No hay límites al mercado

No sé si al mercado o al mercadeo.

Hoy leo en El País que se va a comenzar a poner nombres de marcas comerciales a diferentes lugares públicos, como puede ser la parada de metro de Sol, que ya ha sido vendida (el nombre) a una empresa de tecnología y pienso que no hay límites.

Todo se compra y se vende, parece ser. Y, hasta aquí, incluso, soy capaz de verlo con ojos no sangrantes… lo que verdaderamente me hace hervir la sangre es qué cosas son las que sí se venden y qué cosas son intocables. Ahí es dónde radica la diferencia.

Cuando vea que se pone el nombre de una marca, digamos que de consoladores, a un confesionario, cuando vea que la corona real lleva el logo de microsoft, cuando el amarillo de la bandera lleve un anuncio de viajes a Japón, es más, incluso, se inserte la bandera de otra nación dentro de la nuestra para promocionar el turismo internacional, cuando vea que los toreros llevan banderillas de una conocida marca de refrescos… entonces, y solo entonces, me parecerá bien.

Sin embargo, se habla de habilitar espacio público para publicidad en los colegios (carne de cañón del consumismo), en los medios de transporte públicos, en los teatros, en los cines… en lugares considerados propios de la cultura, como cuando se deja el Teatro de la Ópera para un concierto de Bisbal, entonces lo que siento es que no se hace casualmente. Sólo aquellas cosas que «no importan» son susceptibles de ser vendidas como espacio en oferta.

Y esto me hace hervir la sangre, porque lo justificamos diciendo que no hay dinero… pero sigue habiéndolo para armamento, que podría, bien, llevar la publicidad de una empresa farmacéutica, por ejemplo, de supositorios en las balas, de compresas en las alas, de hospitales en las panzas de los tanques… sigue habiéndolo para actos políticos varios, más o menos institucionales, con una utilización casi goebbeliana del poder… cuando me gustaría que un discurso del presidente de la nación se haga desde el palco de una empresa de telecomunicaciones, por la ironía de la composición de esa palabra (nos comunican desde tan lejos…)

De nuevo, es momento de plantearse la reflexión de ¿hasta dónde vamos a dejar que la sociedad tenga como fuerza motora la rentabilidad económica? ¿tiene límite el poder del dinero? ¿debe tenerlo? ¿cuál es la alternativa?

Si todo se compra y se vende… ¿qué sentido tiene la democracia? ¿por qué no autorizar la compraventa de votos? ¿para cuándo permitir papeletas electorales con logos de empresas?

En realidad, votamos más bien un conjunto de empresas frente a otras, así que tiene sentido esta pregunta capciosa más allá del aparente disparate. ¿Por qué no votar a BBVA o BSCH, en lugar de a PP o PSOE? Quizá, así las cosas estarían más claras.

No desplazarse por la ciudad si no es para ir a algún centro comercial o comercio. No ir a la escuela si no es para aprender a consumir lo adecuado. No acudir al médico si no es para adquirir el correspondiente fármaco (las farmacias ya lo hacen así). No mirar el cielo si no es para encontrar un restaurante anunciándose. No pasear por las calles si no es para ver carteles de inmobiliarias. No beber agua sin saber que hay alternativas más edulcoradas.

Ha llegado el momento. Necesitamos definir límites. La crisis (esta interesante o interesada crisis) está haciendo estragos con nuestros valores hasta despedazarlos. Y Dios ha muerto hace lo suficiente como para que exista el superhombre… mientras tanto, seguimos siendo mezquinos consumidores de expectativas frustradas.

Estoy a punto de terminar mi primera lengua

Del proyecto POFLM.

El hitita.

Supongo que he comenzado por esta por una cuestión sentimental y también histórica.

El hitita es la lengua muerta hablada en la antigüedad por los hititas, pueblo que creó un imperio centrado en la antigua Hattusas (actual Bogazköy) en el norte de Anatolia central (hoy Turquía). La lengua se habló aproximadamente entre 1600 a. C. (y probablemente antes) y 1100 a. C. Hay algunos testimonios de que la lengua hitita y lenguas cercanas a ella continuaron hablándose en Anatolia durante varios siglos después de la caída del Imperio Hitita y el último de los textos hititas conocido.

El hitita es la más antigua lengua indoeuropea conocida.

Lo cual significa que es un familiar lejano de la lengua que hablo y en la que escribo. Sé que es una perogrullada, puesto que todas lo son, pero con el estudio de esta y del sánscrito (cosa perfecta) se da por iniciada este capítulo del conocimiento y de la evolución del mismo: la antropología lingüística. No puedo evitar sentirme tentado a darle preeminencia, por más que fuera el euskera y su rareza lo que me motivaron inicialmente a abordar este proyecto.

Tengo que seguir con ella, para poder terminar su ficha hoy por la mañana, en este trabajo no remunerado que hago día a día, aunque haya quien no comprenda que también es un trabajo aunque no sea directamente remunerado (y si no, que se lo digan a los autónomos que no cobran un duro últimamente, pero no están parados).

Hablando de austeridad

Tengo un portátil que compré hace más de 7 años de segunda mano a unos chicos bolivianos (de hecho, que el modelo fuese Evo me pareció muy gracioso). Me costó, entonces, 200€. A mí me parecía caro cuando la gente estaba gastando de media en cada PC unos 600€, ofertas de 499€ aparte. Para mis necesidades, que eran varias, me sobraba.

Es un Compaq Evo Notebook N610c

Con unas características técnicas interesantes:
Mobile Intel® Pentium® 4-M Processors at 1.6-GHz
Microsoft® Windows® XP
ATI Mobility Radeon 7500 Graphics Controller with 32 MB of DDR video RAM.
14.1-inch SXGA+ display
512 MB DDR RAM (266 MHz)
80-GB HD.

Y una conectividad enorme (un par de puertos USB, PCMCIA, donde instalé una antena wifi, salidas de vídeo digital y VGA…) y de Bluetooth ni hablamos!

