octavo día de rehabilitación

Hoy, teóricamente, Sergio, mi rehabilitador (fisioterapeuta asignado) no iba a estar para atenderme puesto que está realizando una sustitución o suplencia y aquél a quien sustituye se tenía que haber reincorporado.

No obstante, a la entrada me han dicho que Sergio seguía esta semana porque no ha venido su sustituido y he sentido una extraña ambivalencia emocional: alegría porque Sergio siguiese atendiéndome (es una persona muy simpática, sensible, amable y ya le he contado todo mi problema, así que lleva siete sesiones conociéndome) al mismo tiempo que una empática culpabilidad por alegrarme de que a la persona que se supone que tenía que conocer esta mañana no haya podido venir por tener un esguince. Habría preferido que, directamente, hubiese decidido por su propia voluntad dejar de trabajar como fisioterapeuta para ser, pongamos, poeta o jugador de baloncesto profesional.

Me queda la duda de si este desconocido será mucho más amable, simpático, sensible y mejor terapeuta que Sergio, pero he preferido el conservadurismo de escoger lo conocido.

Pero la duda…

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Soñé

Hoy tuve tiempo
para soñar.

Tus labios me miraban
sin luz.

Soñé con la tristeza
vistiendo un traje de fieltro azul
encaramada a la duda
descarnada.

Tus labios me miraban
sin agua.

Soñé con la tibieza
en la región lumbar de Capadocia
abierta en canal
marino.

Tus labios me miraban
sin paz.

Soñé con tres trenes trapezoidales
(tristes ya estaba ocupada)
aniquilando una superficie
esférica.

Tus labios me miraban
sin latido.

Soñé con sudores de plomo
chorreando por el costado de tu olvido
a la orilla de un autobús
urbano.

Tus labios me soñaban
sin fin.

Winter Is Coming!

Este otoño he comenzado ilusionado con los Talleres de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53 y quiero hacerles aún más agradable la confianza que depositan en mí a todas las personas asistentes a los mismos.

He adquirido mantas económicas pero muy suaves para las sillas del estudio. Espero que las personas frioleras estén más a gusto todavía.

Publicación en Papeles para Mirar

Me han publicado una pieza de poesía visual titulada «ABCDario Ajedrez 9×9» en un libro de titulado «Pequeña convocatoria de Poesía Visual» editado por la Asociación Cultural Babilonia, de Valencia.

Participé en la convocatoria enviando un poema de la serie ABCDarios realizado en el 2013. Me hace una ilusión especial estar en el libro junto a grandes de esta forma de poesía como un referente Antonio Gómez, a quien tengo el gusto de conocer en persona.

Como niño con zapatos nuevos

Estoy sorprendido de mí mismo.

No he comprado zapatos
desde que tenía que usarlos
para trabajos en los que el calzado era importante
para teclear.

Aunque recuerdo una vez
en Segovia
que hube de adquirir unos zapatos
para poder bailar Tango
hace tan sólo un par de años.

Mayor sorpresa es que los zapatos
sean marrones.

Siempre he preferido zapatos
negros
si no podía evitar ir con calzado deportivo.

Uso calcetines de algodón absorbentes
y blancos incluso aunque soy consciente
de que existe una postura estética contraria
a esta combinación tan
(parece ser)
irreverente.

Este tipo de cosas convierte la mayor nadería
en una revolución.

He comprado zapatos
de una marca que presuntamente está indicada
para personas con dolencias podales
pero he de reconocer que mi fauna de calzado
estaba al borde de la extinción.

Camino por las calles con mis nuevos zapatos
con suela acolchada
mirando a los demás seres humanos
pensando si se habrán fijado en que mis nuevos zapatos
marrones
son mucho más sofisticados que yo
y si habré de dejarme barba
para ajustarme
a la consonancia que exigen mis nuevos zapatos.

Por primera vez en mi vida
temo ser pisado
por si se manchan los zapatos
y los aparto del sol en su reposo doméstico
para que su piel no sufra desperfectos.

Como niño con nuevos zapatos
estoy ilusionado con algo tan carente de importancia
que me sorprende
el porqué no he descubierto antes
el poder revitalizador
del consumismo.

El teclado

El teclado me habla entre risas apagadas
con una mirada sorda de labios carnales
para no decirme nada más que un olvido
y gritarme al alba un silencio aturdidor.

El teclado me habla pero yo no le escucho
porque estoy cansado de su palabrería
llena de letras muertas empapadas en sangre
de estos dedos que apenas sostienen la verdad.

El teclado me habla con la razón de peso
de una lágrima aciaga que ocupa un horizonte
sin encontrar la miseria del paso del misterio.

El teclado me habla para reñirme quedo
por no escribir sonetos a la luz de la luna
e ignorar el aprecio de los clásicos muertos.

Todas mis amistades cumplen años todos los años

A modo de «orlas» universitarias o estudiantiles, que por cierto es como surgió la idea de esta red social llamada «FaceBook», los celebérrimos anuarios de los institutos estadounidenses que tantas apariciones han tenido en películas diversas, he creado estas 12 composiciones capturando pantallas y editando mínimamente para eliminar algunos nombres con las «caritas» de mis amistades actuales en esta aplicación.

Me gusta pensar que le dedicaría un segundo de mi vida, al menos, a cada una de las personas que hay detrás de esos «perfiles».

Al terminar la frase de que todas mis amistades cumplen años todos los años, he recordado a alguna que ya ha fallecido y a quien no quiero eliminar de mis «contactos». ¿Sigue cumpliendo años? ¿Estoy en contacto con mi amiga muerta?

Y me ha quedado un extraño sabor agridulce en la punta de la lengua.

Esto no es una broma