Rosalía y el Genocidio de Gaza

En respuesta a la polémica desatada por las acusaciones de la cantante Rosalía de “silencio cómplice” y el rechazo del diseñador de moda Miguel Adrover.
(Un resumen de lo que pasó se puede leer en
https://elpais.com/cultura/2025-08-10/lecciones-del-caso-rosalia-tienen-que-hablar-o-callarse-los-artistas-sobre-la-guerra-en-gaza.html )

Rosalía es una cantante famosa, con gran poder mediático, pero es una cantante a la que se ha exigido una condena expresa a lo que está ocurriendo en Gaza desde octubre de 2023 y le piden (exigen) que afirme que se trata de un genocidio, así, sin ambages, sin tibieza, sin un mínimo de equidistancia: la equidistancia ha muerto.

Hay que posicionarse con soflamas simples, obvias, de condena del genocidio.

Busco la definición de la RAE de genocidio y encuentro una única acepción:

genocidio: Del gr. génos ‘estirpe’ y -cidio. m. Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad.

Y, siguiendo en la RAE (que no considero una organización altamente progresista) encuentro como primera acepción de holocausto:

holocausto: 1. m. Gran matanza de seres humanos.

El famoso (tristemente) 7 de octubre de 2023 el grupo terrorista Hamás llevó a cabo un atentado execrable que condenó casi una unanimidad mundial. Fue una masacre despiadada, una gran matanza de seres humanos. Pero no fue un genocidio. Aunque sea comprensible el miedo de Israel a ser atacado y eliminado de la faz de la Tierra como nación.

Pero, ¿Qué es Israel y el sionismo sino un acto deliberado de expulsión sistemática de un grupo humano por motivos religiosos de la región antaño conocida como Palestina?

Sin remitirse a un remoto pasado, de historia basada en unas deidades que, curiosamente, coinciden, sin hablar de descendencias de seres mitológicos como Sem, Ismael, Abraham, Isaac y sin referirse a hebreos, filisteos ni cananeos, el sionismo de Theodor Herzl de finales del siglo XIX está tan trufado de racismo como los pogromos que el pueblo judío estaba sufriendo en sus carnes en esa misma época; sus pretensiones de crear una patria para los judíos del mundo pasaba por despreciar a otros pobladores a los que se comenzó sistemáticamente a excluir ya en el siglo XIX por considerarse inferiores y, por supuesto, no elegidos por el dios de la tierra prometida.

De «Los Protocolos de Sion» se pasó a «Los Amantes de Sion» que crearon más de 20 poblados judíos en una tierra ya habitada y, desde entonces, hace ya más de 125 años, bajo el discriminatorio lema de «trabajo hebreo», se excluyó la posibilidad de convivencia con los habitantes de la tierra ocupada o adquirida.

Masivas compras de terreno con prohibición de reventa a no-judíos fue una de las tácticas sistemáticas de conquista territorial que produjo un paulatino desequilibrio demográfico en favor del crecimiento de población judía que agitó revueltas árabes que hoy se tacharían de terroristas (también en aquel entonces, ya a principios del siglo XX) pero no hubo reparos en aliarse con líderes árabes por parte de los franceses y, sobre todo, ingleses, con el fin de combatir a los Imperios Centrales, principalmente al decadente Imperio Turco, de cuyo desmembramiento obtuvieron pingües beneficios de los que hoy en día siguen aprovechándose.

El vergonzoso Acuerdo Sykes-Picot y la posterior y abominable Declaración Balfour (recuerdan a aquellos tratados con los pueblos indígenas amerindios siempre incumplidos por la expansión estadounidense), cimentaron la actualmente vigente Ley del Retorno (Israel) de 1950 que garantiza a cualquier judío del mundo su derecho a migrar a Israel, en clara oposición con la Declaración Universal de los Derechos Humanos pues discrimina explícitamente en función de «raza» y religión colisionando frontal con el Artículo 2.

Ya sé (no soy naïf) que otros países discriminan, que los Derechos Humanos parecen ser algo utópico e inalcanzable aunque a fecha de hoy parece que sean algo directamente olvidado incluso como objetivo a largo plazo.

