Cerradas para evitar el ruido.
El ruido de la calle.
La calle que no para de ser reparada.
Reparada en un ciclo de inversiones.
Inversiones en algunos sectores de la economía.
La economía que se desangra arbitrariamente.
Arbitrariamente salvando hostelerías o construcciones.
Construcciones o reconstrucciones.
Reconstrucciones porque la ciudad se cae a pedazos.
Pedazos de asfalto que arrancan lágrimas azules.
Lágrimas azules como si por algún instante fuésemos dignos.
Dignos de engrosar la familia real.
Real o imaginaria manera de afrontar un silencio roto.
Roto por el ruido.
El ruido de la calle.
La calle que calla para ceder terreno.
Terreno que arrebatan las constructoras.
Las constructoras que curiosamente son inversoras de la banca.
La banca que se erige en dueña de las calles.
Las calles que conforman la ciudad.
La ciudad sin más objetivo que la economía.
La economía sin sangre sin alma y sin piedad.
Piedad de piedra convidada.
Convidada sin vida y sin dadá.
Dadá dadá dadá.
Dadá dadá dadá.
Dadá dadá.
Dadá…
Mi cumpleaños y la sociedad

A ver si lo entiendo:
En Madrid, en las pasadas elecciones, se acaba de decidir que los servicios públicos no son esenciales para la ciudadanía y poco a poco van a terminar de desmontarse.
La privatización ha llegado al nivel en el que más vale empezar a ahorrar para una operación de vesícula que pueda llegar a tener en un futuro. O exiliarse.
Las ayudas a amistades van a ser las sustituciones «imparciales» de los fondos de ayuda social que antes corresponderían a la Consejería de asuntos sociales, así que la gestión de las ayudas a refugiados, fruto de una descompensación de la explotación de la riqueza de la Tierra, o la ecología (que ya de antes se viene «individualizando la responsabilidad»), o, para colmo, el compromiso con los cumplimientos de los Derechos Humanos, recaen definitivamente en cada persona individual, no en el estado.
Y digo yo…
Así las cosas, ¿para qué hace falta el estado?
Pues que se encarguen de gestionar nuestros dineritos y su reparto las buenas empresas de Internet, como Facebook, por ejemplo, que sabe bien hacerlo democráticamente elegidas por una ciudadanía que ha decidido no mirar al futuro… o yo me pierdo algo, que puede ser.
Amapolas en el Cráter: Episodio 046
Programa *Amapolas en el Cráter*.
*20 minutos de voces habitando el espacio sonoro con poesía*. Poema de poemas propios o ajenos, fragmentados o completos. Textos recitados por poetas de los Talleres de Poesía y Escritura Creativa de la *Asociación Cultural Clave 53*. Te esperamos con nuevos episodios de Amapolas en el Cráter en nuestra web (*clave53.org*)
En este episodio han participado:
- Ernesto Pentón Cuza
- María Jesús Orella
- Mónica Rubio
- Ester Morales García
- Susana Olalla Serra
- Giusseppe Domínguez
- Lucía Herrero
- JMariano Velázquez
- Isabel Jiménez
- Paula García Izu
3000 entradas

Hace unos días llegué a las 3000 entradas en este diario o blog, según quiera llamarse.
Son 3000 textos que he escrito y que podrían no haber sido escritos sin merma absoluta (ni relativa) de la calidad de vida de nadie, salvo, quizá, yo.
Son 3000 textos que habría de revisar para asegurarme de que no contienen afirmaciones con las que hoy no estaría de acuerdo, ni errores ortográficos o gramaticales dignos de ser corregidos.
Son 3000 textos (aunque no siempre fueron textos).
Son 3000 textos multimedia cuyo formato más que seguramente no ha soportado los cambios de plantilla a los que los he sometido.
Son 3000 textos que contienen más de 3000 enlaces a otros textos que a su vez puede que contengan otros 3000 enlaces a otros textos que a su vez… forman lo que denominamos «la web», así, por abreviar.
Son 3000 textos que incluyen más de 1000 imágenes que no valen más que 1000 palabras y que en muchos casos habrán desaparecido de la URL que las ubicaba.
Hace unos días llegué a las 3000 entradas y, con esta, voy camino de algún otro número redondo más o menos intrascendente.
Nada importa nada
Iba a escribir
en una red social
que hierve
con la victoria de un equipo de fútbol
que no me importa nada
la victoria de un equipo de fútbol
pero me he reprimido
(como en tantas y tantas ocasiones)
porque tampoco importa que no me importe nada
la victoria de un equipo de fútbol.
El silencio
de la indiferencia
otra vez
ha ganado el partido.
El hórreo
Deposito mis enseres
(seres de interior)
sobre el tablero
donde trabajo
asegurándome
antes de servirme un té
que el teléfono móvil
no está en contacto
con la superficie
en la que puede derramarse
accidentalmente
el té que me he servido.
Es un hórreo
que protege
lo que creo
ingenuo
que me da de comer.
El hórreo se desmorona
cada noche
cuando he hecho como que trabajaba
una jornada más
que no le interesa a nadie
una jornada más
una jornada más
…
«Musulmania» no es un país
Leyendo un artículo interesante que habla de la segregación que se produce en los colegios españoles, me quedo atento al siguiente párrafo que contiene una comparación que me perturba desde hace tiempo:
uno de los barrios más alejados del centro de Manresa, el Xup, que fue construido a finales de los 60 para alojar a las familias obreras recién llegadas, fundamentalmente andaluzas. Ahora, abunda la población musulmana.
De familias andaluzas a población musulmana.
Esto es algo extraño:
Las familias andaluzas (en los 60) eran católicas, pero no se indica así, sino tan sólo por su origen de procedencia y no por sus creencias. Era lo normal: Gente como dios manda.
La población musulmana puede que no toda sea creyente, aunque eso sería una contradicción, teniendo en cuenta la etimología de «musulman» (Musulmán (en árabe, مسلم, muslim) es quien acepta las creencias islámicas, es decir, que cree en un solo Dios y además en el profeta Mahoma como Mensajero de Dios.) e indicar su procedencia puede resultar largo de explicar o difícil: ¿Puede un musulman haber nacido en, pongamos, La Rioja?
Bajo este párrafo veo racismo y del simple: no se habla de marroquíes, ni de argelinos, ni de magrebíes, ni de árabes o sirios (con sus correspondientes femeninos gramaticales). Se habla de musulmanes pero se quiere decir: gente de piel poco clara (y pobre). Lo digo por si nos tenemos que aclarar a la hora de entendernos.
Me alegra y me da esperanza la iniciativa de estas familias tan paritariamente representadas.
En proceso…
Cada día me piden más complejas maquetaciones para los poemas que envían para el libro colectivo que editamos cada año en el Taller de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53. Y es que parece sintomático de que la palabra tras la palabra y el salto de línea se quedan cortos para un mundo telepatético en el que el pixel parece posibilitarlo todo como si la realidad virtual se colase en un libro de 12 por 18…

