Internet ha muerto

El otro día vi este vídeo de esta mujer a quien sigo desde hace tiempo en Internet (esa que ha muerto) y me ha dejado conmocionado. No por lo pertinente o trágico, sino porque es como sentirme ingenuo de toda la vida, de haber creído en esta utilidad desde sus inicios que me vanaglorio de representar.

A la menor ocasión comento que fui la primera persona en introducir una dirección IP (Internet Protocol) en los servicios informáticos de las Cajas Rurales, de instalar uno de los primeros cortafuegos (israelí, dicho sea de paso) de España y uno de los primeros servidores de comercio electrónico (Netscape Commerce).

Fui de las primeras personas en este país, después de haber visto su auge en Australia en programar (aunque sea incorrecta la palabra) en HTML una página estática.

Yo creé mi propia página web con un curriculum básico allá por los 90 del milenio pasado.

En la época previa había creído que HTML no acabaría por imponerse y llegué a proponer un «lenguaje» de hipertexto paralelo, llamado HDL (Hypertext Definition Language para la generación de hipertextos dentro de la herramienta Multius de desarrollo de aplicaciones Multimedia perteneciente al Grupo de Multimedia del Instituto de Ingeniería del Conocimiento).

Fui de los primeros en tener conexión telefónica privada a Internet con Goya Servicios Telemáticos, después de salir de la universidad donde tuve correo electrónico previo a que se estandarizase la arroba sustituyendo al AT previo, así que mi primera dirección de email fue «JMDOMIN AT EMDCCI11».

Era el comienzo de una época de optimismo en la que creíamos que ARPANET dejaba de ser un arma para convertirse en una herramienta democratizadora, una herramienta de conexión global que exprimí al máximo en mi «tardía adolescencia» cuando mi sempiterna soledad, mi búsqueda por «encontrar un alma que se pareciera a mí y no podía encontrarla», participando en grupos de debate internacionales, que no necesitaban moderación y funcionaban con respecto, como el obsoleto news/UseNet: (NNTP) soc.culture.spain.

Ya no funciona ningún viejo enlace. Todo lo anterior a hace 5 años parece muerto, como zombie aburrido.

Ahora vivimos una época muy diferente, en la que hasta las personas a quienes llaman nativas digitales empiezan a comprender que aquellos tiempos optimistas (ingenuos) ya no existen. Se fueron para no volver.

Internet desde hace años es el patio trasero de unas cuantas empresas gigantes que nos dejan jugar a la pelota sin hacer ruido y sin molestar.

Y casi nada molesta.

Lo más detestable, lo más abyecto, se encubre dentro de lo que se denomina erróneamente como libertad de expresión, sin embargo no se permite la libertad cuando se trata de pedir moderación a las políticas que favorecen la acumulación de poder, la descentralización de una red que nació con voluntad de ser descentralizada… Es la ley de la selva, pero solo hay una docena de leones. Los demás somos ñus, antílopes o animales lentos y torpes que no ven más allá de sus orejas.

Internet ha muerto, sí.

La IA es solo la puntilla con la que apuñalar la nuca al bóvido agonizante.

Rosalía y el Genocidio de Gaza

En respuesta a la polémica desatada por las acusaciones de la cantante Rosalía de “silencio cómplice” y el rechazo del diseñador de moda Miguel Adrover.
(Un resumen de lo que pasó se puede leer en
https://elpais.com/cultura/2025-08-10/lecciones-del-caso-rosalia-tienen-que-hablar-o-callarse-los-artistas-sobre-la-guerra-en-gaza.html )

Rosalía es una cantante famosa, con gran poder mediático, pero es una cantante a la que se ha exigido una condena expresa a lo que está ocurriendo en Gaza desde octubre de 2023 y le piden (exigen) que afirme que se trata de un genocidio, así, sin ambages, sin tibieza, sin un mínimo de equidistancia: la equidistancia ha muerto.

Hay que posicionarse con soflamas simples, obvias, de condena del genocidio.

Busco la definición de la RAE de genocidio y encuentro una única acepción:

genocidio: Del gr. génos ‘estirpe’ y -cidio. m. Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad.

Y, siguiendo en la RAE (que no considero una organización altamente progresista) encuentro como primera acepción de holocausto:

holocausto: 1. m. Gran matanza de seres humanos.

El famoso (tristemente) 7 de octubre de 2023 el grupo terrorista Hamás llevó a cabo un atentado execrable que condenó casi una unanimidad mundial. Fue una masacre despiadada, una gran matanza de seres humanos. Pero no fue un genocidio. Aunque sea comprensible el miedo de Israel a ser atacado y eliminado de la faz de la Tierra como nación.

