Un roce es un choque

Nuestras nubes electrónicas
se interpenetran.

La probabilidad de encontrar un electrón mío
orbitando alrededor de un núcleo atómico tuyo
dista mucho de ser nula.

Mis átomos no saben
si son parte de tus moléculas más periféricas
e incluso mis emanaciones nitrogenadas
u oxidocarbónicas
han profanado
sin nuestro mutuo acuerdo
tu sacrosanta oquedad pulmonar.

Algunas de mis moléculas
ya son parte de ti
y las tuyas me conforman
y escriben este poema
de sensibilidad y materia.

Creo haber visto una célula
volar entre tejidos
de tu epidermis a la mía
o viceversa versando
sintiéndose perdida.

Rastros de ADN hemos intercambiado
en pequeñas dosis
de fibras inasibles.

Soy algo de ti.
Eres algo de mí.
A falta de asumir
que somos todo continuo
con siluetas derivadas
de un problema abismal
de capacidad visual
y necesidad aberrante de categorización
simplificante.

¡Ay si pudiéramos ver
con ojos de microscopio electrónico!

Incluso los fotones
que crujen entre inexistentes
órbitas de Böhr
nos tomarían el pelo
y nos regañarían
por querer poner palabras
(roce/choque)
donde sólo hay
goce.

En lo profundo de la noche

Ayer en lo profundo de la noche
escribí el poema más íntimo posible.

En el fondo de mi mente
comencé a escribir
con tinta transparente
y apenas podía continuar
el flujo del verso libre
que se escabullía entre mis ojos
ya cerrados.

Palabra tras palabra
fui componiendo un canto
de sensibilidad y materia
que me leí hacia adentro
en completo silencio,
hacia lo más hondo
de mí mismo
y me sentí afectado
henchido de emoción
y sorprendido por la intimidad
que poseía esa poesía
que comenzaba con un título
sobre que
ayer en lo profundo de la noche
escribí el poema más íntimo posible
y
en el fondo de mi mente.

Tres relojes en uno

Divertido y desquiciante al mismo tiempo, esto de tener un teléfono móvil que, de cuando en cuando, sin que se sepa el porqué, tiene dentro de sí tres tiempos distintos. Y las diferencias entre ellos no siempre son tan pequeñas como la que muestro en esta imagen.

Tengo un pequeño incidente desde hace tiempo (va de tiempo, la cosa) con mi casi obsoleto último teléfono móvil, un BQ Aquarius o algo así, 4.5 de reducido tamaño (parece que la tendencia es a llevar televisores que funcionen como teléfonos esporádicamente en el bolsillo). Afortunadamente encontré una página que da cuenta de que no soy el único, porque creí que me estaba volviendo loco. Es una incidencia aún no resuelta (desde hace meses) que me da poca confianza en los servicios de postventa de BQ y su soporte técnico que, imagino, está esperando a que se actualice a la siguiente versión y se arregle el problema o bien que se cambie de teléfono, cosa que suele hacer la gente con mucha más frecuencia de la necesaria.

De momento, aguantaré con este teléfono todo lo que pueda, pero uno de los usos principales que le doy es que me sirva de medidor de tiempo de las clases particulares, de los talleres, etc. Y esta avería me está ocasionando un problema bastante serio que, por otro lado, es insignificante comparado con lo que llamaría verdaderos problemas.

Una reseña

Cómo comprimir en tres párrafos
mi vida
mi actividad
mis intereses
mi avidez por conocer lo que no conozco
mi avidez por reconocer lo que ya conozco

cómo comprimir en tres párrafos
algo significativo
algo característico
algo relevante
algo impactante
algo importante
algo ante ante ante

cómo comprimir en tres párrafos
el universo

Proyecto 0024: Blanco sobre Blanco

[youtube_sc URL=https://youtu.be/dHFqX7Wj-Co]

Título: Blanco sobre Blanco

Idea Original de Alejando Gallego

Poema compuesto por
Alejando Gallego y Miriam Bravo

Lectura del Poema
Miriam Bravo

Escritura del Poema
Giusseppe Domínguez

Edición de Vídeo
Giusseppe Domínguez

Cabecera y Títulos de Crédito
Alejandro Gallego y Giusseppe Domínguez

Imágenes de portada y cierre
Tanja Ulbrich

Un último homenaje a una camiseta adorable

En esta época de banderas y abanderados, resulta curioso que dos de las camisetas a las que más aprecio tengo sean banderas:

La primera ha resultado ya muerta en combate tras exhaustivo uso día tras día, hasta que pasó algunos veranos siendo utilizada ya sin las mangas ni el cuello que habían sufrido un desgaste excesivo para aguantar un poco más junto a mí, es una bandera de Cerdeña que homenajea, ni más ni menos, su origen pirata, su famosa «patente de corso»/Patente de sardo, en este caso.

Al final devino en trapos para un postrero y, diríamos, póstumo uso. Pero ya no es una camiseta. No quise por menos que fotografiarla para mantener este último recuerdo de un recuerdo adorable que me trajo Carmen de Cagliari.

La segunda camiseta la compré en el Gure Txoko de Sydney y, por supuesto, incluye una ikuriña junto a una bandera australiana. Tan sólo me la he puesto (a la vista) un par de veces en Madrid y en ambas ocasiones he recibido improperios, asumo que por la ikurriña y no por la australiana.

