Documentación de la acción Falta Civismo

Nota: Fotografía tomada por Javier de la Riva

Actualizada, por fin, la sección de la web dedicada a las «performances» o acciones poéticas que he venido realizando desde hace más de 2 décadas, desde que allá por el 2002 descubriese la importancia de ir añadiendo dimensiones a la poesía, hasta alcanzar la dimensión temporal (y encontrarme, años después con el camino que habían recorrido desde Ives Klein a Joan Brossa, entre otras maravillosas personas a quienes he tenido el placer de conocer).

En esta ocasión, añadí la que tuve el honor de realizar durante la II Bienal de Arte de Acción en Santader, comisariado por dos personas (Marta y Jana) que habían sido alumnas mías de talleres de Performance, hace ya casi 15 años. El tiempo pasa y el placer en el reencuentro fue enorme.

Realicé una acción titulada «Falta Civismo» cuya partitura ya había compartido en algún otro momento y que ahora también puede leerse en mi página web personal.

Documentación de la Acción Caminar en Verso

Realicé la acción Caminar en Verso en las postrimerías de este verano, dentro de la Revista Caminada que editaron Pepe Murciego y Abel Loureda, concluyendo así los eventos relacionados con la exposición ¡Anda Ya! de Manuel Rufo en el Palacio Quintanar de Segovia.

Hasta el viernes pasado no había tenido ocasión de subir las fotografías a la galería, ni actualizar la sección de mi web que da visibilidad a las acciones que he realizado a lo largo de mi vida (y que ya son más de medio centenar, sin repetir ninguna).

Casi cuarto de siglo

Carmen de la Rosa, Giusseppe Domínguez y Vera Moreno en la inauguración en octubre de 2022 de la galería o sala multidisciplinar que abrimos entre cuatro personas en la Calle Humilladero, 16. La famosa Cava de Humilladero.

Desde entonces hasta hoy (enero de 2026) han cambiado muchas cosas, como la ilusión, algo mermada, la creencia en la posibilidad de reforma mundial gracias a la poesía, en parte desaparecida y en parte cumplida y cumpliéndose… por no hablar de los cambios hormonales, asociados al envejecimiento celular, entre otras cosas.

Sin embargo, sigo siendo amigo de Vera Moreno y sigo teniendo a mi lado a la maravillosa Carmen de la Rosa, con quien quiero seguir envejeciendo… si puede ser, despacito. 😉

Tantos recuerdos… Tantos…

Y no opacan la voluntad de crear nuevos recuerdos, las ganas de emprender nuevos proyectos, incluso con Groenlandia amenazada, Libia en ruinas, Gaza ocupada, Venezuela invadida, Haití devastado… ¡La poesía debe sobrevivir!

Nota: Creo que entonces no me fijé en el letrero sobre la puerta (dios bendiga cada rincón de esta casa), porque imaginé, seguramente, posibles transformaciones que lo resignificasen. El significado es poesía. El significante es poesía. La poesía es poder.

Sobre los champiñones y su evocación

Si los champiñones se desordenan me pongo nervioso. Sí, ya sé que es algo banal, pero es cierto. Procuro, dado el espacio disponible, minimizar el número de cortes sin que ello tenga el más mínimo sentido. Seguramente, sólo por alinearlos, estoy perdiendo tiempo y energía, pero me gusta que estén, al menos durante unos instantes, con un mínimo entrópico que me hace sentir que el universo no conspira contra la vida como parece indicar el segundo principio de la termodinámica. Es una batalla perdida. Sé que todo acabará en un máximo desorden. La muerte no es ordenada, por mucho que nos empeñemos en archivar cadáveres en tumbas alineadas como mis portobello, tumbas que en ocasiones han sido usadas como abrevadero de caballos, como bancos para sentarse, como suelos de iglesia donde bailar. Si los champiñones se desordenan, mi lugar en el mundo se tambalea y tiemblo, sí, tiemblo… además de temer cortarme accidentalmente con un cuchillo largo sin noche, un cuchillo poco afilado, de sierra, que me recuerda y evoca mis montañas de Colmenar, cuando escapaba en la adolescencia (que en mi vida duró una quincena desde la quincena) a la soledad fría de una nava cerrada. Malditos hongos que evocan tristeza siendo una alegría deleitarse con su melosa carne sacrificada sin sistema nervioso central sufriente. Malditos y desobedientes. Ese díscolo champi que saltimbanquea sobre sus compañeros juguetando a ser distinto como si pudiese evitar su destino inapelable (y sin pelar). La tabla no es glamurosa y de repente quiero tener una de madera de haya que he visto en un vídeo de sabiduría infinita que es más higiénico y menos dañino para mis mal cuidados cortadores que una de plástico o una de titanio respectivamente. Si los champiñones se desordenan tengo que contárselo al mundo, por si acaso alguien más ha sentido ese movimiento sísmico, esa perturbación en la calma, por si alguien más ha sentido o siente empatía con esos pequeños seres que van a morir y han muerto, a mis manos, para alimentarme, para dar de comer a unas células que mueren a razón de varias por minuto, desordenadamente, sin avisar, traidoras células que me abandonan y pueblan el mar de los sargazos del aire que respiro. Mientras tanto, para simplificar, porque siempre hay que simplificar, que diría Perec, sé que la comida estará lista en menos de media hora y que mi amiga disfrutará de mi cariño hecho receta, mucho más de lo que yo lo haría en una franquicia recalcitrante que me eduque a comer con la ética oportunista y de postureo que se lleva en esta ciudad acartonada, desordenada como champiñones mal alineados.