Las «aliot», inmigración planificada, alentada por razones ideológicas (religiosas) más que prácticas, propugnaron (propugnan) una radicalización del sionismo cada vez más racista hasta llegar a ser reconocido así en la Resolución 3379 de la Asamblea General de la ONU (Declara que el sionismo es una forma de racismo y discriminación racial. 2400a. Sesión Plenaria, 10 de noviembre de 1975) en vigor desde el 1975 al 1991, cuando la caída del Muro y los colapsos soviéticos cedieron paso a un nuevo orden mundial.

(Texto íntegro de la 3379 Resolución de la Asamblea General de la ONU: https://documents.un.org/doc/resolution/gen/nr0/791/10/pdf/nr079110.pdf )

Pero en esa época ya poco quedaba de la región antaño conocida como Palestina y ya se hablaba, como hoy, de Gaza, de Cisjordania, de Israel, como si fuese una «solución de los tres estados», cuando se parece más a la nazi «solución final» que desemboque en otra (si no la misma desde hace casi siglo y medio) nakba o diáspora palestina de desposesión de tierras, de recursos, de derechos, de vida…

Siguiendo a rajatabla una «sistemática eliminación de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión» que derivará en la creación de reacción violenta (la violencia engendra violencia) de un espejo de Irgun (organización terrorista sionista fundada en 1931), de la que desciende Herut, que se funde con Likud, en el poder en Israel desde 1977, presidido hoy por Benjamin Netanyahu.

Parece mentira (o broma macabra) que el fundador de este partido, Menájem Beguín, recibiese el Premio Nobel de la Paz en 1978, pero es que el Premio Nobel de la Paz y su listado de ganadores asemeja un chiste de El Mundo Today. Cualquier día se lo otorgan a Donald Trump. No hay de qué extrañarse.

Me he olvidado de Rosalía y de la exigencia de su posicionamiento, me olvido de colgar banderas palestinas, de hacer memes con la estrella de David convertida en una esvástica o de todo lo contrario.

No me olvido de las guerras entre el estado de Israel y sus estados vecinos que no reconocen su derecho a existir, como Israel (el sionismo) niega el derecho a existir de los habitantes del Mandato Británico Palestino, que albergan la idea expansionista de la conquista de Jordania, de Siria en el sueño bíblico (maldito librito) de la «Tierra de Israel».

No me olvido de las rebeliones árabes que, desde principios del siglo XX, fomentan ataques a asentamientos judíos en sus tierras, no me olvido de condenar sus métodos crudelísimos, sus organizaciones terroristas…

No me olvido de la discriminación de la mujer hasta su represión en la mayoría de los países islámicos (no confundo con árabes, ni magrebíes, así como no confundo judío con israelí, ni semita con hebreo, ni salafista con islámico, ni sionista con nacionalista).

No me olvido del 7 de octubre, detonante de esta desproporcionada respuesta a la que llamo sin ambages genocidio, pero extiendo su origen a antes de la shoá, que no minimizo ni pido revisionar, ni siquiera comparo esta masacre de Gaza (a la que no comprendo como alguien se atreve a denominar guerra o conflicto) con el holocausto nazi.

No me olvido de la alianza árabe con el III Reich y su aquiescencia con el exterminio del pueblo judío.

No me olvido de Eichmann ni de Hannah Arendt y sus conversaciones (y su romance) con Heidegger de quienes tengo pendiente (sobre la mesa) leer su correspondencia.

No me olvido del imperialismo occidental y su avaricia o sus trazados fronterizos colonialistas, ni de su racismo enmascarado de apoyo indirecto a quienes se manchan de sangre.

No me olvido de quienes guardan silencio (pero no sé si me atrevo a llamarles «cómplices»).

Casi me olvido, pero no, de los miles de misiles y drones lanzados desde Líbano por Hezbolá, o los ataques de y hacia Irán, ni de los misiles o drones de Hamás y algunos hospitales escudos humanos que no excusan un exterminio indiscriminado y que acabarán engrosando las filas del odio y la autodefensa, según quien narre la historia.

