Me encanta el crepitar
del hielo
contra el té.
No hay victoria
en esa batalla
sino fusión.
Componen un orgasmo
de música molecular
retículas hídricas
jugando a liberarse.
Me encanta el crepitar
crepitar
del hielo
contra el té.
Diario
Me encanta el crepitar
del hielo
contra el té.
No hay victoria
en esa batalla
sino fusión.
Componen un orgasmo
de música molecular
retículas hídricas
jugando a liberarse.
Me encanta el crepitar
crepitar
del hielo
contra el té.

No puedo creerme que el correo basura sea tan poco acertado.
JAJAJAJA….
Se supone que reírse en ordenador es tan sólo 3 JA, es decir, JAJAJA, pero es que esto es demasiado divertido, si lo piensas… JAJAJA—JAJAJA—
Seguro que sí, que estoy muy interesado en una moneda histórica que celebre el mandato de Trump. Claro que sí.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
y
JA
Claro que quiero Madrid Central.
Yo quiero Madrid Central.
Yo quiero las medidas que aprobó el pasado gobierno de la ciudad de Madrid. Claro que sí. Por eso lo voté y lo he vuelto a hacer.
Quiero que deje de volar absurdamente un helicóptero desde primera hora de la mañana por la ciudad.
Quiero que dejen ocupar espacios de paredes comunes para la expresión ciudadana.
Quiero que se destine financiación a paliar las desigualdades económicas, a la lucha feminista, a la administración pública y que realicen sus funciones con un objetivo político y social afín al mío.
Yo sí quiero Madrid Central.
Pero por más que lo repita no puedo obviar que la mayoría de la población de esta ciudad (que amo aunque tenga granos) ha votado decidiendo que no quieren Madrid Central.
Quizá no quiero que esa gente vote lo contrario a lo que yo quiero.
Quizá no quiero que esa gente vote.
Pero sí quiero.
Ahora se hablará de plataformas ciudadanas, de expresión popular de la calle, de asambleas vecinales, de colectivos… pero la realidad es que las elecciones municipales son la expresión de la voluntad de la población… que ha votado algo que me horroriza, pero lo ha votado y me consta que sin coacción.
¿Por qué no quieren Madrid Central?
Intento entenderlo pero no puedo.
Asistiré a alguna que otra manifestación, pero la gente ha manifestado en su voto que no quieren lo que yo quiero. Quizá, incluso, que no me quieren en esta ciudad, ni las actividades que quiero realizar, ni que exista, si puede ser, un ser diferente a ellos y ellas. Estas personas han votado y tienen su derecho a ser representadas en este sistema democrático representativo.
No me gusta.
Odio que se retire Madrid Central (que siempre me pareció una medida tímida contra la tiránica imposición del vehículo privado en la ciudad) pero odio también dejar de respetar a quienes no piensan como yo, aunque esas personas no respeten a quienes no piensan como ellas. Es un poco de «otra mejilla», lo sé, pero también tiene que ver con cómo entiendo la democracia y sus reglas de convivencia.
Así que…
Yo sí quiero Madrid Central.
Y como yo otra gente en esta ciudad.
Están en su derecho de manifestarlo. (Mientras no nos quiten ese derecho)
Manifestarlo en marchas por la ciudad, en firmas en webs, en cartas al defensor del pueblo, en publicaciones en redes sociales… incluso, manifestar su disconformidad en votaciones que encuentren a su paso. Y asumir las consecuencias funestas de no saber convencer al contrario.