Lo tuve conviviendo conmigo hasta que el cargador empezó a fallar. Al principio intenté conseguir un cargador oficial de Compaq, pero fue tal que imposible o muy muy caro… para un portátil de 200€. Así que me compré un cargador en un bazar que hacía un ruido muy molesto. Y seguí con el equipo en marcha y con mis proyectos… luego, después de otro añito, parece ser que la entrada de corriente dejó de funcionar aleatoriamente, es decir, que en mitad de cualquier actividad se apagaba y te dejaba tirado como un mal amigo.

Y llegó el momento de decirle adiós. Pude comprar un «maravilloso» HP Pavilion Dv6 que se suponía que iba a ser lo más de lo más. Me costó la friolera de 700€. Pero me tiene que durar años y años… con conexiones de todo tipo (ahora lo tengo conectado a la TV con HDMI). Y mi viejo amigo Evo fue relegado al olvido.

Hasta que decidí comenzar a instalarle Linux.

Con un ubuntu 9.04, decidí llevármelo a Vera de vacaciones para ver qué tal… y era genial. Podíamos conectarlo a la TV y ver lo que fuera en ella, podíamos conectarnos a Internet con el Wifi de la vecina o con un cable USB y mi móvil Sony Ericcson 610i.

Y decidí dejárselo allí a mi madre y a quien quisiera usarlo, pero solo lo usaba yo, porque parece ser que todo el mundo está acostumbrado a que todo funcione excepcionalmente bien y nunca jamás se apague…

Con los días, lo fui echando en falta para hacer pruebitas en casa, para juguetear con él y no con el fabuloso que tengo para trabajar. Y se ha convertido en uno de los ordenadores más insólitos que haya conocido.

Le he ido instalando una galería de distribuciones Linux de bajos recursos, pensando en si algún día es necesario retomar los equipos que han sido abandonados por considerarse insuficientes y me he dado cuenta de que soy un experto manejando la escasez de recursos. Yo debería estar hablando de austeridad a la señora Merkel. Con solo 80 Gb tengo instalados más de 9 sistemas operativos distintos… y me sobra espacio para otros 4, calculo. (La imagen está desactualizada: ya tiene otro más: Kubuntu… que es el que menos me gusta de todos)

Obvio que no serán maravillosos, ni superestupendos… pero todos tienen una buena conexión a Internet, navegadores, clientes de correo, de chat, de ftp, todos tienen una buena y gratuita aplicación de oficina, Libreoffice en casi todos los casos, con su procesador de texto, su hoja de cálculo, etc, reproductor de audio, de vídeo, gestor de archivos, un programa de edición fotográfica y de gestión de disco duro y muchas herramientas más que la mayoría de la gente ni siquiera utiliza.

Así que, ahora que tengo dos ordenadores para trabajar, casi no sé si me parece un exceso y tengo que recortar!

Consigue trabajo haciendo lo que te gusta

Me llega un mensaje (por supuesto basura tipo spam) con este encabezado y me pongo a pensar si tiene algún sentido que alguien esté trabajando y le llegue este mensaje y no se lo haya planteado antes… ¿es que no está ya trabajando en algo que le gusta? ¿Cómo puede ser? y, sobre todo, ¿a qué espera?

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida
cómo se viene la muerte,
tan callando;
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Importante: la vida pasa rápido, rápido rápido… y viene la muerte callando… y, aún sabiéndolo, ¿vamos a vivir trabajando en algo que no nos gusta?

Si es así, hay que pensar en que no toda la vida es trabajo, que lo que los empleos proporcionan es estabilidad económica (algunos), seguridad y solvencia, que muchos desean por encima del placer que da trabajar en algo que les gusta. Y si es así, ¿para qué conseguir «trabajo» haciendo lo que te gusta? Cada cual ha de saber cuál es su prioridad:

1.- Un trabajo que proporcione bienes materiales para, en otro entorno vital, lograr lo que se desea.
2.- Un trabajo deseado, sin importar en demasía los bienes materiales que proporcione.
3.- Un trabajo deseado y que proporcione también bienes materiales para los otros entornos vitales.

Claro, todo el mundo quiere el 3.
Pero ¿por qué?

La falacia de esta posible elección está en el hecho de poder separar el trabajo del entorno vital. No hay separación. Porque la vida es lo que te ocurre en ella, lo que decides hacer en ella. También el trabajo es vida, también forma parte de tu vida, de tus elecciones, y no se puede separar.

En realidad, la propuesta debería ser más compleja y completa, a saber, elegir entre:

1.- Una vida que te guste (incluyendo trabajo, ocio, amigos, familia, lugar…)
2.- Una vida que no te guste (incluyendo lo mismo)

Todo lo anterior está conectado y es difícil elegir un pack completo, pero es lo que hay. No hay posibilidad de separar las cosas como si pudiéramos vivir a trozos… ahora sí, ahora no…

Hay que enfocar, apuntar, disparar…. y vivir haciendo lo que te gusta el mayor porcentaje de tiempo posible. Y si no, ¿a qué esperar tanto? ¡mejor suicidarse!

Elive – Una distro de linux que es free, pero no gratis

Tengo un portátil de escasos recursos (no tan escasos, pero como vivimos tiempos de excesos, parece que P-V, 512Mb RAM, 80Gb HD no son nada) y me dedico a instalarle distribuciones de distinto tipo de Linux.

Hay innumerables, como ya mencioné en un artículo anterior, así que voy probando aquellas que consumen menos recursos. Tengo el PC con un XP de fábrica, más o menos, bastante estable y ocupando el 25% del total del disco, en 2 particiones C: y D:. Entre otras cosas, tengo instalado un jueguecito con el que pierdo horas de cuando en cuando en cuando llamado Game of Empire III. Es un juego windows que juego pirateándolo y que me fastidia piratear… pero creo que debería tener una licencia más abierta para poder ser usado gratuitamente cuando ya haya pasado un tiempo desde su lanzamiento.

En el resto del disco, tengo instalado Linux Mint (hasta ahora la que más me gusta), Linux Slax, Puppy Linux, y Xubuntu 10.04. Gestiono el arranque múltiple con Grub, que cada cierto tiempo tengo que arreglar con Grub Fixer porque hago algún desaguisado. Pero como es un PC para estas cosas, pues no pasa nada, ni siquiera me despeino (aunque nunca me peino, así que…)

Y ahora quería instalar, en los 12 Gb que aún tengo disponibles en mi super modesto PC, la distribución Elive, basada en Debian, como Mint y Xubuntu, pero con un diseño mucho más cuidado, aunque me gusta mucho el aspecto de la de Mint, también.

