VídeoNews

9 de 10 de las noticias más vistas en el periódico online son noticias que contienen vídeos o son, directamente, una «vídeo-noticia», es decir, que estamos reinventando el telediario. La maravilla de la televisión es que puede ser simple para utilizar o requerir poco intelecto y así perpetuarse mutando o absorbiendo medios sea como sea: una imagen no es que valga más que mil palabras, es que esas imágenes nos ahorran el proceso de tener que generar la imagen por nuestra cuenta, dejando obrar a la imaginación (fábrica de imágenes) a partir de la lectura atenta, comprensora, compleja…

Esta «miniestadística» es como si dijésemos el triunfo del «Reader’s Digest», del «loquierofácil», del «nomevoyaesforzarporentender»… que el periodismo amarillista ha llevado y continúa llevando a la cúspide.

Naturaleza artificial

tengo una naturaleza artificial
tengo una verdad adulterada
tengo una angustia estomacal
tengo una genética mutante
tengo una mirada intrascendente
tengo una epidermis arraigada
tengo una lógica bucólica
tengo una esencia existencial
tengo una pasión arrebolada
tengo una amistad opalescente
tengo una sensación autoinfligida
tengo una falange democrática
tengo una mente atribulada
tengo una inquietud meditabunda
tengo una locura racional
tengo una vida transitoria
tengo una muerte inevitable
tengo una palabra enmudecida
tengo una sinceridad condicionada
tengo una razón ecléctica
tengo una piedad inexistente
tengo una ternura inabarcable

tengo una naturaleza inabarcable
tengo una verdad inexistente
tengo una angustia ecléctica
tengo una genética condicionada
tengo una mirada enmudecida
tengo una epidermis inevitable
tengo una lógica transitoria
tengo una esencia racional
tengo una pasión meditabunda
tengo una amistad atribulada
tengo una sensación democrática
tengo una falange autoinfligida
tengo una mente opalescente
tengo una inquietud arrebolada
tengo una locura existencial
tengo una vida bucólica
tengo una muerte arraigada
tengo una palabra intrascendente
tengo una sinceridad mutante
tengo una razón estomacal
tengo una piedad adulterada
tengo una ternura artificial

o vete a tu país

Llegar al estudio desde casa es una pequeña gymkhana en la que hay que esquivar vehículos que están realizando su labor de carga y descarga en una zona plagada de comercios, restaurantes y esos otros que hacen del centro de Madrid un peculiar recreo de actividad en esta ciudad de estrechas callejuelas y plazas viejas.

Caminando por la de Callao, junto al FNAC, en un tramo habitualmente reservado para el tránsito peatonal, una furgoneta reculó mientras un viandante hubo de apartarse de una potencial embestida a una velocidad de menos de cinco kilómetros por hora.

Es comprensible el susto del caminante que increpó al copiloto un furibundo «¡Ten más cuidado!» a lo que el mismo le dijo un tímido «Lo siento, no le he visto», pero antes de llegar a sus oídos a la tibia velocidad del sonido el hombre añadió un inesperado «¡o vete a tu país!».

No me había percatado hasta ese momento que uno de ellos era «blanco», algo sonrosadito más bien, mientras que el copiloto tenía una piel algo más oscura y unos rasgos que me hacían recordar imágenes asociadas al imperio incaico.

Mi estupor fue mayúsculo pues no había imaginado que uno de ellos tenía un país y el otro otro. ¿Cuál era el mío? Desde luego, si pudiese elegir, no querría que en mi país hubiese alguien que le dijese a otra persona que se fuese a «su país», tan sólo por su aspecto físico. Le habría gritado, al canoso sonrosadito, un «vete tú al tuyo», pero soy demasiado reflexivo para espetar algo así en mitad de la calle.

No soy de expulsar a nadie, ni siquiera a este xenófobo, sino más de integrar, intentar convivir, saber cómo hacerlo, buscar maneras… pero a veces me encantaría gritarle a algún gilipollas como este: «¡vete a tu país!» y saber que ese país no era mi país.

Me cago en dios

Yo también me cagaría
si creyera que existe
porque si me cago en la inexistencia
es como si no cagase en la existencia
lo que acabaría siendo un extreñimiento
que conllevaría un extrañamiento
extremeño
como poco.

Yo también me cagaría
si creyera que existiese o que hubiera existido
o que hubo existido
anteriormente.

Yo también me cagaría
si mi único dios verdadero
no fuese el Monstruo de Espagueti Volador
y hubiese de deglutir posteriormente
la citada pasta.

