Sé que hay un mundial de fútbol en Rusia

Sé que se juega un mundial
un campeonato mundial
del mundo mundial
en una Rusia mundial.

Sé que tiene una importancia mundial
ese campeonato mundial
de un fútbol mundial
con la economía mundial
en plena decadencia mundial
salvo en algún lugar mundial
aunque la inequidad avanza de manera mundial
sobre la población mundial.

Sé que es ignorancia mundial
no saber nada más de ese mundial
que el hecho de que se juega en la Rusia mundial
donde no se habla un único idioma mundial
y que está en guerra mundial
con una Ucrania mundial
que no sé si juega al fútbol mundial
en ese campeonato mundial.

Sé que se juega un mundial
sí, lo sé, pero me importa un pimiento mundial
no saber nada más de ese mundial
del que parece pecado mundial
no saber qué partido del mundial
se juega cada jornada mundial
en el mundo mundial
que da una vuelta mundial
sobre sí mismo cada día mundial
de este año en el que el mundial
se juega en la Rusia mundial.

Sé que se juega un mundial
porque hay un alboroto mundial
en cada calle mundial
viendo un partido mundial
en cada televisor mundial
en cada emisora mundial
emitiendo a través de una red de satélites mundial
que controla el interés y la afición mundial
de la ciudadanía mundial.

Yo me juego mi vida mundial
en cada poema mundial
que ocupa un espacio ridículamente mundial
en una página de papel mundial
cibernético y mundial
como la alegría mundial
carente de significado mundial
como una Rusia mundial.

Sé que se juega un mundial
pero no es mi mundial
lo que me hace pensar que no soy mundial
o que lo mundial
es más subjetivo que mundial
por muy mundial
que se ponga lo mundial
en el año del mundial
en la Rusia mundial.

PROYECTO: 0029 – PALÍNDROMOS

[youtube_sc URL=https://youtu.be/erjRBVrimDY]

Título: Palíndromos

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Poemas Especulares
Virginia García Falagán
Andrea Vidal Escabí

Edición de Vídeo
Giusseppe Domínguez

Imágenes de portada y cierre
Tanja Ulbrich

Una producción de Laboratorio de Experimentos Poéticos, de la Asociación Cultural Clave 53

La ausencia de empatía produce monstruos

Ni siquiera la palabra empatía está aceptada en el diccionario de mi ordenador. Es triste. Así nos va.

Hoy he tenido que ir al médico a que me diagnosticara un dolor intenso y, sobre todo, duradero de la parte superior izquierda del tarso del pie izquierdo que duele más a medida que camino y cuya molestia no remite ni tras reposo. Tan sólo puntualmente con la ingesta de un antinflamatorio genérico oral, tipo ibuprofeno, el dolor desaparece.

No soy un consumidor habitual de fármacos sin receta, es más, presumo de no tomar absolutamente nada que no me haya «mandado» un médico. Y entrecomillo «mandado» puesto que no olvido nunca que lo que hacen es recomendar y no mandar pues, en última instancia, puedo ignorar siempre su recomendación y hacer lo que me dé la real gana. Pero no suele tampoco ser mi caso: Soy un paciente paciente y confío en sus conocimientos sobre la ciencia médica (esa extraña ciencia) por encima de los míos y, por supuesto, por encima de mercaderes de ilusión que con estafas new age te ofrecen curaciones mágicas para todo tipo de sintomatología.

Amén del diagnóstico, que me ha comunicado en un obtuso lenguaje ultratécnico, esperaba una prescripción comentada, es decir, del tipo: esta afección requiere este tratamiento, aunque tiene este efecto secundario… pero es la mejor opción porque…

Pero no, se ha limitado a soltar su perorata hueca, su mensaje carente de receptor capacitado, lo que ponía d manifiesto su inexistente capacidad de comunicación humana, su falta de empatía hasta la saciedad, característica que dicen propia de psicópatas y otros enfermos mentales, aunque a mí sencillamente me ha parecido fruto de su ego y su arrogancia, posiblemente fruto de algún trauma o complejo de inferioridad.