Pero, ¿Qué es Israel y el sionismo sino un acto deliberado de expulsión sistemática de un grupo humano por motivos religiosos de la región antaño conocida como Palestina?

Sin remitirse a un remoto pasado, de historia basada en unas deidades que, curiosamente, coinciden, sin hablar de descendencias de seres mitológicos como Sem, Ismael, Abraham, Isaac y sin referirse a hebreos, filisteos ni cananeos, el sionismo de Theodor Herzl de finales del siglo XIX está tan trufado de racismo como los pogromos que el pueblo judío estaba sufriendo en sus carnes en esa misma época; sus pretensiones de crear una patria para los judíos del mundo pasaba por despreciar a otros pobladores a los que se comenzó sistemáticamente a excluir ya en el siglo XIX por considerarse inferiores y, por supuesto, no elegidos por el dios de la tierra prometida.

De «Los Protocolos de Sion» se pasó a «Los Amantes de Sion» que crearon más de 20 poblados judíos en una tierra ya habitada y, desde entonces, hace ya más de 125 años, bajo el discriminatorio lema de «trabajo hebreo», se excluyó la posibilidad de convivencia con los habitantes de la tierra ocupada o adquirida.

Masivas compras de terreno con prohibición de reventa a no-judíos fue una de las tácticas sistemáticas de conquista territorial que produjo un paulatino desequilibrio demográfico en favor del crecimiento de población judía que agitó revueltas árabes que hoy se tacharían de terroristas (también en aquel entonces, ya a principios del siglo XX) pero no hubo reparos en aliarse con líderes árabes por parte de los franceses y, sobre todo, ingleses, con el fin de combatir a los Imperios Centrales, principalmente al decadente Imperio Turco, de cuyo desmembramiento obtuvieron pingües beneficios de los que hoy en día siguen aprovechándose.

El vergonzoso Acuerdo Sykes-Picot y la posterior y abominable Declaración Balfour (recuerdan a aquellos tratados con los pueblos indígenas amerindios siempre incumplidos por la expansión estadounidense), cimentaron la actualmente vigente Ley del Retorno (Israel) de 1950 que garantiza a cualquier judío del mundo su derecho a migrar a Israel, en clara oposición con la Declaración Universal de los Derechos Humanos pues discrimina explícitamente en función de «raza» y religión colisionando frontal con el Artículo 2.

Ya sé (no soy naïf) que otros países discriminan, que los Derechos Humanos parecen ser algo utópico e inalcanzable aunque a fecha de hoy parece que sean algo directamente olvidado incluso como objetivo a largo plazo.

Las «aliot», inmigración planificada, alentada por razones ideológicas (religiosas) más que prácticas, propugnaron (propugnan) una radicalización del sionismo cada vez más racista hasta llegar a ser reconocido así en la Resolución 3379 de la Asamblea General de la ONU (Declara que el sionismo es una forma de racismo y discriminación racial. 2400a. Sesión Plenaria, 10 de noviembre de 1975) en vigor desde el 1975 al 1991, cuando la caída del Muro y los colapsos soviéticos cedieron paso a un nuevo orden mundial.

(Texto íntegro de la 3379 Resolución de la Asamblea General de la ONU: https://documents.un.org/doc/resolution/gen/nr0/791/10/pdf/nr079110.pdf )

Pero en esa época ya poco quedaba de la región antaño conocida como Palestina y ya se hablaba, como hoy, de Gaza, de Cisjordania, de Israel, como si fuese una «solución de los tres estados», cuando se parece más a la nazi «solución final» que desemboque en otra (si no la misma desde hace casi siglo y medio) nakba o diáspora palestina de desposesión de tierras, de recursos, de derechos, de vida…

Siguiendo a rajatabla una «sistemática eliminación de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión» que derivará en la creación de reacción violenta (la violencia engendra violencia) de un espejo de Irgun (organización terrorista sionista fundada en 1931), de la que desciende Herut, que se funde con Likud, en el poder en Israel desde 1977, presidido hoy por Benjamin Netanyahu.

Parece mentira (o broma macabra) que el fundador de este partido, Menájem Beguín, recibiese el Premio Nobel de la Paz en 1978, pero es que el Premio Nobel de la Paz y su listado de ganadores asemeja un chiste de El Mundo Today. Cualquier día se lo otorgan a Donald Trump. No hay de qué extrañarse.

Me he olvidado de Rosalía y de la exigencia de su posicionamiento, me olvido de colgar banderas palestinas, de hacer memes con la estrella de David convertida en una esvástica o de todo lo contrario.

