Los 4 sonetos del apocalipsis

Quizá antes de mañana… que se acaba el mundo… Tengo que pensar una manera de recitar estos 4 poemas (o quizá solo uno):

Los 4 sonetos del apocalipsis
Nicanor Parra

1

†††† ††† ††††† †† †† †††††† †††
†† †† †††† ††††† † ††††† †† †††††† †††
††††† †† †† †††† †††††† †††† ††† †††††††
†† ††† ††††††† ††† ††† †††† ††† ††††††

†† ††† †††† ††††††† ††††† ††† ††† †† ††††††
††††††† † †††† †††††††††† †††† †††† †††
†††† †††† ††††† † †††† †††† †††† †††† ††††††
††† ††† ††††††††† †† †† †††† †††† †††††

††† ††† †† †††† ††††††† †††††† †††† †††
†††† †† † †††† †††††† † †††† ††† †††††
††††††† †† †† †††† †††† ††††† †††† ††††††††

†† †† ††† ††††† †††† ††† ††††† ††††††††
†††† †††† †† †††††††† † †††† ††† †††
††† ††† ††††† †††† †††††† ††††††† †† ††

2

†† ††† †††† †† ††††††† ††††† ††† ††††† ††
†† ††††† †††††† † †††††† †† ††††† †††††††
††††††† ††† †† ††††††† †††† ††† †† ††††
† †† ††††† ††††††† †† †††††† †† ††††††

††† ††† †††† ††† †††††† †† ††††††† ††††††
† †††† †††† ††††††† ††††† †††††† ††† †††
††† †† †††† ††††† † †† ††††† †† ††††††
†††††† †††††† ††† †† ††††† † ††† ††††† ††††

†† †††††† † †† ††††† †††††† †††† † ††††
††† †††††† †† †† ††† ††††† †† †††††† ††††
†† ††††† ††† ††† ††††† †††† ††† †††††††

††††† † ††††† ††† ††††† ††† ††† †††††††
†† ††††††† ††† ††††††† ††† ††††††† ††† †††
††† †† †††† †† †††† †††††† ††††††† † †††††

3

†††† ††† ††††† †† ††† †††††† †††
†† †† †††† ††††† † ††††† †† †††††† ††
††††† †† †† ††††† †††††† †††† ††† †††
†† ††† ††††††† ††† ††† †††† ††† † ††††

†† ††† †††† ††††††† ††††† ††† ††† ††
††††††† † †††† †††††††††† †††† †††† †††
†††† †††† †† †† † †††† †††† †††† †††
††† ††† ††††††† † †† †† †††† †††† ††††

††† ††† †† †††† ††††††† †††††† †††† †††
†††† †† † †††† †††††† † †††† ††† †††††
††††††† †† †† †††† †††† ††††† ††††

†† †† ††† ††††† †††† ††† ††††† † ††††††
†††† †††† †† †††††††† † †††† ††† †††
††† ††† ††††† †††† †††††† ††††††† ††

4

†† ††† †††† †† ††††††† † ††††† ††† ††††† ††
††† †† ††††† †††††† † †††††† †† ††††† †† ††††
† ††††††† ††† †† ††††††† †††† ††† †† ††††
† †† ††††† ††† ††††††† †† †††††† †† ††††††

††† † ††† †††† ††† †††††† †† ††† ††† †† †††††††
† †††† †††† ††††††† †† ††††† ††††††† ††† †††
†††† †† †††† ††††† † †† †††††† †† ††††††
†††† † †††††† ††††† †† ††††† † † ††† ††††† †††††

†† †††††† ††† † †† ††††† †††††† †††† † ††††
††† †††††† †† †† †† ††† †††††† †† †††††† ††††
†† ††††† ††††† ††† ††† ††††† †††† ††† ††††††

††††† † ††††† †† ††† ††††† †††† ††† †††††††
†† †††††††† ††† ††††††† ††† ††††††† †† ††† †††
††† †† †††† ††† ††††† †††††† ††††††† † ††††††

(De Hojas de Parra, 1985)

La culpa de resfriar

El domingo asistí a un evento
convocado por Jaime Vallaure
en una galería de algo así como arte contemporáneo
en la calle costanilla de los ángeles
esquina con la calle arenal
justo junto a una bella cafetería
llamada Viena Capellanes.

El espacio se llamaba
y se llama Gotelé.

Cada domingo, él y otros artistas
a los que admiro
se reúnen a crear dibujo
sobre pizarra
interviniendo mutuamente
en el trabajo de los demás
con respeto
pero con aprieto
así que van quedando obras
cuya importancia
no reside en el objeto
sino en la acción y la concepción
del método de trabajo
y expositivo
pues cada domingo
tras su tiempo reservado para la creación
abren el local a la recreación
pública
y los asistentes pueden acudir
como Carmen y yo el pasado domingo
a contemplar las obras, charlas con los artistas
y distenderse un rato entre buenas conversaciones
nutritivas.

Durante este periodo
y haciendo un interesante llamamiento
sobre el mercado del arte y la dificultad
especial por la que está atravesando
el sector
venden las obras que se van generando
de manera que si alguna no se vende
vuelve al ciclo de la creación colectiva
repintándose
al domingo siguiente
sobre la anterior
dejando
o no
huellas de la anterior
como en un palimpsesto
del siglo XXI
que no maneje aún mucho la orientación magnética
de materiales
sino la marca abandonada de tiza sobre pizarra.

Es divertido darse cuenta de la ironía
que supone que en ciertas críticas a la comercialización
especulativa
se acabe por caer en los mismos juegos
pérfidos
de oferta y demanda
para adjudicar valor
y precio,
así,
los cuadros que pinta el ínclito
Isidoro Valcárcel Medina
se venden antes de estar terminados
y son adquiridos por gente que
como yo
le idolatran
hasta la tontería
de convertirlo en un mito viviente.

Supongo que él
se ríe de eso
y de nosotros
con mucho
mucho
respeto.

Mi preocupación
el otro día
era acercarme demasiado a él
y contagiarle esta gripe
que me ha atrapado
y
eventualmente
provocarle la muerte.

Mi inevitable bagaje católico
me hace sentirme culpable
de lo que podrían hacer mis virus
que ni siquiera son míos
salvo pensando que son inquilinos de un cuerpo
que, en cierta medida, poseo.

