Vacaciones

¿A qué le llamo vacaciones?

Es raro tener que definir las vacaciones, como si no fuesen obvias, pero ocurre que cuando alguien trabaja en algo que le apasiona tanto como para no dejar de hacerlo, no parecen tan apetecibles.

Surge entonces la pregunta de ¿para qué las vacaciones?

vacación. (Del lat. vacat?o, -?nis). 1. f. Descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios. U. m. en pl. 2. f. Tiempo que dura la cesación del trabajo. U. m. en pl. 3. f. p. us. Acción de vacar (? quedar un empleo o cargo sin persona que lo desempeñe). 4. f. p. us. Cargo o dignidad que está vacante.

Y claro, de la definición del diccionario, deduzco que poco se ha pensado en el trabajo no remunerado que se realiza como forma de vida, como parte esencial de la vida, como algo para lo que se vive y no algo que agota la vida, que aliena, que no alimenta, sino que es un mero medio para conseguir un dinero (u otro tipo de retribución) con el que lograr hacer más fácil la vida.

El tipo del trabajo al que estamos acostumbrados desde que, en épocas del tardío neolítico, se produjo la especialización, que, según la wikipedia, vendría a ser:

División del trabajo es la especialización y cooperación de las fuerzas laborales en diferentes tareas y roles, con el objetivo de mejorar la eficiencia. Aunque es consustancial a toda actividad humana desde la prehistoria, se intensificó con la revolución neolítica que originó las sociedades agrarias y aceleró de modo extraordinario su contribución al cambio tecnológico y social con el desarrollo del capitalismo y la revolución industrial.

Es más, en esta misma enciclopedia, sin reparos de llamarla tal, tenemos que su principal desventaja es respecto a la motivación en el trabajo, donde la división del trabajo puede concluir en la pérdida de interés en el mismo, por su relativa simplicidad y la suma de actividades repetitivas al producir.

Esto me lleva a pensar que ando buscando una forma de vida algo paleolítica en el siglo XXI. Lo cual no parece cuadrar bien con la idea que tengo de mí de un ser moderno, actual, casi post- cualquier cosa… pero claro, también me lleva a pensar que las reparaciones de sistemas que están evolucionando forman parte de la fase de ajuste que acerca a una hipotética idónea situación mediante un movimiento sinusoidal de amplitud decreciente.

No encuentro una curva ejemplo, pero es esa en la que una línea que sale del origen sube hasta superar un cierto límite horizontal, para luego bajar hasta descender por debajo de esa línea y volver a subir superándola, y volver a descender sucesivamente en una sucesión de ondas cuyo hipotético límite está en la cercanía completa a la recta, a ir co-recta-mente, como en inglés, cuya separación entre recto y correcto no existe.

Volviendo al tema…

¿Para qué quiero vacaciones si vivo como me gusta vivir cada día de mi vida? (Añadiré un más o menos por aquellos días que no me gustan, pero que también existen en periodos vacacionales).

Pues no lo sé. Desde hace años me empeño en contestar a este pregunta y no sé la respuesta, pero tampoco creo que sea muy importante.

Acercándome a una definición, o al menos a una aproximación, dije el otro día a mi amigo Ernesto que yo sé si estoy trabajando si tengo el móvil y otras conexiones abiertas y ejerciendo su función de conectarme con el mundo, por ejemplo, durante los fines de semana suelo apagar el teléfono móvil, o suelo no mirar mi correo electrónico y, por supuesto, no pasear por el maldito escaparate que acaba resultándome ser FaceBook. Así que dedico más tiempo a actividades introvertidas, o compartidas con los íntimos, como familiares y amigos.

Pero luego veo cómo trabaja Iván Araujo y me sorprende ver que él lleva a cabo esta labor de separación de actividad conectante cuando está trabajando y no tanto (aunque también) cuando está de vacaciones… también algo difusas, por otro lado, y siento cierta envidia, ciertas ganas de introvertirme más y más, hermitarizarme, vertirme hacia mí y hacia mi trabajo no remunerado más que con el placer de saberlo hecho…

Y me da algo de miedo pensar el límite al que me puede llevar esa actitud. Ese límite aislante, individual hasta ser casi individualista, solitario en demasía…

Volviendo al tema…

Este año, y por año entiendo curso, resulta que he sido retribuido en dinero en mayor medida que otros y, por otro lado, he ido perdiendo algunos de mis alumnos, con lo que lanzar cursos en el mes de julio o septiembre resulta agotador y hasta oneroso, como ya me pasó el año (y por año entiendo curso) pasado.

Según esto, no tendré clases particulares, no tendré talleres de escritura, no moveré ningún intensivo… y dedicaré mi tiempo a vacacionar… pero este blog… este diario al que considero trabajo: ¿lo mantendré? Y mi proyecto de lenguas al que tantas ganas tengo de dedicar mi tiempo, ¿lo seguiré haciendo? ¿qué es para mí estar de vacaciones? ¿qué es para mí trabajar?

Hummmm…

Supongo que puede tener que ver con hacer más que de costumbre lo que me dé la gana… pero, ¿y cuando lo que me da la gana es algo relacionado con mantener un compromiso?

Iré respondiéndome sobre la marcha, olvidaré mis rutinas artificiales, mis intentos de mantener disciplinadamente un ejercicio… y haré, día a día, lo que me dé la real gana… hummm….

No sé si lo tengo claro.

