Conexión permanente

Hay que estar siempre conectado
te dicen
como si fuese verdad
de la obligatoria
y te argumentan que
si tienen teléfonos móviles
es para eso
para estar siempre conectados
y no para la posibilidad de eso
para poder estar conectados a voluntad
y es que
para ello
es preciso
tener voluntad.

No saben decir no
cuando se desea decir no
aunque se argumente que no se desea decir no
verdaderamente.

Y te responsabilizan de sus decisiones
como si no fuese más que suficiente
intentar ser responsable de las propias
de las que nunca desconecto
ni escribiendo una sucesión
indecente
de frases impersonales.

FaceBook no es culpable de que yo use FaceBook
más de lo que deseo hacerlo.
Whatsapp no es culpable de que yo use Whatsapp
más de lo que deseo hacerlo.
El email no es culpable de que yo use el email
más de lo que deseo hacerlo.
Orange, Movistar, etc, no son culpables de que yo las use
más de lo que deseo hacerlo.
El portero automático no es culpable de que yo lo use
más de lo que deseo hacerlo.
Este blog no es culpable de que yo use este blog
más de lo que deseo hacerlo.
…
…

Quizá el problema radica
en que es más fácil identificar el sujeto
de la oración
SUJETO culpable
que de la oración
SUJETO desea.

Quizá, sí, quizá.

Vanidad, vanidad, todo es vanidad

ECLESIASTÉS
O EL PREDICADOR

Capítulo 1

Todo es vanidad
1:1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.
1:2 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Sí, con una cita de la biblia, para que luego nadie diga que no tengo en cuenta ese libro, en este caso disponible en una web llamada iglesia.net.

Eso es lo que me ha hecho recordar un pequeño acontecimiento que he vivido en una red social entre ayer y hoy: Estoy pensando en transformar el formato del Tractatus Logico-Philosophicus de Ludwig Wittgenstein para adaptarlo a un formato de mapa mental. Para mí, es la herramienta que habría deseado utilizar el pensador austriaco (corrección de mi amiga María, que me hizo ver que en otra entrada había errado diciendo que era alemán, cuando solo es alemán en cuanto al idioma que maneja, y puede que, teniendo en cuenta la diferencia dialectal, ni siquiera así).

Para ello, he buscado varias traducciones, partiendo de la que tengo en papel prestada por mi amiga, a quien se la había prestado su padre, a quien se la había prestado la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid. Es una edición bilingüe de Alianza Editorial de 1973, con una traducción basada en una realizada para la Revista de Occidente de 1957, creo que por el ínclito Enrique Tierno Galván. Tengo otras, como la que aparece en la Wikipedia, cuyo traductor parece ser un generoso contribuyente habitual de Wikisource, llamado Luis Osa, que reconoce errores en su versión, con humildad, como debe hacerse.

A través de su perfil de usuario en Wikisource, me encuentro que está interesado en Filosofía, Matemáticas, Física, Computación y Música. Esto me hace sentirme un poco menos raro de lo que suelo sentirme habitualmente. Hay alguien ahí, al otro lado de algún espejo, que tiene una mente tan dispersa como la mía. Me encanta saberlo.

Tractatus

Y aún hay más: referencia una página en la que está el Tractatus en una forma en la que vengo concibiéndolo desde que lo hojeé por primera vez. El problema es que está en alemán y además en un único formato. Quiero poder tenerlo en un formato genérico (tipo XML) que pueda generar diferentes disposiciones espaciales. También se trata de realizar un ejercicio de utilización del FreeMind para poder mostrarlo como ejemplo en un eventual taller dedicado a la generación de Mapas Mentales.

Pero el motivo de esta entrada era la vanidad…

Y es que ayer, queriendo preguntar a varias personas sobre cuál de las traducciones les parece más acertada, me incliné a enviar un par de emails (uno a María, quien me había prestado el libro en papel) y a publicarlo en mi perfil de FaceBook amén de en la revista Filosofía Hoy.

Publiqué lo siguiente:

(Punto 1 del Tractatus Logico-Philosophicus de Ludwig Wittgenstein)

1 Die Welt ist alles, was der Fall ist.
1 El mundo es todo lo que acaece.
1 El mundo es todo lo que es el caso.

1.1 Die Welt ist die Gesamtheit der Tatsachen, nicht der Dinge.
1.1 El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.
1.1 El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.