No adquirí ningún trabajo
pero me quedé con algo de ganas
de comprar una pieza de Jaime
el la que había jugado con el material de la tiza
usándolo como pintura de pared
realizando un cuadro de pintura blanca
sobre el negro de la pizarra
con
(¿cómo no?)
gotelé.

Huellas

Yolanda Pérez Herrera convocó, dentro del apartado «teórico» de la Novena Edición del Encuentro de Acción!MAD12, mediante un email (y un evento FaceBook) a lo siguiente:

M(H)ITOS & REALIDAD(IDEAL)ES (Huellas de Acciones 2011/2012)
convoco
FluxAcciones de 1’ 60”
el viernes 30 de noviembre a las 20.30 horas
en el CAM – Centro de Arte Moderno
Calle Galileo, 52 – Madrid


Me sumé a la misma convocatoria un par de días antes, no estando muy seguro de la acción que quería realizar. Por un instante, tiré de biblioteca para encontrarme que tenía pendiente una bonita acción sobre la poesía y su poder evocador a largo plazo plantando poemas, pero después me di cuenta de lo difícil que iba a ser conseguir un tiesto, arena, una regadera, elegir bien el libro de poemas, aunque seguramente sería uno mío, y todo eso para una pequeña acción de un minuto y 60″.

Debo decir, avergonzado, que solo me di cuenta de que esa cantidad eran 2 minutos unos segundos antes de hablar con Yolanda el mismo viernes. Supongo que mi cabeza no había tenido demasiado foco en ello como para tomar conciencia de lo que era.

El viernes al medio día tenía que dar una clase particular a una chica en Estrecho, cerca de la casa del performer Hilario Álvarez, a quien supuse que no vería esa noche, aunque no tenía claro el porqué. Salía de esa clase con tiempo justo para llegar pronto al CAM, así que decidí ir respirando el tiempo y aprovechándolo para concebir la idea con la que realizar la acción. Quería que fuese tan tan tan simple como para poder realizarla con lo que llevase encima y eso hice.

Tomé de referencia la palabra huellas, que estaba en la convocatoria, haciendo referencia a huellas de acciones y la transformé en las huellas menos metafóricas que se me ocurrieron, las mías, las huellas de un par de pies que daban unos pasos por el espacio.

Tentado de hacer algo más espectacular, como ya me había pasado en otras ocasiones, pensé en dejar caer un bote de pintura con el que dejar las huellas más explícitamente o un soporte en el que se pudiesen ver, ver con claridad y distinción, también pensé en la posibilidad de caminar e ir fotografiándolas a medida que avanzaba, con la cámara de mi flamante smartphone que hace tostadas…

Pero finalmente me dejé de tonterías y me centré en la acción, en la acción de dejar unas cuantas huellas de mis pies descalzos sobre el delicado suelo de tarima.

¿Por qué descalzos?

Tuve mis dudas, pero me apetecía llamar la atención mínimamente sobre los pies. Mis pies, que son o me parecen ser bastante feos, deformes, planos y que últimamente me están dando más de un quebradero de cabeza, obligándome a ir a médicos, traumatólogos y que me harán llevar plantillas para luchar contra su inexistente arco.

Me quedé bastante a gusto con mis doce pasos (eso de los 12 pasos tenía más lecturas, eso me gusta) y con el juego que hice preparatorio quitándome y poniéndome los enseres que llevaba encima como queriendo decir que para la acción no era necesario quitarse nada, ni vestirse de nada en particular, ni tan siquiera haberse lavado los pies esa tarde.

Resultó una acción sencilla, cotidiana, vulgar, que cualquiera puede hacer, sin ampulosas puestas en escena, sin pretensiones, justo lo que tengo ganas de seguir explorando en esta interesante forma de expresión.

Enhorabuena, amigo giusseppe. Me gustó.

Performance titulada Ataduras

Visualicé unas cuantas ataduras
como

un reloj (de pulsera) encadenado a una bola de esas de las prisiones
el problema está en que no me vale una imitación de bola
hecha con cartón piedra o similar

una cadena o soga atada a un ladrillo

y algunas otras que puedo seguir imaginando
como un ordenador personal
o una lavadora

y preferiblemente nada humano
pues los seres humanos no son ataduras
ni mis amigos
ni mi familia
ni mi pareja, mi compañera, mi libertaria

después de estar «atado» a mis ataduras
intentar
moverse.

Es algo que tengo que perfilar. Está poco definida, me falta visualizarla más concretamente. Pero quería participar a quien leyese este diario de cómo me surge una idea que, quizá, con el tiempo, veré en algún encuentro de arte de acción o algo así.

Además, me gusta inscribirla junto a un texto que describa lo que me hacen sentir esas ataduras, lo que me incitó a pensar en ellas, a desear mostrarlas, a querer escribir un poema con acciones sobre ese tema.

Esa, digamos, partitura, quedará escrita y publicada en mi web para uso y abuso de quien así lo desee.

Sacando Punta

No le acabé de sacar punta al lápiz ni a la acción el sábado pasado, cuando fui invitado a participar con una performance en la inauguración del lugar El Patio de Martín de los Heros.

Tenía pensada una acción mucho más dura, más básica, más simple, pero quería algo de participación del público para que me ayudaran a sacar punta a otros lápices. ¿Por qué?

No sé, quizá por aquello de no sentirme demasiado solo y quizá por resaltar que esa acción la podía hacer cualquiera.

Quise ver cómo funcionaba esa misma acción a distintos ritmos. Habría sido ideal tener cinco metrónomos, pero lo que tenemos más a mano son smartphones, así que esa misma mañana monté 5 archivos de audio usando audacity, para que funcionaran como tales. Por supuesto, ahí dejé volar mi numerología habitual, múltiplos del 3 que echaba de menos en toda esta acción, más allá de que hubiese, casualmente, 6 personas simultáneas sacando punta.

