Alfabeto Griego

Tener a mano un alfabeto griego siempre es de utilidad cuando se dan clases particulares de matemáticas, física o química, porque acaban teniendo que explicar que eso que están usando para la longitud de onda, o como parámetro en la definición de una recta en geometría afín, o esa densidad o coeficiente de rozamiento o… ese número que relaciona una longitud con una distancia dentro de una circunferencia es una letra griega, cuando hablas de sigma y asumes que entenderán que se refiere a sumatorio (por lo de la S de Sumar/Sigma) o tantas y tantas otras cosas… pero no, no se conecta. No se relaciona. Casi nadie se da cuenta de que los signos son útiles porque contienen, parcialmente, significado, no son meras expresiones significantes vacuas. O sí. Quizá todo es vacuo e insignificante (siendo solo mero significante sin significado).

¡Que semiótico me estoy poniendo! Que no semítico, pero sí semiológico y poco semántico.

Sobre los champiñones y su evocación

Si los champiñones se desordenan me pongo nervioso. Sí, ya sé que es algo banal, pero es cierto. Procuro, dado el espacio disponible, minimizar el número de cortes sin que ello tenga el más mínimo sentido. Seguramente, sólo por alinearlos, estoy perdiendo tiempo y energía, pero me gusta que estén, al menos durante unos instantes, con un mínimo entrópico que me hace sentir que el universo no conspira contra la vida como parece indicar el segundo principio de la termodinámica. Es una batalla perdida. Sé que todo acabará en un máximo desorden. La muerte no es ordenada, por mucho que nos empeñemos en archivar cadáveres en tumbas alineadas como mis portobello, tumbas que en ocasiones han sido usadas como abrevadero de caballos, como bancos para sentarse, como suelos de iglesia donde bailar. Si los champiñones se desordenan, mi lugar en el mundo se tambalea y tiemblo, sí, tiemblo… además de temer cortarme accidentalmente con un cuchillo largo sin noche, un cuchillo poco afilado, de sierra, que me recuerda y evoca mis montañas de Colmenar, cuando escapaba en la adolescencia (que en mi vida duró una quincena desde la quincena) a la soledad fría de una nava cerrada. Malditos hongos que evocan tristeza siendo una alegría deleitarse con su melosa carne sacrificada sin sistema nervioso central sufriente. Malditos y desobedientes. Ese díscolo champi que saltimbanquea sobre sus compañeros juguetando a ser distinto como si pudiese evitar su destino inapelable (y sin pelar). La tabla no es glamurosa y de repente quiero tener una de madera de haya que he visto en un vídeo de sabiduría infinita que es más higiénico y menos dañino para mis mal cuidados cortadores que una de plástico o una de titanio respectivamente. Si los champiñones se desordenan tengo que contárselo al mundo, por si acaso alguien más ha sentido ese movimiento sísmico, esa perturbación en la calma, por si alguien más ha sentido o siente empatía con esos pequeños seres que van a morir y han muerto, a mis manos, para alimentarme, para dar de comer a unas células que mueren a razón de varias por minuto, desordenadamente, sin avisar, traidoras células que me abandonan y pueblan el mar de los sargazos del aire que respiro. Mientras tanto, para simplificar, porque siempre hay que simplificar, que diría Perec, sé que la comida estará lista en menos de media hora y que mi amiga disfrutará de mi cariño hecho receta, mucho más de lo que yo lo haría en una franquicia recalcitrante que me eduque a comer con la ética oportunista y de postureo que se lleva en esta ciudad acartonada, desordenada como champiñones mal alineados.

Pero esta última frase no resulta en absoluto simple ni simplificada, sino más bien lo contrario pues remite a la conflictividad socio-política que emerge en este siglo XXI en el que se abandona el afán por perseguir utopías en aras de una imagen que llene o rellene el tiempo y el espacio de una red social, producto de consumo dopamínimo oligopólico y esdrújulo en grado máximo.

Desisto de intentar simplificar lo que me pasa por la cabeza cuando corto unas setas redondeadas pues hierve mi mente en constante desestructuración, en constante decaimiento a un estado de mínima energía irreversiblemente. ¡Qué inefable me resulta todo (y nada)!

¡Gloria al silencio!
Dije a los gritos.

Cenas navideñas

Este curso he vuelto a proponer que cenemos donde el año pasado para que los grupos de los Talleres de Poesía de Clave 53 se conozcan, intercambien algo de conversación y algún juego poético que incentivaré a participar.

