Relojudías

relojudía

Dentro del Taller de Poesía Visual y Escénica que coordiné en El Patio de Martín de los Heros, durante el fin de semana del 18 y 19 de Enero de 2014, propuse hacer algo con 12 judías a cada asistente.

Yo, pasado el tiempo, acabé por hacer algo que tuviese que ver con eso, con el tiempo; e hice este relojudía.

Ahora, las judías quedarán guardadas para poder repetirlo cada cierto tiempo por otros lugares o sugerirle a otras personas que inventen otro objeto con ellas.

relojudia3

Terminada la Rama Germánica de la Familia Indoeuropea

Algunas ramas son más complejas que otras, quizá por estar documentadas en exceso para mi propósito, o quizá porque no lo están en absoluto. Dentro de las lenguas germánicas estaban nada más y nada menos que el inglés y el alemán, que han sido verdaderos demonios a la hora de testimoniarlos sin perder demasiada información, pero sin dejar de constatar la importancia actual que tienen.

Aprovechando este impasse, tras el final de esta rama, he realizado (ya iba siendo hora) unas pequeñas modificaciones en giusseppe.net incluyendo el apartado para el proyecto de organización filogenética de las lenguas del mundo.

lenguas germánicas

Dormidito

Estoy dormidito
resacoso
como hace años que no estoy.

Más de 2 litros de cerveza
tienen la culpa
que no es mía
y se me caen los ojos
sobre el teclado oscuro
mientras busco la manera de pasar
tiempo
sin conducir borracho
con miedo a ser multado
incluso así.

Estoy dormidito
y noto mi cerebro
latir descontrolado
pero no de actividad
sino de inactividad
en una vorágine
que no tenía ningún sentido usar aquí
salvo para disfrutar una esdrújula
votiva
y no vomitiva.

Mi cuerpo se siente
se resiente
con conciencia corporal disparatada
y sé
que no sé
lo que sabía.

Hoy voy a descansar en tu mirada.

Te voy a enseñar mis tripas

gparted

Hubo un tiempo en el que hacer estas cosas extrañas consistentes en particionar discos para que cada unidad cumpla una función lógica fue algo que hacía con frecuencia. Es más, me pagaban para ello. Pero entonces eran máquinas IBM con sistemas AIX o máquinas SUN con sistemas Solaris. No había una interfaz gráfica como esta de Gparted y había que hacerlo con una orden de línea de comando… con lo que te la jugabas a la más mínima desviación digital.

Después, en los ordenadores personales, se extendió el uso del programa Partition Magic, que era caro y poco utilizado. No estaba mal, pero su precio desaconsejaba su uso. Y usar una versión pirata del mismo era algo que nunca me gustó hacer. Además, usando M$ Windows, era fácil hacer cosas parecidas con el sistema de gestión de discos propio. Con NT, incluso, las unidades podían montarse sobre directorios y no sobre discos virtuales (e:, f:, m:, g:, k:).

Yo solía tener una unidad en todo equipo que usase llamada k:, creo que por referencias kafkianas, pero no estoy seguro. En esa unidad colocaba mi «home directory», que viene llamándose jmdomin desde hace más de 2 décadas. Esa carpeta es mi carpeta de trabajo, de la que tengo que hacer copias, por decirlo así. Procuraba tenerla separada de la carpeta que el sistema operativo te proponía para almacenar los datos de aplicaciones personales, y otros settings. Así, acabé teniendo dos carpetas diferentes: jmdomin (en k:) y giusseppe (en c:).

Ahora que tengo un disco duro externo, tengo en él la carpeta jmdomin primaria (se sincroniza con otras carpetas jmdomin en otras unidades del sistema y en otros ordenadores). En el disco duro interno, ese que se ve particionado, tengo la carpeta giusseppe, que crea el sistema, pero claro, tengo varios sistemas, así que tengo varios giusseppes.