Desde el 1 de julio al 31 de agosto publicaré en este diario de manera irregular, imprevisible y, seguramente, no diario… supongo. Aunque así ya no será un diario.

www.ivanaraujo.com

Acabo de terminar la web de Iván Araújo, mi amigo, mi gran amigo, pintor y grabador que de esto de Internet no entiende nada ni quiere entender.

Y cada día lo entiendo (a él) más. No perder el tiempo en cuestiones como Facebook, emails, etc, hace que pueda centrarse en lo que sí que entiende y sí que hace bien, que es su obra plástica, sus pinturas, grabados, monotipos, sus talleres de grabado, su desarrollo como artista que se hace a sí mismo a cada paso de sus obras, con tesón, con sudor, transpiración al 99%…

Mientras, me ha decidido pagar la web (que un refrito de otras hechas y arreglada para la ocasión) con obra suya, y me hace rememorar a Picasso y Duchamp, sus relaciones, sus pagos en obra, la riqueza que acumuló el segundo que apenas hacía otras propias y, desde luego, poco comercializables, pero que se entregaba, parece ser, en ayudar con diversas gestiones extra-artísticas a sus amigos pintores, como el primero.

Compararme con Duchamp siempre ha sido uno de mis más anhelados deseos, no con Picasso, pero cada cual elige cómo quiere ser… y yo querría ser Duchampiano… Marcel-Duchampiano, claro. Quizá no esté tan cerca como quiero pensar, pero acercándome, y se lo debo, en parte, a mi querido Iván.

Para hacer esta web, como comentaba entre paréntesis, ha sido fácil, reutilizando algunos recursos que ya había usado en la mía, como la estructura en frames, o parte de las hojas de estilo, o la presentación de fotografías usando la librería highslide.js; pero también he tenido que hacer algunas cosas más «periféricas» como cambiar el tamaño de los archivos masivamente, cambiar nombres, crear index.html automáticamente…. para lo que he desarrollado algunos scripts como el siguiente:

#!/bin/bash

# DEFINICION de VARIABLES
let contador=0

while read line
do

    resto=`expr $contador % 4`
    if [ $resto -eq 0 ]
    then
    echo -e "\n \n"
    fi
    # echo -e $(printf "%02d" "$contador")
    numfile=`echo -e $(printf "%02d" "$contador")`
    echo -e "

    \n< a id=\"thumb1\" href=\"img$numfile.jpg\" class=\"highslide\" onclick=\"return hs.expand(this, { slideshowGroup: 1 }) \">"
    echo -e "\"Imagen\""
    titulo=$line
    echo -e "

    $titulo

    "
    echo -e "

    \n"

    # echo "Título: $titulo";

let contador=$contador+1;
done < listado.txt

Y es que me encanta programar para que programe para mí un programa… hacer algo que haga me gusta más que hacer directamente… quizá por eso me interesan tanto los talleres de escritura o performance… saber que ayudo a crear, más que crear en sí mismo es una forma interesante y diferida de creación, y no puedo evitar disfrutarla sobremanera.

También usé otros recursos como integrar un blog de wordpress, para que pueda mantenerlo él mismo y actualizar parcialmente el contenido de la web, o vincular las novedades a álbumes web de google/picassa, que podrá modificar el mismo Iván sin mi ayuda. Esto ya lo había usado también en algunas webs como la de Carmendelarosa.com o la de Espacio El Manantial (cuando la hice yo).

Como condiciones de trabajo, las habituales: usar herramientas extremadamente simples, como el VI, así como software de código abierto (GIMP, gThumb, pyRenamer) todo sobre Linux, con ftp client: Filezilla. Hosting: www.justhost.com.

Ahora, a disfrutar de la web y espero que Iván le guste tanto como me gusta a mí y le resulte fácil de mantener.

Ayer fue mi cumple

Este año no pensaba celebrarlo, pero Carmen me animó, me recordó que luego me gusta aprovechar el momento y ver a mis amigas (en femenino porque la estadística es apabullante) y encontrarme con gente a la que, en muchas ocasiones, veo menos de lo que deseo ver.

Es un día como otro cualquiera, me empeño en decir, es un día que no merece especial atención… pero al final acabo dedicándole especial atención siempre. Es un día en el que, si no hago nada de nada, acabo sintiéndome mal… o sea que no es verdad y no consigo convencerme. Para mí no es un día como otro cualquiera.

El sábado acabó siendo un día divertido en el que disfruté de Aída, María, Raúl, Fani, Lilian, Ayelén, Marta, Vera, Ana e Igor, algún acompañante… y la siempre adorable Carmen, mi Carmen que no es mía ni de dios ni de nadie… ni suya siquiera!

Lo pasé genial. Estuvimos en un bar de la calle tintoreros, en pleno barrio de La Latina, en el que por unos míseros 5 euros consigues 5 botellines presentados en un cubo con hielo con una ración a elegir. Comí mucho, bebí bastante, pero sobre todo reí y conversé en un entorno adorable. Espero repetir, pero también espero hacer encuentros con mis amigas más frecuentemente de lo que ahora lo hago.

Pero eso era el día 2… y ayer, día 3, fue mi cumpleaños.