1.11 Die Welt ist durch die Tatsachen bestimmt und dadurch, daß es alle Tatsachen sind.
1.11 El mundo está determinado por los hechos y por ser todos los hechos.
1.11 El mundo es determinado por los hechos, y porque éstos sean todos los hechos.

1.12 Denn, die Gesamtheit der Tatsachen bestimmt, was der Fall ist und auch, was alles nicht der Fall ist.
1.12 Porque la totalidad de los hechos determina lo que acaece y también lo que no acaece.
1.12 Puesto que la totalidad de los hechos determina qué es el caso, y también lo que quiera que no sea el caso.

1.13 Die Tatsachen im logischen Raum sind die Welt.
1.13 Los hechos en el espacio lógico son el mundo.
1.13 Los hechos en el espacio lógico son el mundo.

1.2 Die Welt zerfällt in Tatsachen.
1.2 El mundo se divide en hechos.
1.2 El mundo se divide en hechos.

1.21 Eines kann der Fall sein oder nicht der Fall sein und alles übrige gleich bleiben.
1.21 Una cosa puede acaecer o no acaecer y el resto permanece igual.
1.21 Cada objeto puede ser el caso o puede no ser el caso mientras todo lo demás se mantiene igual.

____________________________________
Alguien que sepa alemán y, preferiblemente también filosofía:

¿prefieres la primera o la segunda traducción?

Gracias!

Yo tenía predilección por la primera, que es la que está basada en la de Tierno Galván, pero me gustaba saber si la primera podía usarse sin perder calidad, que era la que había realizado Luis Osa en Wikisource, sobre todo por una cuestión práctica: ya la tenía en un formato más sencillo de manejar, en HTML. Quería ahorrarme algo de tiempo… Sin embargo, varias personas me indican que prefieren, también, la primera. Así que, no encontrando otra, seguramente me decantaré por esta.

Pero (y aquí reaparece lo de la vanidad) lo que más me impactó es que una persona que no conozco, me hace un comentario laudatorio en la consulta lanzada en FH:

Sebastián Agulló: Yo sé alemán, «algo» de Filosofía, y a ti te sigo porque eres un crack. Me quedaría con la primera traducción, me parece más rigurosa y aférrima a lo que quiere «decir» el germano. Un abrazo, mostro.

Como yo, comete el error de creer que Wittgenstein es germano, así como realiza una aférrima afirmación que aún no comprendo. Supongo que quiso decir acérrima, pero poco importa. Con lo que me quedé es con el laudo, el que me dijese que me sigue, que considera que soy un crack, un mostro… y no pude por menos que sentir cierta alegría, que, poco después, reconocí como vanidad, porque todo es vanidad…

Sí, soy vanidoso, lo sé… si no, ¿qué haría escribiendo un diario público?

Y ahora entiendo que El Eclesiastés hable de El predicador, pues es él, el predicador, el que es vanidoso, como yo, y predica, como yo, desde su pedestal.

Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Hablaba de sí mismo, no de otros. Ahora todo cobra un sentido diferente. Así, puede ser más divertido (por decirlo de algún modo) acercarse a releer la Biblia.

Las gafas de Google y la era de la reproductibilidad técnica

gafasgoogleHe leído una noticia (en realidad hace unos días y guardé el enlace hasta hoy) en la que cuentan que un bar en Estados Unidos ha prohibido la entrada con unas gafas de las diseñadas por Google.

Las gafas prometen hacer algo bastante espectacular, pero ni más ni menos que la culminación (en realidad solo un paso más) de un proceso de presencia tecnológica que nos está conduciendo a estar constantemente siendo objetos susceptibles de ser grabados para la posteridad. Por decir algo bonito.