No me olvido de las guerras entre el estado de Israel y sus estados vecinos que no reconocen su derecho a existir, como Israel (el sionismo) niega el derecho a existir de los habitantes del Mandato Británico Palestino, que albergan la idea expansionista de la conquista de Jordania, de Siria en el sueño bíblico (maldito librito) de la «Tierra de Israel».

No me olvido de las rebeliones árabes que, desde principios del siglo XX, fomentan ataques a asentamientos judíos en sus tierras, no me olvido de condenar sus métodos crudelísimos, sus organizaciones terroristas…

No me olvido de la discriminación de la mujer hasta su represión en la mayoría de los países islámicos (no confundo con árabes, ni magrebíes, así como no confundo judío con israelí, ni semita con hebreo, ni salafista con islámico, ni sionista con nacionalista).

No me olvido del 7 de octubre, detonante de esta desproporcionada respuesta a la que llamo sin ambages genocidio, pero extiendo su origen a antes de la shoá, que no minimizo ni pido revisionar, ni siquiera comparo esta masacre de Gaza (a la que no comprendo como alguien se atreve a denominar guerra o conflicto) con el holocausto nazi.

No me olvido de la alianza árabe con el III Reich y su aquiescencia con el exterminio del pueblo judío.

No me olvido de Eichmann ni de Hannah Arendt y sus conversaciones (y su romance) con Heidegger de quienes tengo pendiente (sobre la mesa) leer su correspondencia.

No me olvido del imperialismo occidental y su avaricia o sus trazados fronterizos colonialistas, ni de su racismo enmascarado de apoyo indirecto a quienes se manchan de sangre.

No me olvido de quienes guardan silencio (pero no sé si me atrevo a llamarles «cómplices»).

Casi me olvido, pero no, de los miles de misiles y drones lanzados desde Líbano por Hezbolá, o los ataques de y hacia Irán, ni de los misiles o drones de Hamás y algunos hospitales escudos humanos que no excusan un exterminio indiscriminado y que acabarán engrosando las filas del odio y la autodefensa, según quien narre la historia.

Me olvido de Rosalía a quien no otorgo omnipotencia y quisiera olvidar las exigencias, pero no puedo, de afines y contrarios, de próximos y ajenos, exigencias de opiniones más o menos auto(in)formadas, más o menos autocríticas, exigencias de boicots, exigencias de simplificación, exigencias de urgencias en conflictos centenarios viviendo pendiente de la última noticia, de lo nuevo, de aquello inter-medio en lo que he de fijarme, sobre lo que tengo que saber qué decir, qué hacer, con quién estar, cómo manifestarlo, dónde pronunciarme, gritar el horror como si pudiera no hacerlo, como si me gustase que más de dos millones de personas estén en una prisión a plena vista de un mundo mudo, sin que se respeten tratados internacionales de derechos humanos que garantizasen un mínimo de posibilidad de supervivencia.

Pero no me olvido que esto no es de ayer, no lleva dos años de recorrido, sino siglo y medio.

No olvido siglo y medio de Israel llevando forzando un «desplazamiento (eliminación) sistemático de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad», es decir, la única acepción de la palabra genocidio.

Giusseppe Domínguez
Taramundi, Asturias, agosto de 2025.

Gaza

En respuesta a la pregunta de Sara Mansouri Bellido:
«¿Qué hacer como poetas en un mundo así?»
Giusseppe Domínguez
Taramundi, Asturias, julio de 2025.

