Cenas navideñas

Este curso he vuelto a proponer que cenemos donde el año pasado para que los grupos de los Talleres de Poesía de Clave 53 se conozcan, intercambien algo de conversación y algún juego poético que incentivaré a participar.

El lugar es un restaurante de comida tradicional española, casero, familiar, que es llevado con mucha calma, con cariño, con mimo, sin aspavientos ni postureos varios. Es sencillo, pero ético, sin subir los precios por las nubes aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.

Se llama El Labriego y está al lado de estudio, en la Calle Veneras (que siempre llamo venéreas, además de estar situado al lado de una farmacia, lo que potencia esa referencia de transmisión fonética). Siempre es complicado teniendo en cuenta que los requerimientos individuales cada día son más y más incompatibles, así, por ejemplo, ha de haber comida vegetariana, sin gluten, sin lactosa, sin picante y con picante… etc… hasta que resulta prácticamente imposible que todas las personas estén a gusto. No obstante, lo intento y creo que lo consigo gracias a la sencillez de la propuesta de cena a base de raciones diversas de El Labriego (sin menú navideño de por medio).

El otro día, mi querida amiga Sylvia insistía en invitarme a comer a una franquicia de esas que pregonan ser «verdes», «saludables», «ecológicas», «éticas», pero que acaban siendo lugares incómodos, edadistas, clasistas, sin alma (sin que yo sepa qué es eso del alma), sin personalidad… y por supuesto, sin ética.

Por fin, la persuadí y la invité a comer a casa un cuscús de verduras que me sale estupendo, la verdad, modestia aparte. Cortando unas cuantas verduritas (una cebolla, un par de dientes de ajo, media berenjena, un calabacín, cinco champiñones portobello, un par de zanahorias pequeñitas) que vertí sofritas, con un par de cucharadas de curri en polvo suave y pimienta blanca, junto con unas uvas pasas, en una olla de barro donde había depositado una cama de sémola de trigo cocida con perejil y una nuez de mantequilla.

Quise fotografiar el momento divertido en el que corté los champiñones, intentando minimizar el número de cortes, alineándolos como si aquello tuviese algún sentido. Me recordó aquella vez que intenté explicar por qué corto los tomates como lo hago.

Estaban recién comprados en la única frutería de confianza que queda en mi barrio, que es regentada por una familia de origen chino, con mucha simpatía, calidad y alejada de las grandes franquicias o empresas oligopólicas como Mercadona, Carrefour, etc… de las que procuro comprar lo mínimo posible. Sin obsesiones, pero también consciente…

Contradicción. Un díptico.

¡Qué bellos recuerdos resumidos en un díptico con dos fotogramas del vídeo que grabó mi querida Aída B. Márquez con cámara en mano!

Estos 2 únicos fotogramas servirían para resumir la acción simplona (Contradicción) que en su día (hace 20 años) planteé dentro de un taller que coordinaba de Arte de Acción en Clave 53.

PROYECTO 0034: Amansar Guapos

Laboratorio de Experimentos Poéticos de Asociación Cultural Clave 53

  • Fecha: Viernes 28 de noviembre de 2025
  • Lugar: Costanilla de los Ángeles, 2, Esc. Izda, 1-D, Madrid
  • Participantes:
    • Ernesto Pentón Cuza
    • Raquel Gómez
    • Tanja Ulbrich
    • Giusseppe Domínguez

Después de varios años de interrupción del Laboratorio de Experimentos Poéticos, el viernes pasado volvimos a juguetear de forma casi íntima y privada (no lo anunciamos en redes y casi ni siquiera en los talleres de poesía), con la propuesta de improvisar a partir de la nada una creación realizable in-situ y en el plazo de 3 horas, desde las 18:00 a las 21:00.

Partimos de una primera hora dedicada a proponer ideas, en frío, sin preconcepciones, lanzando al aire juegos de palabras, o hablando de nuestras jornadas, de la ciudad… y desde ahí buscar una manera de materializar (cada vez más matérico y menos digital) una aventura creativa.

Hoy quería dejar constancia de algunos de los papeles que surgen durante ese periodo inspirador a partir de los que, posteriormente, realizamos un par de objetos interesantes (un libro caja-objetual y una herramienta performativa, así como una canción que se interpretó y grabó con la sencillez de lo inmediato, con la diversión de lo dadaísta).

Las combinaciones de palabras amansar XXXX, fueron escritas entre cuatro personas en menos de 10 minutos, manuscritas posteriormente todas por Raquel Gómez. Mientras tanto, Tanja Ulbrich preparaba la caja-portada, Ernesto Pentón improvisaba una canción titulada «amánsate otra vez» y Giusseppe Domínguez preparaba la logística, materiales necesarios, que iban haciendo falta.

Aquí podemos ver al Laboratorio Disruptor Endocrino
(Tanja Ulbrich, Ernesto Pentón, Raquel Gómez y Giusseppe Domínguez)

Presentando:
Cajita de Amansar con más de 100 amansares varios y jabón amansaguapos.
Regala e incluye un Dispositivo Amansador para las primeras unidades vendidas.

Interpretando el tema «Amánsate otra vez»

CORO

Ven amánsate otra vez
Ven amánsate otra vez
Pon poesía en tu vida
y una cajita antiestrés

SOLO

¿Quieres pasar navidades
sin preocupaciones y con mucho ritmo?