Pero esta última frase no resulta en absoluto simple ni simplificada, sino más bien lo contrario pues remite a la conflictividad socio-política que emerge en este siglo XXI en el que se abandona el afán por perseguir utopías en aras de una imagen que llene o rellene el tiempo y el espacio de una red social, producto de consumo dopamínimo oligopólico y esdrújulo en grado máximo.

Desisto de intentar simplificar lo que me pasa por la cabeza cuando corto unas setas redondeadas pues hierve mi mente en constante desestructuración, en constante decaimiento a un estado de mínima energía irreversiblemente. ¡Qué inefable me resulta todo (y nada)!

¡Gloria al silencio!
Dije a los gritos.

PROYECTO 0034: Amansar Guapos

Laboratorio de Experimentos Poéticos de Asociación Cultural Clave 53

  • Fecha: Viernes 28 de noviembre de 2025
  • Lugar: Costanilla de los Ángeles, 2, Esc. Izda, 1-D, Madrid
  • Participantes:
    • Ernesto Pentón Cuza
    • Raquel Gómez
    • Tanja Ulbrich
    • Giusseppe Domínguez

Después de varios años de interrupción del Laboratorio de Experimentos Poéticos, el viernes pasado volvimos a juguetear de forma casi íntima y privada (no lo anunciamos en redes y casi ni siquiera en los talleres de poesía), con la propuesta de improvisar a partir de la nada una creación realizable in-situ y en el plazo de 3 horas, desde las 18:00 a las 21:00.

Partimos de una primera hora dedicada a proponer ideas, en frío, sin preconcepciones, lanzando al aire juegos de palabras, o hablando de nuestras jornadas, de la ciudad… y desde ahí buscar una manera de materializar (cada vez más matérico y menos digital) una aventura creativa.

Hoy quería dejar constancia de algunos de los papeles que surgen durante ese periodo inspirador a partir de los que, posteriormente, realizamos un par de objetos interesantes (un libro caja-objetual y una herramienta performativa, así como una canción que se interpretó y grabó con la sencillez de lo inmediato, con la diversión de lo dadaísta).

Las combinaciones de palabras amansar XXXX, fueron escritas entre cuatro personas en menos de 10 minutos, manuscritas posteriormente todas por Raquel Gómez. Mientras tanto, Tanja Ulbrich preparaba la caja-portada, Ernesto Pentón improvisaba una canción titulada «amánsate otra vez» y Giusseppe Domínguez preparaba la logística, materiales necesarios, que iban haciendo falta.

Aquí podemos ver al Laboratorio Disruptor Endocrino
(Tanja Ulbrich, Ernesto Pentón, Raquel Gómez y Giusseppe Domínguez)

Presentando:
Cajita de Amansar con más de 100 amansares varios y jabón amansaguapos.
Regala e incluye un Dispositivo Amansador para las primeras unidades vendidas.

Interpretando el tema «Amánsate otra vez»

CORO

Ven amánsate otra vez
Ven amánsate otra vez
Pon poesía en tu vida
y una cajita antiestrés

SOLO

¿Quieres pasar navidades
sin preocupaciones y con mucho ritmo?