Hoy me enfrento a estos retos con ganas, plagadas de escozor en los ojos. (Maldita alergia) No parece haber un único día en el que estar satisfecho con la vida al completo.
Y sin embargo ilusionado.
Por los suelos

Hace tiempo hubo un poema
escrito sobre ese pavimento.
Hoy las tintas
lloran ausencia.
No me gustaba el viejo poema
escrito sobre ese pavimento.
Las ruedas de los mastodontes
pisotean mariposas.
Ni siquiera recuerdo aquel poema
escrito sobre ese pavimento.
Mi memoria como esas figuras
está llena de grietas.
Donar, plantar, ceder…

Los madrileños ya pueden plantar o donar árboles con el proyecto Replanta Madrid
¡Qué buena noticia! Ya podemos donar, plantar, etc… los madrileños por nuestra cuenta, así, sin planes municipales, sin más que una pala y una semillita… lo que viene siendo ordinariamente: «plantar un pino».
Veo a un montón de hombres (hombres de los de traje azul y corbata…) haciendo un paripé de fotografías y plantíos y pienso en las últimas elecciones autonómicas y me da verdadero asco, por no decir pavor, la sensación de que admitamos como algo bueno la dejación de responsabilidad, la falta de interés por la actividad pública a la que deberían dedicarse…
Y hay que aplaudir la iniciativa, claro que sí.
Pues yo no lo hago.
Bajo este aparentemente buen proyecto se esconde una privatización paulatina de la gestión pública, de la asistencia social, de la gestión medioambiental, de la educación…
Y es que de un tiempo a esta parte ha proliferado el número de personas (voluntarias o cobrando sueldos que no quiero imaginar) que se dedican a solicitar la participación económica de la ciudadanía en diferentes ONGs, ya sea del cuidado de niños y niñas, para salvar el planeta del cambio climático, para evitar los bombardeos en según qué regiones del mundo o para cualquier otra cosa de la que, sin voluntad política, se deposita la responsabilidad casi única en la buena voluntad (en actos caritativos) de la buena gente que pueda con su dinero privadamente aportar un granito de arena para ayudar a paliar los problemas… que en ningún caso se plantea resolver.
Es decir, se ha decidido que los problemas están ahí para quedarse, que no se va a buscar soluciones ni a evitarlos, sino que se va a buscar la manera de morir más dignamente… y, por supuesto, pagándolo privadamente aquellas personas capacitadas.
No puedo compartir esa euforia por proyectos como este que los lleva a cabo el ayuntamiento que ha decidido tumbar la propuesta más ecológica que ha tenido Madrid en décadas (Madrid Central) por un absurdo defecto de forma y con un objetivo claramente electoralista.
Pero las elecciones autonómicas dicen que la gente prefiere ese modelo, así que sean esas personas, quienes apuestan por ese modelo neoliberal, quienes aporten a las caritativas limosnas para las personitas que lo están pasando mal… como consecuencia del modelo neoliberal.
Yo me bajo de esa moto. Aun a sabiendas de que hay urgentes necesidades de colectivos que no tienen otra forma de abordarlo. Lo sé, pero ya no quiero formar parte de esta ciudad… casi ni quiero…
