo
estaba sentado todo el tiempo:
llegaban en coche (autobús, en el mejor de los casos)
pasaban el tiempo sentados en sus respectivos puestos de trabajo
excepto si se reunían, que era con frecuencia,
para sentarse alrededor de una mesa grande
y fumar puros
hasta la hora de irse a casa
en coche, naturalmente
agotados
para ver la televisión
o conectarse a internet
desde un sillón o sofá que yo, intencionadamente, no tenía.

Salía y salía y veía que aquello no era compatible
con lo otro.
Debía elegir.
Y elegí:
Mi vida, ahora,
es parcialmente sedentaria
pues paso varias horas entre un lugar y otro
caminando
en medio de una gran ciudad
respirando aire impuro
aún no privatizado
para ir a dar mis clases particulares
por las que gano más bien poco dinero
teniendo en cuenta el tiempo que empleo en desplazarme
caminando
de una a otra
y yendo a los cines que cada vez están más lejos
caminando
para llegar a los lugares y sentarme.

Con el paso del tiempo
y el encuentro de un amor increíble
y una pasión que motiva toda acción
como es escribir
y leer
en una habitación sin persianas
y en cafeterías
preocupándome por llegar a fin de mes
y por alguna que otra molestia física
(digamos que propia de la edad)
he dejado de buscar El Aquilino
y ha dejado
de darme miedo
vivir la vida de mis padres.

Antropología Cultural: Lenguaje y Cultura

Antropología Cutural, de Marvin Harris, 1983. Ed. Alianza Editorial.

Algunos de estos textos los voy a usar o mencionar en el Proyecto de Organización Filogenética de Lenguas del Mundo. Le he puesto un nombre un tanto ampuloso, pero al mismo tiempo descriptivo y suficientemente claro. (POFLM)

El capítulo 3 del libro, titulado Lenguaje y Cultura, tiene las siguientes perlas:

Productividad del lenguaje humano

Somos capaces de producir un infinito número de mensajes sobre un infinito número de temas.

Desplazamiento

Un mensaje se considera desplazado cuando ni el emisor ni el receptor tienen contacto inmediato directo sensorial con las condiciones o sucesos a los que el mensaje se refiere. […] Desplazamiento es la característica que normalmente tenemos en la mente cuando nos referimos al lenguaje humano como poseedor de la capacidad para transmitir información abstracta.

Arbitrariedad

La facultad de adquirir la universalidad semántica está determinada genéticamente. Sin embargo, los actuales componentes de los códigos del lenguaje humano están virtualmente libres de limitaciones genéticas. […] Los elementos del código del lenguaje humano carecen de cualquier relación físicamente regular con los sucesos y las propiedades que ellos significan. Es decir, no hay ninguna razón por la que la palabra «agua» tenga que designar el agua. En definitiva, el lenguaje humano es arbitrario.

Estructura Profunda

¿Cómo es posible que podamos crear tantos mensajes diferentes y sea posible entenderse? Nadie posee la respuesta exacta. Según Chomsky, toda expresión tiene una estructura superficial y una estructura profunda. Las estructuras superficiales pueden ser distintas pero las estructuras profundas ser idénticas. […] Un rasgo esencial en esta noción sobre la gramática es que, en sus niveles más profundos, todas las lenguas humanas comparten una estructura específica de especie común innata.

Clasificación jerárquica de lenguas (en superiores e inferiores)

Tras el eurocentrismo decimonónico, los lingüistas estaban convencidos de la superioridad de determinadas lenguas sobre otras, poniendo casi en la cima al latín. Sin embargo, diversos estudios del siglo XX han demostrado que esa suposición era insostenible. […] Las diferencias entre lenguas son superficiales. La productividad semántica es infinita en cualquier lengua conocida. Cuando surge la necesidad social, en cualquier lengua pueden desarrollarse los términos propios de la civilización industrial. […] Ninguna cultura falla por falta de palabras, por lo menos no durante mucho tiempo.

Otra forma por la que se reclama una superioridad lingüística se asocia a la existencia de las variaciones dialectales características de las sociedades estratificadas. A veces se comenta que un determinado grupo étnico o clase social tiene una gramática deficiente y una pronunciación incorrecta. Tales críticas carecen de base firme desde el punto de vista de la ciencia lingüística excepto si consideramos que todas las lenguas contemporáneas están contaminadas y son versiones subestándar de lenguas anteriores. Cuando una variante dialectal se considera «inferior» de lo que se trata es de un fenómeno político más que de un fenómeno lingüístico. Rebajar los dialectos a un estatus inferior forma parte de un proceso general mediante el cual los grupos dominantes intentan mantener su posición superior.

