Como un retrete,
tus ojos oscuros
me hieren sin detenerse
y siento un ruido sordo
que produce tu pecho
sobre el mío
en el momento de tu muerte.
No es inocuo el miedo
ni el misterio
ni tu grito sin voz.
No es inocuo; es mortífero
y me obstruye el pulmón
como tu último recuerdo.
oulipo
El estudio
Me fui lejos.
No te vi, pero supe que tu olor
me llegó.
Tus besos no pudieron
conseguir mi olvido.
Te recordé sin fin:
tu cuello, tus ojos,
tu piel, tu sexo,
tus muslos, tus tobillos,
tus pies.
Me fui lejos y tú
viniste conmigo
porque tu cuerpo
fue, como siempre,
mi estudio
preferido.