Usa la cajita amansadora
que te ofrezco en esta ocasión.
Viene con dispositivo amansador de oferta
en un todo incluido.

No te prives de amansarte
que el año termina ya sin dilación.

CORO

Ven amánsate otra vez
Ven amánsate otra vez
Pon poesía en tu vida
y una cajita antiestrés

Algunos cadáveres exquisitos algo atípicos

Andamos abrazando árboles arcaicos
altos abismos acuden altaneros
al abrazo absurdo antes de acostarse
agotado artefacto antiguo
al altar es sagrado en mi habitación
además alucono alguna alergia
artista antes anfibio
ahora alcahueta acolchonada abuhardillada.


Algunas amantes amaban
amargamente agazapadas atravesando
anchura adorada
anchoa anclada
aguas calientes me relajan
amaneciendo alcalde armando ansiedades
aluminio acariciando albañiles
acharolados, acartonados, acojonados
acostumbrados a acabar alterados.
Aterrados.


Al amanecer antes amarillea
ámameeee a ambos atardeceres alucinantes
ancianas agotadas acongojadas aislan
abstraerse aunque arenques amargos
ardan arañas andantes al año agazapado
ante amores arduos
ardillas aroma almíbar
atormentada voy yo en el martes sagrado.


Amanece antes, ayer aconteció,
amarillo angosta angustia
académicaaaa altura amorfa atraigo
adelante, atrás, adelante, atrás, adelante
¡Adelante! Hacia atrás atrapa
la alborada ancha anclada
a amplia habitación ilumina el techo
ansiando arroces algo antiguos.


Abrazando a alguien
artículé alabanzas almas adobadas
ansía lo que no tengo,
añoro abuelos alocados ansiosos.
Ánfora anticongelante absurda
a armando armarios amontillados
a altura abotonada
arrebujados alrededor, apasionados,
animados almibarados
albaricoques alucinan azucarados.


Arrancar el martes con mis deberes
animar ansiedades abstractas
anochece acaba asqueada alcantarilla
absurda ambas asquerosas apoltronadas
aunque avisaras
aves aviesas avistarían
almacenes al alba amontonan
amargura antediluviana
andando aparte apesta a andar.


Ansia anclada a alma
adoro niños de miércoles
ando abordo axiomas antiguos.
Ahorro amalgamas absurdas abstractas
amontonados anacardos acomplejados
ahora aldabonazo arrancando arras
al almirante amanerado
admira al alabardero antipático
abrazando amargos áticos.


Textos escritos a muchas manos el 4 de noviembre de 2025
Tanja Ulbrich, Kay Woo, Manuel Rufo, Mónica Rubio, Anita Ges, José Luis González, Alejandro Gallego y Giusseppe Domínguez

Increíble el Ciclo de Bronwyn de Juan Eduardo Cirlot

No sé cómo no había descubierto antes a Cirlot, de quien estoy devorando su poesía, enamorándome, no de Bronwyn, sino de su literatura, la de él.

Tengo pendiente ver la película El señor de la guerra, en la que aparece este personaje tan particular para Cirlot, como para dedicarle casi un lustro de escritura. Por otro lado, estoy convencido de que si no hubiera sido este personaje habría acabado encontrando otro, pues las ganas de escribir se filtran por cualquier rendija.

Su narrativa, la novela inacabada Nebiros no me gustó, quizá en parte por los errores editoriales varios, pero no creo que sea sólo por eso. Me pareció machista y obsoleta… sin interés narrativo o poético. Simplona y poco más.

Su poesía, sin embargo…

Es posible que, como el mismo Cirlot y el Charlton Heston con el peinado más peculiar (por no decir ridículo) de toda su carrera, también acabe enamorándome de Bronwyn (o de la actriz que la interpretó: Rosemary Forsyth).

Cadáver eXquisito

No recuerdo de cuándo ni con quién se compuso este poema siguiendo esa técnica surrealista tan popular del cadáver exquisito (que no bebió el vino nuevo):

Jazmín traía el jarrón
lleno de agua hasta la parte
superior a los edificios chinos
situados bajo el prisma escueto
de quita y pon los ladrillos
con el martillo y la hoz de la bandera
que sepan los políticos
las mentiras que usan o desusan o desbaratan
o misa de las doce y media hora
después de ir a morir.

Un precioso regalo

Kay Woo, a quien tengo la suerte y el honor de contar entre mis alumnas de los Talleres de Poesía Contemporánea desde que se apuntó debido a que le daba curiosidad que un español se interesase por la Poesía Clásica Coreana, de la que suelo impartir un temático anualmente, tuvo a bien regalarme, tras su viaje a Korea, este precioso marcapáginas.

Trajo varios de ellos para regalar a sus compis del taller, siempre atenta, siempre sonriente. ¡Qué suerte tengo de rodearme de personas tan estupendas!

Otro «sibihaiku» por tachadura

Después del ejercicio de la semana pasada, volví a repetir en otro grupo de los Talleres de Poesía Contemporánea, con otros papeles (en esta ocasión algunos de la Utopía de Tomás Moro), un sibihaiku (de 17 palabras, en esta ocasión en 5-7-5) cuyo texto reza:

diferente adorar algún otro sol
fue mayoría encima de universo en progreso
su acuerdo cambia sin religión

Esto no es una broma