Lenguaje, pensamiento y causalidad

Una importante cuestión es hasta qué punto las diferentes gramáticas y categorías de palabras producen habitualmente formas incompatibles de pensamiento entre gente que pertenece a diferentes comunidades lingüísticas. Según Benjamin Whorf, cuando dos sistemas de lenguaje tienen gramáticas y vocabularios radicalmente distintos, sus respectivos usuarios viven en un mundo de pensamiento completamente diferente.

Cada lengua es un enorme sistema de modelos, diferentes de otros en los que se encuentran culturalmente ordenadas las formas y categorías por las cuales la personalidad no solo comunica, sino que también analiza la naturaleza, recoge o ignora tipos de relaciones y fenómenos, canaliza su razonamiento y construye el edificio de su conciencia. (B. Whorf, 1956: 252)

Las lenguas difieren en que disponen de ciertas categorías obligatorias incluidas dentro de sus normas gramaticales. En inglés hay que especificar el número. En las lenguas romances hay que indicar el género de todos los sustantivos. En ciertas lenguas indias americanas hay que indicar si un objeto está cerca o lejos del que habla y si es visible o no. Estas categorías obligatorias con toda seguridad no son indicativos de ninguna tendencia activa psicológica que suponga una obsesión respecto a los números, el sexo o la localización de personas u objetos. Sin embargo, no deberíamos sacar la conclusión de que los convencionalismos gramaticales son siempre triviales.

Cambio lingüístico

La lengua, al igual que otras partes de la cultura, está sufriendo (yo diría disfrutando) cambios constantemente. Estos cambios (fonéticos, morfológicos o gramaticales) se identifican con frecuencia como diferencias de dialecto tales como la distinguen la forma de hablar de un americano del sur de la de los habitantes de Nueva Inglaterra o de la forma de hablar de los londinenses. Si grupos procedentes de estas tres zonas se fuesen a vivir a distintas islas y perdiesen todo el contacto lingüístico unos con otros y con sus zonas de origen, sus formas de hablar dejarían de ser mutuamente inteligibles. Cuanto mayor fuese la separación, menos semejanza habría entre ellas. El proceso de formación de un dialecto y el aislamiento geográfico son responsables, en gran parte, de la enorme diversidad de lenguas. Muchas de las lenguas mutuamente ininteligibles de hoy día son «hijas» de una lengua «madre» común.

Las lenguas también pueden cambiar sin que exista ninguna separación geográfica de las diferentes partes de la comunidad oral. Por ejemplo, el inglés moderno pude ser considerado como una «corrupción» del inglés antiguo. En efecto: todas las lenguas modernas son «corrupciones» de lenguas más antiguas.

En definitiva: cada una de las lenguas contemporáneas habladas no es otra cosa sino la versión transformada de un dialecto perteneciente a una lengua anterior e incluso en ausencia de testimonios escritos, las lenguas se pueden agrupar basándose en su «filiación» respecto a un antepasado común. Así, por ejemplo, en un periodo remoto, la lengua protogermánica occidental estaba indiferenciada de un gran número de lenguas incluyendo formas ancestrales del latín, hindi, persa, griego, ruso y gaélico. La lengua «madre» de la que derivan es la llamada proto-indoeuropeo.

Glotocronología

Los lingüistas han desarrollado una técnica para fechar la separación de una lengua de otra. Esta técnica se denomina glotocronología. Está basada en el supuesto de que, debido al préstamo y a cambios internos, cerca del 14% de la mayoría de las palabras básicas del vocabulario de una lengua se renueva cada 1000 años. La glotocronología se basa, por tanto, en la premisa de que no solamente las lenguas cambian sino que lo hacen a un ritmo constante que se puede predecir.

Lenguaje y conciencia

La lengua no nos proporciona necesariamente libertad de pensamiento; por el contrario, a menudo nos atrapa en errores y mitos. Debido a que vivimos de la cultura y a que nuestras mentes están moldeadas por la cultura, tenemos más cosas de las que ser conscientes que otras criaturas. Debemos esforzarnos para entender cómo la cultura controla lo que ocurre dentro de nuestras mentes. Sin este nivel adicional de alerta, la mente humana no puede considerarse plenamente consciente.

Elive – Una distro de linux que es free, pero no gratis

Tengo un portátil de escasos recursos (no tan escasos, pero como vivimos tiempos de excesos, parece que P-V, 512Mb RAM, 80Gb HD no son nada) y me dedico a instalarle distribuciones de distinto tipo de Linux.