El lugar es un restaurante de comida tradicional española, casero, familiar, que es llevado con mucha calma, con cariño, con mimo, sin aspavientos ni postureos varios. Es sencillo, pero ético, sin subir los precios por las nubes aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.

Se llama El Labriego y está al lado de estudio, en la Calle Veneras (que siempre llamo venéreas, además de estar situado al lado de una farmacia, lo que potencia esa referencia de transmisión fonética). Siempre es complicado teniendo en cuenta que los requerimientos individuales cada día son más y más incompatibles, así, por ejemplo, ha de haber comida vegetariana, sin gluten, sin lactosa, sin picante y con picante… etc… hasta que resulta prácticamente imposible que todas las personas estén a gusto. No obstante, lo intento y creo que lo consigo gracias a la sencillez de la propuesta de cena a base de raciones diversas de El Labriego (sin menú navideño de por medio).

El otro día, mi querida amiga Sylvia insistía en invitarme a comer a una franquicia de esas que pregonan ser «verdes», «saludables», «ecológicas», «éticas», pero que acaban siendo lugares incómodos, edadistas, clasistas, sin alma (sin que yo sepa qué es eso del alma), sin personalidad… y por supuesto, sin ética.

Por fin, la persuadí y la invité a comer a casa un cuscús de verduras que me sale estupendo, la verdad, modestia aparte. Cortando unas cuantas verduritas (una cebolla, un par de dientes de ajo, media berenjena, un calabacín, cinco champiñones portobello, un par de zanahorias pequeñitas) que vertí sofritas, con un par de cucharadas de curri en polvo suave y pimienta blanca, junto con unas uvas pasas, en una olla de barro donde había depositado una cama de sémola de trigo cocida con perejil y una nuez de mantequilla.

Quise fotografiar el momento divertido en el que corté los champiñones, intentando minimizar el número de cortes, alineándolos como si aquello tuviese algún sentido. Me recordó aquella vez que intenté explicar por qué corto los tomates como lo hago.

Estaban recién comprados en la única frutería de confianza que queda en mi barrio, que es regentada por una familia de origen chino, con mucha simpatía, calidad y alejada de las grandes franquicias o empresas oligopólicas como Mercadona, Carrefour, etc… de las que procuro comprar lo mínimo posible. Sin obsesiones, pero también consciente…

No importa estado

Ganas dan de responder: Pues el Estado del Vaticano… Puede ser uno de los que no te importan.

¿Estado civil? Estar en estado… y otras expresiones me vienen a la mente en un momento. Ignoro el busco.

Pero me olvido de que es una de esas tonterías que se sufren cuando se vive en el centro de Madrid en estos tiempos de especulación inmobiliaria sin parangón.

Al menos intento olvidarlo y tirar el papelito a la basura, otro de los que encuentro en mi buzón de propietario de una vivienda en esta ciudad cada día menos habitable por población local y más por turistas sin interés por mantener cuidada la ciudad.

Normal, en última instancia, que no importe estado. A nadie parece importarle nada nunca.

Resúmenes generativos

Leyendo un TFG de mi sobrina Jimena de la Rosa, me sugiere el PDF Reader de mi Smartphone resumírmelo «generativamente», es decir, generando algo que no estaba, pues es el significado de tal palabra. Eso sería no leer el TFG sino un resumen, un extracto, después de preguntarme que si tengo poco tiempo.

Yo me pregunto si no sería mejor que me ofreciese otra vida o algo similar, días de 28 horas o, ya que estamos delirando, una redistribución global de la riqueza que permitiese disponer de más tiempo para actividades como esta y no para las pecuniarias.

Es decir, que en lugar de ofrecer un verdadero cambio estructural, lo único que me ofrece es seguir viviendo una vida limitada de tiempo mientras quienes generaron esa herramienta viven vidas espléndidas en las que su tiempo pueden usarlo para leer lo que les dé la real gana, sin preocuparse por su poco tiempo disponible.

Es triste. Pero me enfada.

Y sigo diciendo: NO. Me apañaré con el tiempo que tengo para hacer «lo que quiero» en la medida de mis posibilidades.

Esto, poco a poco, me está convirtiendo en un ser humano desfasado en el tiempo, anacrónico, en una palabra.

Iberia y los datos…

Hace unos días me llegó esta notificación que me alertaba de que algunos de mis datos podían haberse visto comprometidos debido a un incidente de seguridad informática en las bases de datos (valga la redundancia) de esta compañía aérea.