Y me he encontrado con un pequeño obstáculo que, en realidad no es tal, es una petición de dinero o colaboración para continuar con la instalación en el disco duro. Y me ha obligado a leer. Esto de que me obliguen nunca me gusta, pero leer sí, y la reflexión que acompaña suele ser fructífera, si se lee adecuadamente.

Transcribo, lo que me hizo detenerme:

Hey, This is not FREE !

If you are a truly defender of the free software you must know better what are you defending, you can start from here. Free software has no relation with gratis, please read this explanation from gnu.org. You need to know also that due to this confusion of terms, the word free software has changed to open source software in 1998.

After that you know that free has no relation with cost. This payment is required to pay the development of Elive, that is the full time work of the Developer ‘Thanatermesis’ and also to pay external development and/or services. Think that more money is made and more development can be possible to pay and so, a better final product (Elive). But in any of the cases, you are not obliged to pay for Elive, nobody obliges you to use Elive. Without any cost, Elive would not be the same, at least not with all its features, usefriendly things, and the lot of work involved. By other side, if your problem is that you can’t possibly pay for any personal reason, we don’t want to prevent anybody from using Elive so we propose alternatives which are described in the payment process.

Even if you are in face to a computer screen with thousands of pixels, the result of the Elive Operating System is that is made by a human person, a person that unfortunately are living in a monetary-dependent system, in other words, who pay my taxes? and not only the taxes but also my roof and food if my only full-time work is to make Elive. Im a truly and convinced defender of the venus project, it proposes a future without money, unfortunately i’m not actually living on any venus city, they doesn’t exist right now, I would like to live in a venus world and make Elive only for pleasure but the reality is that I still on this world. If you really don’t understand the point of the payment, then I must say… «don’t use Elive!», basically because nobody obliges you to use it and because you don’t like it!, so why to lost time complaining? if you really think that Elive is not worth of the minimal requirement, why just don’t ignore it ? I don’t want to monopolize the world with Elive, I do not care at all if you use it or not, so just use anything that you want, you have thousands of alternatives, you have the choice.

El texto es tan claro que no deja lugar a dudas. Por más que se desarrolle por el placer de hacerlo, es totalmente lícito y casi necesario que tenga financiación de algún tipo para que pueda subsistir, ser sostenible, como nos gusta decir, este proyecto más allá que unos meses o mientras el equipo desarrollador no necesite ningún ingreso para, como bien dice, pagar los impuestos y otros muchos gastos derivados de su desarrollo, como, sin ir más lejos, los equipos informáticos, que no son gratis, las conexiones a Internet, que no son gratis, el consumo energético, que no es gratis, el uso de agua, que no es gratis, para beber algo mientras se trabaja, la comida, etc…

La gratuidad no es sostenible. Eso es evidente. Pero hay software gratis. También hay software carísimo. Elive apuesta por un camino intermedio entre lo gratis total que requiere, entre otras cosas, una comunidad enorme alrededor, de forma que pueda seguir siendo gratis (como Ubuntu, Debian, etc) o una aportación por los que deciden usarlo… o, de lo contrario, que no lo usen, como bien apunta en su último párrafo.

Hay algunas cuestiones que me surgen y que no quiero detallar al respecto de cómo puede ser código abierto y no ser gratuito, puesto que compilarlo es gratis y, por tanto, con el código en la mano, sería bastante sencillo hacer una copia «pirata» (si es que podemos hablar de tal cosa en el universo del código abierto) y ponerla a disposición pública de manera gratuita. Pero, insisto, prefiero no entrar en este detalle.

El caso es que, incluso así, el responsable del proyecto abre las puertas a formas de colaboración alternativas, como pueden ser (si no se quieren o pueden pagar los míseros 15$ que cuesta) escribir un artículo sobre ELIVE en cualquier web, en cualquier idioma (no sé si este artículo que estás leyendo es sobre Elive o sobre otras muchas cosas) o si se trata de usarlo con fines académicos, justificarlo y se obtendrían códigos de instalación tantos como se precisaran.

En mi caso, podría aducir que se trata de ambas razones: por motivos de autoformación, deseo probar Elive, pero también y sobre todo, estoy escribiendo un artículo sobre esta distro. Bien es cierto que no es exactamente un artículo sobre Elive, sino sobre su política de precios, pero quizá cuente como válido. No obstante, seguramente, si lo instalase después en mi portátil «de producción», estaría más que dispuesto a abonar los 15€ que me parece un precio más que razonable para que este proyecto pueda subsistir.

Es una forma más de CrowdFunding, que viene creciendo en diversidad y número desde hace años. Ahora ya se entiende que se pueda poner un botón de aceptación de donativos en una página web personal (como la mía, cuyo proyecto Lejanías tenía como objetivo desarrollar esta manera de financiar labores semejantes). Cuando incluí, en su momento, un botón paypal para aceptar / y solicitar / donativos, Carmen me llegó a decir que parecía que era como pedir… pero acabé encontrando que me parecía más que razonable y escribiendo el texto correspondiente en los apartados Financiación y Donativos del proyecto.

Ahora me encuentro a punto de comenzar otro enorme proyecto de envergadura similar a Lejanías (mucho mayor, me temo) sobre la Organización Filogenética de las Lenguas del Mundo y no sé cómo financiarla. Me sigue gustando la idea (que vi por primera vez en el Libro Rojo de Isidoro Valcárcel Medina) de financiar hoja a hoja por personas a quienes se cita expresamente en el proyecto.

Pero esta manera de financiarse aún está en el albor de su historia. Veremos qué revolución nos trae el futuro y si esta alternativa se sostiene.

De momento, mi enhorabuena a los desarrolladores de Elive por apostar por un camino diferente, interesante, que plantea cuestiones más allá de las meramente tecnológicas, depositando su actualidad en los modelos de financiación, en la retribución del trabajo, pero no olvidando las estéticas, aparte de las éticas.