Como se puede ver en la foto, son solo unas gafas (una montura) con un discreto sistema de grabación de alta definición. Una cámara de vídeo pegada a una montura. Y parece que reabre otro debate, adicional, que no acaba de cerrarse: ¿Deben ser prohibidas en salas de proyección cinematográfica por la posibilidad de ser utilizadas como dispositivo de captura de primicia fílmica para su posterior comercialización y competencia más o menos desleal con respecto a los medios tradicionales de proyección?

gafasfotoTras esta larguísima pregunta se encierran varios dilemas éticos importantes: para mí, el primero y más importante es la prohibición ante la posibilidad de realizar un acto delictivo con ellas, es decir, una prohibición o un castigo o una medida coercitiva preventiva: antes, repito, antes de ser realizado el acto, se presume la culpabilidad y se evita que pueda realizarse. Como en otros casos, esto me parece tan terrible como castrante, censor, acusica… ya que implica que aquel que adquiera estas gafas es, antes de que pueda demostrar lo contrario, culpable de tener malas intenciones. Desvinculando la acción de la intención, vinculándola al objeto. Es como suponer que porque poseo un cuchillo (en la cocina hay varios) soy un asesino en potencia y me lo prohíben. Se puede aducir que, sacado de contexto, un cuchillo es, cuando menos, sospechoso de guardar ciertas intenciones no demasiado sociales, por ejemplo en un colegio o en un avión, pero de lo que estamos hablando es de unas gafas.

Gafas (monturas) que, eventualmente, podrán ser las que use alguien como yo para ir al cine y poder verlo en la distancia, dada mi miopía en aumento, así que no podré ser desposeído de ellas pues no podría ver. Es un problema estúpido donde los haya, pues es una batalla perdida.

Y aquí viene otra de las cuestiones que me plantea esta prohibición: la era de la reproductibilidad técnica implica, entre otras cosas, que la obra de arte no puede ser su proyección, su re-presentación, o al menos no puede estar dotada esta de un valor comercial asociado, pues la copia es inevitable, es deseable, de hecho. La película, la proyección de una película, es posible gracias al hecho de que se puede copiar. Si no existiese esa posibilidad el cine, tal como lo entendemos, no tendría ningún sentido, ni siquiera existencia.

Y quien dice el cine lo debería hacer extensible a cualquier otra pieza artística que no sea un trabajo más o menos artesanal (sin que desmerezca el valor de lo artesano). Lo electrónico existe en un mundo que algunos dan en llamar virtual, pero es ahí donde se están intentando trasladar las leyes tradicionales como si pudiesen tener sentido en él. Es como si a alguien le diese por imponer la ley de la gravedad (que no es una ley) sobre los archivos que uno guarda en el ordenador, diciendo que los que pesen más (habrá, por tanto, que definir peso en ese mundo) deben ir más abajo (definiendo abajo). A todas luces es un sinsentido, pero parece que se pretende llevar a cabo ese sinsentido.

Me apasiona el nuevo mundo al que vamos, uno en el que lo tradicionalmente objetual se entrelaza con unos objetos que hemos dado en llamar virtuales, un mundo que no es ciencia ficción, sino una especie de mundo ampliado, en el que los objetos ya no son lo que eran. ¿Y a quién le importa?

(Frase que parafrasea una de la película Blade Runner, a la que tanto seguimos acercándonos)

Paranoias conspiratorias

Mira que soy de esos que creen en las conspiraciones que hace la gente que tiene el verdadero poder, el poder oculto, la mano negra y esas cosas, pero esto de, desde FaceBook, criticar duramente a FaceBook, acusándole de cosas que, aunque hiciese, no se podrían apenas evitar, debido a su carácter privado, privativo, de club cerrado al que se pertenece por voluntad propia, me parece tan ridículo que no sé nunca por qué sigo teniendo a esta gente por amiga, aunque sea de FB.

PantallazoEl otro día una chica comentaba algo sobre los desalojos policiales y algún amigo suyo no podía compartir el comentario, así que decidieron pensar, ambos, que la culpa era de FaceBook, que tiene unas políticas ocultistas, de distribución selectiva de la información, de censura automatizada, de la dimensión del sobrecogedor echelón, pero a diferencia de esta red de espionaje, en FaceBook… insisto, somos voluntariamente instados a colocar la información pública en un lugar privado a la vista del público.