Quizá por ello ha durado y sigue durando tanto tiempo. Le tengo un cariño especial porque fue una época importante de mi vida y el apoyo que recibí de la gente del Txoko no lo olvidaré nunca. Sigo usándola pero, como dice algún político, tan sólo en la intimidad de mi domicilio.

Spectre y Meltdown

Aparentemente, hay confirmada una enorme vulnerabilidad (enorme en cuanto a la cantidad de equipos afectados y a la profundidad de control que puede lograr un ataque exitoso) de seguridad en procesadores informáticos.

El ataque es a nivel hardware, prácticamente, lo que hace que dé igual el sistema operativo que lo gestione. Así que tanto Linux, Windows como MacOS, así como incluso Android e iPhones son víctimas potenciales de este tipo de ataques.

Un artículo bastante completo sobre el tipo de vulnerabilidad pero al mismo tiempo lo suficientemente claro para que legos en la materia pueden leerlo es el de CNET, web especializada de bastante prestigio en el ámbito de la seguridad informática.

El 2018 ha comenzado con un serio problema para los usuarios, pues esta vulnerabilidad aparentemente no tiene solución a nivel firmware (El firmware o soporte lógico inalterable es un programa informático que establece la lógica de más bajo nivel que controla los circuitos electrónicos de un dispositivo de cualquier tipo. Está fuertemente integrado con la electrónica del dispositivo, es el software que tiene directa interacción con el hardware, siendo así el encargado de controlarlo para ejecutar correctamente las instrucciones externas) sino que habría que modificar el diseño o funcionamiento intrínseco del hardware, lo que no es viable sino hasta dentro de varios meses (o cambiando a procesadores no afectados, lo que significa, más o menos, comprar un ordenador o dispositivo nuevo).

Por otro lado, teniendo en cuenta que la seguridad se mide por el eslabón más débil de una cadena, habría que cambiar todos los dispositivos de una misma red, por ejemplo, para sentirse mínimamente seguro ante esta posible amenaza, pero es algo casi inviable, pues incluye hasta el mismo router que tendrá, en muchos casos un procesador ARM vulnerable. (El LiveBox de Orange que tengo en casa tiene un MIPS que no consta en la lista de procesadores afectados).

Dicen en la web del artículo de CNET que la buena noticia es que los hackers necesitan instalar un software malicioso en su computadora para aprovechar estos defectos. Eso significa que necesitan seleccionar sus objetivos y piratear cada uno de ellos antes de ejecutar un ataque sofisticado para robar la información sensible de una computadora.

Pero un párrafo anterior han alertado sobre el hecho de que no sólo afecta localmente sino también a todo servidor del planeta, así que… poco que hacer al respecto.

¿Qué más da que mi equipo esté muy protegido si el de mi banco no puede estarlo? Por no decir el de mi servidor de correo, mi servidor web, mi nube, mi … Todo equipo es prácticamente vulnerable.

De momento, los primeros ataques serán poco sofisticados y afectarán a equipos domésticos casi con total certeza, especialmente a aquellos usuarios descuidados en su política de seguridad que ejecutan software en sus equipos sin ningún control (léase, usuarios de Windows) acostumbrados a pinchar botones de «Aceptar» casi sin mirar, descargando software de plataformas de dudosa reputación.

No se puede vivir con miedo, pero esta vulnerabilidad tan sólo pone sobre la mesa la imposibilidad de vivir tranquilo si se quiere estar pendiente de la seguridad. Eso no implica no ser responsable de la utilización que se hace de los dispositivos que, cada día más, tenemos omnipresentes en nuestras vidas.

Vamos a sufrir un ataque (varios ataques), hay que mentalizarse. Hay que relajarse y disfrutar. Estimar los daños. Valorar lo que se tiene. Pensar que casi todo lo que hay que proteger es cuestión de dinero. Y la vida es mucho más.

Mi recomendación particular, una y otra vez, es pasarse a Linux, no porque sean invulnerables sino porque los ataques irán principalmente destinados (al menos al principio) a Windows/Android/MacOS que son los sistemas operativos más extendidos. Posteriormente, los ataques serán desde los servidores y la defensa ante estos tipos de ataque es mucho más difícil de llevar a cabo. No usar servidores es desconectarse de Internet y es una de esas cosas que, en los tiempos que corren, resulta inconcebible y, en la mayoría de los casos, contraproducente incluso a riesgo de altas pérdidas.

Pasos Plomizos

Tus pasos aúllan como lobos locos
a la luna gris.
Plomo oscuro cual tu mirada sin luz
hinca tus ojos
a los míos.

No vivo sin tu paso plomizo
con olor a jazmín
contra la mirilla
contra mi umbral amurallado
oculto bajo un manto final
con locura insana
como los lobos al inicio.

Tus pasos aúllan como lobos grises
como lobos locos y grises.

Justo ahí
tú y yo
jugamos a mirarnos
hasta la última luna horizontal
afilando los cuchillos
contra los molares opacos.

Rugimos pavor
como lobos locos
como lobos

como locos.

Así
tus pasos aúllan plomizos y grises
como lobos locos
contra la última mirada
tuya y mía
al alba.

Esto no es una broma