Yo no me había enterado, al contrario de lo que asume la notificación, pero parece ser que hay quien piensa que la televisión o la prensa oficial son medios informativos relevantes para toda la población. Pero no es mi caso. Suelo ignorar lo que se publica y no tengo televisión (antena conectada) así que mi información suele venirme dada por la gente que me rodea, por alguna red social y, de cuando en cuando, por los titulares de algún periódico online que consulto para ver si hay algo diferente a cruces de acusaciones absurdas entre partidos políticos ansiosos de volver al bipartidismo o noticias científicas tratadas con la profundidad de un charco, hasta acabar leyendo algún artículo de moda o gastronomía porque son los únicos que no están plagados de furia, ira, enfado… aunque sí de faltas de ortografía, como todo.

El motivo de esta comunicación es informarle de que, como probablemente ya sabe, lamentablemente en Iberia Líneas Aéreas de España hemos detectado un incidente de seguridad relacionado con un acceso no autorizado a los sistemas de un proveedor de Iberia, que ha comprometido la confidencialidad de ciertos datos.

[…] acceso no autorizado a ciertos datos personales de parte de nuestros clientes, entre los cuales se podrían encontrar algunos de los suyos. La investigación en el momento actual refleja que podrían haberse filtrado datos como el nombre y apellidos o correo electrónico.

Además, le indicamos que en ningún caso se han visto comprometidos sus datos de acceso a las cuentas de Iberia ni sus contraseñas ni han podido acceder a la información total de sus tarjetas bancarias que, por tanto, no son usables.

En cuanto hemos tenido conocimiento del incidente, hemos activado nuestro protocolo y procedimientos de seguridad y hemos adoptado todas las medidas* técnicas y organizativas necesarias para contenerlo […].

A la fecha de esta comunicación no tenemos constancia de que se haya materializado ningún uso fraudulento de estos datos. […]

Le pedimos disculpas […].

Nota: *Ese «Adoptado todas las medidas» me recordó tanto a mi acción titulada «Tomar Medidas» que casi ya no seguí leyendo porque la risa me embargó e imaginé a todas las personas que trabajan en Iberia midiendo pedacitos de aviones… o algo similar.

Internet ha muerto

El otro día vi este vídeo de esta mujer a quien sigo desde hace tiempo en Internet (esa que ha muerto) y me ha dejado conmocionado. No por lo pertinente o trágico, sino porque es como sentirme ingenuo de toda la vida, de haber creído en esta utilidad desde sus inicios que me vanaglorio de representar.

A la menor ocasión comento que fui la primera persona en introducir una dirección IP (Internet Protocol) en los servicios informáticos de las Cajas Rurales, de instalar uno de los primeros cortafuegos (israelí, dicho sea de paso) de España y uno de los primeros servidores de comercio electrónico (Netscape Commerce).

Fui de las primeras personas en este país, después de haber visto su auge en Australia en programar (aunque sea incorrecta la palabra) en HTML una página estática.

Yo creé mi propia página web con un curriculum básico allá por los 90 del milenio pasado.

En la época previa había creído que HTML no acabaría por imponerse y llegué a proponer un «lenguaje» de hipertexto paralelo, llamado HDL (Hypertext Definition Language para la generación de hipertextos dentro de la herramienta Multius de desarrollo de aplicaciones Multimedia perteneciente al Grupo de Multimedia del Instituto de Ingeniería del Conocimiento).

Fui de los primeros en tener conexión telefónica privada a Internet con Goya Servicios Telemáticos, después de salir de la universidad donde tuve correo electrónico previo a que se estandarizase la arroba sustituyendo al AT previo, así que mi primera dirección de email fue «JMDOMIN AT EMDCCI11».

Era el comienzo de una época de optimismo en la que creíamos que ARPANET dejaba de ser un arma para convertirse en una herramienta democratizadora, una herramienta de conexión global que exprimí al máximo en mi «tardía adolescencia» cuando mi sempiterna soledad, mi búsqueda por «encontrar un alma que se pareciera a mí y no podía encontrarla», participando en grupos de debate internacionales, que no necesitaban moderación y funcionaban con respecto, como el obsoleto news/UseNet: (NNTP) soc.culture.spain.

Ya no funciona ningún viejo enlace. Todo lo anterior a hace 5 años parece muerto, como zombie aburrido.

Ahora vivimos una época muy diferente, en la que hasta las personas a quienes llaman nativas digitales empiezan a comprender que aquellos tiempos optimistas (ingenuos) ya no existen. Se fueron para no volver.

Internet desde hace años es el patio trasero de unas cuantas empresas gigantes que nos dejan jugar a la pelota sin hacer ruido y sin molestar.

Y casi nada molesta.