Es curioso que las dos únicas veces que he tenido incidentes «desagradables» con médicos haya sido en clínicas privadas. Las veces que he sido atendido en el sistema sanitario de la Seguridad Social siempre, sin excepción, he sido bien tratado por profesionales que, si no se cuestiona su capacidad para realizar correctamente su trabajo ni su metodología (lo que viene siendo el método científico basado en el pensamiento racional), me han tratado perfectamente, aconsejándome procedimientos que, en la mayor parte de las ocasiones o prácticamente siempre, han resultado en una enorme mejoría de mi calidad de vida, de mi salud, que cuando ha sido maltrecha lo ha sido por causas poco místicas.

Por no mencionar el tema de la pésima gestión de las clínicas privadas que, en comparación con la sanidad pública, son ineficaces, derrochadoras, caóticas, lentas, enervantes, crispadas… pero eso sí, mucho menos criticadas.

¿Por qué fui a «la privada» entonces?

Por una cuestión banal, pero importante: mi médico de cabecera, que me encanta, tiene horario de tarde y no quiero cambiar para no perderle, pero durante estos meses pasados me era imposible acudir sin tener que renunciar a alguna clase y, consecuentemente, al dinero ingresado. Ahora empiezan las vacas flacas y tenía que llenar el granero.

Y no me gusta la aproximación por la cual el paciente se dirige directamente al especialista, sino que respeto la cadena de protocolo diagnóstico que tiene como puerta de entrada a esa figura muchas veces vilipendiada que es el médico «básico» de cabecera, de familia… o como se quiera llamar que acaba siendo un «dispensador» de recetas y/o citas de especialista, pero yo no quiero saltarme ese trámite que respeta ese trabajo que considero esencial para no acabar perdiendo tiempo en especialistas que el paciente se haya auto-diagnosticado y auto-recomendado, ya sea tras una ardua búsqueda en google o una especializada conversación de bar con unas amigas.

Pero sé que soy rara avis. Quizá un día estaré extinto.

Con todas las letras, abrazándose

Este lunes tuvimos la suerte de compartir el espacio radiofónico dentro del programa Con todas las letras, conducido por Mirari Bueno de Radio Vallekas que nos dio tiempo para hablar del libro colectivo de este curso, Versos que se abrazan, para recitar poemas de las cuatro poetas que fueron a leer sus textos propios, para invitar a cada oyente a 53 Latidos de Versos que se Abrazan (esta locura de final de curso que enlaza poesía, tango, música y que celebraremos el 24 de junio a las 19:00).

Dicen en la descripción del programa:

Este programa rebosa poesía. Participan en él cuatro poetas : Mª José Gómez Sánchez-Romate, Yolanda Jiménez García, Isabel Jiménez Moreno y Andrea Vidal Escabí acompañadas por Giusseppe Domínguez, Director de la Asociación Cultural Clave 53, quienes presentan su libro «Versos que se abrazan» y nos invitan a su presentación el próximo 24 de junio.

Estupendas lecturas y estupendo encuentro. Emoción hecha voz pura.

Cabecera de Mc-Mafia

No es una gran serie, esta producción de la BBC titulada McMafia sobre la mafia rusa y la interconexión con las mafias internacionales y diversos gobiernos, pero es entretenida y la cabecera de la misma es una verdadera pieza maestra de cómo una presentación dice todo lo necesario y engrandece el producto.

La competencia de Netflix y HBO tiene completamente eclipsada a la «humilde» emisora de vídeo streaming vinculada a Amazon, la curiosa PrimeTV, de la que ya he escrito en alguna ocasión.

Veremos por cuánto tiempo youtube permite que comparta este contenido (sin el más mínimo interés comercial por mi parte):

[youtube_sc url=https://youtu.be/bdgYPJgR8MI]

Esto no es una broma