Emotivo el Homenaje a Eva Obregón

Ayer celebramos el Homenaje por la muerte de Eva Obregón, que casi diría que oficié, pues no sé muy bien cómo, me erigí en maestro de ceremonias, pero intenté estar lo menos presente posible, al menos en la faceta digamos comercial, que es la que se exacerba en estas fechas hasta límites insospechados y, sobre todo, aburridos para mí.

El homenaje contó con bastantes participantes activos, personas de los talleres de poesía que leyeron los poemas de Eva con gracia, pero muy especialmente con cariño, con mucho cariño.

Yo llevaba un intento de organización para no improvisar demasiado que más o menos se cumplió, con intervenciones de las mujeres de Esta es una plaza que hicieron un par de intervenciones muy bellas, como plantar un árbol en su honor, a modo de renacimiento, y una invitación a cantar en grupo con Eva dirigiéndonos desde una grabación de un ensayo.

Programa del homenaje a Eva Obregón

  • Presentación a cargo de Anita Ges y Giusseppe Domínguez:
    • Definiremos el espacio que se habrá habilitado para decir algo sobre ella, para quien lo desee, que se irá alternando con las lecturas de sus textos por diferentes poetas y amistades.
  • Primer Bloque de lecturas de poemas
    • María Jesús Orella, Pepa Delgado, Francisco Domínguez y Carmen Garrido
    • Alejandra Dieste, Ángel Nevado y Mónica Rubio
    • Invitación a decir algo sobre Eva (I)
  • Twittersía
    • Comentar el proyecto así como el juego que siempre le encantaba a Eva
    • Tanja Ulbrich, Ernesto Pentón y Giusseppe Domínguez
  • Segundo Bloque de lecturas de poemas
    • Susana Olalla, Susana Recover y Sara Mansouri
    • Armando Silles, Javier Jiménez y Andrea Vidal
    • Invitación a decir algo sobre Eva (II)
  • Speed Dating Poético y Lavandelirium
    • Tanja Ulbrich, Andrea Vidal y Giusseppe Domínguez
  • Tercer Bloque de lecturas de poemas
    • Isabel Jiménez y Giusseppe Domínguez
    • Ernesto Pentón, Anita Ges, Alejandro Gallego y Tanja Ulbrich
    • Invitación a decir algo sobre Eva (III)
  • Proyección de Vídeo y Fotos de Eva en distintos momentos
    • Proyección del Vídeo de Eva recitando/cantando Tengo Swing
    • Proyección de fotografías
    • Cierre del acto e invitación a celebrar su vida recordándola viva y feliz

Lo cierto es que hubo muchísima gente querida celebrando la vida, la ilusión y la alegría de vivir que Eva tenía y no caímos en el melodrama, pero dejamos caer alguna lágrima que también forma parte de la emoción de saber que ya nada nos la recuperará. Queremos ser llorando el hortelano, de la tierra que ocupa y estercola, de nuestra compañera del alma, tan temprano…

Un evento precioso que me alegró haber promovido y, en última instancia y manque me pese, oficiado.

El pañuelo palestino era el guiño mínimo necesario que no podía faltar en un acto que homenajease la vida políticamente muy comprometida de Eva (y la mía, aunque cada día menos), pero se me escapó retirar de la vista la bolsa de El corte inglés, a quien hicimos mucha más publicidad de la que merece. También es cierto que una lectura posible es que no vamos a tirar bolsas a la basura porque sean de un centro comercial que detestemos. La reutilización está por encima de esas cosas. O debería. ¿O no?

Me quedo con las palabras de mi amiga África de hoy agradeciéndome la organización de este acto:

Hola Giuppe, a mí también me gustó mucho verte y compartir tan lindo homenaje! Decirte que fue precioso lo que organizaste, emotivo, ordenado, cariñoso, con gusto, con humor y que también fue muy importante y necesario lo que hiciste, necesitamos ritualizar la vida en comunidad y dar la bienvenida y la despedida a lo que va aconteciendo. Me gustó mucho formar parte, aunque mis ganas de bailarle a Eva se quedaran pa dentro..

Decirte que me encantó lo que escuché de poesía, y me entraron muchas ganas de estar más cerca de ella, también sentí que escuchando los poemas de Eva, la sentí más cercana y más «asequible». Ya sabes, quitarme esas ideas preestablecidas de cómo de elocuente y finolis tiene que ser la poesía. Qué gamberra ella y qué inspiradora!