Lo más detestable, lo más abyecto, se encubre dentro de lo que se denomina erróneamente como libertad de expresión, sin embargo no se permite la libertad cuando se trata de pedir moderación a las políticas que favorecen la acumulación de poder, la descentralización de una red que nació con voluntad de ser descentralizada… Es la ley de la selva, pero solo hay una docena de leones. Los demás somos ñus, antílopes o animales lentos y torpes que no ven más allá de sus orejas.

Internet ha muerto, sí.

La IA es solo la puntilla con la que apuñalar la nuca al bóvido agonizante.

Práctica de Tango de Clave 53

Como cada mes, volvemos a proponer un espacio donde bailar Tango con el mejor ambiente posible.

Es una actividad que organizamos desde hace más de dos décadas (cuando hablas en décadas es que tienes muchos años a la espalda) y cada día es más sólida, hasta el punto de que casi no necesitamos ni anunciarla, pero aún así, cada semana que tenemos el evento, enviamos miles de emails, lo que no resulta nada sencillo, pues nuestro servidor (hosting en Justhost, ahora Bluehost) es muy limitante y no nos permite hacer envíos de más de 500 direcciones cada hora… con lo que hay que programarlo o enviarlos a lo largo de un día completo…

También preparamos un whatsapp que Carmen envía a otras tantas personas por teléfono que ella ha ido organizando en listas de distribución de personas interesadas en la actividad.

Es la parte más molesta de esta profesión: divulgar. Di vulgar.

También creamos eventos en redes sociales, difundimos la información por los cuatro costados del universo conocido…

Para terminar el domingo ofreciendo una cálida sesión de Tango musicalizada por Carmen de la Rosa y conmigo en la recepción, habiendo preparado más de 8 litros de té, varios kilos de bizcochos, compramos chocolates, caramelos… y aún así, nos cuesta asumir que cueste 9€.

Incluso después de haber ido a cenar el otro día un par de raciones y tres vinos por la friolera de 72€ dos personas(y mucha gente considera que es barato).

Comento frecuentemente la historia del precio de esta Práctica de Tango que comenzó siendo gratuita (en aquella época teníamos un lugar propio, que se financiaba con las clases), pero pasados 2 años, gran parte de la gente que venía pidió pagar pues les parecía justo pagarnos algo por el trabajo realizado. Ofrecimos la posibilidad de dejar «la voluntad» en una cajita en la entrada, pero dejaban cantidades que considerábamos demasiado altas, incluso billetes de 20€ por dos personas… y sin embargo alguna que otra persona no pagaba nada, así que decidimos cobrar 3€/persona. Así estuvimos funcionando casi toda la primera década, hasta aproximadamente el 2011, cuando aumentamos a 5€/persona.

Después del COVID, cuando volvimos a alquilar espacios que cada vez eran más caros, decidimos aumentar el precio a 7€/persona y con ello estuvimos hasta este curso (septiembre de 2025) que por aumento del precio del alquiler de la sala (ganaba mucho más que nosotros el espacio) tuvimos que incrementar a los casi 10€, hasta 9€, siempre dudando si la gente estaría dispuesta a pagarlo. Pero nunca o muy contadas ocasiones hemos tenido problemas por el coste de la entrada. Nadie se queja porque creo que es mucho más que justo… por no decir un verdadero regalo a la ciudad.

Algún día tendremos que llegar a la cantidad de 10€ o superarla, pero esperemos que con esos 9€ podamos estar aguantando el trabajo que supone poner en marcha esta propuesta con el cariño y la entrega que lo hacemos. Ojalá sea dentro de otros 5 años…

De momento, estaremos encantados de contar con la gente que venga, como decimos en el correo electrónico del que dejo aquí constancia para que lo podamos recordar más adelante:


😃 ¡De nuevo Tu PRÁCTICA de Tango!

Las Prácticas de Tango siempre han sido especiales en Clave 53.
📆 Este Domingo 9 de Noviembre de 18 a 21 horas. (2º Domingo de cada mes)
Práctica de Tango Clave 53
📍 C/Arquitectura 15 (El Espacio) Embajadores / Acacias

Si aún no la conoces seguro que os gustará, con bizcochos, té y sonrisas. 🍰🫖🧉🎉

🗞? Aforo Reducido

RESERVA TU PLAZA en el formulario que encontrarás en
https://www.carmendelarosa.com/tangodj/tangodj/nclave-de-tango/

Ambiente relajado, para Probar, Explorar, Aclarar, Bailar, Sonreír, Charlar y Disfrutar.