Hay innumerables, como ya mencioné en un artículo anterior, así que voy probando aquellas que consumen menos recursos. Tengo el PC con un XP de fábrica, más o menos, bastante estable y ocupando el 25% del total del disco, en 2 particiones C: y D:. Entre otras cosas, tengo instalado un jueguecito con el que pierdo horas de cuando en cuando en cuando llamado Game of Empire III. Es un juego windows que juego pirateándolo y que me fastidia piratear… pero creo que debería tener una licencia más abierta para poder ser usado gratuitamente cuando ya haya pasado un tiempo desde su lanzamiento.

En el resto del disco, tengo instalado Linux Mint (hasta ahora la que más me gusta), Linux Slax, Puppy Linux, y Xubuntu 10.04. Gestiono el arranque múltiple con Grub, que cada cierto tiempo tengo que arreglar con Grub Fixer porque hago algún desaguisado. Pero como es un PC para estas cosas, pues no pasa nada, ni siquiera me despeino (aunque nunca me peino, así que…)

Y ahora quería instalar, en los 12 Gb que aún tengo disponibles en mi super modesto PC, la distribución Elive, basada en Debian, como Mint y Xubuntu, pero con un diseño mucho más cuidado, aunque me gusta mucho el aspecto de la de Mint, también.

Y me he encontrado con un pequeño obstáculo que, en realidad no es tal, es una petición de dinero o colaboración para continuar con la instalación en el disco duro. Y me ha obligado a leer. Esto de que me obliguen nunca me gusta, pero leer sí, y la reflexión que acompaña suele ser fructífera, si se lee adecuadamente.

Transcribo, lo que me hizo detenerme:

Hey, This is not FREE !

If you are a truly defender of the free software you must know better what are you defending, you can start from here. Free software has no relation with gratis, please read this explanation from gnu.org. You need to know also that due to this confusion of terms, the word free software has changed to open source software in 1998.

After that you know that free has no relation with cost. This payment is required to pay the development of Elive, that is the full time work of the Developer ‘Thanatermesis’ and also to pay external development and/or services. Think that more money is made and more development can be possible to pay and so, a better final product (Elive). But in any of the cases, you are not obliged to pay for Elive, nobody obliges you to use Elive. Without any cost, Elive would not be the same, at least not with all its features, usefriendly things, and the lot of work involved. By other side, if your problem is that you can’t possibly pay for any personal reason, we don’t want to prevent anybody from using Elive so we propose alternatives which are described in the payment process.

Even if you are in face to a computer screen with thousands of pixels, the result of the Elive Operating System is that is made by a human person, a person that unfortunately are living in a monetary-dependent system, in other words, who pay my taxes? and not only the taxes but also my roof and food if my only full-time work is to make Elive. Im a truly and convinced defender of the venus project, it proposes a future without money, unfortunately i’m not actually living on any venus city, they doesn’t exist right now, I would like to live in a venus world and make Elive only for pleasure but the reality is that I still on this world. If you really don’t understand the point of the payment, then I must say… «don’t use Elive!», basically because nobody obliges you to use it and because you don’t like it!, so why to lost time complaining? if you really think that Elive is not worth of the minimal requirement, why just don’t ignore it ? I don’t want to monopolize the world with Elive, I do not care at all if you use it or not, so just use anything that you want, you have thousands of alternatives, you have the choice.

El texto es tan claro que no deja lugar a dudas. Por más que se desarrolle por el placer de hacerlo, es totalmente lícito y casi necesario que tenga financiación de algún tipo para que pueda subsistir, ser sostenible, como nos gusta decir, este proyecto más allá que unos meses o mientras el equipo desarrollador no necesite ningún ingreso para, como bien dice, pagar los impuestos y otros muchos gastos derivados de su desarrollo, como, sin ir más lejos, los equipos informáticos, que no son gratis, las conexiones a Internet, que no son gratis, el consumo energético, que no es gratis, el uso de agua, que no es gratis, para beber algo mientras se trabaja, la comida, etc…

La gratuidad no es sostenible. Eso es evidente. Pero hay software gratis. También hay software carísimo. Elive apuesta por un camino intermedio entre lo gratis total que requiere, entre otras cosas, una comunidad enorme alrededor, de forma que pueda seguir siendo gratis (como Ubuntu, Debian, etc) o una aportación por los que deciden usarlo… o, de lo contrario, que no lo usen, como bien apunta en su último párrafo.

Hay algunas cuestiones que me surgen y que no quiero detallar al respecto de cómo puede ser código abierto y no ser gratuito, puesto que compilarlo es gratis y, por tanto, con el código en la mano, sería bastante sencillo hacer una copia «pirata» (si es que podemos hablar de tal cosa en el universo del código abierto) y ponerla a disposición pública de manera gratuita. Pero, insisto, prefiero no entrar en este detalle.