África Clua Nieto, 6 de octubre de 2025

Otros ejemplos de poesía oculta

En los sellos que comentaba ayer, extraer poesía oculta ha resultado una preciosa manera de fabricar, al menos, 4 regalitos para distintas personas aún por determinar.

Los textos obtenidos han sido:

  • Amar todo. Es lo lógico.
  • necesitamos color
  • ser siempre acción

Ha habido dudas, pero era necesario simplificar… tomar decisión, en última instancia: ser siempre acción.

El cementerio de los bolis gastados

Tengo una cajita
que fue el paquete original
de un viejo reproductor de mp3
que tiene un cierre
cautivador
imantado.

Tengo bolígrafos
que gastan una ingente cantidad de tinta
porque son de punta
más gruesa de lo habitual.

Cada semana tengo que desechar
un bolígrafo gastado
que quiero conservar
para posibles acciones
o instalaciones.

Hace años planté varios
en una residencia artística
y no creo que hayan dado frutos
azules.

Tengo en mente rellenar
con tinta de calamar
unos cuantos
y escribir
poemas marinos.

Mientras tanto
los bolígrafos
van siendo enterrados
en lo que yo denomino
mi cementerio de los bolis gastados

esperando
algún tipo de resurrección.

Aprovechando una caja de zapatos y unas cajas de Iomega ZIP

Nadie recordará qué es eso de los Iomega ZIP de 100Mb de almacenamiento, que hubo un tiempo en el que era absolutamente revolucionario, pero que nunca llegó a merecer la pena, pues pronto fueron sustituidos por los mucho más compatibles y portables CD regrabables, luego los DVD+RW, después los PenDrive y ahora la nube… que es mucho más inquietante de lo que parece, pues está en manos de pocas empresas, en la mayoría de los casos.

Con un poema reciclado y una caja de zapatos de un rojo tan intenso que no quería desperdiciarla, realicé el Poema Rojo.

El poema rojo es una edición de 2 ejemplares del mismo poema escritos (impresión pegada) sobre cartón blanco y rojo de una caja de zapatos cortada en cuatro cuadrados de 9cm cada uno y encajados en cajas de PVC de unidades Iomega ZIP 10x10x0,8 cm.

Solo queda un broche final de imprimir un papel o cartulina rojo a modo de «portada» para redondear la «rojedad» de la edición y añadirla al productito por la cara en la que ahora se puede ver el poema impreso en negro sobre blanco.

Los ojos, poema objeto

Hace unos días Ernesto Pentón me regaló unas gafas que iba a tirar porque estaban algo deterioradas. Yo tenía guardada una caja de bombones que no sabía cómo ni cuándo usar. El poema de los ojos con un lipograma fuerte lo acababa de releer por el taller de poesía dedicada a OuLiPo que estamos realizando los miércoles a las 19:00.

Estos elementos se combinaron como por arte de magia para dar lugar a este pequeño objeto que ha resultado ser un obsequio para Pepe Buitrago en su setenta cumpleaños al que fui invitado la semana pasada.

Me gusta pensar que ha caído en buenas manos, manos de alguien que sabe apreciar lo poético de regalarle unas gafas en una caja que contiene un poema titulado «los ojos» a una persona que se dedica a la poesía visual realizada con hologramas.

Dudé si imprimir el poema sobre un papel especial (tenía unos restos de papel plateado), pero terminé por hacer una versión más sencilla y al mismo tiempo más legible y duradera: impreso sobre papel blanco con una lámina de papel cebolla superpuesta. La transparencia algo translúcida que se genera evoca, de alguna forma, esa evanescencia de un holograma.

Un tablero encontrado en la calle

Ayer encontré un tablero en la calle
que hoy traje a mi lugar de trabajo
para montar una estantería
o hacerme un mueble.

Es un tablero blanco macizo de madera
lacado en blanco.

Tiene un grosor de casi cuatro centímetros
anchura de veinticinco centímetros
y longitud de más de un metro.
Eso son 10 millones de milímetros cúbicos.
Podría calcularlo con bastante precisión.
También podría calcular su peso
(aunque las unidades sean las de masa)
y con ambas medidas determinar la densidad.

En resumen: pesa mucho.

El camino hasta el estudio cargando
con la materia del tablero
ha sido arduo.

Envolví la parte central en una camiseta
a la que arranqué las mangas
para convertirla en una prenda
utilizable en los calurosos veranos veratenses.

Había algo así como un centro de gravedad
que hacía coincidir horizontalmente con mi muñeca derecha
y recordaba que el trabajo mecánico
es el producto escalar del vector desplazamiento
por el vector fuerza.