Me olvido de Rosalía a quien no otorgo omnipotencia y quisiera olvidar las exigencias, pero no puedo, de afines y contrarios, de próximos y ajenos, exigencias de opiniones más o menos auto(in)formadas, más o menos autocríticas, exigencias de boicots, exigencias de simplificación, exigencias de urgencias en conflictos centenarios viviendo pendiente de la última noticia, de lo nuevo, de aquello inter-medio en lo que he de fijarme, sobre lo que tengo que saber qué decir, qué hacer, con quién estar, cómo manifestarlo, dónde pronunciarme, gritar el horror como si pudiera no hacerlo, como si me gustase que más de dos millones de personas estén en una prisión a plena vista de un mundo mudo, sin que se respeten tratados internacionales de derechos humanos que garantizasen un mínimo de posibilidad de supervivencia.

Pero no me olvido que esto no es de ayer, no lleva dos años de recorrido, sino siglo y medio.

No olvido siglo y medio de Israel llevando forzando un «desplazamiento (eliminación) sistemático de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad», es decir, la única acepción de la palabra genocidio.

Giusseppe Domínguez
Taramundi, Asturias, agosto de 2025.

Gaza

En respuesta a la pregunta de Sara Mansouri Bellido:
«¿Qué hacer como poetas en un mundo así?»
Giusseppe Domínguez
Taramundi, Asturias, julio de 2025.

¿Qué hacer como poetas en un mundo así?
¿Qué hacer como taxistas en un mundo así?
¿Qué hacer como médicos en un mundo así?
¿Qué hacer como electricistas en un mundo así?
¿Qué hacer como camioneras en un mundo así?
¿Qué hacer como camareros en un mundo así?
¿Qué hacer como trapecistas en un mundo así?
¿Qué hacer como relojeros en un mundo así?
¿Qué hacer como leñadoras en un mundo así?
¿Qué hacer como contables en un mundo así?
¿Qué hacer como ganaderos en un mundo así?
¿Qué hacer como profesoras en un mundo así?
¿Qué hacer como cristaleros en un mundo así?
¿Qué hacer como floristas en un mundo así?
¿Qué hacer como telegrafistas en un mundo así?
¿Qué hacer como bomberos en un mundo así?
¿Qué hacer como hosteleros en un mundo así?
¿Qué hacer como informáticas en un mundo así?
¿Qué hacer como peluqueros en un mundo así?
¿Qué hacer como actores en un mundo así?
¿Qué hacer como diseñadoras en un mundo así?
¿Qué hacer como pintores en un mundo así?
¿Qué hacer como costureras en un mundo así?
¿Qué hacer como cocineros en un mundo así?
¿Qué hacer como enfermeros en un mundo así?
¿Qué hacer como libreras en un mundo así?
¿Qué hacer como pescadores en un mundo así?
¿Qué hacer como soldadoras en un mundo así?
¿Qué hacer como limpiadores en un mundo así?
¿Qué hacer como carpinteras en un mundo así?
¿Qué hacer como oftalmólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como barrenderos en un mundo así?
¿Qué hacer como terapeutas en un mundo así?
¿Qué hacer como futbolistas en un mundo así?
¿Qué hacer como albañiles en un mundo así?
¿Qué hacer como fontaneras en un mundo así?
¿Qué hacer como telefonistas en un mundo así?
¿Qué hacer como agricultoras en un mundo así?
¿Qué hacer como pilotos en un mundo así?
¿Qué hacer como otorrinolaringólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como dentistas en un mundo así?
¿Qué hacer como tenderos en un mundo así?
¿Qué hacer como repartidoras en un mundo así?
¿Qué hacer como traductoras en un mundo así?
¿Qué hacer como oficinistas en un mundo así?
¿Qué hacer como fruteras en un mundo así?
¿Qué hacer como recaudadores en un mundo así?
¿Qué hacer como sastres en un mundo así?
¿Qué hacer como sepultureras en un mundo así?
¿Qué hacer como tractoristas en un mundo así?
¿Qué hacer como zapateras en un mundo así?
¿Qué hacer como banqueros en un mundo así?
¿Qué hacer como policías en un mundo así?
¿Qué hacer como farmacéuticos en un mundo así?
¿Qué hacer como veterinarias en un mundo así?
¿Qué hacer como escaparatistas en un mundo así?
¿Qué hacer como decoradores en un mundo así?
¿Qué hacer como curas en un mundo así?
¿Qué hacer como ingenieras en un mundo así?
¿Qué hacer como arquitectas en un mundo así?
¿Qué hacer como periodistas en un mundo así?
¿Qué hacer como carteros en un mundo así?
¿Qué hacer como constructores en un mundo así?
¿Qué hacer como puericultoras en un mundo así?
¿Qué hacer como podólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como filólogos en un mundo así?
¿Qué hacer como filósofas en un mundo así?
¿Qué hacer como políticos en un mundo así?
¿Qué hacer como tenistas en un mundo así?
¿Qué hacer como jardineros en un mundo así?
¿Qué hacer como tertulianas en un mundo así?
¿Qué hacer como soldados en un mundo así?
¿Qué hacer como generales en un mundo así?
¿Qué hacer como economistas en un mundo así?
¿Qué hacer como abogadas en un mundo así?
¿Qué hacer como pianistas en un mundo así?
¿Qué hacer como socorristas en un mundo así?
¿Qué hacer como bibliotecarios en un mundo así?
¿Qué hacer como ornitólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como apicultores en un mundo así?

Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar lo inefable.

¿Qué hacer como personas en un mundo así?

¿Qué es hacer?
¿Qué es como?
¿Qué es personas?
¿Qué es mundo?
¿Qué es así?

Parecen
preguntas obvias
pero a mí no me parecen
preguntas obvias.

¿Es “hacer” publicar un mensaje
en una red social?
¿Es “hacer” reenviar un mensaje
ni siquiera escrito
o producido
por quien lo reenvía?
¿Es “hacer” gritar?
¿Es “hacer” no hacer,
no gritar,
no comunicarse,
no verbalizar,
no escribir,
no reenviar,
no algo?
¿Es “hacer” viajar
o no viajar?
¿Ser o no ser?
¿Estar o no estar?
¿Es “hacer” pensar en
qué, cómo, cuándo, dónde o
por qué hacer?

¿Es “como” una manera de decir
que no lo sabemos?
¿Es “como” una forma de decir
que sí lo somos?
¿Es “como” un tropo,
una metáfora, una comparación?
¿Es “como” para ser
o no ser?
¿Es “como” o “cómo”,
buscando la manera,
el modo,
la forma,
la posibilidad,
incluso,
de hacer algo,
lo que sea
aunque no se sepa qué?

¿Qué hacer como personas?

¿Podemos hacer
como otra cosa?
¿Cómo podemos hacer
como otra cosa?
¿Cómo podemos hacer
como personas?
¿Cómo podemos?
¿Cómo no podemos?

¿Podemos?
¿Podemos no ser personas?
(¿Qué es “personas”?)
¿Es “personas” seres humanos?
¿Es “personas” aquellos seres
que deciden
o
que deciden?
¿Es “personas” máscaras?
¿Es “personas” gente,
masa,
pueblo,
país,
mundo,
humanidad?
¿Es “personas” persianas
que bajan los párpados
y cierran los ojos?
¿Es “personas” etiqueta vacua,
identificador u oficio?
¿Es “personas” algo deseable,
indeseable,
inalcanzable?
¿Podemos no ser “personas”?
¿Podemos ser “personas”?
¿Debemos ser “personas”?

¿Es “personas”
la única manera de ser
libres?
¿Es “personas”
la manera de no denominarse
animal?
¿Es “personas”
la forma de creerse
racional?
¿Es “personas”
el modo de sentirse
sentimental?
¿Es “personas”
un qué,
un quién,
un para qué,
un para quiénes?
¿un cómo,
un por qué,
un dónde,
un cuándo?
¿Es “personas”
primera,
segunda
o tercera
persona del plural?