Por un momento, incluso pensé en comprar los lápices y sacapuntas que me hicieran falta hasta llegar a 27, pero no quise gastar dinero. Este objetivo acabó por imponerse. Por otro lado, no estaba muy seguro de que fuese a haber 27 asistentes…

La acción se desarrolló como había pensado, con mucha más dificultad de lo habitual, como suele ser habitual, por otro lado, porque sacar punta a un lápiz me es mucho más difícil de lo que esperaba. Se me rompió la punta varias veces, me hacía daño, no podía seguir con la mano y continué con la boca… un horror. Por momentos pensé si no era algo casi terapéutico, un poco catártico, sin pretenderlo, pero ahí estaba, con un lápiz que se me resistía como cuando hice las acciones del proyecto Silla – Deconstrucción, como si los objetos impusieran una resistencia a dejar de ser lo que son. Ahí estaba otra vez y no lo vi en ese momento. Hummm…

A continuación pongo el texto de la acción tal como la había pensado al principio…

Sacando Punta

Pensada para ser realizada en el Encuentro de Arte de Acción de El Patio de Martín de los Heros el sábado 27 de Octubre de 2012.

Con un lápiz sin punta, cilíndrico, y cinco sacapuntas de colores, pedir a 5 voluntarios que sostengan los mismos.

Ir de uno en uno sacando punta al lápiz con su ayuda, sin pensar en las posibles connotaciones sexuales de introducir un cilindro en un agujero que devora la punta del mismo, sin dejar de ser útil para lo que se ha pensado, para escribir.

Con lo mínimo que quede, escribir en una hoja grande (o en el suelo) una enorme Z.

sacar ~ a algo. 1. loc. verb. Aprovecharlo para fin distinto del que le corresponde. 2. loc. verb. coloq. Atribuirle malicia o significado que no tiene.

Dada esta acepción que la RAE concede a punta, puedo pensar en un fin distinto al de escribir, además de atribuirle un significado nuevo a ese lápiz.

Quizá, fabricar con él un colgante aujereando con una aguja enhebrada la goma que lleva añadida a la parte de atrás del mismo.

(RAE) Sacapuntas. 1. m. Instrumento para afilar los lápices.

(RAE) Sacar. (Quizá del gót. sakan, pleitear). 1. tr. Poner algo fuera del lugar donde estaba encerrado o contenido. 2. tr. Quitar, apartar a alguien o algo del sitio o condición en que se halla. Sacar al niño de la escuela. Sacar de un apuro. 3. tr. Aprender, averiguar, resolver algo por medio del estudio. Sacar la cuenta. 4. tr. Conocer, descubrir, hallar por señales e indicios. Sacar por el rastro. 5. tr. Hacer con fuerza o con maña que alguien diga o dé algo. 6. tr. Extraer de una cosa alguno de los principios o partes que la componen o constituyen. Sacar aceite de almendras. 7. tr. Elegir por sorteo o por pluralidad de votos. Sacar alcalde. 8. tr. Ganar por suerte algo. Sacar un premio de la lotería. 9. tr. Conseguir, lograr, obtener algo. 10. tr. Comprar algo, como un billete, una entrada, etc. 11. tr. Dicho de una persona, de un animal o de una cosa: Aventajar a otro u otra en lo que se expresa. 12. tr. Alargar, adelantar algo. Antonio saca el pecho cuando anda. 13. tr. Ensanchar o alargar una prenda de vestir. 14. tr. Exceptuar, excluir. 15. tr. Copiar o trasladar lo que está escrito. 16. tr. Hacer una fotografía o retrato. 17. tr. Mostrar, manifestar algo. 18. tr. Quitar algo que afea o perjudica. Sacar una mancha, una enfermedad. 19. tr. Citar, nombrar, traer al discurso o a la conversación. Los pedantes sacan todo cuanto saben, aunque no venga al caso. 20. tr. Ganar al juego. Sacar la polla, la puesta. 21. tr. Producir, criar, inventar, imitar algo. Sacar una máquina, una moda, una copia, un bordado, pollos. 22. tr. Desenvainar un arma. 23. tr. Hacer perder el conocimiento y el juicio. Esa pasión te saca DE ti. 24. tr. Librar a alguien de algo. Sacar DE cuidados, DE pobre. 25. tr. Dar a la pelota o al balón el impulso inicial, sea al comienzo del partido o en los lances en que así lo exigen las reglas del juego. 26. tr. En el juego de pelota, arrojarla desde el rebote que da en el saque hacia los contrarios que la han de volver. 27. tr. Apuntar o escribir aparte una cita, una nota, una autoridad. 28. tr. Aplicar, atribuir un apodo, un mote, una falta, etc. 29. tr. Volver a lavar la ropa después de pasarla por la colada para aclararla, antes de tenderla y enjugarla. 30. tr. Méx. reprochar. 31. prnl. Méx. quitarse (? irse de un lugar). ~ a bailar. 1. loc. verb. Dicho de una persona: Pedir a otra que baile con ella. 2. loc. verb. Dicho del bastonero: Indicar a alguien que salga a bailar. 3. loc. verb. coloq. Nombrar a alguien de quien no se hablaba, o citar un hecho que no se tenía presente. Se usa de ordinario culpando o motejando a quien lo hace con poca razón. ¿Qué necesidad había de sacar a bailar a los que ya han muerto? ~ a danzar. 1. loc. verb. coloq. sacar a bailar (? nombrar a alguien de quien no se hablaba). 2. loc. verb. coloq. Obligar a alguien a que tome partido en un negocio o contienda. ~ adelante. 1. loc. verb. Proteger a una persona en su crianza, educación o empresas. 2. loc. verb. Llevar un asunto o un negocio a feliz término. ~ alguien mentiroso, o verdadero, a otra persona. 1. locs. verbs. Probar con la propia conducta, o por diferente medio, que es falso, o cierto, lo que había dicho de él. ~ a volar a alguien. 1. loc. verb. Presentarle en público, quitarle la cortedad, darle conocimiento de gentes. ~ claro la pelota. 1. loc. verb. Lanzarla desde el saque de modo que pueda restarse fácilmente. ~ en claro. 1. loc. verb. Deducir claramente, en sustancia, en conclusión. ~ en limpio. 1. loc. verb. sacar en claro. ~ largo la pelota. 1. loc. verb. Lanzarla a mucha distancia desde el saque.