Yo también me cagaría
si mereciese la pena
y al cagar en dios no se me abriese
de nuevo
la cápsula hemorroidal de cada día.

Yo también me cagaría
en dios patria y fe
que desde hace décadas
escribo con minúsculas
frente a Hombre Libertad y Razón
que están desapareciendo sin razón
sin hombre
y sin libertad.

Yo también me cagaría
si pensase que un ser omnipotente
puede soportar mis heces
puede limpiarse solito
puede ignorar mi caquita
puede hacer que cague y no manche
puede reírse de todo
puede reírse de mí.

Yo también me cagaría
pero me aburre tanta mierda
que inunda portadas de periódicos
con los que limpiarse el culo
y procuro minimizar
el derroche de papel.

Yo también me cagaría
en todo
incluyendo Todo
sin parangón ni miserias.

Yo también me cagaría
en mí mismo cagándome en dios.

Palimpsesto: Poema Tóxico

Poema tóxico


Esta caja contiene un poema tóxico
un poema que abolirá tu azar
un poema que borrará tu piel
un poema que causará tu muerte
un poema que deshará tu historia
un poema que elevará tu alma
un poema que forrará tu ataud
un poema que gritará tu silencio
un poema que hablará tu intimidad
un poema que imitará tu cara
un poema que juntará tu boca
un poema que kinderá tu soledad
un poema que labrará tu futuro
un poema que morderá tu polvo
un poema que nublará tu cielo
un poema que ñublará tu visión
un poema que opacará tu transparencia
un poema que pifiará tu sosiego
un poema que quemará tu paso
un poema que romperá tu ritmo
un poema que suplirá tu presencia
un poema que trocará tu calma
un poema que ubicará tu miseria
un poema que voceará tu angustia
un poema que wifiará tu desconexión
un poema que xantará tu llanto
un poema que yantará tu apetito
un poema que zurcirá tu final

Ya tiene una «web» el proyecto de !ç~ñ¿.#

Este lunes he estado programando la web del proyecto !ç~ñ¿.# (aunque programar nunca debió usarse para codificar HTML). He dividido la misma en las mismas secciones del proyecto en Verkami, lo que fue bastante práctico a la hora de estructurar la información que tenía en mi cabeza sobre el trabajo que estaba haciendo.

Ha quedado adaptada a la hechura antigua de toda mi página personal (giusseppe.net) que no deja de estar claramente obsoleta, pero modificarla puede llevarme tanto tiempo como ignorar todo lo que he hecho hasta hoy y pasar página (página web, se entiende) para hacer una nueva en un futuro más o menos lejano.

EGB

Simpáticas las dos ventanas casi puertas de un local de Segovia. Recordé mis tiempos preadolescentes cuando estudié la Educación General Básica, que no era tan básica. La fraccioné en dos periodos completamente diferentes:

1.- Madrid, en el colegio Legado Crespo que estaba situado (y sigue allí) en la Glorieta de Embajadores, en concreto en la Avenida de las Acacias, número dos.

2.- Colmenar Viejo, a partir de los 11 años, en el colegio San Andrés en una pequeña colina de lo que entonces eran las afueras de aquel pueblo que no para de crecer.

Preparando láminas como recompensas para el micromecenazgo de !ç~ñ¿.#

Cada lámina va sellada, numerada a mano y plastificada.

Quería haber hecho láminas únicas, pero no me pareció que mereciese la pena la cantidad de trabajo adicional cuando la unicidad podía llegar desde la parte «analógica», con una sencilla numeración manual en la parte trasera de la misma, junto un sellado también manual. Realicé pruebas de marcación de algún signo concreto, pero finalmente la nitidez de la propuesta «pedía» que no interviniese demasiado el cuadrado de la lámina.

Me gustan cómo han quedado las láminas en DinA4 que van como recompensa de micromecenazgo del proyecto !ç~ñ¿.# que estoy terminando de preparar en Verkami.

Interacción fallida

Me pide amistad.
Tiene muchos amigos.
Algunos compartidos.
Pienso: puede ser alguien interesándose en mis talleres…
Agrego a mis amigos.

Llega el siguiente diálogo absurdo:

Hasta ahí puedo leer.
No contesta a mis preguntas.
Tiene una «agenda oculta».
Quiere algo que yo no quiero.
Me da igual que tenga 24 años.
Me da igual que viva en Francia.
La borro de entre mis amigos.
Elimino la conversación
que
en puridad
no fue una conversación.

Olvido la interacción
claramente fallida.

Esto no es una broma