Palimpsesto: La noche de san juan
Hoy es la noche de san juan
o ha sido de ayer a hoy.
Recuerdo cuando saltaba hogueras
y éramos muchos saltando hogueras
y eran muchas saltando hogueras
en la noche de san juan.
Recuerdo que no nos importaba quemarnos un poco
no nos importaba quemarnos las zapatillas
no nos importaba quemarnos los pantalones
no nos importaba quemarnos los calcetines
no nos importaba quemarnos las camisetas
no nos importaba quemarnos las puntas del pelo.
Recuerdo que las zapatillas no eran de marca
los pantalones se rompían esa misma noche
durante algún desgarro de jugueteo
los calcetines eran de algodón blanco
las camisetas tenían publicidad
que no pagábamos por vestir
y nuestro pelo sabíamos que iba a volver a crecer.
Recuerdo que nos agarrábamos las manos
y saltábamos hogueras
hechas con viejos muebles encontrados
hechas con estanterías desvencijadas
hechas con ramas de un árbol
que generoso las cedía para la ocasión.
Recuerdo que bebíamos vino barato
y coca-cola de dos litros
y botellas de cerveza
y recogíamos siempre al terminar.
Recuerdo que las relaciones eran ligeras
y serias al mismo tiempo
que llegábamos puntualmente tarde
y no pasaba nada
que no teníamos que avisar a nadie
que no estuviese presente.
Recuerdo que pedíamos deseos ingenuos
que teníamos sueños ingenuos
que éramos ingenuos
que éramos ingenuas.
Recuerdo que la policía se enfadaba
pero poco
que el vecindario se enfadaba
pero poco
que los bomberos se enfadaban
pero poco
que los barrenderos se enfadaban
pero poco
aunque no sé si se enfadaban poco
o si lo recuerdo poco.
Todos los recuerdos son ingenuos
o yo sigo siendo un ingenuo
porque en realidad
nada era como lo recuerdo
ni siquiera yo mismo era como me recuerdo
y vivía en una burbuja de ingenuidad
de la que no quise salir
hasta que fue demasiado tarde
y alguna llama con olor a resina
hizo explotar mi ingenuidad
en mil pedazos
y ahora pienso en palabras rotas
en palabras escritas sobre otras palabras
en palabras y palabras
que a duras penas
alcanzan a tener un contenido.
Todos los recuerdos son ingenuos
o
todos los recuerdos son ingenios.
No lo sé.
Cada día sé menos.
Uno de estos días
no sabré
si lo que tuve fueron recuerdos
o los fabriqué para crearme
creerme
una montaña de fuego
ceniza feliz
y ese olor a chamusquina
pollo quemado
que me acompañaba en la noche
y el vello del brazo erizado
como caracolillos de mar.
Uno de estos días
encontraré la paz
en el silencio.
Atomizando
podríamos decir
estoy.
paquetes de treinta
paquetes de veinte
paquetes de diez
paquetes de cincuenta
paquetes de tres
paquetes de diecisiete
paquetes de cinco
paquetes de uno
Unidades
fragmentos
subconjuntos.
tejidos de páginas
células de poemas
moléculas de versos
átomos de palabras
protones de vocales
neutrones de consonantes
electrones de tildes
Configuración electrónica
de dígitos
de interrogaciones
de exclamaciones
de comas
de puntos
de espacios
de pausas
de silencios
Lanzando rayos alfa
contra un verso nuclear
buscando su desintegración
en energía poética
hasta morir
blanco.
Verso blanco.

Recital Presentación en la Librería Menosdiez
Viernes 21 de Junio 2019 a las 19:00
Talleres de Poesía y Escritura Creativa
Asociación Cultural Clave 53
y
Giusseppe Domínguez
Te invitamos a la presentación del libro de Poesía
VERSO BLANCO
Escrito por:
Alejandro Gallego, Andrea Vidal Escabí, Daniel Moreno Gil, Delia Bianchi, Ernesto Pentón Cuza, Eva Obregón Blasco, Irene Chacón, Isamaría JM Isabel Jiménez, Javier Jiménez, Jose Luis González, Sal Ander, Kay Woo, Tanja Ulbrich, Leticia Rejas Rujas, María Jesús Orella, María José Gómez Sánchez-Romate, Pablo Velado Pulido, Paula García Izu, Pepa Delgado, Vanessa López, Virginia García Falagán y Yolanda Jimenez
Editado por Giusseppe Domínguez
Ahora que está de moda hablar sin parar del 5G y de cómo nos va a cambiar la vida, he hecho este pequeño divertimento utilizando la propiedad de crear clones en mosaico de Inkscape…

en forma de pus en terrones
de azúcar amarilla
inyectado por arácnidos
que anidan en mi pelo
entre las soledades
de tanta injusta inquina.
De mí sale un veneno
tormento doloroso
que pinza mis nervios
hasta no poder más.
Sale un veneno
llevándose la sangre
dejándome sin carne
dejándome en los huesos
sale todo el veneno
que siempre llevo dentro
veneno de tristeza
veneno de agonía
veneno de silencio
veneno de tiempo que pasa
veneno de tiempo que queda
veneno de tiempo que rompe
veneno de tiempo que mata
veneno de siempre veneno
veneno de siempre venéreo.
De mí sale un veneno
sin solución final
sin solución
sin final
al
fin
sin al.