El caso es que, incluso así, el responsable del proyecto abre las puertas a formas de colaboración alternativas, como pueden ser (si no se quieren o pueden pagar los míseros 15$ que cuesta) escribir un artículo sobre ELIVE en cualquier web, en cualquier idioma (no sé si este artículo que estás leyendo es sobre Elive o sobre otras muchas cosas) o si se trata de usarlo con fines académicos, justificarlo y se obtendrían códigos de instalación tantos como se precisaran.

En mi caso, podría aducir que se trata de ambas razones: por motivos de autoformación, deseo probar Elive, pero también y sobre todo, estoy escribiendo un artículo sobre esta distro. Bien es cierto que no es exactamente un artículo sobre Elive, sino sobre su política de precios, pero quizá cuente como válido. No obstante, seguramente, si lo instalase después en mi portátil «de producción», estaría más que dispuesto a abonar los 15€ que me parece un precio más que razonable para que este proyecto pueda subsistir.

Es una forma más de CrowdFunding, que viene creciendo en diversidad y número desde hace años. Ahora ya se entiende que se pueda poner un botón de aceptación de donativos en una página web personal (como la mía, cuyo proyecto Lejanías tenía como objetivo desarrollar esta manera de financiar labores semejantes). Cuando incluí, en su momento, un botón paypal para aceptar / y solicitar / donativos, Carmen me llegó a decir que parecía que era como pedir… pero acabé encontrando que me parecía más que razonable y escribiendo el texto correspondiente en los apartados Financiación y Donativos del proyecto.

Ahora me encuentro a punto de comenzar otro enorme proyecto de envergadura similar a Lejanías (mucho mayor, me temo) sobre la Organización Filogenética de las Lenguas del Mundo y no sé cómo financiarla. Me sigue gustando la idea (que vi por primera vez en el Libro Rojo de Isidoro Valcárcel Medina) de financiar hoja a hoja por personas a quienes se cita expresamente en el proyecto.

Pero esta manera de financiarse aún está en el albor de su historia. Veremos qué revolución nos trae el futuro y si esta alternativa se sostiene.

De momento, mi enhorabuena a los desarrolladores de Elive por apostar por un camino diferente, interesante, que plantea cuestiones más allá de las meramente tecnológicas, depositando su actualidad en los modelos de financiación, en la retribución del trabajo, pero no olvidando las estéticas, aparte de las éticas.

Tengo agujeros en todas mis pieles

Primera piel: Epidermis

Mi ano ha vuelto a dejarme intranquilo
la tendinitis no desaparece
al menos puedo decir que me constipo menos
(constipo=resfrío… que no es francés)

Segunda piel: Ropa

Los calcetines son como de político
de aquel cuyos calcetines tenían agujeros
las camisetas tienen redondelitos por los que entra la luz
y van gastándose
aquellas que más utilizo
sin que vea una previsión del tiempo que les queda
como a mí.

Tercera piel: Casa

Siempre en constante mantenimiento
ahora el microondas
luego los fuegos
también algún PC
y muchas pequeñeces
que mantienen mi mente ocupada en no resolverlas

Eso sin entrar en las deudas (ya casi de cuarta piel
que tienen los vecinos del 1º y del 3º
que ascienden a medio millón de pesetas
y que obligan a organizar mejor la basura
porque me negué a subir el pago a la comunidad por los
que sí pagamos.

Cuarta piel: Entorno social.

Sin que tampoco se sepa muy bien
qué entendemos por esta piel que se abre al mundo (5ª)
habría que decir que me siento triste
porque no veo a mi amiga Sylvia
porque mi amiga Aída está triste y me contagia su tristeza
porque mi amiga María está muy preocupada y me entristece su preocupación
porque mis otros amigos casi no están en mi vida
salvo de cumpleaños en cumpleaños
y no entiendo porqué
salvo que siempre me pillan agotado en sus convocatorias
o con trabajo
que debe estar muy mal remunerado pues apenas llego a fin de mes
y si salgo siempre me siento culpable ante un mínimo gasto
como una caña, una ración de bravas o algo mucho más caro
que apenas puedo permitirme.

Quinta piel: El mundo.

Empezando por Madrid
luego España
luego Europa
luego «Occidente»
luego El Mundo
veo tanta injusticia, brutalidad, tiranía, falta de libertad
que me asusta
me da miedo
aunque sé que es el objetivo de quienes quieren dominar el mundo
y occidente y europa y españa y madrid…
aunque lo sé
no puedo evitar tener miedo
mucho miedo
casi tanto como para compararme o sentirme identificado con
un judío huyendo del régimen nacional-socialista alemán allá por los años 30
pero no sé a dónde ir
porque este miedo, con globalización incluida, no deja un resquicio de esperanza
y siento que no hay dónde escapar
y pienso en Islandia y sé que es una falsa ilusión
y ¿qué hago yo en Islandia?
y ¿le pediría a Carmen que dejase su vida para venirse?