Usa la cajita amansadora
que te ofrezco en esta ocasión.
Viene con dispositivo amansador de oferta
en un todo incluido.

No te prives de amansarte
que el año termina ya sin dilación.

CORO

Ven amánsate otra vez
Ven amánsate otra vez
Pon poesía en tu vida
y una cajita antiestrés

Algunos cadáveres exquisitos algo atípicos

Andamos abrazando árboles arcaicos
altos abismos acuden altaneros
al abrazo absurdo antes de acostarse
agotado artefacto antiguo
al altar es sagrado en mi habitación
además alucono alguna alergia
artista antes anfibio
ahora alcahueta acolchonada abuhardillada.


Algunas amantes amaban
amargamente agazapadas atravesando
anchura adorada
anchoa anclada
aguas calientes me relajan
amaneciendo alcalde armando ansiedades
aluminio acariciando albañiles
acharolados, acartonados, acojonados
acostumbrados a acabar alterados.
Aterrados.


Al amanecer antes amarillea
ámameeee a ambos atardeceres alucinantes
ancianas agotadas acongojadas aislan
abstraerse aunque arenques amargos
ardan arañas andantes al año agazapado
ante amores arduos
ardillas aroma almíbar
atormentada voy yo en el martes sagrado.


Amanece antes, ayer aconteció,
amarillo angosta angustia
académicaaaa altura amorfa atraigo
adelante, atrás, adelante, atrás, adelante
¡Adelante! Hacia atrás atrapa
la alborada ancha anclada
a amplia habitación ilumina el techo
ansiando arroces algo antiguos.


Abrazando a alguien
artículé alabanzas almas adobadas
ansía lo que no tengo,
añoro abuelos alocados ansiosos.
Ánfora anticongelante absurda
a armando armarios amontillados
a altura abotonada
arrebujados alrededor, apasionados,
animados almibarados
albaricoques alucinan azucarados.


Arrancar el martes con mis deberes
animar ansiedades abstractas
anochece acaba asqueada alcantarilla
absurda ambas asquerosas apoltronadas
aunque avisaras
aves aviesas avistarían
almacenes al alba amontonan
amargura antediluviana
andando aparte apesta a andar.


Ansia anclada a alma
adoro niños de miércoles
ando abordo axiomas antiguos.
Ahorro amalgamas absurdas abstractas
amontonados anacardos acomplejados
ahora aldabonazo arrancando arras
al almirante amanerado
admira al alabardero antipático
abrazando amargos áticos.


Textos escritos a muchas manos el 4 de noviembre de 2025
Tanja Ulbrich, Kay Woo, Manuel Rufo, Mónica Rubio, Anita Ges, José Luis González, Alejandro Gallego y Giusseppe Domínguez

Cadáver eXquisito

No recuerdo de cuándo ni con quién se compuso este poema siguiendo esa técnica surrealista tan popular del cadáver exquisito (que no bebió el vino nuevo):

Jazmín traía el jarrón
lleno de agua hasta la parte
superior a los edificios chinos
situados bajo el prisma escueto
de quita y pon los ladrillos
con el martillo y la hoz de la bandera
que sepan los políticos
las mentiras que usan o desusan o desbaratan
o misa de las doce y media hora
después de ir a morir.

No a la guerra

Esta camiseta había estado conmigo desde los tiempos de las manifestaciones contra la invasión o guerra de Irak que Aznar tuvo el gusto de emprender sin el consentimiento de la OTAN ni, y era necesario, nuestro querido monarca, hoy emérito.

Había sido usada hasta la saciedad pero ya estaba a punto de destrozarse por la debilidad de la tela remanente, así que decidí incorporarla en la acción que realicé en la II Bienal de Arte de Acción de Santander, terminando la misma con la puesta y desgarro de la camiseta afirmando un rotundo y algo pesimista: «Para esto valen los mensajes de las camisetas», después de, entre otras cosas, haber fregado parte de la Plaza Cañadío de la capital cántabra con la camiseta usada a modo de trapo.

Los mensajes son trapos.
Las acciones no.

Yo vestí la camiseta. Era un trapo.
Usarla hasta la extenuación ha sido una poderosa acción.

Ahora seguirá siendo un trapo, pero su esperanza de vida es ya muy pequeña.
Así es la vida.
La mía también.

La vida es otro trapo, llena de acción.

Esto no es una broma