Radicales

Nos hablan de radicales como si
fuese sinónimo de malvados
como si
ser radical fuese pecado
como si
ser radical debiese ser prohibido
y
a mí
me parece radical
esa fábrica tendenciosa de sinónimos
esa moralidad basada en una religión
esa maquinaria de leyes coercitivas.

Quiero ser radical
radicalmente pacifista
radicalmente ateo
radicalmente racional
y emocional al tiempo.

Soy radical
y quiero guillotinas
que nunca hubo en este país
para acabar con regímenes que
considero obsoletos e incompatibles
con principios igualitarios
y presuntamente
presuntamente
democráticos.

Soy radical
partidario de una educación
pública y gratuita
que no es gratis
pues la pagamos todos
partidario de una sanidad
pública y gratuita
que no es gratis
pues la pagamos todos
de una sociedad
cuyos valores cambien
fabricando un nuevo sistema
(aunque esto me convierte en antisistema
basados en la solidaridad
con los demás humanos
y no en el mérito personal
de cada individuo.

Soy radical hasta el punto
de que también yo
prohibiría cosas
muchas cosas
tantas
que me da por pensar que tengo un tirano dentro
que impediría
la coexistencia de
asistencia sanitaria gratuita con otra privada
la coexistencia de
educación pública gratuita con otra privada
porque está siendo privada
de algunos
por otros
y esos valores
me parecen
terriblemente
radicales.

Guillotina.
Mucha guillotina.

La vida se paga

Pero ¿cómo puede ser que esta publicidad no sea retirada inmediatamente? Debe ser que la gente no lee con calma para encontrar el impersonal omitido de la segunda frase:

Se paga en Euros.

¿Qué es lo que se paga en Euros? Por el contexto de la primera, sabemos que se refiere, claramente, a la vida. Ni más ni menos afirman que la vida se paga en euros.

Escandaloso. Y no lo es menos que se utilice como publicidad de una entidad financiera. ¿Pero es que a nadie le ha parecido, antes de ponerlo en televisión, en las paredes de oficinas, en marquesinas, que podría generar un odio desbocado, y con razón, que llevase a destruir los mismos soportes de la publicidad? Últimamente me encuentro que el descontrol en publicidad es tal que es fácil que alguna de estas arengas comerciales acabe siendo el desencadenante de una revolución. Esta, desde luego, me lo parece.

¿Están pretendiendo afirmar que la vida, (ahí es nada: la vida), está a punto de ser privatizada y explotada por alguna compañía afín al grupo en cuestión y que pronto tendremos que abonar un precio (en Euros, como enfatiza el mensaje)? Ese pago ¿será de una sola vez para poder tener acceso a la vida en propiedad, será mediante crédito hipotecario, ahora que las hipotecas para la vivienda (lugar en el que se vive, que no vida) cuesta más venderlo o será mediante un alquiler, obviamente vitalicio?

¿Será que no distinguen entre vivir y comprar? Seguramente va más por este lado el error (no puedo dejar de pensar que es un error) del mensaje publicitario. Alguien ha pensado que en lugar de decir la compra se paga en euros, era más fácil utilizar su sinónimo vivir, transformándolo en la vida se paga en euros. Es posible. Ese alguien, desde luego (más todos los alguienes que han revisado (supongo que más de una persona se encarga de esto) el anuncio) no solo no distingue entre vivir y comprar sino que tampoco concibe otra forma de adquirir objetos (dando por hecho, además, la necesidad de adquirirlos) que no sea la de pagar en euros por ello.

Hablar de bancos de tiempo, de trueques, de formas de comercio alternativas les suena a utopía ilusa, pero quizá haya un miedo motivador en el fondo de este mensaje que es el de sentir que SU VIDA, la de las entidades financieras, sí se paga en euros. Si dejamos de creer en ese mensaje, si los demás (los consumidores = seres humanos vivos), dejásemos de creer en ese mensaje en el que insisten y nos diésemos cuenta de que la vida (caso de ser algo independiente de lo vivido), no se paga en euros, dejaríamos de depender de las entidades que ayudan a que tengamos esos euros que creemos necesarios para (¿comprar o alquilar?) la vida.

¿En qué se paga la vida?

Hay varios apriori en esta pregunta aparentemente inocua:

  1. Damos por hecho que existe algo llamado «la» vida. Para mí ese algo no existe: existe vivir, como verbo, no como sustantivo. Y es un verbo que no definiría como estar llevando a cabo una serie de funciones básicas de mantenimiento durante un tiempo determinado. Ese vivir del que hablo tiene que ver con decidir, con la conciencia de vivir. Es un vivir que necesita su autoconciencia recursiva. En otro caso, es vegetar. Y ese vivir del que hablo exige el compromiso de uno consigo mismo, con sus decisiones que van haciendo algo parecido a «una» vida. Vamos fabricando el pasado a base de decisiones, de ejercicios de libertad de conciencia, libre albedrío, si se desea una terminología más habitualmente asociada con lo religioso.
     
  2. También se está asumiendo como verdadero que todo se compra o se vende o es materia de comercio alguno. Esa vida, más o menos sustantivizada, asumiendo que sí se acepte como existente (qué Gorgiano me encuentro hoy), no tendría por qué ser tal cosa. Suponiendo, insisto, que exista «la vida» como algo independiente del verbo, como algo que ocurre incluso si no tomamos decisiones, si solo vegetamos, aun en ese caso, no está claro que sea tangible, ni concreto siquiera, así que su comercialización supone un problema aún mucho mayor que el del arte contemporáneo.
     
  3. Por si esto fuera poco, aparece un impersonal «se» que no deja claro quién compra y quién vende ese objeto que, asumámoslo para proseguir, es materia de comercio llamado «la vida«. Suponiendo ese comercio como con algún sentido, queda preguntar a quién le pertenece inicialmente el susodicho bien y quién va a adquirirlo. Porque, pagarlo, implica una transacción y, por definición, algo transita cuando pasa de un lugar a otro, de unas manos a otras, por decirlo así.

    Voy a suponer que se trata de un bien que poseemos al nacer (¿quiénes?) y que vamos vendiendo (¿a otros?). Pero entonces no tiene sentido la pregunta, porque de ser así, no tendríamos que pagarla sino que cobrarla. La pregunta, de alguna manera, asume que somos nosotros (¿quiénes?) los que tenemos que pagar por ella, por ese objeto que hemos asumido que existe, y es comercializable.

