
No sé cómo no había descubierto antes a Cirlot, de quien estoy devorando su poesía, enamorándome, no de Bronwyn, sino de su literatura, la de él.
Tengo pendiente ver la película El señor de la guerra, en la que aparece este personaje tan particular para Cirlot, como para dedicarle casi un lustro de escritura. Por otro lado, estoy convencido de que si no hubiera sido este personaje habría acabado encontrando otro, pues las ganas de escribir se filtran por cualquier rendija.
Su narrativa, la novela inacabada Nebiros no me gustó, quizá en parte por los errores editoriales varios, pero no creo que sea sólo por eso. Me pareció machista y obsoleta… sin interés narrativo o poético. Simplona y poco más.
Su poesía, sin embargo…
Es posible que, como el mismo Cirlot y el Charlton Heston con el peinado más peculiar (por no decir ridículo) de toda su carrera, también acabe enamorándome de Bronwyn (o de la actriz que la interpretó: Rosemary Forsyth).