Obviamente, este tipo de perfiles, como el de esa amiga de FaceBook, es el que critica a FaceBook, también, por su excesiva falta de conciencia de privacidad… y todo porque realizar las tareas de gestionar qué hacemos público y qué privado es sumamente complejo. Pero no, esto no es directamente culpa o responsabilidad de la empresita en cuestión: es responsabilidad nuestra, de cada uno, que ha de saber más de esas cuestiones si quiere meterse en esos fangos.

La mejor asumpción es la de suponer que todo lo que esté en FaceBook es susceptible de someterse a la voluntad última de un duendecillo de maxwell… y ahorrarse sobresaltos. O sea, todo puede pasar. No está en nuestra mano evitarlo.

Yo le dije, al menos, cómo conseguir que su comentario fuese publicado o compartido por otros. Jamás se retractó del comentario difamatorio sobre las prácticas de FaceBook. Simplemente, resolvió su problema y siguió adelante.

Ahora bien, si supieran lo que de verdad es posible y está pasando…

Echelon es considerada la mayor red de espionaje y análisis para interceptar comunicaciones electrónicas de la historia. Controlada por la comunidad UKUSA (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda), ECHELON puede capturar comunicaciones por radio y satélite, llamadas de teléfono, faxes y correos electrónicos en casi todo el mundo e incluye análisis automático y clasificación de las interceptaciones. Se estima que ECHELON intercepta más de tres mil millones de comunicaciones cada día.

Nostalgia de adolescencia

Pantallazo

Pasé mi adolescencia siendo un chico introvertido que apenas salía de su habitación. Leía, sin parar, libros de ufología y de ciencia real, tan real como que me leí la Teoría de la Relatividad General de Einstein con 15 años y el Principio de Incertidumbre de Heissemberg con 16, durante mis vacaciones de semana santa.

Tenía infinidad de complejos, algunos de los cuales ahora me hacen mucha gracia, como sentir que tenía una cabeza más ancha de lo normal para un cuerpo extremadamente delgado, o que tenía pelos en las inglés, como si no fuese algo más que normal, pero en una época en la que se llevaban los bañadores slip negros aquello me parecía poco menos que pornográfico en la piscina, así que dejé de hacer el único deporte que alguna vez había querido hacer.

Me gustaba la soledad de mi habitación, mi soledad rodeada de libros, enciclopedias que caían como moscas, ensayos de filosofía, cualquier tema era de mi interés. Siempre que estuviese apretujado entre unas cuantas páginas muertas. Y entonces llegaron ellos, los ordenadores.

Mi primer ordenador fue un Spectrum 48K, de esos que tenían teclas de goma gris, que había que conectar a una pantalla, pues no traían pantalla, que acabó siendo una televisión Sanyo que me duró más de 30 años. Fue mi primera compra, a los 16 años, con lo que iba ahorrando… total, sin salir… Aunque no estoy seguro de si fue eso o una máquina de escribir italiana, de una tapa azul algo desvaída.

Pantallazo-1

Pero antes de tener máquina de escribir ya me había dado por escribir poemas, y novelas, sí, con la osadía que da la ignorancia. Apenas había leído un par de ellas (tiempo después, cuando terminé la carrera de química, recuerdo haber leído alguna novela y pensado: no la he comprendido bien, tengo que volver atrás, pues estaba tan acostumbrado al ritmo de lectura de ensayos densos que no podía creer que un libro se pudiese leer en dos o tres días).

Habían caído en mis manos unos versos escritos por mi madre de un tan Bequer y no dejaba de leerlos como supongo que mucha gente ha hecho a lo largo y ancho de aquellos años. Me los aprendí de memoria. Intenté imitar su manera de escribir. Hice, incluso, liras, sonetos, juegos de métricas nuevas o pretendidamente nuevas, y un sinfín de experimentos con la balbuciente voluntad de escribir poesía. Pero no pasó de eso, de balbucir.

En cuanto a las novelas, escribí una sobre unos presuntos rebeldes (ese era el título, de hecho) que quedaban vivos tras una guerra nuclear total (preciso es recordar que vivíamos bajo la persistente amenaza de la conclusión de la guerra fría mediante una guerra a dos bandas: rojos y azules). Estos, refugiándose en una península francesa (Bretaña), lo que no dejaba de ser un guiño a la conclusión de la segunda guerra mundial, acababan por escapar del planeta para rehacer sus fuerzas en La Luna. Supongo que era evidente que yo quería escapar, quizá a la luna, quizá más lejos, así que acabé por refugiarme bajo la mesa azul de mi habitación.