En parte, lo que más me apetecía era estar absolutamente desconectado, aprovechando que era domingo, para unirme a Carmen en un día de caricias en el alma… también, pero al final estuvo siendo un día de conexiones a intervalos irregulares. Hummm…

Sí tengo claro que prefiero que mi cumpleaños caiga en día laborable… es algo más… ¿proletario? Ja! No. Pero me gusta pensar que es un día tan normal como para no parar de trabajar y vivir haciendo lo que tanto me gusta.

Por otro lado estaba facebook. Hoy he estado revisando los cientos de mensajes de amigos y conocidos que me han felicitado por ese medio, aparentemente frío, pero que también tiene su lado cálido. Sé que es casi protocolario, pero me gusta hacerme la ilusión de que es personal, de que hay un verdadero deseo de que sea más feliz… y esa «energía positiva» me llega, me hace ilusión… y si quieres, por ello, puedes llamarme iluso.

En resumen: ayer fue mi cumpleaños e intenté que no fuese más que un día normal, un día más… y llevo varios días pensando en ese día… o sea, cualquier cosa menos un día más.

Muchas gracias a quienes estuvieron. Muchas gracias a quienes quisieron estar y no pudieron. Muchas gracias a quienes me han felicitado por facebook, por sms, por email, por teléfono, por carta, por persona… Muchas gracias, en especial, a Carmen por animarme cuando estaba desanimado.

Os kiero!!!!

alergia

alegría y alergia tienen las mismas letras
salvo por la pequeña diferencia de una tilde
y no se parecen en nada.

estoy harto de despertarme
como dijo mi amigo xabi
que ocurre después de los 40
preguntándome
¿qué me duele hoy?

hoy ha sido la alergia
ayer la tendinitis en el hombro
anteayer tuve la sensación de que sangraba el ano
y hace unos días
no podía caminar.

pero también estoy harto de quejarme
de estar harto…
como ya escribí hace unos días
y me parece tan aburrido este sentimiento
que no quiero compartirlo
aunque lo esté haciendo
justo ahora
ahora mismo
cuando he dejado de estornudar
y me he podido sentar delante del portátil
a escribir un rato en este blog absurdo
que no tiene más sentido
que hablar de lo que no tiene sentido
para nadie salvo
de cuando en cuando en cuando
para mí.

quizá por eso lo bauticé como diario
casi habría tenido que añadir
íntimo
al modo de aquellos viejos manuscritos
de autores que me encantan
como mi buen kierkegaard.

hoy voy a ver si consigo avanzar
con mi querido subgrupo ilirio
al que he desplazado de ser una rama
propia…

casi porque me ha dado la gana.

Se cree que los elefantes sienten pena

¿Qué mejora evolutiva ha llevado a algunos animales, entro otros, los humanos, a sentir pena?

Hoy estaba viendo un documental sobre la fauna africana, en la que hablaban de la eterna historia de la supervivencia, en la que los depredadores depredan y los depredados sirven de alimento. Como humano, siento estar más cerca de los depredadores que de los depredados, pero es incorrecto, no soy ni uno ni otro. Debería ser recolector, debería ser racional consumidor de recursos. Eso es lo que nos ha permitido, para bien y/o para mal, crecer como especia hasta aniquilar tantas otras que da miedo pensarlo.

Sé que los elefantes tienen famosos cementerios, lo que indica una especie de comprensión del concepto de muerte, incluso, podríamos pensar en si existe una conciencia del ser, pero que además sientan pena por el fallecimiento de uno de su especie es algo más… ¿humano? Qué pocas palabras tenemos para expresar la ternura.

¿Por qué la pena? ¿qué avance como especie resulta de llorarle a un cadáver? ¿y la risa? Sé que Bergson escribió un aburridísimo tratado sobre la risa, que recuerdo con pavor, como una de las lecturas más áridas que haya leído nunca, pero no recuerdo haber encontrado un libro en el que se explique porqué la pena es buena para la especie. Seguro que lo hay, simplemente, aún no lo he encontrado, salvo manadas de poemas…

Hoy no quería escribir (hacer puente sanis(h)ídrico), pero no quería dejar de contar esta reflexión elefantiana en estos tiempos en los que los elefantes son noticia monárquica…

Cotidianos

Desde hace tiempo vengo reflexionando sobre el perfil que mis performances (y la de muchos) están tomando. Van derivando a cierta espectacularidad que, no llegando a ser el bochornoso despliegue más o menos bonito de Marina Abramovich, no deja de ser notoria.

¿Qué ha motivado esta deriva hacia lo espectacular en el arte conceptual por antonomasia?

A mi entender, la aparición de encuentros más o menos subvencionados que pagan un dinero al performer en cuestión (alguna vez he participado en alguno de ellos) tienta a elevar el número de asistentes, realizando fotografías llamativas, acciones llamativas, fabricando un simulacro de espectáculo con una disciplina que, en rigor, debería huir de tales artificios.

Algunos hay que no caen en la tentación, como el inigualable Isidoro Valcárcel Medina, pero se lo puede permitir después de más de 50 años nutriéndonos y educándonos en la coherencia más absoluta, pero habiendo sido de los primeros, tiene garantizada su entrada en los libros y, de ahí, en la fama que le granjea un buen número de seguidores, entre los que me cuento, por supuesto. Él no tiene que «justificar» su «performismo«: se le da por hecho.

Otros, a los que a veces llamo cariñosamente ortodoxos, también siguen líneas parecidas, muy discretas, en ocasiones, muy póvera, como Hilario Álvarez o Joan Casellas, pero que, estando dentro de los mismos que organizan y convocan, tienen fácil su posible exhibición en los encuentros y en los lugares donde se ha venido institucionalizando la aparición de este género. Para ellos mi máximo respeto.