    Tengo que retroceder y asumir que no poseemos ese bien llamado «la vida«, sino que vamos adquiriéndolo en (in)cómodos plazos. El mensaje, de este modo, sugiere que hay alguien que la posee previamente y nos la va proporcionando. Hasta hace poco, ese alguien parecía ser seguramente algún tipo de deidad más o menos personalizable y a quien se le iban entregando los diezmos correspondientes o bien sacrificios a modo de pagos. Pero, ahora que sabemos que Dios ha muerto (aquí hago un salto al vacío para ahorrar teclas), parece ser que «la vida» ha pasado a ser un bien depositado en manos de… durante un tiempo los estados quienes tenían poder para decidir si un ciudadano podía adquirirla y, en los últimos tiempos, entidades financieras como esta que se enseñorean del bien en cuestión poniéndolo a la venta. Y, por supuesto, lo venden en Euros.
     

  4. Aceptado todo lo anterior, lo único que queda por aclarar son las condiciones de pago, el precio asignado, si hay ofertas de renovación, o, como comentaba unos párrafos más arriba, si «la vida» se vende en un solo pago, si hay opciones de recompra, de compras masivas, si es una hipoteca que debemos acordar con unos intereses que mejor no comentar o si, por el contrario, en ningún momento llegaremos a poseer «nuestra» vida, sino «la» vida en concepto de usufructo.

Miedo, verdadero miedo, me da pensar que este anuncio es un anuncio de lo que viene: Pagar por tener derecho a vivir. Y vivir para trabajar, para poder pagar ese derecho.

Y se me olvidaba mencionar que ni siquiera hay una verdadera librecompetencia en el mercadeo de «la vida».

Bufff…..

Ya no puedo más con el maldito periódico

Leo de cuando en cuando El País y me pregunto para qué coño lo hago. No es nada nuevo que el mundo va mal. Es, como Enrique Santos Discépolo diría algo así como… (y cito de memoria)

«Que el mundo es una porquería ya lo sé
en el quinientos seis y en dosmil también,
que siempre ha habido corros maquiavelos
y estafaos…»

Pero yo ya estoy harto de perder mi tiempo hojeando (si es que tiene sentido decir hojear a desplazar una barra de scroll) viendo, además, los comentarios que en la mayor parte de los casos son propios de trolls desocupados que, por otro lado, dan una idea del país en el que vivimos.

Siento un grado de crispación nunca antes vivido y leerlo y verlo hasta no poder más no me ayuda, tan solo fomenta que entre en ese sentir preapocalíptico que teme la salida de Grecia de la Europa del Euro, que teme los, por otro lado esperados, recortes, tanto laborales como sociales y culturales. Nada nuevo. Nada que tenga que estar en un sitio que presume de dar nuevas (news, noticias…)

Hace unos días leí un artículo, como siempre interesante, de mi amigo Poto (el ínclito Juan Carlos Etxeberría) en el que se preguntaba y argumentaba a favor del porqué el frío es noticia. No puedo más que entender que los periodistas deben informar y lo hacen. Pero la cuestión es si aporta algo el exceso de información en el que, con estas autopistas nos estamos haciendo una autopsia en vivo.

Mi sensación es que no ayuda mucho saber tanto… porque no es un verdadero saber, es una información que acaba siendo amarilla (casi por la necesidad del medio) y que a lo único que contribuye es a hacernos sentir miedo. Miedo a todo. Miedo a ser despedidos, miedo a no tener trabajo, miedo a tener demasiado trabajo, miedo a los inmigrantes, miedo a la emigración, miedo a las guerras, miedo a una paz armada, miedo al desarme, miedo a la falta de combustible, miedo al precio del combustible, miedo al consumo excesivo de combustible, miedo a los combustibles fósiles, a los combustibles nucleares (que, propiamente, no combustionan), miedo a la energía, a quedarse sin energía, a los proveedores, a los clientes, miedo a los políticos y también a la anarquía, miedo a la soledad y al exceso de compañía, miedo a la información y la desinformación, miedo a los virus, a los informáticos, a los virus informáticos, miedo a los virus aviares, a los aviones y las huelgas de pilotos de aviones, miedo a salir de casa y a quedarse en casa, miedo a que Rajoy se pase de la raya, miedo a que no haga lo que muchos quieren que haga, él, su gobierno y sus amigos (más o menos del alma) miedo a la justicia y a las injusticias, miedo a ser el tercer mundo, miedo a que el tercer mundo haga competencia con el que se quiere seguir llamando primer mundo, miedo a los gays, a las lesbianas, a los curas, a los pederastas, miedo a los nacionalismos y a la globalización, miedo a perder la cabeza teniendo demasiado miedo… Miedo a las descargas ilegales, a las descargas legales y sus abusivos costes, miedo a la violación de nuestra intimidad, miedo a la pérdida de libertad y miedo a la libertad, la de los otros e, incluso, a la propia. Mucho mucho miedo a que nos vuelva a doler la salud y la sanidad pública no exista y el dinero no exista y las curas no existan y tengamos que suicidarnos en masa para olvidar que vivimos con tanto miedo como para no parar de llorar por las esquinas.

Y he llegado a una miniconclusión: cuando me paso al baño a defecar, dedico mi tiempo a leer la historia del imperio aqueménida y su fundador Darío I en la wikipedia, en lugar de conectarme para leer, ambos desde mi móvil, un engendro como El País. Hoy he estado leyendo sobre Ciro II el Grande.

Interesante…

InAcción de ARTóN

Hace unos días los amigos de ARTóN me enviaron este pequeño cuestionario que voy a intentar responder con lo mejor que sé, con honestidad, sinceridad y desde mi más pura opinión.

Ya me hicieron reflexionar con su convocatoria de Des-Plaza-Miento que englobaban dentro del proyecto de cobrar la entrada en un encuentro autogestionado de Performance. Les respondí breve (Piero Mancini) y, después, con un largo comentario sobre el precio de una performance o de una pieza de arte contemporáneo en general. Texto que, a su vez, fue contestado por unos cuantos amigos y conocidos de quienes respeto su opinión que, en ocasiones comparto y en otras no. Vamos, lo normal.