¿Es “mundo” “personas”?
o
¿Es “personas” un mundo?

¿Es “mundo” este planeta Tierra?
¿Es “mundo” lo habitado
por personas
que no encuentran su sitio?
¿Es “mundo” lo habitado?
¿Es “mundo” el todo…
o es la nada?
¿Es “mundo” el pueblo,
la civilización
o lo es la guerra?
¿Es “mundo” un lugar?
¿Es “mundo” un tiempo?
¿Es “mundo” un personaje
de este drama en gentes?
¿Es “mundo” un relato
o un poema?
¿Una elegía,
una égloga,
un epílogo?
¿Es “mundo” un horizonte,
una utopía / distopía?
¿Es “mundo” lo mejor
o lo peor de los posibles?
¿Es “mundo” el universo?
¿Es “mundo” el primero,
el segundo o el tercero?
¿Es “mundo” el emigrante,
el soldado, el general,
el obrero, el gendarme,
el poeta, el fontanero?
¿Es “mundo” Gaza,
Israel, Palestina, Ucrania, Rusia,
Darfur, Siria, Libia, Guatemala,
Myanmar, Transnistria, Kazajstan,
Tuvalu, Tibet, Somalia, Yemen,
Carabanchel?
¿Es “mundo” lo no ignoto?
¿Es “mundo” el océano,
los mares y los ríos?
¿Es “mundo” la estratosfera?
¿Es “mundo” la radiación electromagnética,
los campos gravitatorios,
el núcleo de un átomo de helio?
¿Es “mundo” un panal
de rica miel?
¿Es “mundo” la locura,
el abismo,
la noche
y la muerte?
¿Es “mundo” la flor,
la vaca,
el bolígrafo
y el papel?
¿Es “mundo” un mundo
o es el mundo?
¿Es “mundo” blanco o negro?
¿Quizá gris? ¿O de colores?

¿Es “así” ilusionante?
¿Es “así” deprimente?
¿Es “así” cruel?
¿Es “así” solidario?
¿Es “así” esperanzador?
¿Es “así” desesperanzado?
¿Es “así” miserable?
¿Es “así” maravilloso?
¿Es “así” de otra manera
que no sea “así”?
¿Puede no ser “así” ese “así”?
¿Puede ser “así” sin ser “así”?
¿Puede no poder el “así”
desasirse?
¿Puede el “así” asirse?
¿Quema el “así”?
¿Asesina el “así”?
¿Mata y muere el “así”?
¿Vive el “así”?

¿Hay otro “así” que valga?
¿Que nos valga?
¿Que os valga?
¿Que les valga?

¿Qué es “valer”?

¿Puede el “así” no ser
televisivo,
no ser literario
no ser mediato (inmediato)?
¿Puede (debe) el “así” ser acción,
grito, caricia?

¿Qué así en un mundo poetas como hacer?
¿Qué mundo hacer como poetas en un así?
¿Qué poetas en un como así mundo hacer?
¿Qué mundo en un hacer como poetas así?

¿Poetas o no poetas?
¿Así o no así?
¿Mundo o no mundo?
¿Hacer o… hacer?

Acción.
Grito.
Caricia.

Hacer lo inefable.
Hacer silencio.
Hacer la calma.
Hacer paz.
Hacer el abrazo.
Hacer quietud.
Hacer los besos.
Hacer tiempo muerto.
Hacer tiempo vivo.
Hacer el amor.
Hacer la vida.
Hacer la palabra.
Hacer otra palabra.
Hacer espacio en blanco.
Hacer amistades.
Hacer el tonto.
Hacer garabatos.
Hacer reír.
Hacer reír.
Hacer reír.
Hacer llorar de emoción
y nunca conmoción.
Hacer poca cosa
que ocupe poco espacio
que moleste lo mínimo
que se note amable.
Hacer blanco, negro
y gris
¡y de colores!

¡Hacer Poesía!