¿Qué hacer como poetas en un mundo así?
¿Qué hacer como taxistas en un mundo así?
¿Qué hacer como médicos en un mundo así?
¿Qué hacer como electricistas en un mundo así?
¿Qué hacer como camioneras en un mundo así?
¿Qué hacer como camareros en un mundo así?
¿Qué hacer como trapecistas en un mundo así?
¿Qué hacer como relojeros en un mundo así?
¿Qué hacer como leñadoras en un mundo así?
¿Qué hacer como contables en un mundo así?
¿Qué hacer como ganaderos en un mundo así?
¿Qué hacer como profesoras en un mundo así?
¿Qué hacer como cristaleros en un mundo así?
¿Qué hacer como floristas en un mundo así?
¿Qué hacer como telegrafistas en un mundo así?
¿Qué hacer como bomberos en un mundo así?
¿Qué hacer como hosteleros en un mundo así?
¿Qué hacer como informáticas en un mundo así?
¿Qué hacer como peluqueros en un mundo así?
¿Qué hacer como actores en un mundo así?
¿Qué hacer como diseñadoras en un mundo así?
¿Qué hacer como pintores en un mundo así?
¿Qué hacer como costureras en un mundo así?
¿Qué hacer como cocineros en un mundo así?
¿Qué hacer como enfermeros en un mundo así?
¿Qué hacer como libreras en un mundo así?
¿Qué hacer como pescadores en un mundo así?
¿Qué hacer como soldadoras en un mundo así?
¿Qué hacer como limpiadores en un mundo así?
¿Qué hacer como carpinteras en un mundo así?
¿Qué hacer como oftalmólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como barrenderos en un mundo así?
¿Qué hacer como terapeutas en un mundo así?
¿Qué hacer como futbolistas en un mundo así?
¿Qué hacer como albañiles en un mundo así?
¿Qué hacer como fontaneras en un mundo así?
¿Qué hacer como telefonistas en un mundo así?
¿Qué hacer como agricultoras en un mundo así?
¿Qué hacer como pilotos en un mundo así?
¿Qué hacer como otorrinolaringólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como dentistas en un mundo así?
¿Qué hacer como tenderos en un mundo así?
¿Qué hacer como repartidoras en un mundo así?
¿Qué hacer como traductoras en un mundo así?
¿Qué hacer como oficinistas en un mundo así?
¿Qué hacer como fruteras en un mundo así?
¿Qué hacer como recaudadores en un mundo así?
¿Qué hacer como sastres en un mundo así?
¿Qué hacer como sepultureras en un mundo así?
¿Qué hacer como tractoristas en un mundo así?
¿Qué hacer como zapateras en un mundo así?
¿Qué hacer como banqueros en un mundo así?
¿Qué hacer como policías en un mundo así?
¿Qué hacer como farmacéuticos en un mundo así?
¿Qué hacer como veterinarias en un mundo así?
¿Qué hacer como escaparatistas en un mundo así?
¿Qué hacer como decoradores en un mundo así?
¿Qué hacer como curas en un mundo así?
¿Qué hacer como ingenieras en un mundo así?
¿Qué hacer como arquitectas en un mundo así?
¿Qué hacer como periodistas en un mundo así?
¿Qué hacer como carteros en un mundo así?
¿Qué hacer como constructores en un mundo así?
¿Qué hacer como puericultoras en un mundo así?
¿Qué hacer como podólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como filólogos en un mundo así?
¿Qué hacer como filósofas en un mundo así?
¿Qué hacer como políticos en un mundo así?
¿Qué hacer como tenistas en un mundo así?
¿Qué hacer como jardineros en un mundo así?
¿Qué hacer como tertulianas en un mundo así?
¿Qué hacer como soldados en un mundo así?
¿Qué hacer como generales en un mundo así?
¿Qué hacer como economistas en un mundo así?
¿Qué hacer como abogadas en un mundo así?
¿Qué hacer como pianistas en un mundo así?
¿Qué hacer como socorristas en un mundo así?
¿Qué hacer como bibliotecarios en un mundo así?
¿Qué hacer como ornitólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como apicultores en un mundo así?

Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar lo inefable.

¿Qué hacer como personas en un mundo así?

¿Qué es hacer?
¿Qué es como?
¿Qué es personas?
¿Qué es mundo?
¿Qué es así?

Parecen
preguntas obvias
pero a mí no me parecen
preguntas obvias.

¿Es “hacer” publicar un mensaje
en una red social?
¿Es “hacer” reenviar un mensaje
ni siquiera escrito
o producido
por quien lo reenvía?
¿Es “hacer” gritar?
¿Es “hacer” no hacer,
no gritar,
no comunicarse,
no verbalizar,
no escribir,
no reenviar,
no algo?
¿Es “hacer” viajar
o no viajar?
¿Ser o no ser?
¿Estar o no estar?
¿Es “hacer” pensar en
qué, cómo, cuándo, dónde o
por qué hacer?

¿Es “como” una manera de decir
que no lo sabemos?
¿Es “como” una forma de decir
que sí lo somos?
¿Es “como” un tropo,
una metáfora, una comparación?
¿Es “como” para ser
o no ser?
¿Es “como” o “cómo”,
buscando la manera,
el modo,
la forma,
la posibilidad,
incluso,
de hacer algo,
lo que sea
aunque no se sepa qué?

¿Qué hacer como personas?

¿Podemos hacer
como otra cosa?
¿Cómo podemos hacer
como otra cosa?
¿Cómo podemos hacer
como personas?
¿Cómo podemos?
¿Cómo no podemos?

¿Podemos?
¿Podemos no ser personas?
(¿Qué es “personas”?)
¿Es “personas” seres humanos?
¿Es “personas” aquellos seres
que deciden
o
que deciden?
¿Es “personas” máscaras?
¿Es “personas” gente,
masa,
pueblo,
país,
mundo,
humanidad?
¿Es “personas” persianas
que bajan los párpados
y cierran los ojos?
¿Es “personas” etiqueta vacua,
identificador u oficio?
¿Es “personas” algo deseable,
indeseable,
inalcanzable?
¿Podemos no ser “personas”?
¿Podemos ser “personas”?
¿Debemos ser “personas”?