Los Abrazos y la mejor actitud para acoger a l@s demás la hacen posible.
N’Clave de Tango

    Precio: 9€
    Organización: Asociación Cultural Clave 53
    Musicaliza: Carmen de la Rosa

Practicar es la mejor manera para fijar lo que aprendes en las Clases, explorar y soltarte en tu baile.

Si bailas Tango poco o mucho…. éste es tu lugar.

Nos encanta poder proporcionarte un bonito espacio con un suelo de madera.

Un lugar de reunión de alumn@s, ex-alumn@s y amig@s tanguer@s.

Para que sigas enamorándote del Tango.

🗞?Reservas en: https://www.carmendelarosa.com/tangodj/tangodj/nclave-de-tango/

Carmen de la Rosa
+34 635514576
Asociación Cultural Clave 53
tango@clave53.org


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Asociación Cultural Clave 53
info@clave53.org
www.clave53.org
__________________________________________

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Nota Legal (y no sólo)
En cumplimiento de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico, así como de la LOPD 15 31/12/1999, te queremos comunicar que tu dirección de correo electrónico figura en la base de datos de la Asociación Cultural Clave 53. Te enviamos este mensaje informativo sobre las actividades que organizamos porque, o bien en algún momento nos has facilitado tu dirección de correo electrónico, o alguna persona pensó que podía interesarte el contenido de nuestros mensajes.
Además de la citada ley, siempre has tenido derecho a que te borremos de nuestra base de datos enviándonos un correo electrónico a la dirección borrarme@clave53.org.

Concierto de música Clásica Coreana

El viernes 31 de octubre, Kay Woo nos invitó a asistir al concierto de Música Clásica Coreana que se organizaba en el auditorio de la Escuela Superior de Canto de Madrid con motivo del septuagésimo quinto aniversario de relaciones hispano-coreanas.

El grupo Sae Taryeong, compuesto por Eun Ae Lee y David Alegra) interpretó diversos temas de Música Clásica Coreana, algunos mezclándolos con músicas tradicionales españolas, como la copla o el flamenco.

Fue una maravilla de concierto en el que lo único que hice fue suspirar y soltar alguna lagrimita, pero de pura emoción estética. No podía parar de recordar a Carmen y lo mucho que le habría gustado estar viéndolo, estar viviéndolo. Fue una experiencia de las que no olvidaré jamás.

A Eun Ae Lee había tenido la suerte de conocerla en la presentación del último libro de Ernesto Pentón que edité y que decidimos presentar en una cafetería un sábado por la mañana, comprobando que es un buen horario, también, para presentaciones.

En un acto de osadía y algo de desvergüenza, le propuse que interpretase un tema que hablase de Encuentros y Desencuentros, como ella decía tener en su repertorio y se lanzó a cantarla a capela sin acompañamiento musical y en un lugar con la acústica de una cafetería apiñada de gente y ruido.

Fue precioso entonces, pero verla brillar en todo su esplendor en esa noche del 31 de octubre, fue absolutamente cautivador. No podía quitar mis sentidos de la atención que generaban tanto ella como su compañero, David Alegre, quien fue introduciéndonos en los distintos temas con gran simpatía.

Es un regalo estar rodeado de personas tan maravillosas.

Dicen de ellos lo siguiente en un vídeo de YouTube que he encontrado en este mare nostrum llamado InterNet:

EL GRUPO LEESARANG

presenta una fusión de música tradicional coreana con la tradición clásica occidental, interpretando un repertorio de canciones populares del Norte y Sur de Corea con voz tradicional de canto coreano junto con voz clásica acompañado de instrumentos coreanos como el janggu y el gayageum así como por la viola y el piano. Del impulso e inquietudes artísticas de la cantante y percusionista coreana Eun Ae Lee, surge este grupo como un espacio de encuentro con artistas de diferentes países y dilatadas trayectorias con un deseo común de reconocerse: Oriente en Occidente y viceversa.

EUN AE LEE

Cantante y percusionista, Diplomada en Arte y Estudios de Música Tradicional (2001, Corea). Licenciada en Economía y ADE (2013, Corea). Máster en Musicoterapia Avanzada y Aplicaciones (2022, UAM). Tiene una amplia trayectoria dentro del ámbito de la música tradicional coreana que comienza en 1997 al ganar la medalla de bronce en la categoría de música vocal tradicional del Ministerio de Educación en Kangwondo. Ha recibido numerosos galardones desde entonces. En 1999, debutó en la Expo Internacional de Turismo de Gangwon con actuaciones musicales tradicionales y de intercambio cultural. A día de hoy mantiene una intensa actividad con diversos grupos musicales, y participa asiduamente en diferentes programas de televisión de Corea del Sur. Igualmente, ha colaborado con el grupo vocal Millennium y RTVE. En 2012 funda el grupo LEESARANG que dirige desde entonces en conciertos y diversos eventos por toda Europa y Corea del Sur. Jefa de artistas del Centro Yeonnam Art Community en Mapo-gu, Seúl (2015-16). Directora de organización de eventos musicales Fundación de Economía y Cultura Coreana en Seúl (2017-19) En 2017 recibió el Gran Premio de Música de la Sociedad Cultural Económica de Corea del Sur por su labor de promoción de la cultura coreana y por haber contribuido al intercambio cultural con diversos países.

