Excursión a Dados Negros

El pasado sábado estuve en Dados Negros asistiendo a la inauguración de la Exposición Desencuentros, que con mucha ilusión ha puesto en marcha Pepe Buitrago (y Mercedes), pero en esta ocasión me pareció muy flojita. No soy tan contundente con mis afirmaciones como Fernando Baena, quien la criticó fuertemente, y sí asumo que bastante milagroso me parece que, dadas sus circunstancias vitales (no entro en detalle) sea capaz de hacer algo así.

Por alguna razón que desconozco, aunque tiene que ver con el exceso de estímulos, tengo la impresión, no conseguimos convocar a tanta gente como en otras ocasiones, donde hemos pasado un rato muy muy divertido en ese lugar tan amable.

La Acción poética Versátil, de un par de jóvenes artistas, consistió en una especie de concierto o recital (no lo afirman como ninguna de estas cosas), que fue entretenido, pero ligerito desde el punto de vista conceptual. Me alegra que Pepe Buitrago apueste por nuevos lenguajes o nuevas formas de manejar el lenguaje, más próximo en esta ocasión a Rosalía que a Ives Klein.

Los discursos políticos o ecologistas de varios de los artistas me resultaron algo simplistas, pero no estoy por la labor de dar mis opiniones, así que cada cual diga lo que quiera, pero me parece que tenemos un mensaje que sólo llega a quien ya previamente le ha llegado, una reflexión que parece sacada de una galleta de la fortuna, unos deseos que parecen la carta de los reyes magos o las frases manidas de un concurso de belleza: Queremos la paz en el mundo. Claro.

Me consta la constancia de su compromiso (de varios de los artistas comentados) más allá de la palabra, lo que no deja de ser loable, pero piezas tan panfletarias me parecen innecesarias y pueriles.

En resumen: me aburrí y estaba cansado y preocupado porque Carmen tenía fiebre y yo quería estar con ella (sentí que debía haberme quedado) y nervioso porque al día siguiente, es decir, el domingo, oficiaba como maestro de ceremonias el homenaje a Eva Obregón y no sabía cómo encararlo.

Menos mal que la comida con Ernesto Pentón, Manuel Rufo y Ana Pérez Pereda fue divertida, amena, cariñosa… algo se salvó de ese día bastante agotador.

Esencia de generosidad

Esencia de generosidad de Pepe Buitrago, siempre tan poético.

Una delicia encontrarse este regalo en un lunes soleado. Siempre hay esperanza, y está en la poesía. Esas lágrimas que ha guardado Pepe Buitrago desde el 2014 para enviarlas por correo postal 11 años después. Las lágrimas no se las llevará el viento, pero el tiempo deja tan solo la huella de las mismas.

¡Qué honor! ¡Qué placer!

Regalo de Isidoro, como cada año

Como cada año, recibo regalos postales por estas fechas (y por otras), a veces en respuesta a las felicitaciones que envío o sencillamente, por gente que tiene bonitas costumbres, cariñosas y generosas, como Isidoro Valcárcel (de quien tanto aprendo) como la habitual holografía de Pepe Buitrago.

Este 2025 toca apuntalar (sostener, afirmar) lo que se pueda para que no se caiga.

Fotografiar un holograma

Fotografiar un holograma es especialmente complicado, porque la luz juega con la luz para producir la imagen y para reflejarse en el soporte. Este doble juego convierte en otro juego el futil intento de captar en la bidimensionalidad de una fotografía la pseudo-tridimensionalidad de un holograma.

Como cada año, recibo con mucho orgullo este regalo postal que me hace mi admirado Pepe Buitrago y siempre queda pendiente enviarle algo que esté a la altura de su generosidad. No es ni siquiera posible económicamente, pero me quedan las ganas.

Generosidad holográfica

Mi muy apreciado Pepe Buitrago tiene siempre el detalle de enviar holografrías postales a un puñado de personas seleccionadas. Me hace ilusión ser una de las selectas.

Hoy he recibido su poema visual holográfico titulado La escala del tiempo, que ha sido hecho en 2 idiomas con 2 colores diferentes que se ponen de manifiesto cuando el ángulo de inclinación con el que la luz incide cambia.

Un gran regalo que te llega al correo postal y te hace sentir especial. Siempre de agradecer para quienes, de cuando en cuando, lo olvidamos.

Maravillosos regalos en mi vida

Te llega una maravillosa carta como esta, del fantástico Pepe Buitrago y la verdad es que sientes que algo has hecho bien en tu vida para recibir algo así.

Un holograma conteniendo un poema y sabes qué es un holograma, y a veces sientes que sabes qué es un poema. Te ilusiona saber tanto, por improductivo que parezca.

Buscas el juego de la luz y recuerdas aquella primera postal que te envió tu padre desde NYC con el Skyline que entonces contenía un par de torres ahora ausentes.

Le agradeces su envío y te parece muy poco un gracias, pero todo te parece poco porque sientes que eres pequeño, un viejo epsilon matemático.

Recuerdas que tienes pendiente una exposición con él en Dados Negros, que ha vuelto a retrasarse… y ya no sabes cuándo será, pero no importa: tú querrás estar sea cuando sea, pues con personas como Pepe en tu vida, no todo puede ser tan malo como parece a veces.

Hay esperanza…

¿verdad?

Esto no es una broma