¿Es “personas”
la única manera de ser
libres?
¿Es “personas”
la manera de no denominarse
animal?
¿Es “personas”
la forma de creerse
racional?
¿Es “personas”
el modo de sentirse
sentimental?
¿Es “personas”
un qué,
un quién,
un para qué,
un para quiénes?
¿un cómo,
un por qué,
un dónde,
un cuándo?
¿Es “personas”
primera,
segunda
o tercera
persona del plural?

¿Es “mundo” “personas”?
o
¿Es “personas” un mundo?

¿Es “mundo” este planeta Tierra?
¿Es “mundo” lo habitado
por personas
que no encuentran su sitio?
¿Es “mundo” lo habitado?
¿Es “mundo” el todo…
o es la nada?
¿Es “mundo” el pueblo,
la civilización
o lo es la guerra?
¿Es “mundo” un lugar?
¿Es “mundo” un tiempo?
¿Es “mundo” un personaje
de este drama en gentes?
¿Es “mundo” un relato
o un poema?
¿Una elegía,
una égloga,
un epílogo?
¿Es “mundo” un horizonte,
una utopía / distopía?
¿Es “mundo” lo mejor
o lo peor de los posibles?
¿Es “mundo” el universo?
¿Es “mundo” el primero,
el segundo o el tercero?
¿Es “mundo” el emigrante,
el soldado, el general,
el obrero, el gendarme,
el poeta, el fontanero?
¿Es “mundo” Gaza,
Israel, Palestina, Ucrania, Rusia,
Darfur, Siria, Libia, Guatemala,
Myanmar, Transnistria, Kazajstan,
Tuvalu, Tibet, Somalia, Yemen,
Carabanchel?
¿Es “mundo” lo no ignoto?
¿Es “mundo” el océano,
los mares y los ríos?
¿Es “mundo” la estratosfera?
¿Es “mundo” la radiación electromagnética,
los campos gravitatorios,
el núcleo de un átomo de helio?
¿Es “mundo” un panal
de rica miel?
¿Es “mundo” la locura,
el abismo,
la noche
y la muerte?
¿Es “mundo” la flor,
la vaca,
el bolígrafo
y el papel?
¿Es “mundo” un mundo
o es el mundo?
¿Es “mundo” blanco o negro?
¿Quizá gris? ¿O de colores?

¿Es “así” ilusionante?
¿Es “así” deprimente?
¿Es “así” cruel?
¿Es “así” solidario?
¿Es “así” esperanzador?
¿Es “así” desesperanzado?
¿Es “así” miserable?
¿Es “así” maravilloso?
¿Es “así” de otra manera
que no sea “así”?
¿Puede no ser “así” ese “así”?
¿Puede ser “así” sin ser “así”?
¿Puede no poder el “así”
desasirse?
¿Puede el “así” asirse?
¿Quema el “así”?
¿Asesina el “así”?
¿Mata y muere el “así”?
¿Vive el “así”?

¿Hay otro “así” que valga?
¿Que nos valga?
¿Que os valga?
¿Que les valga?

¿Qué es “valer”?

¿Puede el “así” no ser
televisivo,
no ser literario
no ser mediato (inmediato)?
¿Puede (debe) el “así” ser acción,
grito, caricia?

¿Qué así en un mundo poetas como hacer?
¿Qué mundo hacer como poetas en un así?
¿Qué poetas en un como así mundo hacer?
¿Qué mundo en un hacer como poetas así?

¿Poetas o no poetas?
¿Así o no así?
¿Mundo o no mundo?
¿Hacer o… hacer?

Acción.
Grito.
Caricia.

Hacer lo inefable.
Hacer silencio.
Hacer la calma.
Hacer paz.
Hacer el abrazo.
Hacer quietud.
Hacer los besos.
Hacer tiempo muerto.
Hacer tiempo vivo.
Hacer el amor.
Hacer la vida.
Hacer la palabra.
Hacer otra palabra.
Hacer espacio en blanco.
Hacer amistades.
Hacer el tonto.
Hacer garabatos.
Hacer reír.
Hacer reír.
Hacer reír.
Hacer llorar de emoción
y nunca conmoción.
Hacer poca cosa
que ocupe poco espacio
que moleste lo mínimo
que se note amable.
Hacer blanco, negro
y gris
¡y de colores!

¡Hacer Poesía!