(RAE) Punta. (Del lat. puncta, t. f. de -tus, part. pas. de pung?re, picar, punzar). 1. f. Extremo agudo de un arma blanca u otro instrumento con que se puede herir. 2. f. Extremo de algo. La punta del pie. La punta del banco. 3. f. Colilla de un cigarro. 4. f. Pequeña porción de ganado que se separa del hato. 5. f. Cantidad grande de personas, animales o cosas. 6. f. Cada uno de los brotes desarrollados que tienen las astas del ciervo. 7. f. Asta del toro. 8. f. Clavo pequeño. 9. f. Lengua de tierra, generalmente baja y de poca extensión, que penetra en el mar. 10. f. Extremo de cualquier madero, opuesto al raigal. 11. f. Sabor que va tirando a agrio, como el del vino cuando se comienza a avinagrar. 12. f. Parada que hace el perro de caza cada vez que hace la muestra. 13. f. Algo, un poco de una cualidad moral o intelectual. Tener una punta de loco. Tener sus puntas de poeta. 14. f. Arq. Madero que corresponde a la extremidad del árbol. 15. f. Heráld. Tercio inferior de la superficie del campo del escudo. 16. f. Heráld. Parte media de este tercio. 17. f. Heráld. Pieza honorable inversa a la pila, o sea figura triangular que tiene la base en la parte inferior y el vértice opuesto a la base en la superior del escudo. 18. f. Impr. Punzón utilizado para sacar de la composición letras o palabras. 19. f. Cuba. Hoja de tabaco, de exquisito aroma y superior calidad, pero pequeña. 20. f. pl. Encaje que forma ondas o puntas en una de sus orillas. 21. f. pl. Primeros afluentes que recibe un río, arroyo u otro caudal de agua. 22. f. pl. Vertientes o territorios de la cabecera de un río, arroyo u otro caudal de agua. 23. adj. puntero (? avanzado y reciente en su género). Tecnología punta. la ~ del iceberg. 1. f. coloq. Parte visible o conocida de un asunto, del cual se desconoce otra parte mucho mayor. ~ con cabeza. 1. f. Juego de niños que consistía en tratar de acertar alguien si el par de alfileres que otro tiene en la mano cerrada está cabeza con cabeza o cabeza con punta. ~ de diamante. 1. f. Diamante pequeño que, engastado en una pieza de acero, sirve para cortar el vidrio y grabar superficies muy duras. 2. f. Pirámide de poca altura que como adorno se suele labrar en piedras u otras materias. ~ de París. 1. f. alfiler de París. ~ florecida. 1. f. Arg. Deterioro del cabello que hiende en dos sus puntas. U. m. en pl. ~ seca. 1. f. aguja (? para grabar al agua fuerte). acabar algo en ~. 1. loc. verb. coloq. Acabar mal o no llegar a un resultado definitivo. andar en ~s. 1. loc. verb. coloq. andar en puntos. a ~ de lanza. 1. loc. adv. Con todo rigor. Llevar un asunto a punta de lanza. a ~ de pala. 1. loc. adv. coloq. En abundancia, en gran cantidad. U. t. c. loc. adj. a torna ~. 1. loc. adv. coloq. Mutua o recíprocamente. bogar de ~. 1. loc. verb. Bogar en cada bancada un solo remo, alternando la banda en cada una de aquellas. de ~. 1. loc. adj. Dicho de un objeto con el extremo aguzado, que está tieso o como dispuesto a penetrar. Pelo de punta. Clavo de punta. 2. loc. adj. puntero (? avanzado y reciente en su género). U. m. en América. Tecnología, investigación de punta. 3. loc. adv. de puntillas (? pisando con las puntas de los pies). de ~ a cabo. 1. loc. adv. de cabo a cabo. de ~ en blanco. 1. loc. adv. Con todas las piezas de la armadura antigua. Armar de punta en blanco. 2. loc. adv. coloq. Con uniforme, de etiqueta o con el mayor esmero. Estar, ir, ponerse de punta en blanco. 3. loc. adv. Dicho de disparar un arma de fuego: Con puntería directa, cuando por la corta distancia a que está el blanco no se requiere el uso del alza. 4. loc. adv. Abiertamente, de manera directa, sin rodeos. en ~. 1. loc. adv. Dicho de amarrar un barco a un muelle: Perpendicularmente a él. 2. loc. adv. Dicho de danzar: Con los pies apoyados en la punta de los pies rígidos. en ~s. 1. loc. adj. Taurom. Dicho de un toro: Que no tiene afeitados los cuernos. estar alguien hasta la ~ de los pelos, o del pelo. 1. locs. verbs. coloqs. estar hasta los pelos. estar de ~ con alguien. 1. loc. verb. coloq. ponerse de cuerno con él. hacer ~ alguien. 1. loc. verb. Dirigirse o encaminarse el primero a una parte. 2. loc. verb. Oponerse abiertamente a otra persona, pretendiendo adelantarse a ella en lo que solicita o intenta. 3. loc. verb. Sobresalir, destacar entre muchos por los méritos personales, o por otras circunstancias. por la otra ~. 1. expr. coloq. U. para negar rotundamente algún aserto. sacar ~ a algo. 1. loc. verb. Aprovecharlo para fin distinto del que le corresponde. 2. loc. verb. coloq. Atribuirle malicia o significado que no tiene. ser de ~ alguien o algo. 1. loc. verb. Ser sobresaliente en su línea. tener alguien algo en la ~ de la lengua. 1. loc. verb. Estar a punto de decirlo. 2. loc. verb. Estar a punto de acordarse de algo y no dar en ello. tener ~s y collar de. 1. loc. verb. coloq. U. para dar a entender que alguien tiene asomos de un vicio o maldad. tocar a alguien en la ~ de un cabello. 1. loc. verb. tocar en un cabello.

Artón – EXCHANGE

Hace unos días, Ana Matey me propuso escribir un texto para acompañar una convocatoria de Arte de Acción titulada EXCHANGE. En su página web hay mucha más información, así que no voy a hacer un resumen de en qué consiste. Tan solo voy a exponer, en el formato que fue concebido, el texto que le envié.


Artón – Exchange

Una de las ideas clave de Fluxus fue que la creación contemporánea mantuviese un grado determinado de musicalidad, entendida esta como la que hace alusión al hecho de que muchas obras estén diseñadas como partituras, obras que puedan ser ejecutadas por artistas que no sean el propio creador1. Que, de este modo, se convierte más bien en compositor.

La propuesta que hace Artón en su convocatoria EXCHANGE es una aplicación de esta idea de Musicalidad que caracteriza gran parte del arte conceptual, desplazando claramente el objeto de la creación, obligando a trabajar, por otro lado, con la pieza de un artista que ha concebido el trabajo, a modo de partitura o composición que le es entregada a un realizador, un performer para que la lleve a cabo, recordándonos que, así, performer no corresponde con el concepto más extendido – y no por ello acertado – de aquel que lleva a cabo sus propias acciones concebidas por sí mismo.