La fuerza ejercida era la contraria al peso del tablero
que tenía muchas ganas de ir al centro de la Tierra.
El desplazamiento era perpendicular a la misma
aproximadamente
en un desplazamiento por la superficie del planeta.
El producto escalar en cuestión era nulo.
No he trabajado.

Llego al estudio y decido limpiar el tablero
recogido de la calle abandonado.
Busco un trozo de tela del que pueda prescindir
para limpiarlo con alguna disolución jabonosa
o incluso
con gel hidroalcohólico para asegurarme
una perfecta desinfección
después de haberlo acarreado veinte minutos.

Lo coloco sobre unos cartones para asegurarme
de que la mesa no sufrirá daños derivados
de la aplicación de algún producto de limpieza.

Casi no me quedan cartones.
Pienso: reciclo demasiado.

Pretendo usar la tela de la prenda recortada
pero la miro con nostalgia por su entropía
combatida.

No me decanto por usar algo roto por mil sitios
(a nivel microscópico por muchos más)
para limpiar un tablero abandonado.

Lo miro mientras escribo este texto
que no me sirve en absoluto para resolver esta situación.

Me bloqueo con el bloque.
No quiero hacer un juego de palabras otra vez.
Otra vez.

Está apoyado sobre el canto longitudinal
en una posición parcialmente inestable.

He de decidir.
He de decidir algo.
He de limpiarlo.

Me tienta navegar por otras pestañas del navegador
para huir del conflicto. (¿qué conflicto?)

El balcón está abierto de par en par
mostrándome la potencia solar ultravioleta que necesitaré
para impresionar los químicos cianotípicos
con los que quiero juguetear este verano.

Queda poco para llegar al verano.
Hoy hay un eclipse parcial de sol
en el que la luna se interpondrá
entre la línea que nos une a la bomba de hidrógeno
incandescente.
Apenas se notará un cuatro por ciento en Madrid
entre las 12:00 y las 12:30.

He pensado en cómo voy a apoyar
el tablero
para que me haga de alero en el lateral derecho
de mi escritorio.

Ahora es más necesario limpiarlo.
He vuelto a tocarlo sucio como está
y vuelvo a teclear sobre este teclado
infecto.

Me he de cambiar de ropa para limpiarlo.
Puedo usar la camiseta gris
con el logotipo del ayuntamiento de Fuenlabrada
que me regaló una amiga que trabaja allí.
Pero ¿cómo usarla?
Si la uso como ropa para no mancharme
no puedo usarla para trapos de limpieza.
Si la uso como trapos de limpieza
no puedo usarla para no mancharme.

He de decidir.

Me regodeo en la diferencia entre utilizar la expresión
«He de decidir»
frente a
«Tengo que decidir».

Mucho más interesante la primera
que con menos letras dice lo mismo
que genera ese curioso «de de…»
que contiene tres veces la letra e y dos veces la letra i
seguidas.

No tengo nada.
Ni siquiera que decidir.

Decidir no parece ser el problema.
Y sin embargo es el problema.
Pero son dos «decidir» diferentes:
la palabra decidir
la acción decidir.

Quiero levantarme para encontrar una solución.
Pero no quiero levantarme
para no encontrar una solución.

El tiempo sigue pasando.
El eclipse está a punto de producirse.
La luna no se detiene en tomar decisiones.
El sol tampoco.
La luz o radiación electromagnética
tampoco.
Hay un poco menos de espacio soleado
frente a las jambas del balcón.
¿Qué le ocurriría a una cianotipia
realizándose
bajo los influjos de un eclipse total?

Ha pasado una hora y la insolencia del tablero
sigue ahí.

Me levanto
abandono la escritura
y limpio.

Predicciones astrológicas

Parece que no pasa el tiempo:

    Año de necesidad de acuerdos.
    Grupos que se escudan en todo tipo de ideas para mostrar su talante netamente fascista.
    Panorama mundial será bastante complicado.
    Estancamiento económico.
    La incidencia dependerá de los responsables últimos que gobiernan en las distintas autonomías.
    Situación inarmónica que no facilitará las cosas.
    Regresarán las tensiones en el terreno internacional y económico.
    Se puede decir que este año será una copia del anterior.
    Para la gente normal será un año regular, bueno o muy bueno.
    Será aconsejable evitar los viajes.

Lo encontré en una agenda que estaba deshaciendo para reciclarla (reutilizarla, en realidad) del 2005, que había sido ya usada para servirme de cuaderno de los talleres que entonces coordinaba de Desarrollo de la Creatividad.

Tremendo.

Feliz 2005 y que la suerte les acompañe.

Esto no es una broma