Intimissimi

Si el otro día probaba la inclusion de audio en una entrada de este diario, hoy voy a probar a incrustar un vídeo de youtu.be

Por qué he elegido este de Intimissimi es porque tengo estas imágenes incrustradas en mi cerebro. Seguro que es a intención de la publicidad, pero no acabo de entender bien sus mecanismos: resulta sumamente atractivo y seductor para los hombres (al menos casi cualquier heterosexual sería seducido por estas imágenes) pero no son sus consumidores.

¿Cómo se logra que la mujer que va a comprar esta lencería no se enfade con el comercio sino que sea tambien encandilada? ¿Qué mecanismos hacen que desee ser esa mujer o los efectos que esa mujer lleva a cabo sobre su pareja? ¿Van por ahí los tiros? ¿Dónde quedan los celos en todo esto?

Tengo la suerte de tener una pareja tan segura de sí misma y del amor que la tengo como para poder hablar con ella de la seducción que me producen otras mujeres, sin que por ello me deje llevar y falte al acuerdo de fidelidad que tenemos. Está claro que tiene fácil sentirse segura, tanto que suele traer a casa revistas y me obliga a decirle qué mujeres me parecen más guapas y porqué.

Yo disfruto haciéndolo, pero más aún sabiendo que puedo hacerlo, que puedo decirle mis más secretos deseos, que puedo confesarle que me atraen otras mujeres, como esta, de pantalla plana, o alguna de la calle, sin que nuestra pareja y su frágil equilibrio en la cuerda floja de la monogamia se tambalee.

Creo que sobra añadir que lo que he dicho sobre la libertad que siento y la confianza de Carmen en sus encantos el algo que intento que sea recíproco. Digo intento porque la parte de la confianza en mis encantos a veces se tambalea, pero nunca, bajo ningún concepto, voy a permitir que Carmen no esté conmigo salvo en absoluta libertad.

Como decia Amancio Prada:

LIBRE
(Amancio Prada)

Libre te quiero
como arroyo que brinca
de peña en peña,
pero no mía.

Grande te quiero
como monte preñado
de primavera,
pero no mía.

Buena te quiero
como pan que no sabe
su masa buena,
pero no mía.

Alta te quiero
como chopo que al cielo
se despereza,
se despereza,
pero no mía.

Blanca te quiero
como flor de azahares
sobre la tierra,
pero no mía.

Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera
.

No, no, no, no, no,
no, no, no, no, no,
no mía.
No, no, no, no, no,
no, no, no, no,
ni tuya.
No, no, no, no, no,
no, no, no, no, no,
no mía.

Clases particulares

Voy a hacer carteles de clases part
iculares
están así
irregulares
como lo son las desdichas
dichas
dicho
sas
con tal de tañir
tan tan un son de porcelana
con los carteles
que haré
o ahré
para que parezcan
que no las imparte un doctor honoris causa
y sean atractivas al bolsi
llo
más exigente y menos abultado
porque vengo observando que
me lo paso mejor
dándole
clase
d’
andole
clase
con clase
a alumnos menos pudientes o de familias no demasiado acomodadas
pero sí lo suficiente
lo necesario y suficiente para que deseen y pueda
n
contratarme.

tengo que conseguir dinero
y es un apremio cada vez más duro y exigente
que me hace pensar poco en otras cosas para las que no
quiero tener que andar pensando en el dinero
dinero
dinero
dinero
dinero
dinero

y luego, un ratito de placer con mi amada
y luego, un ratito de estrés con mi amada
y luego, un ratito de comida con mi amada
y luego, un ratito de series con mi amada
y luego, un ratito de letras con mi amada

seis letras
6
y sus labios
y sus aes
sin cifrar
en lenguaje claro y distinto
para mí

Nos agobia el ocio

tenemos tiempo
y ganas de hacer cosas
muchas cosas
y de asistir a eventos
muchos eventos
y de ver a los amigos
muchos amigos
y amigas
y muchas más amigas
y de llamar por teléfono
muchos teléfonos
y luego lo cancelamos
para encontrarnos
con los pocos
los pocos amigos (amigas, muy pocas)
los pocos eventos (muy pocos)
las cosas (muy muy pocas)
y las llamadas (casi ninguna)
y
en el mejor de los casos
con una única persona haciendo una única cosa
de la que no informar
ni considerarla evento eventual.

hacer amor:
amar
y
ya.

Un buen trabajo

Hemos terminado la intramudanza que nos ha llevado más de un mes de vida nómada, itinerante, agradecidos por la generosidad de nuestro entorno que ha demostrado que, en época de crisis, este país tiene la salvaguarda de los recursos sociales del entorno de amigos y familiares.

Frente a los que abogan por una mayor movilidad laboral, como la que se produce en lugares como EEUU, hay que contraponer las ventajas derivadas de tener a la familia y los amigos muy cerca. Esta red (social, pero de verdad) hace menos dura la caída. Y ahora estamos cayendo.