Poesía silencio,
amable, amiga,
garabateada,
ruidosa en la estratosfera,
poesía libre
(si no, no es poesía),
poesía valiente,
poesía osada
y osito,
poesía tonta,
poesía epigenética
o neurasténica,
poesía lenta,
poesía rápida,
poesía inmediata,
poesía inteligente,
poesía artificial
(nunca artificiosa),
poesía llorona
o juguetona,
poesía azul,
poesía impura,
poesía pura,
poesía contradictoria,
poesía cargada de futuro,
presente y pasado,
poesía de memoria,
poesía sin memoria,
poesía mundana,
poesía sacra,
poesía rota,
poesía arbolada,
poesía de ladrillos,
poesía oficinista,
poesía migrante,
poesía refugio,
poesía paz,
poesía deportiva,
poesía rizada,
poesía de acción,
poesía poesía,
siempre
poesía.

¿Qué hacer como poeta en un mundo así?

¡Poesía,
siempre
poesía!

Hay que hacer poesía.
Siempre
poesía.

No a la guerra

Esta camiseta había estado conmigo desde los tiempos de las manifestaciones contra la invasión o guerra de Irak que Aznar tuvo el gusto de emprender sin el consentimiento de la OTAN ni, y era necesario, nuestro querido monarca, hoy emérito.

Había sido usada hasta la saciedad pero ya estaba a punto de destrozarse por la debilidad de la tela remanente, así que decidí incorporarla en la acción que realicé en la II Bienal de Arte de Acción de Santander, terminando la misma con la puesta y desgarro de la camiseta afirmando un rotundo y algo pesimista: «Para esto valen los mensajes de las camisetas», después de, entre otras cosas, haber fregado parte de la Plaza Cañadío de la capital cántabra con la camiseta usada a modo de trapo.

Los mensajes son trapos.
Las acciones no.

Yo vestí la camiseta. Era un trapo.
Usarla hasta la extenuación ha sido una poderosa acción.

Ahora seguirá siendo un trapo, pero su esperanza de vida es ya muy pequeña.
Así es la vida.
La mía también.

La vida es otro trapo, llena de acción.

Sedoka a dos manos

¿Cuándo se dan fenómenos de apropiación cultural?

A veces me pregunto si no corro el riesgo de promoverlos a raíz de mis propuestas de acercamientos a diferentes culturas dentro de los Talleres de Poesía y Escritura Creativa.

Procuro, eso sí, tratar con el máximo respeto esas culturas a las que nos aproximamos para que sean tratadas como algo digno de reverencia, como algo digno de enseñarnos nuevas vías de exploración creativa y no como meros «juguetes» o usados con fines no intencionados por la cultura original o incluso ofensivo para sus costumbres.

No obstante, eso acaba quedando fuera del ámbito de lo que puedo controlar y me limito a intentar que vayamos por el «buen camino» de la tolerancia, la admiración ante la diversidad cultural del mundo y el respeto debido a la diferencia.

El jueves, dos personas (Susana Recover y Alejandra Dieste), compusieron este sedoka, sin cumplir el casi intrasladable patrón silábico japonés, a dos manos (o cuatro), tras una breve introducción sobre lo que es esa forma estrófica japonesa y me maravilla lo sencillo que resulta si no nos complicamos la vida con imposibilidades intraducibles (intrasladables entre culturas tan alejadas):

Desde la última planta del rascacielos
se observa la ciudad dormida.
Esas torres a lo lejos.
Ya no hay nidos en ellas:
cristal y ladrillo,
luz oscura y fría.

Aquí la breve introducción que leí antes de aproximarnos a ello dentro del Monográfico de Poesía Clásica Japonesa:

Sedoka

Este estilo fue registrado en Man’yōshū y por Kokin Wakashu. El patrón silábico es 5-7-7-5-7-7.

Katauta: también Man’yōshū registró este estilo. Katauta significa «medio canción» en japonés. El patrón es 5-7-7, como una mitad del patrón Sedoka.
El sedoka tiene una estructura 5-7-7-5-7-7. Puede escribirse en dos katauta (dos estrofas de tres versos). También en forma de pregunta y respuesta. O en forma de bloque (seis versos corridos).