Este texto no es una crítica a los performers que no buscan esa esencia de lo conceptual, sino más bien una autocrítica por el tiempo que llevo arrastrándome a lugares cada vez más espectaculares, hasta reconocerme sabiendo que algo va a producir un cierto efecto; o sea, siendo capaz de anticipar la respuesta de un público a quien ubico pasivo, contemplativo, diría, incluso, clásico asistente a un espectáculo más o menos vistoso, pero del que se espera una emoción, una conmoción, una huella visual o auditiva, que apele a los sentidos y creando algún tipo de alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que vaya acompañada de cierta conmoción somática.

Desde hace unos meses, en particular desde que vi a IVM realizando su acción «Una Mala Acción», en el marco del Encuentro Acción10Mad, vengo sintiéndome un pequeño estafador cuando concibo performances muy vistosas, grandilocuentes, espacialmente preocupadas… y he decidido apartarme, al menos en un tiempo, de esa línea de acciones espectáculo, recurriendo a algo que sé hacer y nunca hago: actos cotidianos, como el de instalar un sistema operativo, o el de ver una serie de televisión, o hacer un plato de macarrones con pimientos…

Voy a desarrollar estas acciones casi al margen de lo que son los encuentros de arte de acción o performances, en los márgenes, más bien, como este sábado, dentro del Encuentro de Arte de Acción convocado por Artón, en el que proponen realizar acciones con la excusa del Trueque. Yo les he propuesto instalar linux a todo aquel que lo desee y que se lleve el portátil.

Les adjunté un texto extraído de este mismo diario, en el que afirmo que Instalar Linux es un acto Político. Pero, ahora, con esta nueva aproximación, también se convertirá en un acto artístico.

No sé si se entenderá como arte de acción o como pago retribuyendo a los organizadores, a los performers y a unos asistentes que espero que sean (lo serán) activos. Sinceramente, me importa un pito cómo se entienda.

En esta línea un tanto radical y ortodoxa voy a seguir trabajando en los próximos tiempos mi aproximación a la performance, mediante actos tan cotidianos y marginales que sean puestos en cuestión como trabajo artístico. A su vez, iré buscando nuevos lugares «expositivos» como realizar acciones para una única persona, o en momentos no considerados hasta ahora contextos adecuados. Pensaré en ello.

Intentaré, no obstante, recuperar la poesía…

Deprimido?

Mi queridísimo amigo Jose, peculiar habitante de mi amada Donostia, me hizo saber que no podía leer con asiduidad este diario porque afirmaba que le parecía que yo estaba muy deprimido y volcaba mis tristezas en estas líneas.

Como siempre, me hizo pensar… quizá demasiado y quizá sea ese el «problema», en caso de que haya algún problema. Y puede que sí, puede que sea algo depresivo lo que escribo en este diario. Sé que hay muchas cosas sobre mi salud, pero es que surgió en ese momento en el que lo único que quería era gritar dolor… y me dolía… y fue algo terapeútico, pero sobre todo por lo que tuvo de válvula de escape que favorecía que a mis amigos cercanos dejase de aburrirles con mis cuitas, que eran las que me ocupaban.

Quizá aún lacra ese origen un tanto lúgubre y que, sin embargo, celebro como alegre, porque comparado con lo que realmente sentía, era muy optimista y vital: me hizo sentir que, cuando no lo creía en absoluto, servía para algo. Era un ser con algo que aportar, aunque fuesen tristezas.

Con el tiempo sé que me he ido instalando en cierta crítica de mi entorno social, político, un tanto vacua y sin vocación de ser muy constructiva. Pero también era algo que quería hacer desde hacía años: tener un lugar en el que mis reflexiones no se borrasen o se las llevase la lluvia como lágrimas de replicante.

Pero también siento que ha ido convirtiéndose en mi lugar de confesión más puro, casi pudiendo suplir esas confesiones de confesionario… pero más sencillo y carnal. Y si de eso sale algo triste… quizá es que realmente esté triste.

Algo hay de cierto en lo que ha leído, entre líneas, mi buen amigo, y es que desde que tuve la maldita fisura anal siento que mi vida se ha partido en 2. El otro día Xabi, otro grandísimo amigo, de esos pocos que tengo de género masculino, me decía que los cuarenta eran como el canto de un disco… y que empezábamos a vivir en la cara B. Eso mismo es lo que siento en general, esa sensación de lado oscuro, de lugar de decrecimiento o, cuando menos, de no crecimiento, me enturbia el ánimo.

El caso es que, gracias a verles, a Xabi, a Jose, a Poto, a los hombres, sobretodo, me sentí algo aliviado porque ellos están como yo, algo afectados en sus saludes respectivas, algo tocados por la edad, algo ajados, pero con ganas de seguir dando guerra. Porque no se acaba nada, porque algo nuevo empieza… y estar con ellos me ha ayudado a saber que estoy empezando a vivir otra fase de mi vida con la que mejor no enfadarme. Aceptar o no aceptar. Esa es la cuestión.

¿Quiere eso decir que dejaré de escribir cosas que depriman en este diario mío?