El domingo acabé el día creando una unidad lógica para /home, (ay, el antiguo /u) que, para poder compartir con varios linux a la vez, tiene carpetas llamadas ubuntu, mint, etc para que cada uno tenga su home correspondiente en esta unidad. Por más que se llene de morralla la carpeta de aplicaciones personales, giusseppe, la unidad del sistema no llega a estar comprometida en ningún momento.

Este ordenador también contiene un Windows 7 «pirateado», que apenas uso, en la partición primaria principal (c:). A continuación, una partición con los datos (mi antiguo disco k:), luego otra extendida con particiones lógicas para los distintos usos de linux: una partición para Ubuntu (/), una partición home (/home/mint /home/ubuntu), una partición para las máquinas virtuales, que ocupan tanto que las he separado de lo demás, para poder usarlas desde distintos linux sin tener que replicarlas, luego, en rojito, en mitad del disco, lo que creo que no es muy recomendable, una partición swap (espacio temporal de linux) de 1,5 veces el tamaño de la memoria RAM, una partición muy grande para las series descargadas (para ahorrar dinero y no comprar un disco duro externo, como debería), y por último una partición para Mint (/).

Esta extraña mezcla es el resultado de acciones que hice en el pasado tras el pánico tras Unity en Ubuntu 12.04, pero no tiene ni punto de comparación con la divertida mezcla de sistemas que tengo instalada en mi antiguo Compaq Evo, con una tabla de particiones que resulta casi inverosímil para un disco de 80 Gb.

Concluye el X Encuentro de Arte de Acción Acción!MAD13

acciones cotidianas

Con ocasión de la conclusión del X Encuentro de Arte de Acción Acción!MAD13, fui invitado a participar en la despedida, realizada desde hace años mediante una convocatoria muy abierta de acciones mínimas.

Esta vez, se contextualizaban dentro de la exposición de Velada de Acciones Cotidianas // Viernes 29 de noviembre de 20 a 24 h.

Participan: Joan Casellas, Yolanda Pérez Herreras, Pedro Bericat, Fernando Baena, Nieves Correa, Luis Fores, Giusseppe Dominguez, Analía Beltran, Marianela León, Seafree, Belén Cueto, Lucas Agudelo, Alba Soto Isabel Corullón, Alexander Rios, Pepe Murciego, Violeta Nicolas, Luis Elorriaga y otros…

En el marco de la exposición: ACCIONES COTIDIANAS 2010/2012 de Abel Loureda / CAM Centro De Arte Moderno-Madrid.

La exposición de Abel fue de lo más sugerente, basada en fotografías que había tomado gente a lo largo de varios años durante los cuales él había escrito en su muro de FaceBook el microguión de una «acción cotidiana», del tipo: «Peínese con un tenedor».

El lugar elegido para la exposición y para esta clausura fue también acertado, pues Matadero de Madrid para algo tan claramente «familiar» que casi parecía una fiesta privada, era un lugar mucho menos adecuado. Quizá este desconcertante ambiente fiestero, de cenita informal, es lo que menos me agradó, me resultó complejo pensar en atraer a alguien que no sea un incondicional del sector a un evento que no tenía mucha organización, salvo la que pudo imponer Abel.

Sin embargo, el número de cámaras de fotos y/o vídeos por metro cuadrado daban fe de que se trataba de algo importante. Aunque era difícil distinguir qué era lo importante. Hasta el punto de que me preguntaba si mientras Yolanda Pérez Herrera estaba cortando el jamón para repartir entre los asistentes no era más importante o más dignamente merecedor de ser fotografíado, registrado para la posteridad, que cualquiera de las acciones/performances que se realizaron.

En mi caso, mostré la siguiente idea:


Contrato de Sustitución

Hasta la semana anterior a la convocatoria no tenía nada pensado, ni siquiera si iba a participar, pues tenía que hacer ingresos con las clases particulares. Pero el viernes previo me encontré con Ana Matey y Analía Beltrán quienes me preguntaron qué iba a hacer. Les contesté que no estaba seguro y Analía afirmó que ella tenía demasiadas ideas.