Esta es la presentación de su propuesta que, de antemano, agradezco que me hayan enviado:

Estimados amigos, colegas, desconocidos, …

Desde hace más de tres años les comunicamos mensualmente que ARTóN sigue con la ACCIóN!!!
Este año 2012 lo iniciamos con LA INACCION!!!!

La inacción entendida como reflexión, una mirada a la actividad y al propio medio profesional. Este año vamos a ir despacito pensando y repensando, sin que ello signifique que abandonemos la acción tan sólo la manera de llevarla a cabo. Os invitamos a realizar esta actividad con nosotras agredeciendo de antemano vuestra participación.

Toda persona interesada en el ARTE y en la ACCIóN es bienvenida a nuestra INACCIóN

Nuestra primera propuesta:
Hemos formulado una serie de preguntas se puede contestar una, dos, tres, todas, ninguna y/o formular unas nuevas

Y aquí su primera pregunta de un cuestionario del que voy a intentar no dejarme nada por responder.


¿Ves necesario la existencia de encuentros informales donde la práctica sea investigada pero donde no se mueva dinero? es decir, donde la producción corre a cargo de los artistas. si es así, ¿de que manera lo gestionarías?

Es insostenible que la producción corra todo el tiempo a cargo de los artistas. La logística de un encuentro más o menos informal, más o menos formal de cualquier cosa (también del arte contemporáneo) implica la aportación de un dinero que no siempre se tiene. Desde luego, sin dinero o algún tipo de retribución alternativa, no hay forma de gestionar este tipo de encuentros. Y que lo pongan de su propio bolsillo los artistas es algo tan inconcebible como absurdo. La razón aducida hasta ahora para que los artistas hagan esto es que lo hacen por que quieren, por amor al arte. Pero esto no es una razón válida. Han elegido realizar un trabajo (porque esta es la cuestión básica: se trata de un trabajo) y deben ser remunerados por él. En caso contrario, se trata de una forma encubierta de esclavitud.

Hoy contestaría un poco agriamente: No lo gestionaría.

Pero la realidad es que me encanta gestionar este tipo de encuentros, así como participar en ellos y quiero alimentar su funcionamiento con algún tipo de retribución cuando alguien los organiza y sé que no tienen recursos suficientes para hacerlo. Sigo pensando que, como escribí en un artículo relacionado, la forma de financiación convencional no es la más adecuada. Mi propuesta sería la de abrir bancos de tiempo paralelos o formas de retribución no basadas en el pago en dinero que es una herramienta poco apta para valorar objetos contemporáneos por su condición de ser muestras de trabajo contrario a una expectativa cuantificable objetivamente, al contrario de lo que ocurre con el dinero, contante, sonante y basado, ni más ni menos que en su valor objetivable consensuado a priori.

A los artistas les (nos) hacen falta cosas, materiales y no materiales, y a los organizadores también para poder subsistir, para poder realizar estos encuentros y para poder participar en ellos. Comida, alojamiento, servicios varios (desde escribir una reseña periodística a gestionar servidores, pasando por cuidados de niños y clases de idiomas), que pueden ser aportados por los asistentes a un encuentro de arte de acción a razón de un criterio subjetivo y acordable entre las partes que, por otro lado, están muy cerca. Tanto que suelen ser los mismos. Pero de esta tendencia endogámica mejor no hablar ahora.

Piensas que con festivales anuales es suficiente para que el ARTE de ACCIóN se desarrolle.

No.

El Arte de Acción requiere un desarrollo continuado, un trabajo no solo de exhibición, sino de investigación, permanente. Vamos, como todo. Pero ¿tiene público? Veo que esta pregunta está formulada más abajo, así que la contesto luego.

Conozco colectivos que están trabajando de manera regular en obras que solo puntualmente exhiben. Esto es normal. Pero no pueden pensar en vivir de ello tal como está montado el sistema. Huyo de expresiones tan impersonales como esta de «el sistema», ese ente que parece dominarlo todo desde su lejano trono olímpico, pero en este caso se trata de subvertir el sistema antes de poder establecer un método de retribución con sentido para artistas y otros trabajadores cuya producción no es de directa aplicación. Es importante hacer ver que esta producción es necesaria antes de poder plantearse si los encuentros deben o no ser anuales, mensuales, semanales… Y eso es, en parte, responsabilidad de los organizadores de los mismos encuentros.

Creo que la regularidad y el compromiso constante y continuo de los artistas y los organizadores de encuentros de arte son los que hacen que esté aún en pie esta forma de arte llamada Performance.

Piensas que con tan solo las instituciones exhibiendo ARTE, los artistas pueden desarrollarse.

El término «institución» es tan impersonal como el de «sistema».

Si entendemos institución como aquellas dirigidas o administradas por organismos oficiales varios, como gestores de la Comunidad Autónoma, Ayuntamiento, Ministerios, etc, la repuesta es que no.

Los artistas de arte de acción (y de toda creación contemporánea en general) deberían seguir luchando contra ese intento de apresar entre cuatro paredes (más o menos móviles) un trabajo que surgió en respuesta al anquilosado, por necesidad, entorno institucional.

Obviamente, la autogestión surge como forma natural de funcionamiento de estos colectivos e individuos, con la consiguiente complicación de su sostenibilidad.

¿Que funciones piensas que tiene el ARTE? ¿añadirías alguna específica para el arte de acción?

No sé si atreverme a responder esta y las siguientes preguntas sin dar una breve (brevísima) acotación de lo que yo entiendo por ARTE.

Y aquí me quedo en blanco. No es que no me lo haya preguntado una y otra vez, es que nunca acabo de llegar a una respuesta satisfactoria. Creo que esto es un problema (personal y no solo) que hace que la definición del trabajo de ARTISTA sea tan difícil de entender.

¿Es ARTE lo que produce un ARTISTA? o ¿Es ARTISTA quien produce ARTE?

Me inclinaría por la segunda de las dos alternativas. Para mí no hay ARTISTAS, pero sí hay ARTE, aunque, al no haber ARTISTAS, lo llamaría, por distinguirlo, arte.