Pues no. Escribiré, como hasta ahora, lo que me dé la real gana, pero siendo un poco más consciente de que tengo un poso de tristeza que se va menos que antes, pero es una tristeza superficial, casi basada en la dermis, en la epidermis irritada que mi ano me recuerda a cada rato.

Una tristeza que dista mucho de ser la existencial que antaño me habitaba, una tristeza que no llueve asfalto, que no parte de soledades densas, sino de poco más o menos la oxidación de algunas de mis células.

Tristeza de la de ojos grises y lluvia… pero que tiene un lado bien bello… si se mira con esos mismos ojos llenos de amigos.

Quiero vivir esta tristeza
sin olvidarme de vivir.

Sobre la huelga general del 29 de Marzo de 2012

Una amiga me ha enviado este email que pretende ser acicate para convencer a la participación. A mí no me gusta mucho el tono en el que se presupone que uno es un esquirol que busca excusas… aunque lo fuera o fuese.

Después de leerlo me di cuenta de que yo no encajaba en ninguna de esas razones. Y esto me sitúa al margen del colectivo de los trabajadores. Pero eso ya me pasó hace tiempo cuando, en una inscripción en el INEM para conseguir el papelito con el que entrar gratis en algunos museos, me preguntaron que a qué me dedicaba y dije que era poeta y me dijeron que eso no existía. ¡Que sí! ¡Que sí existe!

Y ahora, ¡¿Qué soy?!

Ya no sé, siquiera, si soy poeta o blogero o hacedor de proyectos absurdos o qué… la verdad es que no tengo ni idea de qué soy, salvo que no me defina por mis ingresos. Podría decirse de mí, desde ese punto de vista, que soy profesor particular, que soy coordinador de talleres de poesía, porque de ambas cosas cobro algo de dinero… pero eso son solo las cosas que hago para trabajar en mi verdadera obra: ¿Alguien diría que Baudelaire fue otra cosa que poeta?

El caso es que me preguntaba qué podría hacer yo dentro de 2 días en la huelga general y si tenía algún sentido que yo la hiciese. Y me he contestado que sí, que tengo que hacerla, que debo dejar de producir y mi trabajo produce textos en este diario, y produce un aumento en la información contenida en mi proyecto de Lenguas del Mundo.

Así que ese día, el 29 de Marzo de 2012, no escribiré nada, no abriré el PC, disminuiré mi consumo al mínimo y me dedicaré a leer… aunque también es trabajo… no sé qué leeré para que no me informe o forme demasiado… hummm… igual será momento de ir a un parque a pasar el día paseando. Quedar con amigas y charlar, sin tomar una cerveza para seguir reduciendo el consumo, uniéndome a otra iniciativa (una huelga de consumo) que me parece extensible a lo largo del año… es más, suelo tenerlo presente siempre.

Copio el email que me envió mi amiga, por si alguien tiene excusas y quiere refutaciones:

Quien más quien menos, creo que la mayoría nos vemos reflejados en alguna de estas posturas, al menos ocasionalmente. No pretendo tener certezas (¡qué poquitas nos van quedando!), pero me ha venido bien leer este argumentario. Espero que a vosotros también.
Feliz víspera del mejor día de la semana.


De cara a la huelga general del 29 de Marzo, habrás escuchado estos argumentos con toda seguridad. Si estás indeciso sobre lo que hay que hacer el día 29, quizá te interese leerlos.

Argumento esquirol 1: «No hago huelga porque no me lo puedo permitir».

La reforma laboral supondrá con toda seguridad una rebaja generalizada de los salarios. Si no puedes permitirte dejar de ganar el sueldo de un día, menos podrás permitirte que te bajen el sueldo permanentemente, que te despidan gratis, o que si tienes 10 años trabajados en una empresa tu indeminación pase a ser de 18900 euros a 7845.

Argumento esquirol 2: «La huelga no servirá para nada».

Todas las mejoras de los trabajadores se han conquistado historicamente a través de la lucha. Nadie nos ha regalado nada. Lo que está demostrado que no sirve de nada es no hacer nada. A la preguntas de si una huelga de un día será suficiente, la respuesta es que probalemente no. Es sólo el principio, pero es un paso muy importante. Si nos imponen la reforma laboral más dura de esta «democracia» y no respondemos las medidas sucesivas que tome el gobierno serán aún más demoledoras. Se puede y se debe tumbar esta reforma laboral.

Argumento esquirol 3: «La huelga no soluciona nada».

La huelga no es una solución, es el instrumento de presión más poderoso que hoy por hoy los trabajadores tenemos a nuestro alcance. Por eso quien no se adhiere a una huelga perjudica gravemente al conjunto de los trabajadores, incluido a sí mismo.
Además si la huelga no contribuyese a solucionar nada ¿de dónde proviene el empeño de los empresarios en que los trabajadores no la secunden, llegando a las amenazas y coacciones, que son delito? ¿Por qué motivo la prensa de derechas trata de desprestigiar la convocatoria de huelga? ¿Por qué incluso se están planteando legislar para limitar este derecho? Todo tiene una causalidad, nada es casualidad.

Argumento esquirol 4: «No estoy de acuerdo con los sindicatos mayoritarios, por eso no hago huelga».