Poesía silencio,
amable, amiga,
garabateada,
ruidosa en la estratosfera,
poesía libre
(si no, no es poesía),
poesía valiente,
poesía osada
y osito,
poesía tonta,
poesía epigenética
o neurasténica,
poesía lenta,
poesía rápida,
poesía inmediata,
poesía inteligente,
poesía artificial
(nunca artificiosa),
poesía llorona
o juguetona,
poesía azul,
poesía impura,
poesía pura,
poesía contradictoria,
poesía cargada de futuro,
presente y pasado,
poesía de memoria,
poesía sin memoria,
poesía mundana,
poesía sacra,
poesía rota,
poesía arbolada,
poesía de ladrillos,
poesía oficinista,
poesía migrante,
poesía refugio,
poesía paz,
poesía deportiva,
poesía rizada,
poesía de acción,
poesía poesía,
siempre
poesía.

¿Qué hacer como poeta en un mundo así?

¡Poesía,
siempre
poesía!

Hay que hacer poesía.
Siempre
poesía.

Los años, de Annie Ernaux

El viernes me terminé el libro Los años, de la Nobelmente galardonada Annie Ernaux.

Es un libro que hacía un año largo me había recomendado Jaime Vallaure, quien, en su día hará algo como 25 años, me regaló uno de los libros que más me ha impresionado en la vida: La vida instrucciones de uso, de Perec.

Unos meses después, de cara a mis vacaciones del pasado verano, comencé a buscarlo hasta encontrar un par de ejemplares de otros libros de Annie Ernaux en una librería increíble en Gijón, con un nombre bien apropiado para su contenido: La habitación propia. Compré La otra hija y Lo que ellos dicen o nada.

Ambos libros me parecieron una delicia (editorial también, todo hay que reconocerlo), pero los devoré en poco más de un día de mis vacaciones. Se me hicieron breves. Joyas para degustar.

Definitivamente, quería saber y leer más de Ernaux y Jaime, otra vez, había dado en el clavo.

Mi amiga Aída, también admiradora de la obra de esta escritora, entre otras muchas, muchísimas, coincidencias, me dijo que tenía ese libro que andaba buscando de Los años y otro más. Así que hace un mes hicimos un intercambio, como los de rehenes o prisioneros a la luz de un farol mientras llueve sobre el puente fronterizo.

En este caso, nos encontramos en un bar amigo y nos canjeamos los libritos: ella me trajo mi esperado Los años y un librito que me leí en una mañana sin parar, titulado El lugar, en esta ocasión editado, no por Cabaret Voltaire, como los otros tres, sino por Tusquets Editores.

Cuando comencé a leer Los años supe inmediatamente que había dado con algo increíble.

Me gustó de principio a fin, sin fisuras, por su contenido y por su forma, por su enfoque y por lo enfocado, por esas pausas para respirar tanta historia (sin mayúsculas o con mayúsculas, a elegir), por sus imágenes conformadas con texto, por su modo de generar una autoficción o autobiografía en una primera/tercera persona tan sumamente bien elegida para una autobiografía impersonal y, simultáneamente, absolutamente personal. Su ego no oculto y, sin embargo, no molesto, no autoritario o impuesto.

La trama es casi lo de menos y al mismo tiempo es crucial. Su contexto social, la historia del Siglo XX desde 1940 y su nacimiento en guerra hasta su decisión de escribir el libro que tenía entre las manos, en la segunda década de este estrenado milenio.

Pero contiene todo, a modo de libro de libros, esa aspiración borgiana, tan bien lograda en la perequiana La vida instrucciones de uso, contiene la historia política de esas 7 décadas, pero con referencias a las pretéritas y a las por venir, que ya han llegado, contiene su biografía y la de quienes la rodearon, sus circunstancias vitales y sociales, contiene la economía, la ilusión o desilusión de varias generaciones, contiene reflexiones sobre la escritura, sobre la creación, sobre el acto de crear, de creer… contiene fotografías sin contenerlas, contiene tecnología sin contenerla, contiene respiraciones…

Está vivo. Es un libro vivo y vibrante.

No pude evitar leerlo imaginando cómo lo leerían otras personas pues inmediatamente te conduce a otros referentes que crees tener en común con amigas, con amigos, con diferentes lectores posibles de esta pieza increíble de literatura. Menos aún pude sustraerme a intentar sentir cómo lo había leído mi querida amiga, con quien tengo más de 12 años de separación, aunque no suelo ser muy consciente de ello, amén de diferencia de género.

Me planteé la duda de ¿este libro apegado a la historia lo leería igual cualquier persona de cualquier edad o especialmente iba dirigido a un público lector de más de, pongamos, 50 años y con un conocimiento de la historia contemporánea lo suficiente capaz de aprovechar los detalles que regaban la narración?