Además de relacionarlo con esta desconexión o desdoble de la obra artística entre quien concibe la obra y quien la concreta, esta propuesta pretende descubrir o poner de manifiesto la pérdida de información que se produce en toda comunicación cuando el mensaje es transferido; de manera que la información que llega no proporciona la misma acción que quien la había concebido tenía originariamente en la cabeza.

No solo surge una pérdida de información inherente al traspaso de un mensaje, sino también se produce al intentar fijar en texto (oral o escrito), una idea, un pensamiento. Es evidente que este también es otro tipo de comunicación, la que ocurre entre el pensamiento y la palabra, la que se produce entre la palabra escrita y la leída, la que se produce entre la palabra leída y el pensamiento que reconstruye, como buenamente puede, el pensamiento que la creó.

Esta cadena de mensajes de cerebro a cerebro se extiende más allá de un mero acto de escritura/lectura al realizarse una acción que comunica el mensaje hacia los sentidos de los asistentes a la performance, que, a su vez, transmiten las señales correspondientes a sus intelectos que intentarán reconstruir aquel mensaje que se originó en la mente de alguien al principio de esa larga sucesión de eslabones comunicativo.

Esta batalla contra la pérdida de comunicación, contra la incomunicación, incluso, contra los malos entendidos y las malas expresiones, es dura y, en lugar de darla por perdida, nos proponen jugar con ella como se jugaba al teléfono estropeado, pero también como se juega seriamente cada vez que se escribe un poema, o cada vez que le susurramos algo bonito a alguien al oído.

Giusseppe Domínguez
Madrid, 5 de Octubre de 2012


Extracto de “Cuarenta Años de Fluxus”.
Fluxus y Fluxfilms 1962-2002, MNCARS. ISBN: 84-8026-171-4. Ken Friedman.
De 12 Ideas Fluxus.

2.12. Musicalidad

La musicalidad hace alusión al hecho de que muchas obras Fluxus están diseñadas como partituras, como obras que pueden ser ejecutadas por artistas que no sean el propio creador. Aunque puede que este concepto surgiera del hecho de que muchos artistas Fluxus eran también compositores, significa mucho más que eso. Los acontecimientos, muchas instrucciones objetuales, obras que son juegos y puzzles -incluso algunas esculturas y pinturas- funcionan de esta forma. Significa que puedes poseer una pieza de George Brecht si ejecutas una partitura de Brecht. Aunque esto suene extraño, cabe preguntarse si es posible experimentar Mozart simplemente escuchando a una orquesta tocar una de las partituras de Mozart. La respuesta es que sí es posible. Cabe la posibilidad de que otra orquesta, o el propio Mozart, hubieran ejecutado una interpretación mejor, pero sigue siendo la obra de Mozart. Lo mismo ocurre con una obra de Brecht, de Knízák o de Higgins, creadas para ser ejecutadas desde una partitura.

La cuestión de la musicalidad tiene implicaciones fascinantes. El pensamiento y la intención del creador son los elementos claves de la obra. La cuestión de la importancia de la mano del artista sólo es pertinente en la medida en que la habilidad de la ejecución afecte a la obra. En algunas obras conceptuales, esta cuestión ni siquiera se plantea. La musicalidad está vinculada al experimentalismo y al método científico y los experimentos deben funcionar de la misma forma. Para que un experimento siga siendo válido, cualquier científico debe ser capaz de reproducir la obra de otro científico.

Como ocurre con otras cuestiones Fluxus, esto plantea problemas interesantes. Los coleccionistas quieren obras en las que se vea la mano del autor y, por tanto, algunas obras Fluxus se autoinvalidan para los coleccionistas.

La musicalidad implica que la misma obra puede realizarse varias veces, y en cada fase puede ser la misma obra, incluso si se trata de una realización diferente. Esto molesta a los coleccionistas, que consideran obras de «cosecha» a las obras situadas en una época determinada y distante. El concepto de «cosecha» es útil únicamente si se considera de la misma forma que cuando se trata de vino: 1962 puede ser una buena cosecha, y también 1966, y después puede que no haya otra hasta 1979 o 1985.

Si se piensa en los compositores y directores de orquesta que han ejecutado una magnífica interpretación de obras del pasado, por ejemplo un ciclo completo de Beethoven o una serie de conciertos de Brahms, y una o dos décadas después nos ofrecen una interpretación totalmente diferente, pero igualmente rica, de la misma obra, entonces podemos ver por qué el concepto de cosecha sólo puede aplicarse a Fluxus cuando el significado que le damos a este término es el mismo que en el caso del vino. Debe medirse el año por el sabor, no el sabor por el año.

La musicalidad, por tanto, es un concepto clave en Fluxus, aun cuando los expertos o los críticos no le han prestado la atención debida. La musicalidad supone que cualquiera puede interpretar la música. Si el compromiso profundo con la música, con el espíritu de la música es un aspecto central de este criterio, entonces la musicalidad puede ser el concepto clave en Fluxus, y lo es porque abarca muchas otras cuestiones y conceptos. Entre estos, basta citar el radicalismo social de Maciunas, en el que el artista individual desempeña un papel secundario con respecto a la práctica artística en la sociedad; el activismo social de Beuys cuando declara que todos somos artistas; la creatividad social de Knízák, al abrir el arte a la sociedad; el intelectualismo radical de Higgins y el experimentalismo de Flynt. Todos estos conceptos, entre otros, aparecen en el significado pleno del concepto de musicalidad.

Residuos de acción

El sábado realicé una acción algunos de cuyos residuos fueron utilizados por una de las personas asistentes y realizó el siguiente objeto que me regaló.

Un objeto tierno y delicado, como ella, que me he traído a casa, pero que no quiero almacenar. ¿Qué hago? Una foto (o 4) y tirarlo. Es lo único que se me ocurre hacer, pero no deja de ser triste librarse del objeto, desapegarse de él como suelo hacer. Soy desapegado, pero cuando estoy, estoy. ¿Se entiende?

He de reconocer que, guardar las fotos, ya ha sido todo un logro. Incluso, estoy pensando, las archivaré en la carpeta que tengo reservada para esa performance en mi disco duro, de la que hago miles de copias… quizá, finalmente, no sea tan desapegado como afirmo ser.