A la convocatoria de huelga se han sumado decenas de sindicatos minoritarios de diversos sectores y de distintas ideologías. Es más, los primeros convocantes de esta huelga no fueron UGT y CC.OO, sino ELA-LAB en el País Vasco y CIG en Galicia. También se suman a la convocatoria los sindicatos CNT y CGT, la Intersindical-STE, USO, Solidaridad Obrera (mayoritario por ejemplo en Metro de Madrid), partidos políticos tan dispares como IU, Esquerra, Compromis, Amaiur, BNG y organizaciones sociales de todo tipo como 15M, Juventud Sin Futuro, Democracia Real Ya etc, que no comparten la verticalidad de los sindicatos mayoritarios y son críticas con su labor de los últimos años pero aún así apoyan la convocatoria de huelga general del 29M. Esta huelga es del 99% de la población, no sólo de los sindicatos.

Los sindicatos CCOO y UGT han podido cometer muchos errores y criticarlos es lícito e incluso necesario. Pero los sindicatos entendidos como organizaciones de trabajadores que se unen para defender sus derechos e intereses son, indudablemente, el próximo muro a derribar por los poderes económicos. De ahí la campaña continuada de ataques y de desprestigio desde los medios de comunicación de la derecha de la que todos estamos siendo testigos.

Argumento esquirol 5: «Hay libertad, cada uno puede hacer lo que quiera. Además si hago huelga me descuentan x euros, y no me lo puedo permitir».

No hay libertad porque te están coaccionando con una penalización económica. La libertad es otra cosa, no verte obligado a ceder a los chantajes de gobierno y empresarios a cambio del sueldo de un día.

Argumento esquirol 6: «Hay libertad, cada uno puede hacer lo que quiera. Yo iré a trabajar porque en mi empresa si haces huelga te miran mal y si luego hay que despedir a alguien seguro me despedirán a mí en vez de a otro».

No hay libertad porque te están coaccionando con el despido. La libertad es otra cosa, no verte obligado a ceder a los chantajes de gobierno y empresarios renunciando a tu derecho constitucional a la huelga.

Argumento esquirol 7: «La huelga tiene que ser indefinida, si no yo no la hago».

Suponemos que estas personas cuando sus hijos dieron el primer paso en vez de alegrase, animarles y ponerles calzado adecuado les recriminaron no ser capaces de correr los cien metros lisos en las olimpiadas y les gritaron que para dar tres pasos por la habitación y luego caerse mejor que ni lo intentaran. Los partidarios de la huelga indefinida entendemos que la casa se construye desde los cimientos y no empleamos un modelo de huelga concreto como excusa para no secundar una huelga general convocada con un gran consenso.

Argumento esquirol 8: «Los piquetes presionan a la gente, obligándola a que haga huelga. Los trabajadores son libres de ir a trabajar un día de huelga.»

Si la libertad realmente tuviera tantos defensores nos iría bastante mejor de lo que nos va. En la mayoría de los casos quienes mantienen esa postura ocultan o defienden la coacción de muchas empresas sobre los trabajadores que quieren ejercer su derecho constitucional a la huelga y aceptan que éstos se vean obligados a someterse a ella acudiendo a sus puestos de trabajo por miedo a perder sus empleos o el salario de un día. Los piquetes historicamente impedían que los empresarios contrataran personal para cubrir los puestos de los huelguistas y en la actualidad tratan de garantizar el derecho a huelga de aquellos que por presiones de las empresas no pueden ejercerlo. Los piquetes informativos apelan a la responsabilidad de los trabajadores, les informan de los motivos de la huelga, de sus derechos, y de las consecuencias negativas que tiene acudir ese día a sus puestos de trabajo. Los piquetes informativos están reconocidos legalmente: tienen y pueden ejercer su derecho a informar los días de huelga.

Argumento esquirol 9: «Con las huelgas no se consigue nada. Pero en caso se que se consiga algo, no renunciaré a ello.»

Las jornadas de 8 horas diarias o 48 semanales, la prestación por desempleo, las horas extraordinarias, el salario mínimo, el convenio colectivo, las vacaciones pagadas, la indemnización por despido, el permiso por maternidad o lactancia o cualquiera de nuestros derechos conquistados que los trabajadores desconocían hace sólo 150 años no se consiguieron a base de ejercer la «libertad para ir a trabajar» un día de huelga. Pese a ello no se tiene noticia de que ningún esquirol haya renunciado a ellos. Si se consigue hacer al gobierno rectificar y no aplicar esta reforma laboral que a todos nos afecta y perjudica los esquiroles no habrán hecho nada por conseguirlo pero se beneficiarán del esfuerzo colectivo. Para ellos esto debe de tener mucha lógica, para todos los demás carece de ella y no les hace parecer personas dignas, coherentes ni solidarias a nuestros ojos.

Argumento esquirol 10: «Soy funcionario. La reforma laboral mí no me afecta»

Con los recortes y la privatización de los servicios públicos y el deterioro de las condiciones laborales (y los que están por venir) de funcionarios, interinos y personal laboral de la administración pública tenemos motivos más que suficientes para secundar la huelga general, además de por solidaridad con el resto de trabajadores.

Si no secundamos mayoritariamente la huelga general no podremos quejarnos cuando el resto de la sociedad no nos apoye en nuestras revindicaciones por la supervivencia, la dignidad y los derechos laborales del sector público. Los despidos y las rebajas en los complementos del sueldo de los funcionarios así como la eliminación de pagas y sexenios está al caer.

Además, mira a tu alrededor: padres, hermanos, familiares, hijos, amigos, vecinos, alumnos… ¿seguro que algo que afecta al 99% de la población no va contigo?