Aquí surgió la mía: Contrataría a alguien (a ella, por ejemplo) para realizar una performance.

Era difícil cuantificar el salario de una performer que tenía que realizar una acción durante 3 minutos. Pero sabido es que el precio/hora no ha de atender únicamente a criterios cronológicos. Ella negociaba tan mal que estaba dispuesta a cobrar 8 €/hora. Le dije, por ello, que era «demasiado artista».

Inmediatamente vino a la memoria esa petición de dinero de Isidoro Valcárcel Medina, cuando quiso recibir 1000 pesetas para presentar un trabajo y le dijeron que era muy poco.

Así que centramos la cantidad en 6 euros. Para mí, había de ser el pago del tiempo de 3 minutos, no el de una hora (3 minutos es la veinteaba parte de una hora).

Busqué un contrato adecuado y lo rellené con aquellos campos que me parecieron oportunos. Estaba claro que no iba a poder tener validez legal.

La acción, en resumidas cuentas, consistía en pagar a alguien 6 euros para que realizase una acción en sustitución de una mía.

Esto era una contradicción intrínsica, puesto que el acto de pagar era una acción, pero podríamos decir que se trataba de una metaacción, una acción que contenía una acción.

Además, ponía de manifiesto el hecho de que los que estábamos allí, estábamos realizando obras de arte que regalábamos a los demás, a cualquiera que desease asistir, pues era un evento de entrada gratuita. Es decir, hablaba de un tema recurrente que era el de la financiación de una performance.

Está claro que Analía Beltrán no podría mantenerse con el cobro de un contratista tan miserable como yo que pagaba tan solo 6 euros / performance. Es imposible. Y aún así, ella consideraba que era mucho dinero. Y el resto de los asistentes comentaron en varias ocasiones que se trataba de una cantidad considerable…

Tras aceptar las condiciones del contrato mediante la firma de ambos ante testigos, Analía procedía a realizar su acción sustitutiva de la mía. Aquella por la que yo iba a abonar una cantidad de 6 € en fracciones de pequeñas monedas: 100 de 1 céntimo, 100 de 2 céntimos, 60 de 5 céntimos.

Sentado en una silla, dentro de una caja de cartón marrón, de pequeñas dimensiones, iba depositando las monedas a medida que la acción de Analía tenía lugar.

Transcurridos los 3 minutos, alguna persona comentó que ya se había terminado el tiempo, pero sin embargo ella siguió realizando la acción y yo seguí estirando el abono del efectivo, sin detenerla. Tan solo comentando socarrón que se trataba de horario flexible. Lo cual no deja de ser bastante aproximado a lo que supone un contrato laboral habitual. Al fin y al cabo, ella estaba trabajando el lo que le gusta y, como parece extendido creer, entonces no merece ser pagada.

Al terminarse las monedas, honradamente, le pedí que se detuviese, si lo tenía a bien. Dándole el dinero y agradeciéndole su trabajo. Ella me agradeció a mí el mío y nuestra relación contractual llegó a su fin.

La acción tuvo lugar el 29 de noviembre de 2013 en el Centro de Arte Moderno de Madrid, en el X Encuentro de Arte de Acción Acción!MAD13.

Soy un hombre abstracto

me atrae la nada y
el todo
incluso el uno
y los primos
otros primos
me son familiares
hasta tener infinitos
numerables

soy de conjuntos
pero no de sucesos
sino de conjuntos de conjuntos que no incluyen conjuntos

y si quiera tener
afecto domesticado
sería de una mascota virtual
un farmville de mascotas
o de rico trigo pixelado
creciendo sin cesar

soy un hombre discreto
con ansias de continuidad
como una bujía queríendose
convertir en candela

me relativizo con demasiada frecuencia
oscilatoria
pero es que no tengo un momento
y no me encuentro
ni aquí
ni allí
sino en ambos lugares a la vez
o no
pues nunca estoy seguro
de si soy un hombre abstracto
o incierto
o
sencillamente
indeciso

