
Los dientes de cartón
asoman bajo su piel
mordiendo el tiempo
de los asesinos.
¿Cuál es la naturaleza
del cartón?
Diario

Los dientes de cartón
asoman bajo su piel
mordiendo el tiempo
de los asesinos.
¿Cuál es la naturaleza
del cartón?

bosque castaña
el monstruo en la negrura
acecha sombras
No he podido sustraerme a la intervención realizada sobre una fotografía (no sobre la pared, que me da algo de pudor y casi me asusta) de esta fachada del antiguo Palacio de la Música de Madrid, que tuvo el mal gusto de cerrar para convertirse en un edificio propiedad de Caja Madrid, que luego fue Bankia y ahora es Caixabank, pero que nunca devolvió el dinero prestado para su recuperación. Esa empresa no es tachada de okupa, precisamente.
La foto original está a continuación:


Hoy he vuelto a experimentar con cianotipias, para el proyecto Año Añil, pero como de momento quiero ir viendo cómo funciona la sensibilización del papel, el contraste, la impresión de «internegativos» sobre acetatos que no están pensados para inyección de tinta, así que he debido comprar un nuevo paquete de cosas… con lo que esta técnica se me está poniendo en un pico. Pero bueno, todo sea por la causa…

Cuando la exposición ha alcanzado este color gris, he decidido retirarlas del sol, pero creo que ha sido poco tiempo, aunque esta vez sí han quedado más o menos bien, como puede verse en esta A con su negativo que al estar hecha con cartón opaco sobre el papel de acuarela, me daba una idea de cómo funcionaba el contraste:

Me encanta cómo ha quedado el azul, añadiéndole en la última cubeta un poco de agua oxigenada, que dicen que acentúa el tono.
Las fotografías de Carmen y mía han quedado bastante peor, pero creo que es achacable en gran parte a la impresión del negativo digital sobre un acetato no apto para impresoras de inyección. No obstante, mucho mejor y más nítidas (se distingue algo) que el fracaso de la semana pasada, al haber cambiado de impresora a la recién adquirida HP ENVY.

Es verdad que resulta ilusionante ver aparecer el positivo al sumergir el papel en la primera cubeta. Aunque creo que soy algo impaciente y seguramente tendría que esperar más tiempo para que el verde, que ha tornado a gris, de las sales metálicas no sensibilizadas se disuelvan en el agua.

La sensibilización del papel la he hecho bajo luz led, sin preocuparme por su posible veladura, pues se supone que tiene poca luz ultravioleta, aunque probaré más adelante con mi sistema casero de luz infrarroja.
Secado el papel con secador durante 2 minutos.
Montado el negativo sobre el mismo dentro de los marcos de fotos que utilizo, los tiempos de exposición al sol han sido de solo 5 minutos.
La primera inmersión en la cubeta primera ha sido de unos 2 minutos máximo.
La segunda inmersión en la cubeta segunda ha sido de unos 2 minutos máximo.
La tercera inmersión en la cubeta tercera ha sido de unos 5 minutos máximo. Este última contenía algo de agua oxigenada.
Ayer caminaba por Daimiel y tenía la tentación de hacer una fotografía (con un móvil, claro está) y llevarla a blanco y negro.
Me daba la impresión de que si la veía en sepia o sin color vería el alma de lo que estaba ante mis ojos:
Una estampa de 1960 en una ciudad de provincias.
No había muchas cosas que denotasen que habíamos entrado en el tercer milenio o que había muerto Franco.
No hice la fotografía, que me parecía demasiado intrusiva por aquello de robar sus almas o sus derechos a la intimidad (lo que hoy también me parece algo decimonónico) y sólo me queda este recuerdo que me ha hecho venir hoy al estudio observando cuántas de las cosas que veía habitualmente parecerían del siglo pasado… y sorpendentemente hay pocas imágenes (excluyendo los teléfonos móviles omnipresentes en Madrid) que me pareciesen actuales.

oblicuo escudo
vigila que la muerte
salte a la horca.

Hace tiempo hubo un poema
escrito sobre ese pavimento.
Hoy las tintas
lloran ausencia.
No me gustaba el viejo poema
escrito sobre ese pavimento.
Las ruedas de los mastodontes
pisotean mariposas.
Ni siquiera recuerdo aquel poema
escrito sobre ese pavimento.
Mi memoria como esas figuras
está llena de grietas.
Esto se veía ayer desde la ventana de la salida de mi piscina municipal.

¿Están preparando tumbas para la que se nos viene encima el 4M?

A mí ya no me extrañaría nada.
Miedo. Mucho miedo.

Preciosas vistas desde una de las terrazas de Madrid, en la calle Gran Vía, 42. Esta foto es desde la parte de atrás del edificio hacia el norte de la arteria madrileña, donde se puede apreciar, en la distancia, ese famoso skyline que se ha ido construyendo a fuerza de especulación…