Renga (poemas /tanka/ encadenados)

Renga (連歌, canción encadenada) es un género de poesía colaborativa japonesa (escrita por más de un autor, trabajando en conjunto). Un renga consiste en al menos dos ku (句) o estrofas. La estrofa inicial del renga, llamada Hokku (発句), se convirtió en la base de la forma moderna de poesía Haiku.

Dos de los más famosos maestros del renga fueron los monjes budistas Sōgi (1421-1502) y Matsuo Bashō (1644-1694).

El sistema de producción conjunta, que se llama kyōdō seisaku está profundamente arraigado en la tradición japonesa.

El Renga clásico alcanzó su cumbre por la obra de Sōgi y se le denominaba kusari renga, presentando reglas de composición complejas y minuciosas.

Otra forma de Renga evolucionó hacia Haikai-no-Renga, (significa "renga divertido") que tuvo como autores destacados a Yamazaki Sookan (1465-1553) y Arakida Moritake (1742-1549).5​ Era un arte popular, sin pretensiones literarias, hasta que Bashō le confirió un carácter distintivo, dándole profundidad, sentido y trascendencia.

No cabían en la foto. Imagino.

Que no todos los muertos son iguales (para la prensa, para la opinión, para cada cual) es algo que sabemos, pero lo que casi resulta hiriente es pensar que los 6 cadáveres de los retenidos israelitas son personas sonrientes cuyas caras han cabido perfectamente en este fotomontaje de la BBC, pero lo que no habría cabido son los más de 40.000 muertos palestinos que lleva asesinando Israel desde que comenzó este «conflicto».

Estadísticas y la historia de la Ciencia

Esta es una fotografía de 1927 sobre una Conferencia sobre electrones y fotones en el 5º Congreso de Solvay, es decir, sobre el origen de la mecánica cuántica, en los albores de la comprensión profunda de la estructura de la materia.

Pero claro, hoy en día publicarla supone un reto a las estadísticas y las revisiones:

Hay una única mujer (la doblemente galardonada con el Premio Nobel, Marie Curie) en un grupo de 29 personalidades de la ciencia. Aproximadamente 3,5%.

Eran tiempos difíciles para la mujer en la ciencia, entre otras cosas. Siguen siéndolo y son importantes las reflexiones como la que está realizando la prima de Carmen de la Rosa: Mujeres Ingeniosas.

No obstante, también podemos destacar otros datos:

0% Personas negras.
0% Personas asiáticas.
0% Otros colectivos étnicos y/o geográficos

Hay un elevado número de personas carentes de pelo en la parte superior de la cabeza.

Hay un elevado número de personas con pelo en la cara, ya sea en la parte superior como en la inferior de la boca.

Hay un elevado número de personas vestidas con traje. Me atrevería a decir que la totalidad de las personas de sexo masculino.

Hay un elevado número de personas vestidas de colores oscuros (a pesar de que la fotografía no permite especificar mucho más, debido a que fue tomada en blanco y negro, como era habitual en la época).

Hay un elevado número de personas sentadas y lo habrían estado todas si no fuese por la necesidad o conveniencia de caber dentro de un enfoque bastante más cuadrado que horizontal.

Hay un elevado número de personas serias, no sonrientes, si bien sería algo habitual de la fecha en la que se tomó la instantánea pues no solía ser «instantánea» y era más fácil mantener la postura sin sonrisas.

Hay un elevado número de personas con zapatos, aunque no se adivinan los calzados de las personas que están en segundo o tercer plano.

Las estadísticas ponen acentos allá donde desean ponerlo y ese acto es tan poderoso como habitualmente ignorado.

Hoy, no quiero más que guardar esta fotografía de personas (un elevado número de ellas) a quienes he admirado (a su pensamiento y obra) muchísimo a lo largo de mi vida y por quienes hoy comprendo el mundo de una manera mucho más analítica y racional que si no se hubiesen reunido en este 1927 en un congreso sobre electrones y fotones en un lugar llamado Bruselas.

