Sin comentarios (Es una broma)
Creí que era una broma y pinché en un enlace feisbuquero que me llevó a la web del partido popular en la Comunidad de Valencia, pero te redirige a una página que supongo que habrán preparado para la ocasión y que lo dice todo.
Tremendo. Procuro seguir sin leer prensa, pero esto es tremendo… y no digo más.
La verdadera web del PP valenciano es otra y no, claro, no dice nada de corrupción. 😉
Antiguos chistes
entre los textos que guardo en el cajón
de los recuerdos
está una enorme cantidad de chistes
en formato electrónico
que me envió un amigo hace tiempo.
lo interesante es la cantidad de tiempo:
fue en el año 1994
los recibí por correo electrónico
mi dirección era entonces
JMDOMIN AT IBMCCI11
no había ni punto com ni punto nada y punto.
tenía un programa de recepción de correo electrónico
de pantalla de texto verde sobre negro
y las cabeceras se distinguían del contenido con unas líneas horizontales
fabricadas con signos igual consecutivos.
se enviaba a imprimir a una impresora que estaba en otra planta
del edificio
y si se quería obtener un bonito formato
debía hacerse con un lenguaje denominado :script:
que entendían aquellos viejos IBM-3090.
tenían sesenta y cuatro megas de almacenamiento central
y una codificación pura de caracteres ASCII
así que nos olvidábamos de acentos y signos de puntuación
por no hablar de nuestra patria eñe.
los chistes son tan antiguos que han perdido hasta cierta gracia
pues la sensibilidad también se ha transformado
pero no tanto como la tecnología
y esta observación no deja de parecerme llamativa.
he recordado al amigo que me los envió
y algunos otros amigos que compartían conmigo cierta tendencia
al aislamiento mediante la tecnología
y al mismo tiempo
a compartir experiencias mediante la tecnología
y a socializar
hasta llegar a crear grupos de noticias
en un protocolo que se acabo por extinguir
porque era demasiado jerárquico, estructurado, organizado
para la avalancha que estaba por llegar a ese mundo
de información descabalada.
se terminó el sueño de que aquellas herramientas
podrían dirigir la humanidad hacia otros derroteros
más libres
más solidarios
más sociales
más informados
y fuimos
poco a poco
capitulando ante la deriva comercial
hipervigilada
de una red degenerada
y tonta
accesible, eso sí,
desde un millar de millares de dispositivos
llamados inteligentes.
antiguamente
la inteligencia era reservada para calificar
a los humanos.
tuitear es lo que no tiene facebook
Tiene acción.
Acción reconocida por la RAE, como muestra la entrada correspondiente en la vigésimo tercera edición del diccionario de la lengua española.
¿Es injusto?
Poca gente dice facebookear, aunque yo lo uso mucho más que tuitear, puesto que no tengo cuenta en esa otra red social.
Por cierto, ¿por qué no hemos sido coherentes con la insensatez y hemos «verbificado» tal acción con un mucho más fidedigno twittear? ¿tanto pavor le tenemos a la uve doble? ¿por qué no sacarla directamente de nuestro alfabeto?
Cuando, quizá, algún día se apruebe la equivalente para la red social de Zuckerberg, tendremos que escribir feisbuquear.
Y, una última pregunta: ¿por qué siempre construimos verbos de palabras como estas con la primera conjugación?
Abogo por tuiteir y feisbuquir.
Hoy he feisbuquido poco. Si no tuitío no me va a leer ni san blas bendito…, por ejemplo.
