Caminar en verso

Maravillosas las fotos de Nieves Correa, de la acción que propuse el sábado en Segovia, a raíz de la Revista Caminada editada por Pepe Murciego y Abel Loureda, a modo de conclusión de la exposición ¡Anda Ya! del fantástico Manuel Rufo.

Propuse leer poemas de una antología de Antonio Machado frente a su estatua haciendo «versos», o giros, etimológicamente diversos, cambios de dirección, en el lienzo que fue la Plaza Mayor de Segovia. El público fue performer entregado de esta acción colaborativa.

Salimos del Palacio Quintanar y recorrimos 13 estaciones o páginas, con notas a pie divertidas e irónicas leídas-accionadas por Analía Beltrán i Janés, hasta volver al Palacio donde nos celebraron con un ágape generoso, como poco.

¡Qué gozada de encuentro!

¡Tanta gente querida!

Como contraportada o despedida, la página de Manuel Rufo y Ana Pérez Pereda, escribiendo un agradecido FIN cuyas hojas eran los nombres de las personas que hemos colaborado a lo largo de estos casi 4 meses en este genial proyecto.

¡¡GRACIAS!!

Revista Caminada ANDA YA en Segovia

Me llega esta convocatoria redactada por los ínclitos «editores» de la revista: Pepe Murciego y Abel Loureda:

Hola.

El próximo sábado 27 de septiembre, de 11:00h a 14:00h, tendrá lugar la Revista Caminada ¡ANDA YA! en la ciudad de Segovia, como última actividad complementaria de la exposición ¡ANDA YA! de Manuel Rufo en el Palacio Quintanar.

En la invitación y plano adjuntos, puedes ver lxs artistas participantes y las páginas de su recorrido.

¡Ven a caminar con nosotrxs!
Abrazos.

Me hace mucha ilusión haber sido convocado para esta Revista Caminada, donde realizaré una performance en frente de la estatua de Antonio Machado. El cartel de performers es potente y espero estar más o menos a la altura de este gran equipo. Siempre siento este síndrome de impostor que no me deja reconocer que llevo en esto más de 20 años… y creciendo. Pero…

Intrascendencias – Garabatos

Hace meses decidí realizar garabatos en diversos formatos a modo de recuperación de la acción de escribir sin el sentido, asémicamente, por el placer de hacerlo. Escribí un poema sobre garabatos o guarismos ello que creo que clarifica lo que quiero hacer, lo que estoy haciendo en varias ocasiones, como por ejemplo en esta intrascendencia de aprovechamiento de cuadernillo del que muestro unas cuantas imágenes:

Complot

Poema objeto compuesto por un teclado desechado dentro de una caja de aceites de oliva intervenida, realizado en Madrid en los primeros meses de 2025.

Datos de la pieza

  • Descripción: Poema Objeto conteniendo las 27 letras del alfabeto.
  • Título: Complot (2025)
  • Técnica: 27 teclas pegadas con cola sobre el interior de una caja que contuvo aceite de oliva virgen extra de distintos sabores, en una distribución lo más aleatoria posible. Caja intervenida con rotulador blanco sobre rotulador negro.

El árbol en el bosque que nadie oye.

¿Qué ocurriría si las letras del alfabeto se encierran en una caja y nadie ve su posible juego combinatorio?

Quizá juegan a crear poemas sin signos de puntuación, duplicándose o no, permutándose o no, como si fuesen una conspiración perversa fabricando versos ocultos, versos como gatos cuánticos, versos o poemas que nunca conoceremos, salvo que abramos la caja y descubramos que siguen en la posición que se les supone fija e inalterable.

El misterio está servido.

Querido Thomas de Quincey

¿Y si en lugar de «Del asesinato como una de las bellas artes» hubieses escrito «Del aburrimiento como una de las bellas artes»?

No te responsabilizo de los asesinatos (ni del aburrimiento), alabo tu libertad, tu osadía, tu ironía, tu humor, tu afán polemizador, pero no dejo de preguntarme…

¿Si el aburrimiento hubiese ocupado el lugar del asesinato, se habría reducido en algo la tasa de crímenes violentos o todo lo contrario? ¿Serían los crímenes más creativos y originales por ansias de escapar de las rutinas o los vacíos intelectuales, del spleen?