Huelga General 29M: Tú decides.

Si la huelga del 29M es un éxito rotundo y el gobierno no rectifica quedará totalmente deslegitimado. Eso tendría un coste político elevadísimo, abriría la puerta a más huelgas generales, e incluso podría forzar la dimisión del gobierno. En cualquier caso le garantizaría un varapalo electoral. Si por el contrario una huelga general de un día no consigue un paro total el gobierno saldrá reforzado, la posibilidad de una movilización más contundente por parte de la sociedad quedará anulada y la puerta a más recortes y a mayores abusos (si cabe) contra la mayoría de los ciudadanos (estudiantes, pensionistas, funcionarios, interinos, trabajadores del sector privado, parados) quedará abierta.

«Con más de 5 millones de parados los sindicatos han estado callados. Lo que hacen con esta huelga es una falta de patriotismo.» Esperanza Aguirre. 13 de Marzo de 2012.

http://ventanasdelfalcon.blogspot.com.es/2012/03/lo-que-argumentan-los-esquiroles.html

Emoción desbordada

Con la emoción desbordada, le he leído a Carmen hoy el último prólogo que he escrito para un libro de poesía de uno de mis alumnos. Otra vez, Ernesto nos regala flores. Yo, tan solo puedo corresponderle con un prólogo. He leído el texto y he llorado. Me siento tan frágil, tan vulnerable en ocasiones…

Lo dejo aquí, pendiente de últimas revisiones, antes de subirlo al apartado correspondiente de mi web.

Memorias del otro lado del mar, de Ernesto Pentón

El hombre es el olmo que da siempre peras increíbles
Octavio Paz

Decía Octavio Paz, en su libro Las peras del olmo, que el artista transforma su fatalidad en un acto libre, que es a esta transformación a lo que llamamos creación.

Todos o casi todos nos enamoramos; solo Garcilaso convierte su amor en églogas y sonetos. Sin Lepanto, Italia, el cautiverio de Argel, la pobreza y la vida errante en España, quizá Cervantes no hubiera sido lo que es; pero muchos de sus contemporáneos vivieron esa vida y, sin embargo, no escribieron El Quijote.

Y así parece haberlo entendido Ernesto quien, con esta biografía como fondo, nos sumerge en un río de lo imaginario, de su infancia por el que van a surcar los poemas de este libro. Pero él es el río con meandros, cascadas, rápidos, remansos… desembocando en libros.

Escrito en mitad de una crisis de transición vital de descendiente a ascendente, estas memorias son la cima de la carrera de Ernesto como Poeta que ahora se enfrenta al gran reto de superarse (y le va a costar) pero siempre encontrará la manera de sorprendernos y mostrar otra de sus miles de facetas de este modesto Da Vinci cuyos conocimientos (siempre en aumento gracias a su curiosidad infantil) son enormes y, en gran medida, aún ignotos.

A lo largo de este río-libro vamos viendo el crecimiento de Ernesto, su desarrollo como persona, incluso pasando por un rito de iniciación sexual que nos cuenta con su habitual frescura directa como un puñetazo que acaricia el alma. Pero trasciende su propia biografía para, por ejemplo, a partir de Tres Casas, hablarnos de sus raíces, de las de sus padres, de las de sus abuelos, haciendo un maravilloso paralelismo entre tres casas y tres generaciones.

Además lo hace con una riqueza increíble de vocabulario, despliegue cubano-caribeño que llena de sensualidad el texto a partir de mención de frutas que asumimos sabrosas, de plantas voluptuosas de colorido y abundancia en la que se gestó la generosidad de Ernesto, que, como la naturaleza, parece estar siempre invadiendo nuevos territorios, con una prosa dulce, sin empalago, que convive junto a poemas narrativos de soberbia llaneza. Parece inevitable hablar de ternura cuando leemos a Ernesto, pero queda más evidente que nunca cuando, como en la foto con su padre, le vemos sonreír.

Y es que este libro es, sobre todo, una dadivosa apertura de su historia íntima, desnudo, con la generosidad del pudor que nos hace sentir al lector en deuda con él al leerle, pues con su llorar nos hace llorar y con su reír nos hace reír, logrando una empatía mágica y única que disuelve la frontera entre lector y escritor. Es emocionante sin caer nunca en sensiblerías y nostálgico sin caer en la autocompasión. Nos dan ganas de abrazar el libro, como parte física del autor que tenemos entre manos.

Sobre los protagonistas humanos de esta confesión autobiográfica, aparece un importante personaje que es esa Habana de su infancia, la infancia misma, esa tierra prometida, al tiempo que purgatorio, entre ciudad y campo, de dimensión humana, quizá en ocasiones, demasiado humana y, sin fáciles proclamas, deja vislumbrar una simpatía social con el lado más humilde de la sociedad, como por ejemplo en el relato “El caviar y la cebolla”.

La alternancia prosa-poema con la que dispone los textos, dota de una ligereza extraordinaria al libro que, sumada a la sutil naturalidad del texto y a las pequeñas confidencias cotidianas genera un ambiente cordial (de corazón a corazón, diría). Es difícil entender qué material utiliza Ernesto para lograr esa mezcla equilibrada de sencillez, sinceridad, crudeza de lo cotidiano y, al tiempo, profundidad, emoción y pasión por la creación poética.

