No paso un día
sin morir agonizando
por humo infinito.
Tu prohibición mató
mi ansia por fumar,
mató mi dicha
y hoy no viviría
ni un minuto más
sin un cigarro
rozando mis labios blancos,
podridos labios moribundos.
Diario
No paso un día
sin morir agonizando
por humo infinito.
Tu prohibición mató
mi ansia por fumar,
mató mi dicha
y hoy no viviría
ni un minuto más
sin un cigarro
rozando mis labios blancos,
podridos labios moribundos.
El éter es el efervescente eje
de este ser,
es el deber de ser
es el deber ser breve,
el éter cede Selene
en este verde celeste
de ser demente
deber ser este efervescente eje.
Verter este retrete
en ese pedestre ente:
el ser del eje.
Voy a una peluquería
que no es una peluquería
sino una escuela de peluquería
porque en esa peluquería
cortarse el pelo
es muy
muy
muy barato.
Hoy en la peluquería
que no es una peluquería
sino una escuela de peluquería
hablaba sobre restaurantes la peluquera
y los menús de degustación
que eran según ella
muy
muy baratos.
Estando en la peluquería
que no es una peluquería
sino una escuela de peluquería
me parecía que me estaban tomando el pelo
cuando decían que los menús de degustación
a cincuenta euros por persona
eran muy
muy baratos.
Cuando estaba en la peluquería
que no es una peluquería
sino una escuela de peluquería
recordé los restaurantes
donde yo he comido estos meses
por veinticinco euros por persona
que no eran muy
muy baratos.
Seguí las instrucciones
y posé la extremidad del miembro inferior derecho de mi cuerpo
sobre la superficie
maculada
del satélite
que me orbita
desde que nací
ininterrumpidamente.
desorden exterior
de mi
desorden interior
desoyendo
desoladas señales
desde el fondo de mi economía
desastrada como yo mismo
después de un periodo de calma
decembrina
descalabro de ruinas no reflexionadas
desacierto vital
delgada línea entre la frustración y el fracaso
deseado indeseado
desacelerando una elección que ha conducido mis elecciones hasta hoy
desmemoria de ayeres.
En una página web que no viene a cuento
me encuentro esta expresión
de la localidad de la localidad
que era uno de esos errores felices
que no parece un error
sino un acierto.
La localidad de la localidad
es
convirtiéndolo en un experimento oulipiano
la cualidad de las cosas que las sitúa en lugar fijo de cada una de las plazas o asientos de los locales destinados a espectáculos públicos
el elemento o carácter distintivo de la naturaleza de alguien o algo de lo que tiene entidad, ya sea corporal o espiritual, natural o artificial, concreta, abstracta o virtual situado en población pequeña, menor que villa y mayor que aldea fija de cada una de los asientos que se hacen en los libros acerca del que voluntariamente se presenta para servir de soldado o descenso por mayor unión de los materiales de un edificio a causa de la presión de los unos sobre los otros de los que solo afecta a una parte del cuerpo destinados a cosa que se ofrece a la vista o a la contemplación intelectual y es capaz de atraer la atención y mover el ánimo infundiéndole deleite, asombro, dolor u otros afectos más o menos vivos o nobles públicos.
Quiero escribir
en negro sobre negro
para no dejar huella
para dejar huella muda
para no dejar tinta
para dejar tinta ciega
para no dejar restos
para dejar resto muerto.
Quiero escribir
en blanco sobre blanco
para dejar huella muda
para no dejar huella
para dejar tinta ciega
para no dejar tinta
para dejar resto muerto
para no dejar restos.
oringtanabú
cualargo no má
oringtanabú
cualargo so ya
no la ca
no la ca
paramano paraná
oringtanabú
soliya no má do pa
colominera
serigolar
ortolabarda la maso ca
oringtanabú
soliya soro na má
elecarata solipanoma
colorotropo casi no má
sefimerea loma la losa
tana do pato conoplá
oringtanabú
solián cará
apú sará.
Junto a mí
rectángulos
de papel
en los que anotar
pequeñeces.
Son pequeños
rectángulos
de papel
fruto del recorte
de una publicación.
Apilo con marcas de corte
rectángulos
de papel
residuo
de una impresión guillotinada.
En la esquina de los
rectángulos
de papel
una esquina
marca la sangre.
Son bastantes
rectángulos
de papel
que no consigo
liberar de su obligación.
Quiero dar uso a los
rectángulos
de papel
en alguno de los talleres
de poesía.
Al acumularse
rectángulos
de papel
uno sobre otro (sobre otro…)
forman un volumen.
Cuarenta
rectángulos
de papel
no son suficientes
para apuntar mis miedos.
Tengo
rectángulos
de papel
hasta para los posos
del té.
En la sombra
rectángulos
de papel
proyectan una luz
indirectamente blanquecina.
Sobre la mesa
rectángulos
de papel
viven una agónica huida del tiempo
para convertirse en polvo.
Mi infancia son tus ojos
con mirada focal,
son una algarabía olvidada.
Mi infancia, sí, mi infancia
como la misma vida
como la vida toda
horadando mi alma.
Mi infancia dolorida,
mi infancia ya ignorada,
mi infancia sin un grito,
sin un triunfo,
sin nada,
sin ti
hasta mi último suspiro.