Y ese arte tiene la función de servir de vehículo de expresión de un individuo o colectivo que necesita, por una íntima cualidad, crear. Es una creación no ex-nihilo, por supuesto, se trata más de una transformación y aquí citaría a mi admirado Joan Brossa: «El arte es vida y, la vida, transformación». Aunque Brossa atribuía esta frase a Leopoldo Frégoli.

Así que, en el fondo, podría verse como que la única función del arte (no del ARTE) es un tanto onanista, pero por otro lado, compartir esa expresión, esa transformación, es algo que abre la mirada al mundo de manera que expande la forma en la que los humanos se relacionan con él. Este cambio en la mirada es un cambio radical, hasta el punto de que es la verdadera forma de transformar el mundo… pero, como me gusta añadir, no necesariamente a mejor.

En cuando a si el arte de acción tiene una función específica: para mí no hay una frontera entre el arte de acción, la poesía, la pintura, la música, la danza… eso son fronteras arbitrarias y un tanto decimonónicas que quedan trasnochadas desde Dadá para acá. Quizá, la única cuestión sobre la que la performance ha sido especialmente dura, al menos en sus orígenes, es en torno al punto que mencionaba unos párrafos más arriba acerca de la resistencia que debe llevarse a cabo por parte de los artistas de este género por no ser encuadrables en los muros de un museo, ni ser comercializables de manera convencional. Ya lo pusieron de manifiesto las acciones de Yves Klein, Piero Mancini, y tantos otros… que luego el mercado acabó por volver a engullir fabricando anécdotas donde había obras.

En este sentido, sigo admirando sin fin al ínclito Isidoro Valcárcel Medina: El arte es una acción personal que puede valer como ejemplo, pero nunca tener un valor ejemplar.

¿Que papel tiene el artista en la sociedad?

Tal como he expuesto en la respuesta a la pregunta anterior: no creo en la existencia del ARTISTA. Pero aquel que hace arte, lo que lleva a cabo es una labor catalizadora que puede valer como ejemplo para que otros sepan que pueden cambiar sus vidas, cambiar sus mundos, buscar respuestas, plantearse preguntas… abrir sus miradas y expandir sus mentes. Pero esto no es una función exclusiva del arte. Creo.

¿Piensas que en España la gente muestra interés por el ARTE?

Depende: la gente, en España, llama ARTE a cosas que yo no llamo ARTE (ni arte) como puede ser un músico más o menos enlatado que se permite el lujo de dar un concierto en el Teatro de la Ópera porque, pretendidamente, es un artista no elitista que ayuda al sostenimiento de una instalación como esa.

Tuve una árida discusión acerca del concierto navideño de Bisbal en navidades de este año en la que yo sostenía que jamás debería estar cantando allí porque ya tenía su lugar donde exhibirse y no en un lugar reservado (o que debería estarlo) al arte de la ópera. Aunque esto sea poco rentable, claro. Y acabamos otra vez en lo de siempre: el dinero y un sistema basado exclusivamente en ese valor como criterio objetivable de calidad.

Por no hablar del culto a ARTISTAS como pintores hiperrealistas o algún habitual de calendarios, otrora criticado Dalí, o algún cineasta más o menos pretencioso, o algún performer espectacular (¡contradicción!) como la aclamada Pina.

Ahora, se me olvida que yo soy gente. Soy poca gente, pero soy gente. Y sí, me gusta algún arte. De alguna persona que lo hace. No todo el arte ni todas las personas. Y no es una cuestión de género o forma. Me gusta o no me gusta. Siempre me interesa, eso sí, su función.

¿Como piensas que va a afectar la privatización del ARTE?

privatizar. (Del lat. priv?tus y el suf. verbal -izar). 1. tr. Transferir una empresa o actividad pública al sector privado.

privado, da. (Del part. de privar; lat. priv?tus). 1. adj. Que se ejecuta a vista de pocos, familiar y domésticamente, sin formalidad ni ceremonia alguna. 2. adj. Particular y personal de cada individuo. 3. adj. Que no es de propiedad pública o estatal, sino que pertenece a particulares. Clínica privada 4. adj. Can. Muy contento, lleno de gozo. ESTAR privado 5. m. Persona que tiene privanza. 6. f. retrete (? aposento). 7. f. Plasta grande de suciedad o excremento echada en el suelo o en la calle.

Pero si, según la RAE, siempre ha sido privado.

Y eso que no he querido tirar por otras acepciones también interesantes de la definición de público.

Quizá es momento de reflexionar sobre este hecho: ¿puede ser público algo que no interesa a un gran público? Es decir, que se ejecutase con publicidad, a la vista de muchos y no pocos y que perteneciese a otros que no fuesen particulares.


Advierten, para terminar sobre la publicidad de los textos escritos:

De momento, publicaremos las opiniones en nuestra página web os informaremos de los siguientes pasos o mejor pasitos que daremos cuando nos hagáis lo envíos, por favor especificar si la publicación queréis que sea o no anónima.

Por supuesto, puede ser publicada en cualquier medio, de cualquier manera, reproducida total y parcialmente, citada sin mencionar al autor o haciéndolo que, en esta ocasión, ha sido Giusseppe Domínguez, en Madrid, a 8 de febrero de 2012.

Con cinco últimas palabras son 2012.

Sobre mi comunidad

Hoy me he encontrado un email curioso en mi bandeja de entrada que decía lo siguiente: (Espero que no lo considere una violación de su intimidad)

Hola Giusseppe,

Perdona que te atraque de esta manera. Mi nombre es ******, te escribo porque buscando en internet «loreto y chicote 2» me ha aparecido tu web. La razón por la que lo buscaba es porque he visitado un ******* que está en venta en tu edificio y quería tener algo más de información.

No sé si será mucho pedir, pero si, como vecino, me pudieras decir qué tal es el edificio, los vecinos y si hay algún problema con las prostitutas que hay en la puerta te estaría muy agradecida.

Gracias por todo y, de nuevo, perdona el atraco.

*******

Y me ha hecho mucha gracia empezando por el hecho (también es otro hecho) de que hace poco me contaba mi amigo Jose Luis Sanz Vicario que buscándose un día en Google (no recuerdo con qué objetivo), había acabado por encontrar mi página por encima de cualquiera de las que le mencionaban, en concreto por un poema objeto que tiene en su poder porque le regalé el mismo hará más de 5 años: Principio de Incertidumbre.