DAVID ALEGRE

Título Superior de Viola con mención honorífica (RCSMM), de Violín Barroco (RCSMM) y de Canto (Escuela Superior de Canto de Madrid). Participa en varias orquestas y grupos de cámara profesionales (Orquesta de RTVE, Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, Grupo Enigma del Auditorio de Zaragoza, Academia de Música Contemporánea del CDMC…). Docente de viola en el CIEM Federico Moreno Torroba de Madrid. Estudia música medieval con La Reverdie, Crawford Youg, Kees Boëke, Jill Feldman, y Juan Carlos Asensio, y forma junto a la musicóloga Paloma Gutiérrez del Arroyo el Ensemble Puy de Sons d’Autrefois. También crea y dirige Les Plaisirs, compañía dedicada a la adaptación para la escena de repertorio musical de los siglos XVII y XVIII. Completa su formación en técnica vocal con David Mason y Fátima Miranda; en repertorio musical con César Belda; en jazz con Domingo Sánchez; y en el terreno de músicas del mundo y tradicional con Parvathy Baul (canto Baul, India) y Meghana Sardar Kenjale (canto Dhrupad, India) entre otros. Actualmente imparte clases de canto en la escuela de actores Acción-Escena.

Gaza

En respuesta a la pregunta de Sara Mansouri Bellido:
«¿Qué hacer como poetas en un mundo así?»
Giusseppe Domínguez
Taramundi, Asturias, julio de 2025.

¿Qué hacer como poetas en un mundo así?
¿Qué hacer como taxistas en un mundo así?
¿Qué hacer como médicos en un mundo así?
¿Qué hacer como electricistas en un mundo así?
¿Qué hacer como camioneras en un mundo así?
¿Qué hacer como camareros en un mundo así?
¿Qué hacer como trapecistas en un mundo así?
¿Qué hacer como relojeros en un mundo así?
¿Qué hacer como leñadoras en un mundo así?
¿Qué hacer como contables en un mundo así?
¿Qué hacer como ganaderos en un mundo así?
¿Qué hacer como profesoras en un mundo así?
¿Qué hacer como cristaleros en un mundo así?
¿Qué hacer como floristas en un mundo así?
¿Qué hacer como telegrafistas en un mundo así?
¿Qué hacer como bomberos en un mundo así?
¿Qué hacer como hosteleros en un mundo así?
¿Qué hacer como informáticas en un mundo así?
¿Qué hacer como peluqueros en un mundo así?
¿Qué hacer como actores en un mundo así?
¿Qué hacer como diseñadoras en un mundo así?
¿Qué hacer como pintores en un mundo así?
¿Qué hacer como costureras en un mundo así?
¿Qué hacer como cocineros en un mundo así?
¿Qué hacer como enfermeros en un mundo así?
¿Qué hacer como libreras en un mundo así?
¿Qué hacer como pescadores en un mundo así?
¿Qué hacer como soldadoras en un mundo así?
¿Qué hacer como limpiadores en un mundo así?
¿Qué hacer como carpinteras en un mundo así?
¿Qué hacer como oftalmólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como barrenderos en un mundo así?
¿Qué hacer como terapeutas en un mundo así?
¿Qué hacer como futbolistas en un mundo así?
¿Qué hacer como albañiles en un mundo así?
¿Qué hacer como fontaneras en un mundo así?
¿Qué hacer como telefonistas en un mundo así?
¿Qué hacer como agricultoras en un mundo así?
¿Qué hacer como pilotos en un mundo así?
¿Qué hacer como otorrinolaringólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como dentistas en un mundo así?
¿Qué hacer como tenderos en un mundo así?
¿Qué hacer como repartidoras en un mundo así?
¿Qué hacer como traductoras en un mundo así?
¿Qué hacer como oficinistas en un mundo así?
¿Qué hacer como fruteras en un mundo así?
¿Qué hacer como recaudadores en un mundo así?
¿Qué hacer como sastres en un mundo así?
¿Qué hacer como sepultureras en un mundo así?
¿Qué hacer como tractoristas en un mundo así?
¿Qué hacer como zapateras en un mundo así?
¿Qué hacer como banqueros en un mundo así?
¿Qué hacer como policías en un mundo así?
¿Qué hacer como farmacéuticos en un mundo así?
¿Qué hacer como veterinarias en un mundo así?
¿Qué hacer como escaparatistas en un mundo así?
¿Qué hacer como decoradores en un mundo así?
¿Qué hacer como curas en un mundo así?
¿Qué hacer como ingenieras en un mundo así?
¿Qué hacer como arquitectas en un mundo así?
¿Qué hacer como periodistas en un mundo así?
¿Qué hacer como carteros en un mundo así?
¿Qué hacer como constructores en un mundo así?
¿Qué hacer como puericultoras en un mundo así?
¿Qué hacer como podólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como filólogos en un mundo así?
¿Qué hacer como filósofas en un mundo así?
¿Qué hacer como políticos en un mundo así?
¿Qué hacer como tenistas en un mundo así?
¿Qué hacer como jardineros en un mundo así?
¿Qué hacer como tertulianas en un mundo así?
¿Qué hacer como soldados en un mundo así?
¿Qué hacer como generales en un mundo así?
¿Qué hacer como economistas en un mundo así?
¿Qué hacer como abogadas en un mundo así?
¿Qué hacer como pianistas en un mundo así?
¿Qué hacer como socorristas en un mundo así?
¿Qué hacer como bibliotecarios en un mundo así?
¿Qué hacer como ornitólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como apicultores en un mundo así?

Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar lo inefable.

¿Qué hacer como personas en un mundo así?

¿Qué es hacer?
¿Qué es como?
¿Qué es personas?
¿Qué es mundo?
¿Qué es así?

Parecen
preguntas obvias
pero a mí no me parecen
preguntas obvias.

¿Es “hacer” publicar un mensaje
en una red social?
¿Es “hacer” reenviar un mensaje
ni siquiera escrito
o producido
por quien lo reenvía?
¿Es “hacer” gritar?
¿Es “hacer” no hacer,
no gritar,
no comunicarse,
no verbalizar,
no escribir,
no reenviar,
no algo?
¿Es “hacer” viajar
o no viajar?
¿Ser o no ser?
¿Estar o no estar?
¿Es “hacer” pensar en
qué, cómo, cuándo, dónde o
por qué hacer?

¿Es “como” una manera de decir
que no lo sabemos?
¿Es “como” una forma de decir
que sí lo somos?
¿Es “como” un tropo,
una metáfora, una comparación?
¿Es “como” para ser
o no ser?
¿Es “como” o “cómo”,
buscando la manera,
el modo,
la forma,
la posibilidad,
incluso,
de hacer algo,
lo que sea
aunque no se sepa qué?

¿Qué hacer como personas?

¿Podemos hacer
como otra cosa?
¿Cómo podemos hacer
como otra cosa?
¿Cómo podemos hacer
como personas?
¿Cómo podemos?
¿Cómo no podemos?

¿Podemos?
¿Podemos no ser personas?
(¿Qué es “personas”?)
¿Es “personas” seres humanos?
¿Es “personas” aquellos seres
que deciden
o
que deciden?
¿Es “personas” máscaras?
¿Es “personas” gente,
masa,
pueblo,
país,
mundo,
humanidad?
¿Es “personas” persianas
que bajan los párpados
y cierran los ojos?
¿Es “personas” etiqueta vacua,
identificador u oficio?
¿Es “personas” algo deseable,
indeseable,
inalcanzable?
¿Podemos no ser “personas”?
¿Podemos ser “personas”?
¿Debemos ser “personas”?

¿Es “personas”
la única manera de ser
libres?
¿Es “personas”
la manera de no denominarse
animal?
¿Es “personas”
la forma de creerse
racional?
¿Es “personas”
el modo de sentirse
sentimental?
¿Es “personas”
un qué,
un quién,
un para qué,
un para quiénes?
¿un cómo,
un por qué,
un dónde,
un cuándo?
¿Es “personas”
primera,
segunda
o tercera
persona del plural?

¿Es “mundo” “personas”?
o
¿Es “personas” un mundo?