Querido Thomas de Quincey, tú estás, más que probablemente, muerte y yo no hago sino recriminarte que no hicieses algo que podría hacer yo mismo si estuviese vivo.

¿Por qué morir no es un verbo?

En toda acción hay transcurrir (tránsito) del tiempo: hay antes y después, hay flecha del tiempo, hay realización de algo que se inicia y se concluye.

¿Por qué no muere una máquina?

No decimos (salvo informáticos) que una máquina muere quizá porque no es preciso hacer que su «alma» trascienda ese instante en el que el ingenio deja de ser funcional para ser no más que amalgama de partes reutilizables.

¿No le estaremos dando una importancia metafísica a las partes?

Un órgano deja de funcionar (maquinalmente) y decaen paulatinamente las funciones de los demás, pero esas moléculas (no ya las células) no obedecen ese final en una hipercongelación kelvínica, sino que perpetúan sus transformaciones como si no hubiese pasado nada, con una indiferencia que resulta pagana e insultante, minimizando la divinidad presunta de la existencia material a la que denominamos vida por encima (¿por enzima?) de otras formas de combatir la segunda ley de la termodinámica, manteniendo bajo raya a la entropía.

¿Puedo (yo) morir(me)?

Tras terminar de comer sigo siendo yo (más o menos aumentado), pero yo ya no soy yo al terminar de morir. ¿Quién realizó ese último salto, ese empujuncito final, esa llegada a meta?

Es una acción interrumpida: me muero a medias.

Subo a lo alto de una montaña y, tras la cima, desciendo, pero ¿existe un verbo que incluya ambas acciones que, paradójicamente (o no) son contradictorias u opuestas?

Escrito en Taramundi, Asturias, en agosto de 2025.

Ayer fue el cumpleaños del kernel de Linux

Feliz Cumpleaños a Linux.

¡Qué tiempos aquellos!

🤩

Uso Linux como único sistema operativo en todos mis ordenadores, incluso un fork del mismo, denominado android, en los que no puedo usar Linux Mint o Ubuntu, amén de otras distribuciones basadas en Debian.

Las basadas en RedHat (rpm) me gustan menos. Aunque fue mi puerta de entrada a Linux hace ya más de 20 años. Al fin y al cabo, venía de programar en UNIX/IBM AIX y administrar Solaris/SunOS donde monté los primeros cortafuegos (de una empresa israelí) de mi vida.

A nadie se le ocurría pensar que Linux acabaría siendo algo que conocería su momento de gloria más adelante. Por no hablar de Internet. Recuerdo que me comentaron en un lugar donde trabajaba que jamás se sustituiría el protocolo SNA por el IP… hasta que llegué yo y necesité tener un equipo con una IP address donde instalar un servidor web y un servidor de comercio electrónico. Los hacía NetScape. Los comercializaba en España Telefónica Sistemas (Avanzados de Información), quienes quisieron cercenar la red a su demencial Infovía.

Sigo jugueteando a instalar servidores en máquinas virtuales, en una raspberry pi, en otros dispositivos… pero el trabajo de administrador de sistemas acabó por desesperarme cuando comprendí que los sistemas eran una excusa para intercambiar dinero entre grandes empresas… y poco más.

Así que descubrí la poesía y su poder de creatividad y de verdad, pero sigo reconociendo (con nostalgia) un pasado en el que la ingenuidad nos hizo creer que la tecnología podía acarrear un mayor grado de interconexión, de formación, de información, de libertad.

Catálogo de regalo de Raquel González Figueiras

Me hace mucha ilusión retornar al trabajo y recibir regalos como este catálogo de arte que me envía Raquel González Figueiras a quien tuve el gusto de conocer en mis Talleres de Poesía Contemporánea y el honor de editarle su libro de poesía El pájaro de los avisos, en Edita Clave 53.

Un bonito catálogo que no me veo capaz de igualar. Mi nivel como editor aún no está a esta altura. No es falsa modestia, es realidad.

Esto no es una broma