Además, quería mencionar en algún lugar (y lo seguiré haciendo) la buena labor del hombre que hemos contratado para realizarla. Empezaré por dejar sus datos para quien quiera recoger el testigo y emplearle:

Volodymyr Davydyuk
622125422
constructowood@hotmail.com

Es un hombre de origen ucraniano que habitó durante varios años en Canarias y después….
(sigo luego) (ya sigo)
vivió en Madrid mientras se construía sin parar. Hasta que se ha parado. Y se encuentra con pocos encargos y está pensando en irse de vuelta a Canarias.

La cuestión importante, más allá de su biografía y/o su pasado y procedencia, es que pocas veces había imaginado que un trabajador de este sector fuese tan cuidadoso, cordial, amable pero sin tomarse excesivas confianzas, delicado y al mismo tiempo claro cuando hay que serlo, puntual, que ha hecho que la obra haya sido más llevadera de lo que parece ser habitual.

Es más que recomendable contar con él para obras de cualquier envergadura, pues igual cuenta con la capacidad organizativa suficiente para trabajar con una cuadrilla y ejercer de jefe de obra que es un manitas que trabaja pequeñas labores en una casa, como puede ser arreglar una cisterna, prolongar un armario, cambiar el cableado eléctrico, pintar las paredes, haciendo el gotelé a mano y procurando que el grano tenga el mismo grosor homogéneo en todo lo nuevo que en lo que ya estaba pintado.

Llegué a «enfrentarme» con él porque era tan detallista como para que en el fondo de un agujero de una canaleta técnica de un armario que nos hizo a medida y que iba a estar tapado por un embellecedor, él no quería que la protección de la madera se pudiese ver afectada. Yo no podía entenderlo, ¿pero si no se va a ver jamás? Da igual, me dijo, es que me gusta hacer bien las cosas.

La verdad, ha hecho la obra como si se hubiese tratado de un trabajo artístico, cuidado al máximo, como si fuese para él y no solo por dinero. Por cierto, tampoco resultaba ser el más caro de los presupuestos que barajamos.

Es increíble, pero hasta siento que le vamos a echar de menos. Su sonrisa afable, su cordial manera de ayudarnos a tomar decisiones, de sugerir sin imponer su criterio, de buscar soluciones a problemas, en lugar de encontrar problemas antes de las soluciones.

Sinceramente, contratarle fue lo más acertado que he hecho este año. Y la obra lo atestigua. Estamos encantados.

Sopas y sopitas

Este verano hemos hablado Carmen y yo mucho acerca del deseo de cenar en casa más a menudo, entre otras cosas porque con la que está cayendo desde el punto de vista económico, es un ahorro considerable, pero además porque es más saludable y más agradable.

Y ella insiste en que cenaría todas las noches sopas, así que hemos decidido hacerlas con frecuencia y en abundancia. En ocasiones congelarlas para luego, en un pis-pas, tenerlas disponibles para cenar a las horas a las que solemos volver.

(Hablando de volver… el sábado estuvimos viendo La piel que habito, de Almodóvar y me pareció un soberano tostón pajillero, muy en la línea de Médem, pero más estrambótico, rocambolesco y caprichoso. Decepción profunda)

Tras el inciso, dejo la receta de la sopa que ayer hice en menos de 10 minutos de preparación y media hora de cocción.

Ingredientes:

  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo
  • 1 puerro (con su parte verde)
  • 2 tomates maduritos (como yo)
  • una pastilla de caldo de verduras
  • un puñadito de pasta de estrellas
  • 3 vasos de agua

Preparación:
Eché en una cazuela antiadherente un chorrito de aceite. La puse a calentar a fuego de escasa intensidad y mientras pelé un diente de ajo grandecito. Usé el famoso truquito de golpear con el cuchillo el lateral del diente para que el pelado se haga más fácilmente. Corté en trozos grandes (no láminitas como suelo hacer) y lo agregué al aceite aún no caliente.

Corté en rodajas finas un puerro con la mayor parte de su parte verde (forma de aprovecharlo más y además de usar lo que tiene más fibra, según creo) así, por otro lado, le damos un poquito de color verde al sofrito. Añadí 2 tomates cortados en trozos pequeños, pero no demasiado. Esta imprecisión es muy propia de toda receta de cocina, así que lo dejo como está.

Cuando el puerro se fue deshilachando y cogiendo color, añadí el puñadito de estrellas que tenía por casa y que no sabía cuándo usar, porque suelo usar los fideos cabellinos que son de cocción mucho más rápida.

Tras mezclarlos bien con el sofrito, vertí una taza de unos 220 ml de agua en la que había semidisuelto una pastilla de caldo de verdura. Lo ideal habría sido disponer de ese caldo naturalmente, fácil de hacer con restos de verdura. Añadí otras 2 tazas de agua aprovechando así para limpiarla.

Subí la intensidad del fuego al máximo y esperé unos 25 minutos para que la pasta estuviese bien cocida. La cocción de la pasta proporciona espesor a la sopa. Estuvo rica rica…

Comer y no comer

En algunos restaurantes, se ha puesto de moda muy muy cool no servir pan, no poner manteles, no poner servilletas, no poner azúcar, no ofrecer agua… pero eso sí, la comida tiene la pretensión (a veces solo eso) de ser excelente. La poca comida, hay que añadir.