Tengo miedo a que los agujeros de mis pieles
estén dejando entrar a la muerte
salvo cuando aplico el parche
mágico
de la piel del amor.

.
.
.

Radicales

Nos hablan de radicales como si
fuese sinónimo de malvados
como si
ser radical fuese pecado
como si
ser radical debiese ser prohibido
y
a mí
me parece radical
esa fábrica tendenciosa de sinónimos
esa moralidad basada en una religión
esa maquinaria de leyes coercitivas.

Quiero ser radical
radicalmente pacifista
radicalmente ateo
radicalmente racional
y emocional al tiempo.

Soy radical
y quiero guillotinas
que nunca hubo en este país
para acabar con regímenes que
considero obsoletos e incompatibles
con principios igualitarios
y presuntamente
presuntamente
democráticos.

Soy radical
partidario de una educación
pública y gratuita
que no es gratis
pues la pagamos todos
partidario de una sanidad
pública y gratuita
que no es gratis
pues la pagamos todos
de una sociedad
cuyos valores cambien
fabricando un nuevo sistema
(aunque esto me convierte en antisistema
basados en la solidaridad
con los demás humanos
y no en el mérito personal
de cada individuo.

Soy radical hasta el punto
de que también yo
prohibiría cosas
muchas cosas
tantas
que me da por pensar que tengo un tirano dentro
que impediría
la coexistencia de
asistencia sanitaria gratuita con otra privada
la coexistencia de
educación pública gratuita con otra privada
porque está siendo privada
de algunos
por otros
y esos valores
me parecen
terriblemente
radicales.

Guillotina.
Mucha guillotina.

Ventana, M-20040126

Hay mucho que decir y yo balbuceo frente a un cristal empañado. Llueve fuera. La lluvia me trae frío y su calor está pegado a mi piel. Hay un río de lava en su alma que calienta mi volcán hasta la erupción radical que necesitaba. Sus pitidos me apegan al mundo.

Es un grito: no, es solo una voz muy alta que pide un beso. Al otro lado de esta inundación sus despertares son hojalata verde como esa alhacena de rinocerontes en la ducha. Ábreme el p con un cran tomate anaranjado. Sus dientes d d d d d me ninean. No lo ves, se me rompen las palabras. Es in e vi ta ble.

Ta ble tas de turrón.

Y mientras…

                   Mª Luisa duerme porque ayer quedó viendo su programa favorito en la televisión. Sus ojos duros se llenaron de humedad y por eso llueve hoy. Sus lágrimas grises caen rodando las aceras verticales del tiempo. Nuestros ojos tienen un tren de cercanías, un raíl de plomo que se vierte hacia el sis sis sis con crot. Tienen ton una sí.

No ves? Me pierdo. No me encuentro aunque nunca ha habido una verdadera voluntad de saber dónde.

Mª Luisa no tiene la verdadera impresión de ser. Y, si no se, quizá, yo debería. Claro que por otra parte.

La ducha sigue llena de rinocerontes.

Ventana, M-20040125

Ayer estuve mal, muy mal. Yo culpable muy culpable de lo inapropiado de lo inapresable ia ia ia.

Ayer.

Hoy estuvo raro. Seminublado. También el clima estaba así. Está así. El pasado es presente y lo demás es una nariz afilada como un garfio protestando graznando por un exceso injustificado de formas verbales no correspondidas con el paso del tiempo. Tiempo nublado. Nublando. Nublador de horizontes sin aguaceros en los que cabe contra la pena un ruido de rinoceronte con la cabeza amarilla. Sus ropas están siempre cortejándome.

Reaparece Mª Luisa en un pasado imperfecto, casi se podría asegurar que un futuro incierto. Y digo casi por casualidad y no de forma premeditada. Quiero conocer los más íntimos pensamientos y sentimientos de super b y no sé si tendré la fuerza suficiente para medirlos en la medida de todas las cosas. El sol sigue siendo plano y resacoso. Mª Luisa bebió ayer 2 gotas de vino tinto de una garrafa avinagrada. Hoy siente un tremendo dolor de cabeza. Cierra las persianas en el vano intento de evitar el día. Hoy.

Pasa, despacio, bajo la alfombra y se cuela junto al precioso tocador que le regaló su madre.

Esto no es una broma