Dime cuando termino

Título de la acción y acción en sí.

Este año, como otros anteriores, he sido invitado a participar en los encuentros que realiza Luis Elorriaga en el pueblo más oriental de La Mancha, llamado Caudete. Como otros años, voy presto a disfrutar de lo que, en su día (Hilario Álvarez), me describieron como un botellón de artistas.

La generosidad de Luis lo mantiene en pie y, supongo que la de los que ofrecemos las piezas que se muestran durante una jornada gastronómico-festivo-artística en la que suele haber unas instalaciones de obra interviniendo la finca en la que tiene lugar el evento, una comida grupal de arroz con verduras que hace Luis al fuego, unas maravillosas charlas de sobremesa regadas de vinos varios mientras pelamos las almendras de la temporada, durante las que suelen gestarse bonitas amistades y/o colaboraciones.

Tras un rato de asueto, se llevan a cabo las acciones, bajo la escasa luz existente, con más voluntad que logística, pero sin faltar nada que haga imposible realizar una performance (¿acaso eso es posible?). Cuando se termina el trabajo performático, se proyectan unos vídeos de colaboradores que no han podido acercarse o que han preferido estar en otro lugar, pues no faltan sugerencias en el mundo para hacer cosas. De hecho, este sábado yo en parte desearía estar en otro lugar, en la manifestación que este 15 S que puede que pase a la historia de este país como la caída de algo… o al menos el comienzo, otro comienzo, de alguna caída o recaída…

Tras las proyecciones, continúa la fiesta hasta que los más jóvenes (entre los que ya no me cuento) se van a dormir a las tiendas de campaña o a aposentos más o menos confortables. El día siguiente, un despertar delicado, libre, va haciendo que nos incorporemos a un desayuno colectivo, asambleario casi, con variedad de opciones nutritivas y apetitosas al aire libre, bajo las telas que protegen débilmente del sol, que irradia débilmente las cabezas de finales de septiembre.

Este año me cuesta más irme que ninguno anteriormente: Carmen se está examinando para conseguir el título de Profesora de Pilates y me gustaría estar a su lado. Sé que es muy nerviosa y que eso la calmaría, le ayudaría a relajarse entre exámenes, le podría servir para que lograse su sueño, uno de sus sueños, una más de sus ambiciones que la convierten en una persona imparable, incansable, que se reinventa a sí misma cada semana, cada mes, cada año… y cada vez que me vuelvo a encontrar tiene algo nuevo con lo que sorprenderme y no deja nunca de deslumbrarme con su ilusión, sus ganas de vivir, su ímpetu, su pasión… e intento apropiarme algo de ese alma, ánima irreductible, invicta, poderosa y valiente.

Pero voy a ir. Debo ir. Ella no me necesita. Ni yo necesito ser su papá. Y voy a ir porque creo que es una buena contribución a este país, porque creo que es un proyecto generoso, intenso, delicado, que hay que cuidar para que siga existiendo. Voy a ir porque hace tiempo que no realizo una performance y me apetece hacer, al menos, una al año; medirme con este lenguaje, ver sus posibilidades, sentirme como me hace sentir.

Todos los años suele ser pensada la acción mientras estoy de vacaciones en Vera, durante el verano, junto al mar. Este año dediqué una hora de mis mañanas a caminar unos 7 kilómetros por un largo paseo paralelo al mar, hasta el pueblo vecino de Garrucha. Un bonito recorrido que aprovechaba para pensar. Y una de las ideas que me vino a la cabeza fue la de no saber cuándo terminar algo. Algo que se repita sin parar, algo que pueda ser hecho hasta la extenuación, como podría ser caminar, entrando en un bucle infinito de repeticiones que pueden, o no, ir aumentando de intensidad. ¿Cuándo termino? Dímelo tú. Voy a pedírtelo. Voy a pedirte que me digas cuando termino.

Y aquí hay un juego tontorrón de palabras, una respuesta implícita, a modo de adivinanza, que hará que si repito esta frase mientras realizo la pequeña acción (caminar, pelar almendras, beber agua, respirar, escupir, tirar piedras, encender cerillas, romper folios de un libro…. o todas ellas a la vez) estoy diciendo que termino cuando me digas cuando termino.

Realizo un pequeño esbozo de lo que será esta acción casi programable, un diagrama de flujo que relacione la programación con la performance, incluso, quizá escriba un programa que pueda hacer la performance. La acción a realizar es lo de menos. Supongamos que son varias.

Después del diagrama de flujo, aquí va el programa que realizaré mañana. Entregaré copias del mismo para que puedan seguir el flujo del mismo, quien así lo desee.


/********************************************************
Performance "Dime Cuando Termino" (escrito en C)
Pensada en Vera, Almería, en Julio de 2012.
Programada por Giusseppe Domínguez
el día 14 de septiembre de 2012 en Madrid.
Se realizará por primera vez (única) en Caudete
9º Encuentro Internacional de Arte de Acción y Performance.
********************************************************/

#define AUTOR "Giusseppe Domínguez"
#include
#include
#include

int realizar_accion(char *accion);
int saludo(char *titulo_performance);
int firma();

main()
{
char titulo_performance[]= {"Dime Cuando Termino"};
char *acciones[]= {"caminar", "pelar almendras", "beber agua", "escupir", "tirar una piedra", "encender una cerilla", "arrancar una hoja de un libro"};
int numero_de_acciones=strlen(*acciones);
int indice_accion;
int dime_cuando_termino=0;
int cuando_termino=1;

saludo(titulo_performance);

while (dime_cuando_termino == 0) {
for (indice_accion=0; indice_accion < numero_de_acciones; indice_accion++) {
realizar_accion(acciones[indice_accion]);
}
printf("\n\n%s\n", titulo_performance);

if (scanf("%d", &dime_cuando_termino) != 1){
/* manejo de error */
printf("\nEn la versión de programa informático, solo se aceptan números. Son las reglas.");
printf("\n%s: Requiere un 0 o un 1", titulo_performance);
printf("\nEn la versión de arte=vida, comienza la incertidumbre.");
dime_cuando_termino=1; /* Se termina la acción, de alguna manera brusca. */
}
if (dime_cuando_termino!=cuando_termino) {
printf("\nMuchas gracias.\n");
saludo(titulo_performance);
printf("\nContinúa la acción.\n");
dime_cuando_termino=0;
}
}

firma();
}

int realizar_accion(char *accion)
{
printf("\n%s", accion);
return 0;
}

int saludo(char *titulo_performance)
{
printf("\nHola. Me llamo %s, y la Acción se titula %s\n\n", AUTOR, titulo_performance);
return 0;
}

int firma()
{
time_t tiempo = time(0);
struct tm *tiempolocal = localtime(&tiempo);
char txt_firma[128];
strftime(txt_firma,128,"\na las %H:%M. M-%Y%m%d\n", tiempolocal);
printf("\n\n%s, %s\n", AUTOR, txt_firma);
return 0;
}

Dos salidas posibles de este programa compilado en C, y editado, obviamente, en VI.