Eso parece indicar que google me quiere mucho, no se sabe muy bien porqué. Pero así es… me busco y me encuentro fácil, pero que otros se busquen y me encuentren… me parece divertido.

Así que no pude por menos que responder a ese email vespertino con esta carta sentida y sincera de mi estancia en esta vivienda desde hace ya más de 15 añitos… o por ahí… ¡vaya!

Hola ********,

¡Qué curiosa forma de «atracarme»!

En absoluto me molesta, así que te voy a contestar:

Llevo viviendo en esta casa (soy actualmente el presidente de la comunidad) desde hace más de 15 años. Entonces era una zona un tanto lúgubre, con mucha menos iluminación y algunas calles aledañas con aspecto de estar paseando por lo más duro de Harlem, New York, con cubos ardiendo y alrededor gente calentándose las manos…. Pero nunca, repito, nunca me pasó nada grave (ni violencia, ni atracos, ni siquiera intimidación) en esta calle.

Una vez, un amigo me dijo que por aquí jamás me pasaría nada porque la prostitución huye de problemas delictivos que espanten clientela. Efectivamente, sentías que era una zona protegida aunque no se supiera muy bien cómo. A pesar de ello, siempre había policía porque había una comisaría en la misma calle Ballesta/Nao y otra en la calle Luna. Ahora han trasladado las dependencias de varias pequeñas comisarías a una mayor y bien ubicada en la Plaza de Soledad Torres Acosta, que todos conocemos como la Plaza de los Luna, por unos cines que había y que me encantaban.

Hace unos 8 años, esta zona pasó la peor de su historia en temas de seguridad o sensación de seguridad, al menos, pues se llenó de drogadictos. Si bien tampoco se metían con nadie (te lo aseguro) la verdad es que imponía bastante ver yonkis en las aceras… pero eso pasó. Afortunadamente.

Desde hace 5 años se ha ido revirtiendo la tendencia y ahora se ha llenado de tiendas de moda alternativas, con lo que mi mujer está francamente encantada, y locales (pocos y nada ruidosos) dignos del barrio más pijo de la ciudad. En broma, a veces les digo a mis amigos que antes no entraba a los locales por razones morales (eran prostíbulos) y ahora no puedo permitirme entrar en ellos (son prohibitivos).

Se fueron todos los restos de droga (salvo la cocaína que pueda haber en los locales nocturnos en los baños, pero esa es otra historia, ¿no?) y la zona mejoró como de la noche al día. Ahora mismo se tiene la sensación de que esto va camino de convertirse en un Soho a la madrileña, que era lo que se pretendía.

Pero sigue habiendo alguna prostitución, sí. En ocasiones, cuando no conocen a alguien, le ofrecen sus servicios, pero con declinarlos con un gesto simple de cabeza es suficiente y te olvidan. La verdad es que a mí jamás me ha molestado y no me molestan en lo más mínimo. Alguna de las mujeres que viven en la zona, te ayudan a abrir la puerta, te saludan con una cortesía que pocas veces encuentras en otras vecinas… Vamos, que para nada, de verdad que para nada, son un problema.

En cuanto a los vecinos del inmueble: pues nos llevamos bastante bien. No es que seamos una familia, ni nada por el estilo, pero creo decir que los propietarios tenemos una muy buena relación entre todos. Sinceramente, cuando me cuentan cosas que pasan en otras comunidades como enfrentamientos personales en las juntas de vecinos… yo me doy cuenta de lo afortunado que soy de vivir aquí. Hace poco hicimos una pequeña reforma en casa e, inmediatamente, los vecinos de enfrente nos ofrecieron su casa para pasar un par de días… algo increíble en muchas otras comunidades, ¿no te parece? Cuando empecé a vivir aquí tuve un problema con Gas Natural (no querían darme el alta) y estuve duchándome durante más de un mes en casa de otra vecina… Ser presidente en esta casa es tan sencillo que, aunque el cargo es rotatorio, ni enteras de que lo eres. Las gestiones las realiza cualquiera, tenemos un administrador de fincas que se encarga de lo principal administrativo, como corresponde… La verdad es que me encanta esta finca… qué te voy a decir.

Hay actualmente 2 problemas menores de pagos de comunidad pendientes por parte de un par de vecinos que vamos a solucionar hoy mismo que tenemos una junta extraordinaria… pero que seguro que se resuelven sin menor complicación.

El edificio es de construcción moderna y no ha tenido hasta ahora ninguna avería importante, pero seguro que en los próximos 10 o 15 años habrá que hacer algún arreglo serio… pero, la verdad, prefiero ni pensarlo. Habrá que pintar partes del interior que, con el paso del tiempo, se han ido quedando un poco avejentadas, pero poco más. La fachada es muy reciente y no va a tener problemas en los próximos 30 años, por lo menos, salvo guerras nucleares o terremotos, claro!

No sé qué más decirte. He procurado no endulzarlo, porque no es perfecto, pero sinceramente no cambiaría dónde vivo por casi ningún otro sitio en Madrid y, si me apuras, de lo que conozco del mundo, por casi nada en ningún otro lugar. Adoro tener todo cerca, vivir en el centro de esta ciudad pero casi sin ruido, (en el primer piso hay más ruido, me consta, pero tampoco tanto salvo en verano, con las ventanas abiertas…) especialmente ahora que se ha peatonalizado, con muy muy poco tráfico en Ballesta. Está, como ya sabrás, muy bien comunicado con cualquier lugar y acabas por ir andando a la mayoría de los sitios.

Como te digo, si tienes pensando elegir un lugar para vivir en el centro de Madrid (que siempre tendrá sus contras por ser el centro de una ciudad como esta), la verdad es que esta casa es un chollo. Porque por tener unas cuantas prostitutas en las calles, lo único que consigues es un descuento del 20% como mínimo por el metro cuadrado… y eso es bastante dinero y, te repito, muy poco inconveniente.

Espero que te sirva esta información que, por supuesto, es sólo una opinión personal.

Un saludo y hasta pronto,
Giusseppe

Esto no es una broma