¿Es “mundo” este planeta Tierra?
¿Es “mundo” lo habitado
por personas
que no encuentran su sitio?
¿Es “mundo” lo habitado?
¿Es “mundo” el todo…
o es la nada?
¿Es “mundo” el pueblo,
la civilización
o lo es la guerra?
¿Es “mundo” un lugar?
¿Es “mundo” un tiempo?
¿Es “mundo” un personaje
de este drama en gentes?
¿Es “mundo” un relato
o un poema?
¿Una elegía,
una égloga,
un epílogo?
¿Es “mundo” un horizonte,
una utopía / distopía?
¿Es “mundo” lo mejor
o lo peor de los posibles?
¿Es “mundo” el universo?
¿Es “mundo” el primero,
el segundo o el tercero?
¿Es “mundo” el emigrante,
el soldado, el general,
el obrero, el gendarme,
el poeta, el fontanero?
¿Es “mundo” Gaza,
Israel, Palestina, Ucrania, Rusia,
Darfur, Siria, Libia, Guatemala,
Myanmar, Transnistria, Kazajstan,
Tuvalu, Tibet, Somalia, Yemen,
Carabanchel?
¿Es “mundo” lo no ignoto?
¿Es “mundo” el océano,
los mares y los ríos?
¿Es “mundo” la estratosfera?
¿Es “mundo” la radiación electromagnética,
los campos gravitatorios,
el núcleo de un átomo de helio?
¿Es “mundo” un panal
de rica miel?
¿Es “mundo” la locura,
el abismo,
la noche
y la muerte?
¿Es “mundo” la flor,
la vaca,
el bolígrafo
y el papel?
¿Es “mundo” un mundo
o es el mundo?
¿Es “mundo” blanco o negro?
¿Quizá gris? ¿O de colores?

¿Es “así” ilusionante?
¿Es “así” deprimente?
¿Es “así” cruel?
¿Es “así” solidario?
¿Es “así” esperanzador?
¿Es “así” desesperanzado?
¿Es “así” miserable?
¿Es “así” maravilloso?
¿Es “así” de otra manera
que no sea “así”?
¿Puede no ser “así” ese “así”?
¿Puede ser “así” sin ser “así”?
¿Puede no poder el “así”
desasirse?
¿Puede el “así” asirse?
¿Quema el “así”?
¿Asesina el “así”?
¿Mata y muere el “así”?
¿Vive el “así”?

¿Hay otro “así” que valga?
¿Que nos valga?
¿Que os valga?
¿Que les valga?

¿Qué es “valer”?

¿Puede el “así” no ser
televisivo,
no ser literario
no ser mediato (inmediato)?
¿Puede (debe) el “así” ser acción,
grito, caricia?

¿Qué así en un mundo poetas como hacer?
¿Qué mundo hacer como poetas en un así?
¿Qué poetas en un como así mundo hacer?
¿Qué mundo en un hacer como poetas así?

¿Poetas o no poetas?
¿Así o no así?
¿Mundo o no mundo?
¿Hacer o… hacer?

Acción.
Grito.
Caricia.

Hacer lo inefable.
Hacer silencio.
Hacer la calma.
Hacer paz.
Hacer el abrazo.
Hacer quietud.
Hacer los besos.
Hacer tiempo muerto.
Hacer tiempo vivo.
Hacer el amor.
Hacer la vida.
Hacer la palabra.
Hacer otra palabra.
Hacer espacio en blanco.
Hacer amistades.
Hacer el tonto.
Hacer garabatos.
Hacer reír.
Hacer reír.
Hacer reír.
Hacer llorar de emoción
y nunca conmoción.
Hacer poca cosa
que ocupe poco espacio
que moleste lo mínimo
que se note amable.
Hacer blanco, negro
y gris
¡y de colores!

¡Hacer Poesía!

Poesía silencio,
amable, amiga,
garabateada,
ruidosa en la estratosfera,
poesía libre
(si no, no es poesía),
poesía valiente,
poesía osada
y osito,
poesía tonta,
poesía epigenética
o neurasténica,
poesía lenta,
poesía rápida,
poesía inmediata,
poesía inteligente,
poesía artificial
(nunca artificiosa),
poesía llorona
o juguetona,
poesía azul,
poesía impura,
poesía pura,
poesía contradictoria,
poesía cargada de futuro,
presente y pasado,
poesía de memoria,
poesía sin memoria,
poesía mundana,
poesía sacra,
poesía rota,
poesía arbolada,
poesía de ladrillos,
poesía oficinista,
poesía migrante,
poesía refugio,
poesía paz,
poesía deportiva,
poesía rizada,
poesía de acción,
poesía poesía,
siempre
poesía.

¿Qué hacer como poeta en un mundo así?

¡Poesía,
siempre
poesía!

Hay que hacer poesía.
Siempre
poesía.

Esto no es una broma