el sonido de los latidos de mi teclado
absorbe el pulmón de los dedos que escriben
esta notación significativa
de origen latina
de origen griega
de origen fenicia
de origen o

soy poema
soy cálculo
aunque soy álgebra
soy ciencia
o solo método
de pensamiento palabra y obra
soy amigo de conocimiento
y poco de cimiento
mucho más de cono
sin duda alguna
con cualquier otra sección de curvas llamadas curvas
que incluyen
mistéricamente
las rectas y hasta
un misérrimo punto en un espacio kantiano
un adimensional lugar geométrico que se define
en función de su posición
incuestionablemente cartesiana

soy signo
soy símbolo
soy grafo
soy blanco sobre blanco
soy idea
soy concepto
soy inmaterial
una vaca azul
el backup de un álbum digital
la orientación magnética de unos átomos silícicos
una ecuación de transformación espacio-temporal de Lorentz
modificada por Poincaré

soy una revolución copernicana
en la era de la reproductibilidad de la obra de arte
soy el VI orientado a objetos
soy el pasado el presente y el futuro
en un único instante adimensional
en un espacio de Hilbert
bajo la sombra de una delta de Dirac

soy lenguaje
a la par que Wittgenstein
o soy negrura en la caverna
o soy el que observa la negrura
solipsista

soy un canto a la noche
al día
a la inexistencia de fronteras
y la dimensión fracionaria del ser
res

soy res
publicano

soy social
soy asocial
soy contradicción
y adicción
y adición

soy
luego pienso
luego ergo
luego ego
y luego no

soy o no soy
esa

esa es la cuestión.

Políticamente correcto

grosero humor Me llegó este «chiste» por whatsapp y yo contesté que era feo, que, si no se creía en él, que mejor no se enviase… y me respondieron que me tomaba todo muy literalmente. Contesté que claro, que lo tomo todo literalmente, de literario…

Pero lo que habría tenido ganas de responder es lo siguiente:

Hostia puta, me cago en los putos cojones muertos de tanta pedorrería cateta y chorra, de gilipolleces subnormales, infrahumanas, descerebradas, simplonas y ruines. Estoy tan hasta los putos huevos que la próxima voy a joderte por dentro y por fuera, meter una caña al rojo vivo por el fondo de tu puto culo hasta que sangres toda la sangre que mereces, jodida perra de mierda. Estoy tan hasta los putos huevos (huebos) que me la suda que te cabrees porque no eres nadie, eres menos que nadie, eres una cacho puta sin cerebro, sin nada en esa cosa que usas para peinar y penar una mierda de cochina vida que solo piensa en los huequitos de felicidad que encuentras en tu mierda de tiempo del que no pareces ser propietaria…

…pero vamos, que no es literal, que es metafórico…

No puedo comprender el humor que perpetúa la normalización de la violencia, de la xenofobia, del machismo, de tantas y tantas cosas que no me gustan. Pero, sobretodo, no comprendo que no parezca inapropiado, que no sea «de mal gusto», por lo menos.

Está claro que, si vemos algo de televisión, esta normalización se impregna en nuestros hábitos y estos acaban por hacer al monje. No se trata de ponerse denso, sobrio permanentemente, ni sesudo hasta aburrir a las cabras, pero lo políticamente correcto no está tan mal. Hay cierta tendencia a desacreditar la actitud de la corrección política como si se tratase de moralismo victoriano, pero no es así, es más bien lo contrario.

La incorrección política típica de este tipo de humor chabacano es regresiva, conservadora, antiliberal (en el buen sentido de la acepción de «liberal»), inmovilista; en una palabra: rancia.

Y a mí, lo rancio, me huele mal. Me parece feo.

Tan solo eso.

Y si sigo sintiendo, como viene siendo habitual desde hace más de 3 décadas, que no tengo nada que ver con la mayoría de la población de este planeta, pues que así sea.