Hoy hemos estado comiendo en un restaurante con una estética cuidada que mezclaba el ambiente de un café informal con el de un restaurante de diseño de quien tiene añoranza por lo pobre, lo rústico, lo casual. Pero nada lo es. No es casual que los camareros o camareras del local no tuviesen ni idea de lo que es atender en un servicio público, no es casual que no cobren demasiado, tan solo 8,50€ que hace unos años sería un auténtico lujo, ni que esté situado entre mi barrio y chueca. Lo más de lo más.

Pero lo demás es que he comido poco, una comida de evidente necesaria mejoría, con un servicio pésimo, en un lugar pretencioso. Me he sentido como si me hubiese comprado unos pantalones vaqueros rotos y hubiese tenido que pagar por los rotos… ¡Uy! si eso ya existe.

Espero que no se extienda la costumbre. Adoro comer en restaurantes que cuidan la comida, tanto el acto social como el gastronómico, pero sin olvidar, sin olvidar en ningún momento, que hay que saciar un apetito a un precio asequible; de lo contrario, prefiero hacerlo en casa.

Ella quiere destruir el universo por mí

Estamos viendo una serie descargada
de internet
en la tele
y un personaje está a punto de destruir
el universo por amor.

Ella me dice mirándome a los ojos
como si lo que dijese
no tuviese la más mínima importancia
que es como nosotros,
que ella me buscaría
entre universos paralelos
sin ni siquiera advertir
que destruiría el universo
por estar conmigo.

Me enternece con su inocencia
de asesina en serie
de genocida absoluta
de armagedón de amor.

Yo, tan solo sonrío,
la miro
y ardo en deseos
de besarle la entrepierna.

El universo, mientras tanto
sigue entero.

tristeza profunda

honda
veintemil leguas submarinas
fosas de las marianas
fondo de un cráter volcánico
intestino grueso del mundo
pena
drama trágico
recalcitrante dolor del alma aciaga
hoy
desperté pensando
que ya era hora de terminar con el sufrimiento
que había vivido de espaldas al futuro
negándolo
y ya ha llegado
para instalarse y matar al presente
al pasado
al condicional
y,
por supuesto,
al infinitivo
al gerundio
y a mí mismo

hoy
me desperté a media noche
y no podía parar de llorar
sentado en la taza del vater
agarrándome la cabeza
con el dolor de mi tendinitis
mientras estornudaba
sin parar

hoy
regresé a la cama al lado de la mujer más maravillosa del mundo
y no sabía
cómo disfrutarlo

(yo
ella)

hoy
no puedo dejar de pensar que el fin
está cerca
que no deseo prórrogas
que no deseo lágrimas
que no deseo angustias
que no deseo vida
si no es mi vida

hoy
debo buscar la manera
de no pensar

(algo de instinto me dice que sí, que sí…

Una imagen insólita

Las piernas de un hombre
eran lo único que sobresalía
del cubo de basura
o contenedor de reciclado
de cartón
en el que estaba
inmerso
completamente.

Al otro lado del cubo azul
estaba detenida una furgoneta
blanca
que recogía los restos
que el cuerpo
inmerso
de piernas salientes
iba lanzando desde el interior.

Carmen y yo no sabíamos si seguir caminando
y saludar a sus zapatos
fotografiar la imagen insólita
de unas piernas que
como si fuesen de un pulpo (cefalópodo…
salían de la cabeza del contenedor
y tendían sus garras
hacia nosotros.

Nos dimos la vuelta y tratamos
de olvidar
que un hombre
estaba trabajando
en un trabajo
cuando menos
poco deseable.

Hay tiempo para todo

Hoy es un día en el que
estoy pensando
que hace mucho tiempo
que escribo sobre
política
opiniones
salud
confidencias
y me olvido de cuando en cuando
de escribir poemas.

Yo soy poeta
digo
y soy poeta
insisto
y no acabo de entender
por qué
no puedo escribir
poemas
que no hablen de política
o de confidencias de salud
o de economía
o del futuro de occidente
o del estado del nuevo periodismo
o de la importancia de Internet
y que no hablen de sus ojos
o sus brazos abrazos
o de sus senos
o sus caderas
o sus labios cálidos y clásicos
o de sus dedos
o de sus risas
o de sus son
risas
o de su forma de amarme
desinteresada
feroz
álgida en la nube
y que esa nube no se llame
icloud
ni sea compartida.

No sé por qué tanto
me ocupa el cerebro
esta obsesión periodística
intrascendente
absurda
ridícula
supraadjetivada
y
cargada de prejuicios
que otros
han conseguido implantar en mi cerebro
que produce aminas
que me hacen moquear
más de lo normal.

Hoy quería dedicar parte de mi tiempo
a escribirle un poema de amor
y tan sólo le estoy dedicando
una reflexión en forma de poema
y un poco de tiempo para fotografiar
la colección de zapatos que pretende vender
para sacarse un poco de dinero extra
y ayudar a un amigo.

Hoy, como siempre,
la amo de todas las maneras que sé
y no sé por qué
nunca me parece suficiente.

Esto no es una broma