Formas no personales |
||||
|---|---|---|---|---|
| Infinitivo | Gerundio | |||
| tuitear | tuiteando | |||
| Participio | ||||
| tuiteado | ||||
Indicativo |
||||
| Pronombres personales | Presente | Pretérito imperfecto / Copretérito | ||
| yo | tuiteo | tuiteaba | ||
| tú / vos | tuiteas / tuiteás | tuiteabas | ||
| usted | tuitea | tuiteaba | ||
| él, ella | tuitea | tuiteaba | ||
| nosotros, nosotras | tuiteamos | tuiteábamos | ||
| vosotros, vosotras | tuiteáis | tuiteabais | ||
| ustedes | tuitean | tuiteaban | ||
| ellos, ellas | tuitean | tuiteaban | ||
| Pretérito perfecto simple / Pretérito | Futuro simple / Futuro | |||
| yo | tuiteé | tuitearé | ||
| tú / vos | tuiteaste | tuitearás | ||
| usted | tuiteó | tuiteará | ||
| él, ella | tuiteó | tuiteará | ||
| nosotros, nosotras | tuiteamos | tuitearemos | ||
| vosotros, vosotras | tuiteasteis | tuitearéis | ||
| ustedes | tuitearon | tuitearán | ||
| ellos, ellas | tuitearon | tuitearán | ||
| Condicional simple / Pospretérito | ||||
| yo | tuitearía | |||
| tú / vos | tuitearías | |||
| usted | tuitearía | |||
| él, ella | tuitearía | |||
| nosotros, nosotras | tuitearíamos | |||
| vosotros, vosotras | tuitearíais | |||
| ustedes | tuitearían | |||
| ellos, ellas | tuitearían | |||
Subjuntivo |
||||
| Pronombres personales | Presente | Futuro simple / Futuro | ||
| yo | tuitee | tuiteare | ||
| tú / vos | tuitees | tuiteares | ||
| usted | tuitee | tuiteare | ||
| él, ella | tuitee | tuiteare | ||
| nosotros, nosotras | tuiteemos | tuiteáremos | ||
| vosotros, vosotras | tuiteéis | tuiteareis | ||
| ustedes | tuiteen | tuitearen | ||
| ellos, ellas | tuiteen | tuitearen | ||
| Pretérito imperfecto / Copretérito | ||||
| yo | tuiteara o tuitease | |||
| tú / vos | tuitearas o tuiteases | |||
| usted | tuiteara o tuitease | |||
| él, ella | tuiteara o tuitease | |||
| nosotros, nosotras | tuiteáramos o tuiteásemos | |||
| vosotros, vosotras | tuitearais o tuiteaseis | |||
| ustedes | tuitearan o tuiteasen | |||
| ellos, ellas | tuitearan o tuiteasen | |||
Imperativo |
||||
| Pronombres personales | ||||
| tú / vos | tuitea / tuiteá | |||
| usted | tuitee | |||
| vosotros, vosotras | tuitead | |||
| ustedes | tuiteen | |||
Desdibujando
Poco importa donde esté
si el desarraigo ha arraigado en mí
Cuando el desarraigo arraiga
el desnudo anuda
la desmesura mide
la descortesía recorta
la desunión nos une
el despertar aporta
un despuntar sin punta
a un deseo eo eo eo …
Lucha
lucha para no caer en la apatía
lucha para evitar la locura
lucha para enviar el mensaje de esperanza que el mundo necesita
lucha para ganar
lucha para perder
lucha para envejecer luchando que es viviendo
lucha para vivir luchando que es envejeciendo
lucha para esquivar las balas del olvido
lucha para conseguir un mejor sitio junto al árbol de la ciencia
lucha para gobernar tu propia vida como si fueses libre
lucha para ser libre
lucha para ser
lucha
lucha para no caer en la desidia
lucha para entorpecer el paso del tiempo cuando el tiempo solo es tiempo
lucha para agradar
lucha para agrandar los límites de tu mente desbocada
lucha para hacer un universo más habitable
lucha para recuperar la humanidad
lucha para no perderla
lucha para no luchar más
lucha para luchar siempre
lucha
o
no
Miles Davis
Suena en la tarjeta de sonido de mi ordenador
que vierte su canal de audio
a un conglomerado ecualizador y amplificador
cuyos altavoces me devuelven a través de un vibrante aire
la parsimonia de un instrumento de metal
que se llena de anhídrido carbónico
con restos de nitrógeno y argón
saliendo de la boca caliente de Davis
más de medio siglo antes de saber que iba a llegar a mis oídos.
El aparataje preciso para que hoy lo disfrute
es un amasijo de tecnología y voluntad memorística
archivística
que ha desgarrado más de un corazón
y abierto alguna vena
incluso
venas artísticas.
Ya no soy ni consciente de la digitalización de lo armónico
de la discretización de lo continuo
de ese tiempo incuantificable
tiempo de terciopelo negro a la orilla de una noche en nueva york
mientras las sirenas de la policía perseguían
a un joven que acababa de robar en una tienda de ultramarinos
que creyó estar a buen recaudo bajo la insegura protección de unos barrotes.
Teclas codifican lenguaje
para captar el universo de versos humanos
para captar y catapultar
estos momentos irrepetibles
de ternura.