De números

Hay algo raro en esto de los números, los numerales, los ordinales y los cardinales. Me explico:

one two three four five six seven eight nine ten
first second third fourth fifth sixth seventh eighth ninth tenth

Yo me pregunto:

¿Por qué hay tanta diferencia en one/first o en two/second y tan poca a partir de six/sixth?

Sé que tiene una explicación, es más, podría ponerme a buscarla ahora mismo y gastar horas de mi tiempo a ver si estas diferencias se producen en todos los idiomas del mundo o solo en algunos, pero es que el número de cosas que me pregunto es tan gigantesco que pasaría años solo enumerando las cuestiones.

Y aquí un intento de incluir el uno en gótico: (Intentando dominar los códigos de unicode en html)

𐌰

Me he encontrado en Internet

A mí mismo, sí, a mí mismo, como si no estuviese aquí, en la mesa, en la silla, escribiendo este texto ridículo sobre que me he encontrado a mí mismo…

Aunque quizá no sea yo. Quizá soy un poco tú… o un poco él, o incluso ella. Soy algo menos mismo. Me he encontrado a tú mismo, o me he encontrado a ella mismo… o solo a ella.

Mí, mí, mí, mí…

Do re mí…

geometria1 geometria2

Bueno, el caso es que en la web de Acción Mad, que este año acaban de publicitar su Décimo Encuentro de Arte de Acción de Madrid (Acción!MAD13), había un enlace a una web llamada A Space For Live Art, en la que resulta que me he encontrado documentación sobre la participación que tuve en el 2010 en el Acción!10MAD. Ha sido divertido e interesante, saber que voy siendo famoso, casi como si lo pretendiese.

Las fotografías son muy buenas, aunque no conozco su autoría. Lo lamento.

10 Razones para hacer un taller de Poesía

Hace unos días una amiga me decía que mis convocatorias de talleres de poesía no le parecían atractivas, que no se apuntaría, incluso sabiendo que soy un tipo interesante y divertido. Me resultó todo un desafío pensar por qué no estaba siendo atractiva la información. Y repensarla. He escrito estas 10 razones por las que yo recomendaría apuntarse a mis talleres de poesía. A ver si esto resulta algo más claro:

1.- Asistir a un taller de poesía (al menos de los míos) es una actividad divertida, muy divertida, de hecho. Una de las cosas más sorprendentes es que siempre que sale alguien de una clase de prueba dice algo similar a «jo, pues me lo he pasado mejor de lo que pensaba». Lo que no deja de extrañarme. ¿Es que esperaba pasarlo mal? Y puede que sí, que claro, como no digo esto de que es divertido, pues no se lo espera.

2.- Un taller de poesía (de los míos) no es un curso de literatura. Claro que se leen autores, y hasta se contextualizan, pero de lo que se trata es de escribir, escribir, escribir… Y me pongo pocas veces literario, porque no creo que sea lo que más ayuda a escribir. Me he llegado a encontrar (frecuentemente) que la gente me pide que cuente más cosas de las biografías o de las poéticas de tal o cual movimiento o poeta, pero las clases son cortitas y se va al grano: escribir, escribir y escribir.

3.- Ya, pero ¿cómo escribir? Pues de cualquier manera. Es fácil, tan fácil que parece que no hago nada, ¿qué me enseña un profesor de un taller de escritura? ¡Yo no enseño a escribir! Ni siquiera enseño una poética. Propongo juegos que incentivan, que facilitan la escritura, que hacen que no sientas que eso de escribir es difícil o que tienes que tener algo especial que contar.

4.- ¿Tengo que esperar la inspiración? Pues no. No, no, y no. La inspiración es importante, pero en un taller de poesía (al menos de los míos, insisto) se busca trabajar el músculo, ampliar la mirada, cambiar la manera de ver el mundo, desarrollar la creatividad, trabajar la recuperación del material cotidiano, es decir, que siempre se tiene algo especial que contar. Aunque parezca que no merece la pena, lo que más importa es contar lo propio, lo que a cada cual le ocupa o le preocupa, y eso es lo verdaderamente «auténtico». Y cuando llegue la inspiración… ¡pues que te pille trabajando!