Por suerte, tuve el gustazo de compartir esta duda con ella misma (el viernes pasado, en el mismo lugar donde nos habíamos trocado los libritos) quien sostenía que Ernaux era, de alguna manera, universal, que conectaba con personas de diverso género, edad… y aunque sigo teniendo dudas al respecto, sí que parcialmente me convenció: al fin y al cabo, ¿no había, yo, hombre español de unos 57 años, conectar personal y perfectamente con una escritora francesa de más de 80?

Creo que hacía décadas que no encontraba un libro que me pareciese tan especial, con una escritora de quien desease conocer todo su trabajo, como ya me hubo pasado con Perec, con Gunter Grass, parcialmente con Paul Auster a quien siempre reconocí como escritor no tan especial, con Tolstoi.

Soy dolorosamente consciente de que es la única mujer entre tantos hombres, pero también de que afortunadamente he ido, poco a poco (y sigo en ello), descubriendo toda la literatura que habían escrito mujeres y que no conocía. En parte porque no se publicaba (o traducía), pero también por falta de interés en buscarlas. Proseguiré mi búsqueda, porque hay mucho por descubrir. A veces calladamente, a veces avergonzado.

De momento, para este verano, si no antes, quiero nuevos libros de esta autora y, posiblemente, de Clarice Lispector, quien merece, por lo menos, otro texto en este diario íntimo y público.

Cara al sol

Caminando por Callao
en mitad del invierno
de camino a mi estudio
me da el sol en la cara.

Apenas puedo ver
más allá de sombras
que parece que vienen
a agredirme.

Es una falsa impresión
fruto de la visibilidad
impedida por el astro
incandescente.

Quizá sea eso lo que quiere decir
esa maldita cancioncita:

    No veo nada
    pero quiero ir hacia adelante
    a atacar
    a quienes creo que me atacan
    sin tener ni idea
    de si verdaderamente es así
    con la enorme desventaja
    de la ceguera,
    considerándola
    elección divina
    y no prueba de mi vida
    cavernaria1.

Al menos,
eso sí,
llevo una camisa nueva.

Nota1: Referencia al celebérrimo mito de Platón, no insulto malintencionado. 😉

Todos los políticos son iguales

Cada vez que oigo la expresión «Todos los políticos son iguales» o «son todos unos ladrones» o similares expresiones de disgusto con la clase política (me pasaba lo mismo con «la casta»), me da por pensar que esa persona no cree en la democracia, al menos no en la representativa. Y muy probablemente tampoco en la democracia directa.

Y no quiero argüir que la alternativa ya la vivimos durante 40 años en este país, pero me dan ganas de bloquear a quien publica estas cosas en una red social y va enervando las mentes de quienes sí que creemos que la política juega un papel relevante en nuestra calidad de vida hasta el punto de ir haciendo una mella, una grieta, por la que se colarán aires putrefactos de ideología (sí, política al fin y al cabo) abiertamente fascista que realice lo que esta imagen parece proponer.

Un tal Tejero (entre otros), allá por febrero de 1981, ya estuvo a punto de hacer lo que propone como «solución». Algo así como una solución final. Y, al menos a mí, no me gustó.

Estadísticas y la historia de la Ciencia

Esta es una fotografía de 1927 sobre una Conferencia sobre electrones y fotones en el 5º Congreso de Solvay, es decir, sobre el origen de la mecánica cuántica, en los albores de la comprensión profunda de la estructura de la materia.

Pero claro, hoy en día publicarla supone un reto a las estadísticas y las revisiones:

Hay una única mujer (la doblemente galardonada con el Premio Nobel, Marie Curie) en un grupo de 29 personalidades de la ciencia. Aproximadamente 3,5%.

Eran tiempos difíciles para la mujer en la ciencia, entre otras cosas. Siguen siéndolo y son importantes las reflexiones como la que está realizando la prima de Carmen de la Rosa: Mujeres Ingeniosas.

No obstante, también podemos destacar otros datos:

0% Personas negras.
0% Personas asiáticas.
0% Otros colectivos étnicos y/o geográficos

Hay un elevado número de personas carentes de pelo en la parte superior de la cabeza.

Hay un elevado número de personas con pelo en la cara, ya sea en la parte superior como en la inferior de la boca.

Hay un elevado número de personas vestidas con traje. Me atrevería a decir que la totalidad de las personas de sexo masculino.

Hay un elevado número de personas vestidas de colores oscuros (a pesar de que la fotografía no permite especificar mucho más, debido a que fue tomada en blanco y negro, como era habitual en la época).