Después de aquella novela que debía terminar, obvio, con la victoria total de los rebeldes sobre el Imperio malvado que se había acabado por convertir en único gobernante de La Tierra, escribí otra, presuntamente bien documentada, sobre la guerra que habría tenido lugar entre una coalición ruso-china sobre otra estadounidense-europea. En la que todo país sobre la urbe se había posicionado. Aquellos eran mis tiempos de adolescencia.

Pantallazo-2

Mientras tanto, jugaba a juegos de guerra en mi recién adquirido Spectrum 48K. Y, de ellos, el que más me gustaba era esta maravilla de «The Fall of Rome», en el que debías ir desplazando tropas hasta intentar soportar el embate de las tropas bárbaras. Sabías que ibas a «perder» pues se trataba de eso, de la caída de Roma, pero debías tratar de perder lo menos posible, incluso, llegué a ganar alguna vez reconstruyendo el imperio… más o menos.

El otro día me dio por buscar un emulador de spectrum para mi flamante portátil de 4Gb (¡¡¡frente a 48Kb!!!) y acabé por encontrar uno, pero ya no recordaba cómo se hacía… de hecho, claro, recuero que leían sus aplicaciones de cintas de casette, pero ahora eso es imposible… así que el simulador simula que tienes que cargar una cinta… es tan gracioso, pensar que alguna vez las cintas de casette tenían aplicaciones informáticas…

Después de probar varios, pude jugar un rato, pero no acaba de funcionar muy bien y supuse acertadamente que habría de haber un simulador online. Y claro que lo hay, faltaría más… no dejan de ser tan solo 48Kb… y estuve jugando otra vez, como cuando tenía 15 años, como cuando lloraba debajo de una mesa azul, como cuando leía sin parar libros de física, de historia, de geografía, de filosofía, jugando y planeando cuál era la forma de sobrevivir, a la vida y a estar solo, a una sociedad en la que no encajaba, que no tenía lugar para mí, a las invasiones bárbaras…

Y lo logré.

¿Quién me iba a decir que iba a ser tan feliz siendo un marciano, un lunático, en esta Tierra?

Pero, de cuando en cuando, me sigue llevando las nostalgia a un lugar extraño llamado adolescencia.

friki friki friki

pantallazo

Estuve haciendo esto hasta entrada la madrugada, del día en el que comienzan mis vacaciones.

¿soy o no soy… friki?

Y todo porque el programa con el que llevo a cabo las sincronizaciones o backups (aunque es más correcto sincronización, porque si falla algo estropearé las copias) podía optimizaarse y, además, hacer copias sobre el sintonizador TDT, amén de los 4 lugares donde ahora mismo replica cualquier cosa que haga…

Tenemos un Siemmens Gigaset M750T que es un chismito que sirve para grabar emisiones de televisión digital terrestre. Lo compramos en su momento como decodificador, pero que cada vez usamos menos para tal fin y que, sin embargo, estoy pasando a usar como servidor web y ftp en Internet y servidor NAS (de archivos) dentro de casa, conectado, como está, a la red local.

El aparatejo es un linux mips modificado para esta plataforma, e instalar algo sobre él es bastante complicadito, pero aún así, me salí con la mía de montar un Samba Server y hacerlo accesible desde mi portátil (entre otros lugares) desde donde copio programadamente archivos a una carpeta del disco duro que lleva anexado. Es un disco duro externo, normalito, formateado en ext3, pero que puede reutilizarse con sus 150 Gb para infinidad de cosas.

En la maquinita tengo montado también un ftp server para que alguna amiga (mi friki-colega Aída B.) pueda descargarse lo que le voy poniendo allí saltándonos restricciones de legislaciones más o menos vulnerables.

Pero lo más gracioso es hacer esto a estas horas… hasta las 2:30 a.m. de mi primer día de vacaciones…

soy friki friki friki…

Por cierto, todo funcionaba a la perfección antes de empezar a hacer esto que estuve haciendo ayer, no era necesario en ninguna manera… es lo que llamo: programación poética.

Esto no es una broma