5.- Pero a mí, ¿qué me aporta un taller de poesía? Especialmente en estos duros tiempos de crisis… Pues entre otras cosas, esa de cambiar la manera de ver el mundo que decía antes, puede ayudar a ver belleza donde no la encuentro, o un rato agradable, un tiempo para mí, un tiempo que me doy con el que descubrir mi lado más creativo, más atrevido, y ese atreverse da una sensación de libertad increíble. Y la libertad creativa (casi algo redundante) es algo que procuro estimular por encima de todo en los talleres de poesía que propongo.

6.- Pues yo no entiendo la poesía. Suele ser la objeción más habitual. Esto es lo que tiene que ver con esta cosa de lo contemporáneo. El mundo ya no es tan fácil, al menos no es tan sencillo de entender, y sin embargo es el mundo en que hacer cosas es más fácil de lo que lo ha sido nunca. Creo que gracias a este tipo de talleres se entenderá mejor… no tanto la poesía, como el hecho de que no sea tan necesario entenderla para disfrutarla.

7.- Un taller de poesía (de los míos) no es terapéutico. No va a hacer llorar a nadie, haciendo que tenga que desgarrar sus vestiduras, romper las barreras de su pudor, confesar sus deseos inconfesables. Cada cual, cuidadosamente, irá decidiendo su grado de compromiso personal, íntimo, su forma de acercarse al hecho de poner en público sus textos. Soy especialmente cuidadoso de hacer entender que no hago terapia, no busco que los asistentes estén más sanos, ni que tengan que pasar por más o menos dolorosos procesos catárticos. Es un taller de escritura. Quien quiera terapia, que me pregunte… tengo unas buenas amigas terapeutas que pueden ayudar.

8.- Estar en un grupo de un taller de poesía es integrador, me hace sentir menos soledad. No soy tan raro o tan rara como siempre pude haber pensado si es que estoy leyendo esto. No, de eso nada, hay mucha gente parecida (y diferente al mismo tiempo) que comparten un rato haciendo algo que une, entretenido e interesante. Y encontrar a esa gente, que se trata bien, que se respeta, que se cuida, que se aprecia, que se admira, incluso, es tan bonito que solo por esto merece la pena probarlo. La gente de mis talleres es tan maja… Y dicen que es por mí, pero no me lo acabo de creer.

9.- Taller de Iniciación a la Creación Poética Contemporánea es un nombre bastante pedante, pero es que tengo una pequeña deformación: ser demasiado fiel a lo que digo que hago. Se habla de creación poética y no de poesía, para poder incluir, sin tener que aclararlo, la prosa poética, la poesía en prosa y otras formas contemporáneas, pero contemporánea porque el único que va a decidir si la obra es buena o mala es el poeta. Y esto es un poco desconcertante, porque estamos tan acostumbrados a que nos digan si lo hacemos mal o bien que eso de que no haya nadie que lo diga resulta un poco desalentador, pero luego, superado el primer impacto, es todo lo contrario: se puede sentir esa libertad de la que hablaba antes, ese aire fresco que permite explorar sin miedo lo que cada poeta tenga que decir. Y es un Taller porque se escribe, se escribe, se escribe…

10.- Seguro que hay más de 10 razones que se me ocurren para hacer un taller de poesía (de los míos, al menos), pero si ninguna de esta te ha convencido todavía, puede que no quieras hacer un taller de poesía. Tampoco es tan importante. Hay muchas otras cosas que hacer en el mundo… aunque una hora a la semana, rápida, divertida, interesante, creativa, económica, que te puede transformar la vida, hacia donde tú quieras, libre, fácil, intensa… ¿De verdad que no quieres probar ni siquiera una clase gratis?

Esto no es una broma