Sé poco

El problema está en los grises.
No en el fondo gris de este dilema
sino en el gris de las respuestas:

Entre estoy informado y no sé un carajo
vivo mi eterno sé un poquito
y aún así tiendo a informarme
y hablo
para ver si así tiendo a informarme
pero la mayoría de las veces
no acabo de entender
(ni siquiera carajo)
y algunas veces sigo en mi empeño
de ir a informarme
y muchas veces sigo en mi empeño
de hablar
para ver si así logro informarme
pues parte de ese hablar
es preguntar
para informarme
mientras me callo
para escuchar
de cuando en cuando.

Mientras tanto
mi problema sigue en los infinitos
tonos de gris
de mis escasos conocimientos.

2022

Hasta el año 2200 no vuelve a haber un año compuesto únicamente con doses y ceros. Al menos en este arbitrario calendario.

He realizado un pequeño script que escribe los años que vamos a pasar en sequía de una condición tan arbitraria como cualquier otra:

#!/bin/bash

for ((i=2022; i<=2200; i+=2)); do
echo $(printf "%03d " "$i")
done

y el resultado, después de sustituir los finales de línea por barras, para unirlos en una sola línea es:

2022/ 2024/ 2026/ 2028/ 2030/ 2032/ 2034/ 2036/ 2038/ 2040/ 2042/ 2044/ 2046/ 2048/ 2050/ 2052/ 2054/ 2056/ 2058/ 2060/ 2062/ 2064/ 2066/ 2068/ 2070/ 2072/ 2074/ 2076/ 2078/ 2080/ 2082/ 2084/ 2086/ 2088/ 2090/ 2092/ 2094/ 2096/ 2098/ 2100/ 2102/ 2104/ 2106/ 2108/ 2110/ 2112/ 2114/ 2116/ 2118/ 2120/ 2122/ 2124/ 2126/ 2128/ 2130/ 2132/ 2134/ 2136/ 2138/ 2140/ 2142/ 2144/ 2146/ 2148/ 2150/ 2152/ 2154/ 2156/ 2158/ 2160/ 2162/ 2164/ 2166/ 2168/ 2170/ 2172/ 2174/ 2176/ 2178/ 2180/ 2182/ 2184/ 2186/ 2188/ 2190/ 2192/ 2194/ 2196/ 2198/ 2200/

Como puede verse, me ahorré los impares, pues obviamente no están formados únicamente por dígitos ceros y doses. Era por ahorrar… 😉

1234 personas interesadas en el grupo del Taller de Poesía y Escritura Creativa de Meetup

Me encanta que haya 1234 personas interesadas en el grupo del Taller de Poesía y Escritura Creativa de Meetup. Casi tanto que me darían ganas de no dejar que entrase más gente y se quedase en ese número indefinidamente, pero sé que hay personas que dejarían de estar interesadas, con lo que el número cambiaría irremediablemente. Es triste (o no), pero a veces para permanecer en el mismo sitio, no se puede parar de avanzar. Es lo que llamo la paradoja del desarrollismo, o la naturaleza de la vida, esa enfermedad mortal de transmisión sexual que se cura con la muerte, como gusta decir a mi amiga Lilian.

Evolucionar para permanecer en el mismo lugar del río, para que el río de Heráclito sea el estanque de Parménides, toca nadar y nadar sin denuedo.

Integrales donde no las hay

No he podido sustraerme a la intervención realizada sobre una fotografía (no sobre la pared, que me da algo de pudor y casi me asusta) de esta fachada del antiguo Palacio de la Música de Madrid, que tuvo el mal gusto de cerrar para convertirse en un edificio propiedad de Caja Madrid, que luego fue Bankia y ahora es Caixabank, pero que nunca devolvió el dinero prestado para su recuperación. Esa empresa no es tachada de okupa, precisamente.

La foto original está a continuación:

¿Tontería o micromachismo?

¿Es casualidad que el único emoticono para expresar sentimiento que lleve melena larga y lápiz de labios sea «hermoso»?

No entro a comentar el género gramatical, que habitualmente no me habría chirriado, pero esta forma de ver a las mujeres como meros objetos decorativos (hermosos), sí que me parece algo machista. Aunque no estoy con ganas ni siquiera de comentarlo pues es tan cansado sentir que no es mi guerra, aunque sí lo sea…

ans

Para mí, desde hace años, ans es la tecla que hay en las calculadoras para referirse a la última respuesta («answer«) dada por la misma. Sin embargo este verano no paraba de ver por todas partes esa raíz cuadrada de la última respuesta de la calculadora en toda prenda de vestir y, al principio, pensé que se debía a alguna extraña tendencia a recuperar signos algebraicos o matemáticos en general en el ámbito del diseño gráfico, incluso se lo comenté a la hija de mi querido amigo Xabi, quien me dijo que no creía que se tratase de mi hipótesis; y tenía razón.

Unos meses después certifiqué que existe una empresa llamada «Vans», cuyo logo es esa raíz cuadrada de «ans». Pero sigo preguntándome si no guarda algún tipo de relación con mi hipótesis algebraica.

Quedan 2 segundos para que se acabe el mundo

y en esos últimos dos segundos, alguien tiene que «descargarse internet» o algo parecido y cuentan marcha atrás como si fuese posible semejante cosa. Y lo logra. Claro. Siempre se logra en el último minuto. Es un recurso dramático que conozco, que le debe parte a la celebérrima secuencia de la Escalera de Odessa.

Sin embargo, cuando yo me encuentro que en el día a día tengo que hacer algo similar, como copiar unos cuantos archivos de poco más de 2Gb en un pendrive, me encuentro velocidades de 790kb/s, lo que da un resultado de unos 30 minutos… no segundos, no.

Y sé que es un problema económico. Claro. Si apostara por PCs «gaming» o superpotentes máquinas que me ahorrarían este tiempo, también serían más caras. ¿Puedo gastarme ese dinero o merece la pena hacerlo?

Esto no es una broma