Como coordinador de talleres de poesía, me emociona su poema, pero también los cruces de versos prestados por otros asistentes a los talleres, como cuando me encuentro con el epígrafe de Carmen Mariátegui en el poema “El deber cumplido” y la miríada de detalles que nos regala, de cómo los distingue, de las relaciones que le sugieren, de donde podemos inferir que ya llevaba un poeta dentro que pugnaba por salir a contarnos lo que ve. Como cuando a través de “una vista hermosa por la que valía la pena vivir”, sabemos que era hermosa porque él, poeta, podía ver la hermosura, la belleza en todo lo que rescata de su memoria para obsequiarnos. Incluso con la excusa de un sueño realiza una descripción poética de la índole del acto creativo.

Su pasado como niño que albergaba un poeta, podemos verlo en poemas que nos dicen claramente que entendía lo que es la poesía, como dicen los versos del último párrafo de Pájaro encendido, “entendía algunas cosas. / Por eso supe que la abuela / se había convertido en pájaro”. Entendía, ya entonces, la metáfora, entendía la sublimación poética, la mirada diferente y necesaria para encontrar en el mundo la belleza, incluso en el abismo de la muerte. Pero vinieron los tiempos de asunción de su responsabilidad como creador, de su aceptación de condición de poeta: “Predicar era para mí como hacer poesía”, nos confiesa, pero si dejó, con el tiempo, de predicar, afortunadamente, no dejó de hacer poesía.

Leyéndole, dan ganas de contar cuál fue mi primer poema, contárselo a él y a todos, pero ¿qué importa el mío (esto es un prólogo a su logos)? Importa el suyo y para contar el origen de mi poesía, tendré que escribir un libro. Así, estas memorias resultan acicate para que quien las lea se sienta impulsado a confesar, y confesarse y confesarle, escribiendo con toda la intimidad que suscita, como cuando nos habla de él como escritor, de su yo poeta y de cómo surge esa voz propia.

El más logrado de todos los poemas, al menos en lo que se refiere a hablarnos de cómo Ernesto se convierte en Poeta, es aquel en el que nos cuenta que quería creer en los ángeles, nos habla de un amor de adolescencia y cómo esa experiencia supo trocarla en un primer poema, que no hablaba de ángeles, usando la catarsis de la poesía para conjurar la fatalidad, convirtiéndola, como diría Don Octavio, en creación poética. De dónde estaría y cómo sería ese primer poema, no nos da pistas, salvo que ya no importa. Fue solo una primera piedra del edificio que ha construido sólido y duradero, museo vivo de la palabra poética, llamado Ernesto. Versos de los que relata su nacimiento, y cómo esa catarsis le permitió superar tristezas y convertirse, con el paso de los versos, en el poeta valiente y tierno que es hoy día.

En los últimos poemas parece haber querido conectar con la poesía filosófica y mística de su libro Canto al infinito, que también tuve el gusto de prologar, en un intento de mostrar una evolución personal y vital que tiene su reflejo inevitable en sus versos.

Hasta las últimas páginas, hemos ido viendo crecer al niño y al libro en paralelo y ahora queda Ernesto que siempre será niño y será padre, esposo, amigo, maduro y viejo, pero, sobretodo, siempre será uno de esos olmos que dan peras increíbles.

Giusseppe Domínguez, Madrid, marzo de 2012

Desorden

Tengo la mesa de trabajo en desorden como mi cerebro
un cable VGA azul que conecta con la TV
un cable VGA negro que conecta con el proyector
un cable enrollado RCA que suele ser blanco y rojo
pero que es negro y rojo
terminando en un conector que lo transforma en una entrada macho minijack
para conectarse con el amplificador del salón
una botella de acuarios reciclada (o reutilizada) como de agua
porque tengo que beber sin parar
supuestamente 2 litros diarios
un par de DVDs
uno con la actuación de mi amiga Mariel en su espectáculo
unipersonal de Madre Primeriza
y otro con una serie de películas imprescindibles
como un perro andaluz o entre’act
y algunos fluxfilms
mi móvil que se está cargando con el cable
del cargador enrollado para ocupar un poco menos
y estar un poco más ordenado
al menos en mi mente
que se enchufa en la regleta blanca
en la que también está enchufado mi portátil
cuyo cargador (pues aquí todo parece estar cargándose)
alimenta este ordenador negro
subido a lomos de un ventilador gris
más pequeño de lo necesario
que inclina la pantalla y el teclado en un ángulo de
unos 30 grados hexadecimales

junto al móvil está también
Memorias del otro
lado del mar
el último libro de Ernesto Pentón
que es tan bueno que el prólogo que me ha pedido
me intimida
porque no creo que yo esté a la altura
de esa calidad
y lo tengo bosquejado
con un montón de anotaciones distribuidas
por el ejemplar
que está flanqueado por unas bolsitas
que guardan un par de tarjetas Sony MD
que utilizo a modo de pendrive
con un adaptador que voy cambiando de una a otra
conectándolo al hub
USB conceptronic
que creí que nunca usaría
pero que resulta ser muy útil
para tener más trastos alrededor de mis dedos
que están escribiendo este poema
que no sé si es un poema
o una vulgar enumeración
de objetos encontrados
en el desorden
de mi mesa
que no parece
incluir la de Carmen
que está sentada al lado izquierdo
con otro ordenador
rodeado de trastos que rodean sus manos.

Desorden.

Esto no es una broma