Neodimio
No tenía ni idea de qué era el neodimio que ha resultado ser un elemento químico de la tabla periódica cuyo símbolo es Nd y su número atómico es 60. Y unos minutos antes me había declarado profesor de química y esas cosas atómicas (cuánticas).
Eso de que esté entre las «tierras raras«, agazapado sobre el Uranio, lo puedo poner de excusa, pero no lo es. La verdad es que hay muchas cosas de las que no sé nada. Es más, estoy convencido de que hay muchas más (pero muchas, muchas, como de una cardinalidad mayor) materias o asuntos que no caen dentro de lo que sé o creo saber que aquello de lo que sé o creo saber.
Estuve con mis queridos alumnitos de taller de poesía viendo una exposición en Paracuellos del Jarama y, de regalo, Alejandro Gallego nos acercó a conocer su taller de ¿carpintería metálica?. No sé cómo se llama eso, pero fue muy enriquecedor. Aprendí, aprendimos, un montón de cosas nuevas, como, entre otras, que hay unos imanes de neodimio que son muchísimo más potentes que los imanes de hierro inducidos o que la vieja magnetita. Yo hablé de los electroimanes sin mucho detalle, pero me quedé completamente intrigado con ese material… que resultó ser un elemento químico. Y ni siquiera de un número atómico tan elevado: 60 protoncillos…
También descubrí no saber nada de las cortadoras de plasma (que no es plasma sanguíneo ;-)) así que hoy mismo tengo que leer algo sobre este método.
Sabía aquello de que el plasma es el cuarto estado de agregación de la materia, pero no acababa de ponerle propiedades a tal estado, más allá de la ionización… pero ¿cómo se puede usar y generar para cortar planchas metálicas a voluntad?
Siempre me sorprende descubrir todo lo que no sé (soy un presuntuoso que creo que sé más de lo que realmente sé). Me recuerda esa famosa frasecita de la zarzuela «La Verbena de la Paloma»: «hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad»
https://youtu.be/1nRToj_vECM?t=3s
¿Verdaderamente Facebook me aporta tanto?
Cada día pienso más y más acerca de la inutilidad de la información que se vierte en las redes sociales compulsivamente y si no estoy, yo mismo, contribuyendo a ello.
Hace tiempo que reduje (últimamente no ha desaparecido de todo, cosas de las elecciones) la lectura de prensa, pues la sensación era más de desasosiego que de calma o información necesaria. Pero sigo en FaceBook. Sigo como un usuario particular que no puede manifestar sus opiniones abiertamente como usuario particular puesto que se trata de un lugar demasiado común y descontextualizado como para hacerlo con un mínimo de rigor o de sentido.
Me digo a mí mismo (como si pudiera decírmelo a otro mismo que yo) que lo utilizo con moderación y con el objetivo último de apoyarme en la divulgación de información (publicitaria) sobre mis talleres de poesía, así como para mantener el contacto con personas que están lejos (siempre de mí), amigas argentinas, chilenas, australianas, alemanas, pero algo no me acaba de convencer.
En otras ocasiones afirmo utilizarlo para «distraerme» del agotador trabajo solitario de creador, como estas ocasiones en las que comparto algo sobre lo que esté investigando o profundizando en mi muro sobre clasificación de lenguas o parecidos proyectos, pero algo me dice que es un indicador de una mala acción pues si necesito «distraerme» podría buscar otras formas de hacerlo, como, entre otras, dar un paseo.
Las cuestiones sobre lo que debe o no debe hacer esa compañía con mis datos y lo que puede o no ser utilizado en mi contra ante un tribunal me da, no ya miedo, sino casi diría que asco. Pero lo estoy aceptando voluntariamente, al fin y al cabo, Facebook es otra más de las puntas de lanza del capitalismo más neoliberal posible en el que lo que ha triunfado es la marca, por muy vacua que esta sea.
Y así sigo, en una incertidumbre o una duda que dista mucho de ser metódica. Pero cada día que alguna persona querida o admirada desaparece voluntariamente de esa red social (o de otras) siento una punzada de envidia, un aguijoneo de alejamiento de este griterío instalado en la población de la red (y no sólo).
Creo que me sentiría solo, pero por otro lado, cuando paso largas temporadas (como casi dos meses de verano) desconectado de esta página azul y blanca, siento más conexión conmigo mismo, con cierto mundo y algo menos con otro mundo.
No sé qué quiero hacer. No lo tengo claro. Pero apunta a que mi futuro estará en otro sitio. Y quizá, en otra actividad. Pero esta es otra historia…