Hola. Me llamo Giusseppe Domínguez, y la Acción se titula Dime Cuando Termino

caminar
pelar almendras
beber agua
escupir
tirar una piedra
encender una cerilla
arrancar una hoja de un libro

Dime Cuando Termino

Muchas gracias.

Hola. Me llamo Giusseppe Domínguez, y la Acción se titula Dime Cuando Termino

Continúa la acción.

caminar
pelar almendras
beber agua
escupir
tirar una piedra
encender una cerilla
arrancar una hoja de un libro

Dime Cuando Termino

Muchas gracias.

Hola. Me llamo Giusseppe Domínguez, y la Acción se titula Dime Cuando Termino

Continúa la acción.

caminar
pelar almendras
beber agua
escupir
tirar una piedra
encender una cerilla
arrancar una hoja de un libro

Dime Cuando Termino

Muchas gracias.

Hola. Me llamo Giusseppe Domínguez, y la Acción se titula Dime Cuando Termino

Continúa la acción.

caminar
pelar almendras
beber agua
escupir
tirar una piedra
encender una cerilla
arrancar una hoja de un libro

Dime Cuando Termino

Muchas gracias.

Hola. Me llamo Giusseppe Domínguez, y la Acción se titula Dime Cuando Termino

Continúa la acción.

caminar
pelar almendras
beber agua
escupir
tirar una piedra
encender una cerilla
arrancar una hoja de un libro

Dime Cuando Termino

Muchas gracias.

Hola. Me llamo Giusseppe Domínguez, y la Acción se titula Dime Cuando Termino

Continúa la acción.

caminar
pelar almendras
beber agua
escupir
tirar una piedra
encender una cerilla
arrancar una hoja de un libro

Dime Cuando Termino

Muchas gracias.

Hola. Me llamo Giusseppe Domínguez, y la Acción se titula Dime Cuando Termino

Continúa la acción.

caminar
pelar almendras
beber agua
escupir
tirar una piedra
encender una cerilla
arrancar una hoja de un libro

Dime Cuando Termino

Muchas gracias.

Hola. Me llamo Giusseppe Domínguez, y la Acción se titula Dime Cuando Termino

Continúa la acción.

caminar
pelar almendras
beber agua
escupir
tirar una piedra
encender una cerilla
arrancar una hoja de un libro

Dime Cuando Termino

Muchas gracias.

Hola. Me llamo Giusseppe Domínguez, y la Acción se titula Dime Cuando Termino

Continúa la acción.

caminar
pelar almendras
beber agua
escupir
tirar una piedra
encender una cerilla
arrancar una hoja de un libro

Dime Cuando Termino

Giusseppe Domínguez,
a las 13:28. M-20120914

Otra:

Hola. Me llamo Giusseppe Domínguez, y la Acción se titula Dime Cuando Termino

caminar
pelar almendras
beber agua
escupir
tirar una piedra
encender una cerilla
arrancar una hoja de un libro

Dime Cuando Termino

Muchas gracias.

Hola. Me llamo Giusseppe Domínguez, y la Acción se titula Dime Cuando Termino

Continúa la acción.

caminar
pelar almendras
beber agua
escupir
tirar una piedra
encender una cerilla
arrancar una hoja de un libro

Dime Cuando Termino

Muchas gracias.

Hola. Me llamo Giusseppe Domínguez, y la Acción se titula Dime Cuando Termino

Continúa la acción.

caminar
pelar almendras
beber agua
escupir
tirar una piedra
encender una cerilla
arrancar una hoja de un libro

Dime Cuando Termino

Muchas gracias.

Hola. Me llamo Giusseppe Domínguez, y la Acción se titula Dime Cuando Termino

Continúa la acción.

caminar
pelar almendras
beber agua
escupir
tirar una piedra
encender una cerilla
arrancar una hoja de un libro

Dime Cuando Termino

En la versión de programa informático, solo se aceptan números. Son las reglas.
Dime Cuando Termino: Requiere un 0 o un 1
En la versión de arte=vida, comienza la incertidumbre.

Giusseppe Domínguez,
a las 13:28. M-20120914

Exposición de arte recauchutado

Ayer, que era nuestro aniversario, Carmen y yo divagamos por la ciudad, caminamos sin rumbo, viendo y viviendo algunas experiencias y lugares (o lugares y experiencias) adorables de esta villa que habitamos con sumo placer y delectación.

Comenzamos dando un garbeo por los alrededores de nuestro barrio, después fuimos yendo hacia la Puerta de Toledo y yo le sugerí que nos acercásemos a la exposición cuya inauguración me había perdido el día anterior.

Se titulaba Re-Encuentros de Arte y Naturaleza y ocurría en la Ronda de Segovia, 34, Madrid, en un centro cultural de la Comunidad de Madrid.

Por supuesto, no había nadie viéndola pues salvo para cubrir el expediente de la inversión que hace la comunidad en el soporte mínimo de las prácticas artísticas, no tenía el más mínimo valor. Ni siquiera documental, pues se desmontará sin dejar una huella de su existencia.

Pero lo que no me gustó fue que se expusiera como si fuese obra plástica, como si se tratase de una tradicional exposición de pintura o fotografía o arte más o menos convencional y objetual, cuando se trataba de documentación. Sí, quedaba dicho en la entrada o en el folleto que se permitía recoger para visitarla, pero no en la forma en la que estaba montada.