Hay un elevado número de personas sentadas y lo habrían estado todas si no fuese por la necesidad o conveniencia de caber dentro de un enfoque bastante más cuadrado que horizontal.

Hay un elevado número de personas serias, no sonrientes, si bien sería algo habitual de la fecha en la que se tomó la instantánea pues no solía ser «instantánea» y era más fácil mantener la postura sin sonrisas.

Hay un elevado número de personas con zapatos, aunque no se adivinan los calzados de las personas que están en segundo o tercer plano.

Las estadísticas ponen acentos allá donde desean ponerlo y ese acto es tan poderoso como habitualmente ignorado.

Hoy, no quiero más que guardar esta fotografía de personas (un elevado número de ellas) a quienes he admirado (a su pensamiento y obra) muchísimo a lo largo de mi vida y por quienes hoy comprendo el mundo de una manera mucho más analítica y racional que si no se hubiesen reunido en este 1927 en un congreso sobre electrones y fotones en un lugar llamado Bruselas.

Febrero Febril

FEBRERO
FEBRIL

Que febrero y fiebre estaban relacionadas era algo que sospechaba, pero no sabía cómo.

Terminé encontrando un par de artículos que corroboraban mi conjetura en la etimología del lenguaje:

Febrero: hace referencia a la fiebre. En Fastos del poeta latino Ovidio se lee que los padres romanos llamaron februa a los instrumentos de purificación. En latín la fiebre se designa con la palabra febris, en la que se aprecia la raíz *febr-, que da origen al nombre del segundo mes. Era, precisamente, éste un momento de purificación con algunos rituales para tal fin. Al mismo tiempo, la fiebre siempre ha tenido un valor purificador, sobre todo para curar los resfriados.

En wikipedia también hay un artículo al respecto, aunque tan breve que no merece la pena llamarlo tal:

En la mitología romana, Februus era el dios de los muertos y la purificación. Fue también adorado por los etruscos, donde podría haberse convertido en Febris, diosa de la malaria y la fiebre. Es, posiblemente, nombrado así en honor de los más antiguos Februa, (también Februalia y Februatio), las fiestas de la purificación.

Hoy, 29 de este mes, quería aprovechar para colar una nota sobre el tema, ya que lo bisiesto está tratado.

La sociedad del espectáculo

He comenzado a leer este libro (no audiolibro, ni PDF) que está resultando una auténtica maravilla que no comprendo cómo no he leído antes.

Me lo regaló Carmen estas navidades (estaba en mi lista de «pendientes») y he tardado casi un mes en comenzarlo. Lo leo despacio, muy despacio, recreándome en lo que leo y abriendo las ventanas que me presta el libro para conocer otros múltiples pensadores de finales del SXX que tengo mucho más desconocidos de lo que debería, teniendo en cuenta que en ocasiones hasta me atrevo a citarlos.

Así, gracias al canal de youtube (La Travesía) en el que he encontrado este fantástico vídeo explicando y resumiendo el contenido del libro de Guy Debord, estoy conociendo de manera básica y provisional a algunos de ellos, como Saussure, Derrida, Baudrillard, Lacán, MacLuhan… completándolo con unas lecturas de la wikipedia y algunos artículos adicionales.

Si a ellos les hubiera dedicado la atención que le presté en su momento a Roland Barthes…

La verdad es que me parece descorazonador casi todo lo que escucho de su pensamiento: una sensación de desazón se apodera de mi espíritu y el pesimismo me abandona como a aquel que sostuvo una paloma y la dejó ir mientras sus lágrimas en la lluvia iban siendo olvidadas.

¿Es triste la postmodernidad o sencillamente me hago viejo?

Exyugoeslavia

No me sé la capital de casi ninguna de las entidades nacionales que surgieron tras la extinción o desintegración catastrófica de Yugoeslavia. Podría, de memoria, recordar la de Eslovenia, la de Serbia, la de Croacia y la de Bosnia (a veces), pero la de Montenegro no tengo ni idea si no lo busco en Wikipedia, la de Macedonia (eslava) la recordaré en cuanto alguien me la diga. De Kosovo prefiero ni hablar, que este país tiene conflictillo con esta unidad territorial para denominarla estado.

Pero si tuviera que intentarlo con los países de la extinta URSS aún me sería más difícil, no siendo algunos de los bálticos y Ucrania o Bielorrusia porque están de moda. Ni idea de la capital de Kazajstan, ni Kirdistan, ni tan siguiera Georgia. ¿Osetia? ¡Azerbaian!

Me siento entre avergonzado por mi incultura y por mi envejecimiento.

😐

Esto no es una broma