¿Ahorro energético? ¿Quién?

Cada día que veo cómo se va electrificando innecesariamente la publicidad y se nos sigue pidiendo contención en el consumo energético, me irrito y siento que hay un mundo que cada día va más a dos velocidades, la de quienes pretendemos mejorarlo y la de quienes pretenden mejorar. Sin lo.

Es terrible que para mejorar haya que empeorarlo. Este síntoma obvio de enfermedad sistémica no parece desatar enojo en la población que pasea junto a los carteles retroiluminados de marquesinas, de fachadas de centros comerciales, etc…

Y se nos repite que «el calentamiento global…» como si fuese cosa nuestra o estuviese en mi mano, gracias a tener 3 cubos de basura de colorines en mi casa, arreglar un desaguisado claramente estructural.

A veces, yo también quiero «mejorar», así, sin más, sin «lo». Sencillamente, vivir mejor. Y parece ser que no me queda otra que aguantarme con mi moral de sacrificio, moral cristiana, casi diría, subyugado al deber, al categórico kantiano, negándome a permitirme ser parte de ese otro mundo que, a otra velocidad, cada día se aleja más.

9 de junio: elecciones europeas

Ando bastante perdido con la escisión de los partidos de izquierda, sin que yo entienda en absoluto la razón subyacente o me niegue a aceptar que es una mera cuestión de egos.

He pasado algo de tiempo viendo el sistema electoral de la Unión Europea para ver si tiene sentido votar a partidos que andan perdiendo representación a pasos agigantados por sus malas decisiones estratégicas.

Por momentos, incluso, he valorado no complicarme la vida y votar, por primera vez en mi vida, lo que se llama voto útil (PSOE) con toda la nariz tapada.

Pero parece ser que no va a ser necesario puesto que no hay algo tan parecido a la Ley D’Hont en estas elecciones, o más bien, al tratarse de una circunscripción única y no aplicarse barrera mínima o umbral mínimo de representación, es posible votar sin pensar demasiado en su posibilidad de consecución de escaños.

(Con esto no pretendo atacar la celebérrima y polémica Ley D’Hont)

Aun así, me gustaría tener más clara mi decisión de a quién votar, teniendo clara la deriva que va a tener este parlamento cada vez más (ultra)derechizado.

La sociedad del espectáculo

He comenzado a leer este libro (no audiolibro, ni PDF) que está resultando una auténtica maravilla que no comprendo cómo no he leído antes.

Me lo regaló Carmen estas navidades (estaba en mi lista de «pendientes») y he tardado casi un mes en comenzarlo. Lo leo despacio, muy despacio, recreándome en lo que leo y abriendo las ventanas que me presta el libro para conocer otros múltiples pensadores de finales del SXX que tengo mucho más desconocidos de lo que debería, teniendo en cuenta que en ocasiones hasta me atrevo a citarlos.

Así, gracias al canal de youtube (La Travesía) en el que he encontrado este fantástico vídeo explicando y resumiendo el contenido del libro de Guy Debord, estoy conociendo de manera básica y provisional a algunos de ellos, como Saussure, Derrida, Baudrillard, Lacán, MacLuhan… completándolo con unas lecturas de la wikipedia y algunos artículos adicionales.

Si a ellos les hubiera dedicado la atención que le presté en su momento a Roland Barthes…

La verdad es que me parece descorazonador casi todo lo que escucho de su pensamiento: una sensación de desazón se apodera de mi espíritu y el pesimismo me abandona como a aquel que sostuvo una paloma y la dejó ir mientras sus lágrimas en la lluvia iban siendo olvidadas.

¿Es triste la postmodernidad o sencillamente me hago viejo?

Me lavo las manos. Vídeo por Analía Beltrán

Otro vídeo de la acción realizada para el 6º Aniversario de PEPA (Pequeño Evento de Performance Art) comisariado por Analía Beltrán y del que se puede encontrar más información en el artículo que escribí hace unos días o bien en la sección de acciones de mi propia web.

Esto no es una broma