Si se trataba de documentar el trabajo (muy bueno en muchos casos) de quienes habían estado durante un periodo de tiempo en una residencia de Guadarrama creando obras en su inmensa mayoría, poveras, conceptuales y efímeras, con una componente performática indudable, no estaba logrado, pues la mejor manera habría sido la elaboración de un soporte adecuado para la pervivencia del documento, como podría ser un catálogo, un libro o, más acorde con la mayoría de los formatos, un vídeo o, idealmente, una página web con contenido multimedia.

Pero no, la incomprensión de este tipo de artes lleva a crear la necesidad de mantener una obra física, objetual, expositiva, que pueda ser vista sin el esfuerzo de estar en Guadarrama, sin el compromiso de asistir a un evento, edulcorada la asistencia con una, seguro, divertida inauguración regada de vino y panchitos.

Y, sin embargo, se presenta como si el documento, el residuo, el refrito, fuese la obra. Y no. No lo es. Es inadmisible y vergonzoso. Es indecoroso. Es deshonesto. Destroza los intentos por avanzar en un arte que reivindicaba (como el de todos los participantes en Guadarrama o casi todos) un formato efímero, una desmaterialización de la obra que no se acaba de tolerar. Pero hay que defenderla… o dedicarse a otra cosa. Si esa reivindicación no se considera adecuada, no hay porqué trabajar en esa línea, hay pintores, grabadores, escultores, artistas plásticos a los que respeto sobremanera que no pretenden seguir esa tendencia a la desmaterialización. Y es más que correcto. Pero son honestos.

Lamentablemente, no puedo decir lo mismo de lo que vi ayer.

Al menos, alguna que otra persona, algún que otro colectivo, tuvo la decencia de intentar hacer algo instalativo con valor propio, una obra nueva a partir del material que trajo del lugar en el que había estado, generando una pieza única e independiente de la que había realizado en Guadarrama. Inspirada en aquella, pero no un mero documento, sino una pieza mostrable en una exposición de arte, como anunciaba la entrada. Al menos mi amiga Natalia, que me había invitado al evento, fue una de las que, seguramente consciente de ello, trabajó en esta puesta en escena, en esta creación.

Lo demás, ni creación ni re-creación, era un mero espectáculo de indecencia mostrando como obras fotografías o vídeos de lo que sí que habían sido obras (repito, en ocasiones muy, muy, interesantes).

Pero el pensamiento crítico y la consciencia son la base del arte contemporáneo. Sin ellos, un orinal es solo un orinal.

Ayer, estuve en un refrito de orinales.

Los detritos habían sido mucho más interesantes.

Cotidianos

Desde hace tiempo vengo reflexionando sobre el perfil que mis performances (y la de muchos) están tomando. Van derivando a cierta espectacularidad que, no llegando a ser el bochornoso despliegue más o menos bonito de Marina Abramovich, no deja de ser notoria.

¿Qué ha motivado esta deriva hacia lo espectacular en el arte conceptual por antonomasia?

A mi entender, la aparición de encuentros más o menos subvencionados que pagan un dinero al performer en cuestión (alguna vez he participado en alguno de ellos) tienta a elevar el número de asistentes, realizando fotografías llamativas, acciones llamativas, fabricando un simulacro de espectáculo con una disciplina que, en rigor, debería huir de tales artificios.

Algunos hay que no caen en la tentación, como el inigualable Isidoro Valcárcel Medina, pero se lo puede permitir después de más de 50 años nutriéndonos y educándonos en la coherencia más absoluta, pero habiendo sido de los primeros, tiene garantizada su entrada en los libros y, de ahí, en la fama que le granjea un buen número de seguidores, entre los que me cuento, por supuesto. Él no tiene que «justificar» su «performismo«: se le da por hecho.

Otros, a los que a veces llamo cariñosamente ortodoxos, también siguen líneas parecidas, muy discretas, en ocasiones, muy póvera, como Hilario Álvarez o Joan Casellas, pero que, estando dentro de los mismos que organizan y convocan, tienen fácil su posible exhibición en los encuentros y en los lugares donde se ha venido institucionalizando la aparición de este género. Para ellos mi máximo respeto.

Este texto no es una crítica a los performers que no buscan esa esencia de lo conceptual, sino más bien una autocrítica por el tiempo que llevo arrastrándome a lugares cada vez más espectaculares, hasta reconocerme sabiendo que algo va a producir un cierto efecto; o sea, siendo capaz de anticipar la respuesta de un público a quien ubico pasivo, contemplativo, diría, incluso, clásico asistente a un espectáculo más o menos vistoso, pero del que se espera una emoción, una conmoción, una huella visual o auditiva, que apele a los sentidos y creando algún tipo de alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que vaya acompañada de cierta conmoción somática.

Desde hace unos meses, en particular desde que vi a IVM realizando su acción «Una Mala Acción», en el marco del Encuentro Acción10Mad, vengo sintiéndome un pequeño estafador cuando concibo performances muy vistosas, grandilocuentes, espacialmente preocupadas… y he decidido apartarme, al menos en un tiempo, de esa línea de acciones espectáculo, recurriendo a algo que sé hacer y nunca hago: actos cotidianos, como el de instalar un sistema operativo, o el de ver una serie de televisión, o hacer un plato de macarrones con pimientos…

Voy a desarrollar estas acciones casi al margen de lo que son los encuentros de arte de acción o performances, en los márgenes, más bien, como este sábado, dentro del Encuentro de Arte de Acción convocado por Artón, en el que proponen realizar acciones con la excusa del Trueque. Yo les he propuesto instalar linux a todo aquel que lo desee y que se lleve el portátil.

Les adjunté un texto extraído de este mismo diario, en el que afirmo que Instalar Linux es un acto Político. Pero, ahora, con esta nueva aproximación, también se convertirá en un acto artístico.

No sé si se entenderá como arte de acción o como pago retribuyendo a los organizadores, a los performers y a unos asistentes que espero que sean (lo serán) activos. Sinceramente, me importa un pito cómo se entienda.

En esta línea un tanto radical y ortodoxa voy a seguir trabajando en los próximos tiempos mi aproximación a la performance, mediante actos tan cotidianos y marginales que sean puestos en cuestión como trabajo artístico. A su vez, iré buscando nuevos lugares «expositivos» como realizar acciones para una única persona, o en momentos no considerados hasta ahora contextos adecuados. Pensaré en ello.

Intentaré, no obstante, recuperar la poesía…

Esto no es una broma